martes, 22 de septiembre de 2015

Vargas Llosa: La literatura crea personas libres e inconformes



"La literatura es enormemente útil porque es una fuente de insatisfacción permanente; crea ciudadanos descontentos, inconformes. Nos hace a veces más infelices, pero también nos hace muchísimo más libres...la literatura no puede ser sustituida por el producto audiovisual porque las ficciones cinematográficas de ninguna manera tienen ese corolario lento, retardado, que posee la literatura...¿Para qué sirve la literatura? Sirve para entender. No hay nada más entretenido que un poema o una gran novela, pero ese entretenimiento no es efímero. Deja una marca secreta y profunda en la sensibilidad y en la imaginación”.

El Premio Nobel de Literatura en 2010, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, defendió hoy la literatura como una forma de crear “ciudadanos descontentos, inconformes”, que aunque los haga “a veces más infelices” también los “hace muchísimo más libres”.

En un discurso plagado de citas de autores literarios, Vargas Llosa se desnudó como escritor ante la Universidad de Salamanca (noroeste de España), donde recibió el doctorado “honoris causa”, y desgranó su forma de escribir o la manera que tiene de llegar a una historia que queda plasmada en una obra.

Vargas Llosa, que fue definido por el rector de la Universidad salmantina, Daniel Hernández Ruipérez, como el “privilegiado que da la sensación de estar creando el lenguaje con su obra”, hizo una defensa cerrada de la literatura como una “forma de acción” que forma “unas conciencias” y que “contribuye a la acción en el seno de la sociedad”.

El escritor fue investido doctor “honoris causa” por la universidad salmantina por “su larga trayectoria literaria, reconocida internacionalmente, además de su influencia en la sociedad como líder de opinión”, según los argumentos de la distinción.

En el acto de investidura, la catedrática de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca Carmen Ruiz Barrionuevo destacó que con Vargas Llosa la literatura se plantee “como una vocación, un destino y una pasión”.

Estas palabras han sido ratificadas por el nobel, quien reconoció que la literatura “sirve para algo o, si no, no se explica que todavía sigamos leyendo historias” y negó que sea “una actividad sin consecuencias cuya única razón sea hacer pasar un buen rato a las personas”.

“Un pueblo contaminado de ficciones es más difícil de esclavizar que un pueblo aliterario o inculto. La literatura es enormemente útil porque es una fuente de insatisfacción permanente; crea ciudadanos descontentos, inconformes. Nos hace a veces más infelices, pero también nos hace muchísimo más libres”, reflexionó.

En esta defensa de la literatura, Vargas Llosa sostuvo que no puede ser sustituida por “el producto audiovisual” porque “las ficciones cinematográficas de ninguna manera tienen ese corolario lento, retardado, que posee la literatura”.


Además se preguntó para qué sirve la literatura y dijo: “Sirve para entender. No hay nada más entretenido que un poema o una gran novela, pero ese entretenimiento no es efímero. Deja una marca secreta y profunda en la sensibilidad y en la imaginación”.

Fuente: EFE.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Camino de hormigas, el conversatorio

Miguel Huezo-Mixco y el Club de la Buena Estrella. 
A las 18:30 Karina nos alertó de la llegada de nuestro invitado, que acudía puntual a la cita, y Loida fue a buscarlo a la recepción. Cinco de nosotros ya estábamos ubicados en el espacio apartado que reservamos en The Green House en San Salvador, donde acostumbramos ver las adaptaciones cinematográficas de los libros que leemos. Al mismo tiempo pero tres horas más tarde, Karen esperaba en el oriental Uruguay la vídeo llamada que estábamos iniciando para acercarla a nuestra mesa, las bondades de la tecnología.

Nuestro invitado se incorporó al grupo, al que ya se sumaban algunos más, y entonces Loida dio por iniciado el evento con unas palabras de bienvenida y una breve reseña de nuestro club de lectura, su historia, su funcionamiento y sus miembros, quienes uno a uno nos fuimos presentando.

Después de casi cuatro años de haber ingresado al Club de la Buena Estrella, fue hasta este jueves 17 de septiembre de 2015 cuando finalmente tuve el privilegio de estar en mi primer conversatorio con el autor de un libro que hemos incluido en nuestra programación de lecturas. Como bien dijo Miguel Ángel Meléndez, ocurre que la mayoría de los autores que leemos, cuando no están a miles de kilómetros de distancia, están al menos tres metros bajo tierra. Qué bueno que nuestro visitante especial vive en nuestro país y tuvo a bien atender nuestra invitación. 

A la cabecera de un grupo de catorce asistentes presenciales y una virtual (casi como una representación metafórica de los catorce departamentos -algunos dicen quince-, que conforman esta "angosta cintura volcánica encharcada de sangre en la que [nacimos]"), el autor salvadoreño Miguel Huezo-Mixco respondió muy cortés y animado a cada una de nuestras interrogantes sobre su Camino de hormigas, obra publicada bajo el sello de Editorial Alfaguara en 2014, que posteriormente elegimos como nuestro libro de septiembre en el club.

¿Qué lo hizo pasar de hacer poesía a escribir una novela? ¿Por qué no tiene nombre el narrador? A propósito de un personaje tan libre, decidido y contestatario como Begoña, ¿cuánto de otras corrientes ideológicas y particularmente de anarquismo considera que hubo entre los grupos revolucionarios salvadoreños?  ¿Qué fue de "el ángel"? ¿Por qué una mujer como Pepa parece afectar más al narrador que otras mujeres que lucían más importantes y determinantes en su vida? ¿Cuánto de superstición diría que hay en el narrador? ¿Cuánto de secretismo o paranoia persiste en el guerrillero en tiempos de posguerra como para evitar un nombre propio o seguir usando claves como H.P. y "esto es piedra"?

Entre elogios y agradecimientos por su libro, nuestras preguntas pasaron por todos esos temas que dieron pie a interesantes respuestas de Miguel, quien incluso se explayó en anécdotas auxiliares y “secretos” que nos permitieron tener un contexto más amplio de sus narraciones en Camino de hormigas y nos ayudaron a completar el paisaje y los colores que desprendimos de sus relatos. 

El autor también nos contó de algunos guiños que hace en su libro a otros escritores amigos suyos, de lo inusitado que puede resultar el proceso de gestación de un libro preconcebido inicialmente como algo totalmente distinto, de lo difícil que es elegir un método narrativo, de decantarse por un narrador involucrado personalmente o por uno omnisciente. La decisión de usar un narrador en primera persona, quien por no conocer todos los elementos de la historia  ni su desenlace, también se sorprende, se afecta, vive y sufre, parece la receta perfecta para hacer una narración catártica, donde el autor, sin contar necesariamente su propia vida, llega a desdoblarse en alguno de sus personajes y a sacar algo de sí mismo. Esto por supuesto conlleva la necesidad de crear otros personajes que expliquen cosas, que planteen interrogantes, que hagan juicios de valor y que establezcan posturas. Esta necesidad parece disiparse en otros libros donde se utiliza la figura de un narrador omnisciente, que conoce a todos los personajes, sus pensamientos y sentimientos, pero que nunca llega a involucrarse en la historia en un plano personal.

Miguel Huezo-Mixco también nos hizo algunas preguntas. A la luz de la retroalimentación que recibió de otros grupos donde habían comentado su libro, quiso conocer nuestros puntos de vista sobre cierto giro en la narración que, además de ser una maniobra genial, marca un antes y un después en la manera en que el lector puede percibir al narrador y a la historia misma. Al margen de las respuestas e interpretaciones personales de cada uno, hubo unanimidad en entender ese acontecimiento como un momento crucial de la historia, un verdadero punto de viraje.

Loida también aprovechó para solicitar al autor alguna recomendación literaria para incluir en nuestras lecturas, a lo que Miguel nos sugirió un autor nacional (Róger Lindo), tres franceses (Louis-Ferdinand Céline, Blaise Cendrars y Claude Lévi-Strauss), y algo del Premio Nobel turco que pueda reivindicarlo después de la insípida lectura de La casa del silencio (Orhan Pamuk, Me llamo rojo, libro que Karen y Karina también nos han recomendado ampliamente). Estamos seguros que esos títulos aparecerán cuando iniciemos el período de propuestas para el nuevo año de lecturas.

Vale la pena mencionar que todos tenemos comentarios elogiosos hacia el libro: Que maneja el recurso del titular introductorio como un gancho eficaz, sin demasiadas vueltas ni repeticiones, que no es una novela ideologizada ni propagandística (al margen de que el autor confiese haber necesitado tres reinicios de “borrón y cuenta nueva" para lograrlo), que su novela narra la vida de un hombre, básica y compleja, interesante y ordinaria, lógica y absurda, divertida y trágica; solo llevada a particularidades y extremos por el intrincado escenario de representación que supone la guerra, que sí, que está muy presente en el relato, pero sin aspiraciones de convertirse jamás en el tema central de la narración. El conflicto armado salvadoreño es apenas el marco de circunstancias en el que transcurren las vidas de estos coloridos personajes, pasionales, cobardes, heroicos, promiscuos, moralistas, decididos, confundidos, incrédulos, soñadores, escépticos, supersticiosos, redentores, culpables, duros y melancólicos, tan absolutamente contradictorios como este país que va y viene de la militancia a la apatía, de la causa al despropósito y del malinchismo al patriotismo exacerbado.

Camino de hormigas es una excelente novela que resulta de unir los puntos entre once relatos fluidos, atrapantes, entretenidos y emotivos, que invitan a esperar más narraciones de Miguel Huezo-Mixco, quien, a juzgar por los recursos empleados en este libro, ha probado ser un buen narrador, sin dejar de asomar de tanto en tanto su vena poética.

Estoy seguro que no hablo por mí solamente al agradecer a Miguel Huezo-Mixco, por su amabilidad al atender nuestra invitación, por la grata y enriquecedora experiencia del conversatorio de este jueves, y por lo mucho que hemos disfrutado las interesantes jornadas de lecturas y conversaciones que Camino de hormigas ha generado al interior de nuestro club. Ojalá que tengamos nuevas ocasiones para compartir en el futuro.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Invitación a conversatorio con Miguel Huezo Mixco

Amigos del Club de la Buena Estrella:

Están cordialmente invitados a un conversatorio con el escritor salvadoreño Miguel Huezo Mixco, donde hablaremos sobre su novela "Camino de hormigas", la cual fue seleccionada por todos los miembros de este club, como la lectura asignada para el mes de septiembre en la viñeta "Autor salvadoreño".

La cita es en The Green House, ubicado en la colonia San Benito en San Salvador a partir de las 6:30 p.m.

¡Los esperamos!






martes, 1 de septiembre de 2015

Camino de hormigas, Miguel Huezo Mixco



Amigos del Club de la Buena Estrella. Hemos llegado nuevamente al mes en el que celebramos la independencia de nuestro país, la cual la conmemoramos en este espacio leyendo a un autor salvadoreño. En esta ocasión, es el turno de Miguel Huezo Mixco con su novela "Camino de hormigas". Este es un libro básicamente sobre el amor y el desencuentro. Utiliza los arcanos de la lotería para dividir su relato en episodios hilados por la voz del narrador y, en especial, por la presencia de una enfermera española. 

Espero que todos nos acompañen en esta agradable lectura, que sin duda hará resonar más de alguna que otra fibra o recuerdo íntimo de nuestra memoria. 

SINOPSIS

Un mozo de establos rememora sus días juveniles peleando al lado de las guerrillas, cuando miraba aquella lucha como el único camino que se le abría para encontrar su puesto en el mundo. El libro no versa sobre la guerra. Es un libro sobre los azares del amor y los desencuentros. No exalta combates o hazañas, más bien relata las alegres incertidumbres del protagonista.

El relato está construido a través de episodios hilados por los movimientos del narrador en los campos de batalla y, en especial, por la presencia de una enfermera española que ha llegado a Centroamérica para apoyar la causa revolucionaria. Esa historia de amor, en muchos sentidos poco común, resulta marcada por un horrendo crimen que empuja al narrador a intentar conjurar mediante la escritura los arañazos de la memoria y el exilio.

FICHA DEL LIBRO

Viñeta:                      Septiembre| Autor salvadoreño
Libro:                        Camino de hormigas
Autor:                        Miguel Huezo Mixco
Nacionalidad:            Salvadoreño
Año:                          2014
Total de páginas:      124
Editorial:                   Alfaguara
Género                      Novela
Idioma original:        Español










DIVISIÓN DE LECTURAS

Jueves 3 de septiembre
Biografía del autor
Hasta el capítulo 3 (inclusive)
Pág. 63

Jueves 10 de septiembre
Hasta el capítulo 7 (inclusive)
Pág. 108

Jueves 17 de septiembre
Hasta el capítulo 11 (inclusive)
Pág. 165
Hasta el fin del libro

RESEÑAS

“Camino de Hormigas es un notable ejemplo de cómo la literatura comienza a apoderarse con ventaja de uno de los hechos más dramáticos del siglo veinte en Centroamérica, la guerra salvadoreña. Miguel Huezo Mixco, desde su visión de poeta que prueba por primera vez sus armas de narrador, pone el ojo sobre ese panorama de crueldades, heroísmos y dualidades y nos lo abre como una crónica maestra que nos cuenta la lucha por cambiar la historia, cuando lo primero que ocurre es que quienes cambian, para bien o para mal, son quienes participan en esa lucha, y desde su propia condición humana la vuelven heroica, o la malversan”.

Sergio Ramírez

“El viejo cuidador de unas caballerizas en un parque forestal de California decide escribir escenas de su vida, recuerdos que aún lo queman pese a los tantos años transcurridos: sus miedos como combatiente urbano en la guerra civil salvadoreña, sus tortuosos amores como guerrillero enmontañado, la incertidumbre y sensación de outsider que padeció una vez finalizada la guerra… Pero al comienzo de sus relatos nos advierte que su escritura no responde a la pretensión de infalibilidad del testimonio, sino a esa necesidad expresiva que lo mete de bruces en las lindes de la ficción. Y de ahí brotan estos relatos estupendos de Miguel Huezo Mixco en los que la muerte, la traición, el heroísmo y el amor apresurado son lo cotidiano. Una prosa intensa, impecable, que elude los maniqueísmos de la época; y una mirada a través de la cual las pasiones y la vulnerabilidad del hombre se imponen por sobre la Historia”.

Horacio Castellanos Moya

EL AUTOR


Miguel Huezo Mixco (El Salvador, 1954).

Es autor de los libros de poemas El pozo del tirador (San Salvador, 1988), Memoria del cazador furtivo (San Salvador, 1995) y El ángel y las fieras (San José, 1997). Ganó en 1999 el Premio Centroamericano de Poesía Rogelio Sinán con su libro Comarcas (Panamá, 2002; Veracruz, 2004; Saint-Nazaire, 2004).

Ha publicado el ensayo La casa en llamas. La cultura salvadoreña en el siglo XX (San Salvador, 1996), así como artículos en periódicos y revistas como Vuelta, Letras Libres, La Jornada (México); El Malpensante y Número (Colombia); Babelia, Cuadernos hispanoamericanos y FronteraD (España) entre otras.

Fue curador de la primera exposición retrospectiva del artista Toño Salazar realizada en 2005 para el Museo de Arte de El Salvador (MARTE). La artista norteamericana Diamanda Galás incluyó su poema “Si la muerte”, junto con poemas de Pasolini, Baudelaire, Vallejo y Borges, en su disco Maldictions and Prayers (Mute records, 1997).

Ha recibido la beca Plumsock para la residencia de artistas Yaddo, en Nueva York; la beca de la Maison des Ecrivains Etrangers et des Traducteurs (MEET), para una residencia en Saint-Nazaire, Francia; la beca Rockefeller de Humanidades para una investigación en CIRMA y residir en Antigua Guatemala, Guatemala; y la beca Artist in Residence (AIR) del Headlands Center for the Arts, San Francisco, California.

jueves, 6 de agosto de 2015

El túnel, comentario personal

Empecé El túnel con el entusiasmo que la intriga de su frase inicial genera: “Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne”, el problema no solo fue que no me gustara el libro, sino principalmente que sus personajes me aburrían.

La paranoia de Castel me pareció interesante al principio, su sentido de incomprensión incluso me causó alguna simpatía en un momento, pero luego de ciento cincuenta y nueve páginas de lo mismo, me cansó. Admito que la evolución de víctima a victimario es un tema atrayente, pero en este caso, la repetitiva indecisión entre el uno y el otro tuvo un efecto negativo en mí. María Iribarne es un personaje que me parece todavía peor, porque aunque en todo el libro se pasa hablando de ella, para mí pasa desapercibida.

Reconozco, sin embargo, que la narrativa al inicio es muy buena y que hubo frases que me atraparon, las comparto a continuación:

“Y andar rápidamente mientras mi espíritu vacilaba tanto me producía una sensación singular: mi pensamiento era como un gusano ciego y torpe dentro de un automóvil a gran velocidad”.

“A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil”.

“¿Sería eso, verdaderamente? Me quedé reflexionando en esa idea de la falta de sentido. ¿Toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes?”

“El departamento estaba atestado de gente idéntica que decía permanentemente la misma cosa”.  

Katy Álvarez

Bestiario, comentario personal

Un buen autor se reconoce cuando no importa si lo que nos está contando no nos gusta, cómo nos lo cuenta puede hacer toda la diferencia.

En Bestiario, Cortázar hace vivo el consejo de que debemos escribir como si nadie nos fuera a leer, escribir para nosotros mismos; desde cualquiera de las acepciones del nombre del libro, podemos vislumbrar que el objetivo del autor no es transmitirnos un mensaje (aunque lo logre más allá de sus objetivos personales). Ya sea que tomemos el significado del título como un compendio de bestias, o como un hombre que luchaba con las fieras en los circos romanos, podemos reconocer en las páginas de Bestiario, un desfile de todas las bestias internas del autor, representadas en las historias de personajes que parecieran sacados de un circo, ¿cuál ejemplo sería mejor, si no el hombre que vomitaba conejitos en Carta a una señorita en París?  El mismo autor reconoció que estos cuentos importaron para él autoterapias de tipo psicoanalíticas y que escribió los mismos bajo síntomas neuróticos.

Haya sido su objetivo o no llevar un mensaje al lector, hay un elemento que encontré en cada una de estas historias, una presencia abstracta que durante buena parte de mi lectura confundí con la muerte, creyendo que éste era el caso de sus protagonistas, los cuales, según la teoría que fui formando en mi cabeza, no sabían que estaban muertos y por ello nos representaban estas surreales historias en algún tipo de infierno, lo que más o menos describe lo que sentí cuando leí Cefalea; sin embargo, aunque fue un cuento que no disfruté, no solo porque me tuvo recurriendo al diccionario cada tres líneas con tanto término médico, sino también, por su innecesaria extensión, debo reconocer que sí me puso a pensar (consecuencia inevitable del placer de la lectura) y me llevó a la conclusión de que esa presencia que había reconocido en todos los cuentos, era la no pertenencia, la incomodidad, el sentimiento que a veces tenemos de no encajar en la cotidianidad y los convencionalismos, lo fui descubriendo en pequeñas frases:

“No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose” (Carta a una señorita de París).

“Su menuda conciencia debía estarle revelando hechos importantes: que la vida es un movimiento hacia arriba con un clic final, y que también es un cielo bajo, blanco, envolvente y oliendo a lavanda, en el fondo de un pozo tibio”  (Carta a una señorita de París).

 Y aguanto bien porque estoy sola entre esas gentes sin sentido, y no me desespera tanto" (Lejana).

“Ir allá y convencerme de que la soltería me dañaba, nada más que eso, tener veintisiete años y sin hombre. Ahora estará mi cachorro, mi bobo, basta de pensar y ser, a ser al fin y para bien” (Lejana).

“Nos parece cada vez más penoso andar, seguir la rutina; sospechamos que una sola noche de desatención sería funesta para las mancuspias, la ruina irreparable de nuestra vida. Andamos entonces sin reflexionar, cumpliendo uno tras otro los actos que el hábito escalona, deteniéndonos apenas para comer… o mirarnos en el espejo que duplica el dormitorio.” (Cefalea).

En lo personal no me encantó este libro, sin embargo, me llevo frases y párrafos muy memorables, los cuales les dejo al final, estoy segura que se me habrá pasado alguno, pero estos me cautivaron. Mi cuento favorito fue Carta a una señorita de París y aunque el libro en mi opinión no refleja la grandeza de Cortázar, para aquellos que nos hemos perdido alguna vez en Rayuela o en Historias de Cronopios y de famas, es lectura obligada para llegar a comprenderlo.

Katy Álvarez

FRASES DE BESTIARIO

CARTA A UNA SEÑORITA EN PARÍS

“He cerrado tantas maletas en mi vida, me he pasado tantas horas haciendo equipajes que no llevaban a ninguna parte, que el jueves fue un día lleno de sombras y correas, porque cuando yo veo las correas de las valijas es como si viera sombras, elementos de un látigo que me azota indirectamente, de la manera más sutil y más horrible”.

“No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose”.

“El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas”.

“Las costumbres,  Andreé , son formas concretas del ritmo, son la cuota de ritmo que nos ayuda a vivir”.

“Como un poema en los primeros minutos, el fruto de una noche de Idumea: tan de uno que uno mismo… y después tan no de uno, tan aislado y distante en su llano mundo blanco tamaño carta”.

“Su menuda conciencia debía estarle revelando hechos importantes: que la vida es un movimiento hacia arriba con un clic final, y que también es un cielo bajo, blanco, envolvente y oliendo a lavanda, en el fondo de un pozo tibio”.

“Alzan la tibia cabeza hacia las lámparas del salón, los tres soles inmóviles de su día, ellos que aman la luz porque su noche no tiene luna ni estrellas ni faroles”.

“Un trozo en blanco de la página será para usted el intervalo, apenas el puente que une mi letra de ayer a mi letra de hoy. Decirle que en ese intervalo todo se ha roto, donde mira usted el puente fácil oigo yo quebrarse la cintura furiosa del agua, para mí este lado del papel, este lado de mi carta no continúa con la calma con que venía yo escribiéndole cuando la dejé…”

“Basta ya, he escrito esto porque me importa probarle que no fui tan culpable en el destrozo insalvable de su casa. Dejaré esta carta esperándola, sería sórdido que el correo se la entregara alguna clara mañana de París.”

“No tuve tanta culpa, usted verá cuando llegue que muchos de los destrozos están bien reparados con el cemento que compré en una casa inglesa, yo hice lo que pude para evitarle un enojo…”

“Entonces está el amanecer y una fría soledad en la que caben la alegría, los recuerdos, usted y acaso tantos más”.


LEJANA

Y aguanto bien porque estoy sola entre esas gentes sin sentido, y no me desespera tanto”.

“(Es más cómodo hablar en presente…). Pero me he vuelto canalla con el tiempo, ya no le tengo respeto”.

“Ir allá y convencerme de que la soltería me dañaba, nada más que eso, tener veintisiete años y sin hombre. Ahora estará mi cachorro, mi bobo, basta de pensar y ser, a ser al fin y para bien”.

“Y sin embargo, ya que cerraré este diario, porque una se casa o escribe un diario, las dos cosas no marchan juntas – ya ahora no me gusta salirme de él sin decir esto con alegría de esperanza, con esperanza de alegría”.


ÓMNIBUS

“Clara quería llorar. Y el llanto esperaba ahí, disponible pero inútil”.


CEFALEA

“Nos parece cada vez más penoso andar, seguir la rutina; sospechamos que una sola noche de desatención sería funesta para las mancuspias, la ruina irreparable de nuestra vida. Andamos entonces sin reflexionar, cumpliendo uno tras otro los actos que el hábito escalona, deteniéndonos apenas para comer… o mirarnos en el espejo que duplica el dormitorio.”


LAS PUERTAS DEL CIELO

“Yo me estuve quieto, fumándome un rubio sin apuro, mirándolo ir y venir sabiendo que perdía su tiempo, que volvería agobiado y sediento sin haber encontrado las puertas del cielo entre ese humo y esa gente”.

Haruki Murakami. Pequeña biografía



Biografía de Haruki Murakami
Es un escritor contemporáneo japonés, conocido por las grandes influencias occidentales identificadas en su narrativa. Su trabajo ha sido considerado como “de fácil acceso, pero profundamente complejo”.

Entre sus influencias se encuentran: Raymond Chandler, Kurt Vonnegut y Richard Brautigan, escritores estadounidenses contemporáneos.

Murakami nació en Kyoto, Japón, el 12 de enero de 1949. Creció en Kobe y estudió drama en la Universidad Waseda ubicada en Tokyo, donde conoció a su esposa, Yoko. Hijo de un sacerdote budista y una comerciante de Osaka, tuvo la fortuna de crecer entre libros, pues ambos enseñaban literatura japonesa. Su primer trabajo fue en una tienda de discos, de allí viene la construcción de uno de sus principales personajes, Toru Watanabe en la novela Tokio Blues, que también trabaja en una tienda de discos. Poco tiempo antes de terminar sus estudios, Murakami y su esposa abrieron un café llamado “Peter Cat” que se convertiría en un bar con música de jazz al final de la tarde.

En 1978, Murakami estaba viendo un juego de béisbol entre Yakult Swallows y el Hiroshima Carp, cuando Dave Hilton, un americano, vino a batear. De acuerdo a la anécdota, en el instante en que Hilton tuvo un hit en el que avanzó dos bases, Murakami se dio cuenta de que podía escribir una novela, llegó a su casa y empezó a escribir en esa misma noche.

Su primer novela, Oye cantar al viento, ganó el Gunzou Literature Prize en 1979, a este éxito se sumaron dos secuelas, Pinball, 1973 y La caza del carnero salvaje, formando estos tres libros “la trilogía de la rata”. Después del gran éxito de Tokio Blues (Norwegian Wood), migró a Europa y a Estados Unidos, volviendo a Japón en el año 1995.

Murakami, además de sus novelas, ha escrito varios trabajos de no ficción. Después del terremoto de Hanshin y el ataque al metro de Tokio en 1995, entrevistó víctimas sobrevivientes y miembros del grupo religioso responsable. De estas entrevistas se desprenden dos libros de no ficción, combinados en el libro Subterráneo (Underground).

Varias de las novelas de Murakami tocan temas y títulos relacionados a la música, como son: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (en inglés Wind-Up Bird Chronicle: The Thieving Magpie) en honor a la obertura La Urraca Ladrona (The Thieving Magpie) de Rossini; Baila, Baila, Baila (Dance, Dance, Dance) por la canción de The Dell, Tokio Blues (Norwegian Wood ) por la canción de The Beatles y Al sur de la frontera, al oeste del sol (South of the Border, West of the Sun) por la canción South of the Border de Nat King Cole.

La obra de Murakami ha generado críticas positivas y premios como el Franz Kafka, Jerusalén e Internacional de Cataluña, entre otros, pero asimismo cuenta con muchos detractores que no aprueban sus grandes influencias occidentales y que tachan su narrativa como literatura pop.

Fuentes:

Goodreads.com | Harukimurakami.com | Wikipedia.com

sábado, 1 de agosto de 2015

Tokio Blues, Haruki Murakami




Para este mes de agosto nuestras lecturas nos llevan nuevamente a la nación nipona de la mano de Haruki Murakami. Este es el único libro de origen asiático que leeremos este año, escogido dentro de la viñeta de desafío. Fue un desafío, ya que el libro fue propuesto para la calendarización del año 2014 pero no fue seleccionado. Nuevamente fue propuesto para el año 2015 y finalmente ganó.

Este libro es un bestseller a nivel mundial que ha vendido cerca de cuatro millones de ejemplares, fue publicado en el año 1987 en Japón. Antes de esta publicación, Murakami no había rebasado las 100,000 copias de libros vendidos. Haruki tiene dos líneas narrativas muy diferenciadas: La realista y las fantasías exacerbadas. Este libro pertenece a los libros de corriente realista.

El título del libro en japonés se traduce en inglés a Norwegian Wood, que es una de las canciones del grupo The Beatles con las que arranca la novela. La mención constante de canciones de The Beatles a lo largo de la historia ha sido uno de los aspectos que ha convertido a esta novela en un rotundo éxito.

FICHA DEL LIBRO

Viñeta:                      Agosto | Desafío
Libro:                        Tokio Blues
Autor:                        Haruki Murakami
Nacionalidad:            Japonés
Año:                           1a edición 1987, en español 2007
Total de páginas:      381
Editorial:                   TusQuets
Género                      Novela
Título Original:         Noruwei no mori
Idioma Original:       Japonés
Traducción:               Lourdes Porta

DIVISIÓN DE LECTURAS

Jueves 13 de agosto
Biografía del autor
Hasta el capítulo 6
57% en versión electrónica

Jueves 20 de agosto
Hasta el capítulo 8
74% en versión electrónica

Jueves 27 de agosto
Hasta el fin del libro

SINOPSIS


Una historia de amor triangular que se convierte en el relato de una educación sentimental pero también de las pérdidas que implica toda maduración.


Toru Watanabe, un ejecutivo de 37 años, escucha casualmente, mientras aterriza en un aeropuerto europeo, una vieja canción de The Beatles, y la música le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de finales de los sesenta. Toru recuerda, con una mezcla de melancolía y desasosiego, a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor –y único– amigo de la adolescencia, Kizuki. El suicidio de este les distancia durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Inician allí una relación íntima; sin embargo, la frágil salud mental de Naoko se resiente y la internan en un centro de reposo. Al poco, Toru se enamora de Midori, una joven activa y resuelta. Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: El sexo, el amor y la muerte. La situación, para él, para los tres, se ha vuelto insostenible; ninguno parece capaz de alcanzar el delicado equilibrio entre las esperanzas juveniles y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.

Con un fino sentido del humor, Murakami ha escrito el conmovedor relato de una educación sentimental, pero también de las pérdidas que implica toda maduración. Tokio blues supuso el reconocimiento definitivo del autor en su país, donde se convirtió en un bestseller.