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lunes, 6 de octubre de 2014

De ladinos, mestizos (verdaderos y no verdaderos), indios, blancos, negros y el corazón...

Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza.  Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo?
En el año 1942, cuando Estados Unidos entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección.
¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra?
Eduardo Galeano

En septiembre de 2014 el libro "Corazón ladino" de Yolanda C. Martínez suscitó algunas de las tertulias -para mi gusto- más interesantes, bonitas,  profundas y personales a las que he asistido en casi 3 años en el club.

Está claro que cada quien saca sus propias conclusiones y decide si una historia le gusta o no, dependiendo de dónde tiene puesto el gusto y los intereses. Recuerdo que en una de las reuniones, JR hacía énfasis en que precisamente esos gustos y miradas distintas son una de las riquezas del club porque a unos les gusta el cuento y a otros simplemente cómo se lo cuentan; a mí me empieza a gustar por cómo están escritas las historias pero también suelo hacer click con los personajes tal como pasa con los seres humanos reales y entonces sucede que hay algunos que me encantan, quiero saber más de ellos, quisiera que me contaran detalles de cómo ha sucedido toda su vida y que nunca se acabe el libro o que se convierta en una zaga para poder saber más y más y más y, otros pues no me gustan ¡para nada!, pero como me gusta la forma en que está escrita la historia me quedo, sigo leyendo, me enojo cada dos por tres con los protagonistas, me peleo con ellos, de vez en cuando les entiendo, a veces no lo logro, pero al final el libro se queda guardado en el rinconcito de los dignos de recordar… ¡en mi corazón!

Ya hemos dicho mucho respecto al libro y en este blog hay mucha información, así como la bonita la reflexión de Stephanie Miranda quien no pudo acompañarnos personalmente en las reuniones de septiembre pero leyó el libro y nos ha redactado sus impresiones de una forma tan estupenda que casi parece que estuvo allí tomando café o "mate" traído directamente del Uruguay y comiendo donas (al 2x1) con nosotros.

Lo que sigue es mi propia mirada sobre la historia de Leonor Palacios, su familia, su pueblo, su cultura, la educación que recibió y que determinó su forma de ser, los seres que encontró en el camino, su corazón, sus decisiones, sus temores, sus yerros y aciertos, todo como parte de una buenísima novela de una escritora salvadoreña que me ha dado una gran alegría conocer pero, a la vez, recojo un poquito de las cosas que fueron dichas en su momento por distintos miembros del club para que quede constancia de que este mes la niña Yolanda nos puso a conversar ¡en serio!

El libro además de resultar muy bueno como obra literaria, también nos hizo descorrer un poco el velo de la historia personal respecto a algunas de esas cosas que nos ha construido tanto por la educación recibida directamente en nuestras casas, como a través del hilo conductor de la herencia cultural que nos marcó a manera de traspaso de "posta" como en las carreras de relevo; ha sido delicioso escuchar tantas historias familiares y conocer cómo algunas de esas cosas nos forjaron el carácter, nos impulsaron o nos detuvieron, nos abrieron caminos y determinaron nuestra manera de relacionarnos, e incluso, actualmente, nos hacen ser o no ser y hacer o dejar de hacer cosas sencillamente porque así lo aprendimos, como por ejemplo tratar de usted a las personas en general y sentir un poco feo que nos tuteen desde el principio, estar o no acostumbrados a dar y recibir abrazos, ir en contra de educaciones machistas y estudiar aunque se sea mujer, tener que haber aprendido a decir te quiero o lo difícil que es a veces dejarnos querer…  ¿y cómo se sentirá ser bonita? Vaya cosas las que salieron a bailar ¡desde el primer día!

Pues bien, a Yolanda C. Martínez le bastaron 235 páginas, para contarnos la historia de Leonor Palacios, "mestiza verdadera, no hija de mestizos" y Andrew Hess, un gringo de pensamiento científico que se conocieron el 19 de junio en 1961 en San Cristóbal de Atitlán (un pueblo al que la autora define como triste al igual que sus habitantes) y empezaron a andar el camino que más adelante les cambió la vida para siempre.  

Con el verde exuberante y el multicolor típico de aquellos lugares como escenario, Leonor y Andrew se conocieron, hicieron algunas cosas juntos, se acercaron, hicieron un vínculo, ¿se enamoraron?, se casaron y de allí partieron a Albany en Los Estados Unidos a empezar su vida en común, les salió como les salió (se puede decir que no les fue tan bien), después de un tiempo regresaron y el libro nos cuenta todo con los detalles que nos encantaron, nos hicieron volar la imaginación y nos puso a suponer cosas sobre intentos, motivos, decisiones, actitudes y lo que como lector supone cada quien que hay en el corazón de los personajes y que les hace actuar como lo hacen, todo contado de tal forma que la expresión más repetida en el club ha sido "¡me atrapó!", acaso por estar escrita con la misma sencillez y naturalidad con que sucede la vida y la historia de cada pareja que es escrita a mano por cada una y que muchas veces a pesar de las buenas intenciones e incluso de un gran amor, mientras madura tiene que abrirse paso en medio de las virtudes y miserias de los dos, enfrentar fantasmas y en el caso concreto de Leonor y Andrew superar un choque de culturas y de intereses personales que no eran compatibles con su unión porque simplemente no es posible la intimidad cuando hacemos trampa.

Sin duda es una suerte que Karen Consuegra (sobrina de Yolanda Consuegra Martínez) sea nuestra amiga y compañera del club ya que primero nos propuso el libro, luego nos contó ¡muchas cosas! sobre la historia familiar que otorgan propiedad a la historia del libro y quizá por eso, desde la primera reunión en medio de opiniones compartidas como "me sorprendió", "se lee rapidito", "está bien escrito", "la historia me capturó", o preguntas curiosas como: "¿todo eso sucedió? ¿Andrew será el gringo del que se enamoró tu tía? de pronto lo personal se abrió paso y empezamos a compartir nuestra propia experiencia con los inevitables detalles familiares que simplemente no podían nada menos que intentar estar a la altura (en honestidad) a lo que Karen nos contaba. 

Desempolvadas tantas "pasaditas" como decía mi papá, luego de horas y horas hablando puedo concluir que después de este libro con algunas personas del club nos conocemos y nos queremos más.

Pero volviendo al libro puedo decir que siendo Guatemala un país hermano, vecino, cercano, al que no es difícil llegar, en el que la mayoría hemos estado, que gusta por tantas razones,  al que le debemos recuerdos hermosos de viajes en familia, con amigos, con amores pasados y a veces por fortuna también del presente, no nos fue difícil imaginarnos el paisaje, el lago, el pueblo, tampoco identificarnos con la cultura bastante machista de la familia de Leonor (muy propia del tiempo en que se sitúa la historia);  pero tal vez hay que reconocer que un poco menos fácil fue entender de manera realmente fiel el sentir de personas marcadas por un largo trayecto generacional enfrentando el desprecio racial en distintas vías, por siglos y siglos de discriminación galopante y formando parte de una sociedad multicultural pero dividida donde indios, ladinos, mestizos, negros, blancos, conviven, se relacionan, se benefician mutuamente de distintos tipos de relaciones (como el comercio),  pero muchas veces sin llegar a mezclarse; donde  hablar español es lo común y hablar un dialecto como lengua primaria no siempre es visto como un derecho y parte de la diversidad y riqueza cultural sino como una señal de atraso en cuanto a desarrollo.

En El Salvador, las actuales generaciones no hemos crecido en medio de esa diversidad de culturas y, tal vez por eso, no es sencillo entender más que de una manera casi intelectual, académica o al menos desde una posición políticamente correcta la profundidad de las marcas que la discriminación a esos niveles provoca en los grupos étnicos considerados "minorías" y cómo todo eso propicia conductas y formas de ser que se transmiten de generación en generación; sin embargo, la cantidad de reflexiones,  discusiones y sentimientos que hizo salir, me da la sensación de que en Septiembre, algunas reuniones del club fueron verdaderos círculos de terapia grupal.

Pero bueno, ya es Octubre, hemos cerrado el libro de Yolanda Consuegra Martínez, incluso ya hemos empezado a conversar sobre el nuevo libro ("El Ladrón" de NakamuraFuminori), pero tras bambalinas Corazón ladino sigue dando de qué hablar y así tenemos una pequeña discusión que empezó una noche y siguió al siguiente día en medio del quehacer cotidiano en nuestros trabajos, cuando nadie podría dudar de la concentración que teníamos en nuestras labores en medio de papeles, programas, informes, proyectos, consejerías, clases, etc., pero en el que "la pregunta del millón" detonó un verdadero coloquio "whatssapero" donde las opiniones sobre Leonor y Andrew volaron cual cuchillos afilados, pero fue tan espontáneo y honesto que parecía una auténtica tertulia un jueves de septiembre en el club, por eso creo que al final no debería perderse, así que tal como lo sugirió la señora coordinadora, me he tomado la libertad de incluirlo en este post, para que quede constancia de que en este club nos apasionamos con los libros y claro, también de la trascendencia de este libro que nos ha puesto a quiénes lo leímos a hablar, hablar y hablar.

1 de octubre a altas horas de la noche:

Stephanie: Hey acabo de terminar corazón ladino / Me encantooooooooo
MaríaO: Heeeey felicidades Steph!
Nelson H.:  ;)
MaríaO: Qué bueno que también te gustó!
Stephanie: y me imagino q se armaron unas buenas discusiones entorno de ella / lástima q me las perdí
MaríaO: Fueron geniales! Pero podés escribirnos algo! / O llegar y contarnos! :p
Y aquí viene la pregunta del millón según Stephanie:

Stephanie: pero la pregunta del millón  /¿Sera feliz la Leonor con Andrew?
MaríaO: Bueno sería mejor hablarlo, pero puedo decirte que tal vez el mero intento les valga la pena! La felicidad finalmente quizá no sea un estado continuo, pero sí un camino que se hace de saltito en saltito... Te lo digo, las reuniones para este libro estuvieron profundas... Jajajaja
Stephanie: siiii me imagino / cuando leía cada cosa /pensaba hay uy esto da para una gran discusión
MaríaO: Siii cabal! Mirá Sthep lo que no te dije es que Leonor a mí no me cae bien! Jaja :p
2 de octubre en horario laboral:

Stephanie: Hola sorry ayer ya no pude seguir escribiendo ¿En serio te cae mal? jaja no me había puesto a pensar como me cae la bicha en realidad

MaríaO: Jajaja ¡Buenos días! Pues yo a menudo pienso en eso, y ella me cae mal por arisca y su poca apertura con la gente jajajaja   Esa muchachita no se deja querer! Jajaja
Stephanie: jaja es q es bien "india"

Loida: A mi no me cae mal

Stephanie: pero a mi el q me daría miedo es Andrew /el Andrew no me cae mal

MaríaO: Nooo vos lo que es es bien cabezona!

Stephanie: pero si me daría miedo

MaríaO: Jaja
Stephanie: tiene problemas ese bicho
Loida: Es una mujer con temores / Y actitudes producto de su educación
MaríaO: Si un roto para un descocido
Loida: Y cultura
MaríaO: Ella es acomplejada
Loida: De hecho me gusta porque me ayuda a entender mejor a algunas personas que conozco
MaríaO: Y él demasiado académico con un toque importante de insensibilidad
Loida Pineda Andino: Pongan "todueso" en el blog!
MaríaO: Pero el amor les salvará de su miseria! Jajajajaja
MaríaO: No se puede /Esto es pura espontaneidad! / Jaja / Pero sinceramente no creo que el libro resalte solo la diferencia cultural / Creo que intenta reflejar temores y cosas que cada uno solo entiende con el tiempo /Al final la persona es más importante que lo circunstancial!
Stephanie: no pero el Andrew va mas allá que cambio cultural /ese bicho tenia q estar internado / la mamá se "pasió" en él
MaríaO: Jajajajaja ¡ya me hiciste reír!
Stephanie: por q Kevin no era así y también era gringo académico / jaja curioso eso del "amor los salvara" /
cuando de hecho ninguno delos dos se ama
MaríaO: Al final él sí / y no es cuento porque “da señas correctas” jaja
Stephanie: mmmm no sé /  jajajaja puede ser / yo para interpretar esas señas no soy muy buena
MaríaO: Jajaja  Mirá pero lo de que el amor les salva era ironía! :p
Steph: haaaa jaja no la "cacté"
MaríaO: Jajaja
Nelson H: No me agradó ella tampoco. Entiendo el acomplejamiento étnico-cultural, pero no me gustó en lo absoluto que sus motivos para la toma de decisiones hayan sido sueños medio chuecos con el primo que la desprecia @_@
MaríaO: De acuerdo Nelson! Comparto tu opinión!
Jennifer G: Yo tmb /No me gusto la falta de carácter / Y q se deja mangonear
Nelson H: Se me acaba de antojar una "mangoneada".. jajaj
Stephanie: mmmm hay mucha tela q cortar
Nelson H: X cierto, la reu de hoy es en el Mister Paris, no?
Jennifer G: Yo quiero !!!
Stephanie: lo q le dijo Jacinto es verdad
Stephanie: ella se creía más que todos porque era mestiza y no india
MaríaO: Sip
Stephanie: y enamorada del otro bicho sólo porque era blanco / y el Pedro igual / y los primos otros acomplejados
Nelson H: Eso no gustó de ella.  / Muy twisted el asunto Jajajajaja
Stephanie: Jaja y lo de dejarse mangonear medio lo entiendo / cuando han educado a alguien así
MaríaO: Bueno Pedro no sé, pero ella sí
Stephanie: le anulan el carácter desde pequeño
Stephanie: Pedro también estaba enamorado de la prima
MaríaO: Pero hasta el final se supo y además ellos sí hicieron algo juntos

Dos horas después:

MaríaO: /Heeey hasta ahora leo lo de la mangoneada y el Mister Paris /  Las respuestas a ambas cosas son: sí y sí

Nelson Hernandez:  :) Anyway, el Pedro, twisted también... ta jodido... Jajaja

MaríaO: Jajaja Todos personajes complicados

Nelson H: Pero me gustó el libro :)  Pese a la (a)complejidad de sus personajes
MaríaO: Siii a mí me encantó! / Creo que amerita una tomadita de café con quienes no estuvieron en las tertulias!Un domingo en la tarde! / U otro día! Pero hablar de ese libro un ratito!
Nelson: Agree
MaríaO:  😃😃 Cuándo? Jajaja
Jennifer G.: Cuando quieran ^.^
Corazón Ladino, me deja el regalo de haberles conocido mejor, de haberme concedido el permiso para reconocer frente a ustedes parte de mi fragilidad sin miedo.  Les quiero amigas y amigos y poder decírselos es también un regalo…

PD. Y la cosa sigue...

Domingo 5 de octubre

A altas horas de la noche:

Judith:

Disculpen la hora, acabo de terminar de leer corazón ladino, esta Leonor me dejó desconcertada, me hizo creerle, ahora ya no sé qué creer, jajaja, me gustó mucho el libro, Buenas noches!! 


sábado, 4 de octubre de 2014

Los psicoanálisis del club




Parece que el 2014 será para el Club de la Buena Estrella un año bastante psicológico, partiendo desde Anna Karenina que a pesar de ser una "historia de amor", nos invitaba a estudiar la psicología de sus personajes; y siguiendo con los psicoanálisis de Zeno y Leonor, protagonistas de los libros de Julio y Septiembre respectivamente, que nos introducen a ese mundo de introspecciones y recuerdos del personaje que normalmente más problemas nos da a los seres humanos, nosotros mismos.
Es curioso como ambos inician escribiendo sobre sus vidas por instrucciones de sus respectivos doctores (nada discretos por cierto) para que, por medio de ese desahogo, puedan encontrar la cura de sus males, la adicción al tabaco del primero y la crisis nerviosa sufrida por la segunda.

Como lectora puedo decir que ambos libros me parecieron interesantes, aunque el primero por su extensión, perdió mi atención dentro de tantas palabras que no decían nada nuevo (por lo menos para mí) en oposición al segundo que en mucho menos páginas me contó mucho más cosas.

Creo que lo mejor es ir en orden y tomando como pretexto el psicoanálisis me permitiré opinar de los dos. 

Un Zeno sin conciencia


Este libro para mí inició muy bien, buena narrativa, un cinismo muy bien manejado que me encantó y que se mantuvo durante todo el libro pero, al final, las cosas escritas por Zeno eran más interesantes por la forma en que las contaba, que por el verdadero contenido.

Zeno es un personaje extremadamente simple, y lo que en un principio fue interés de leer, al final se convirtió en fuerza de voluntad para no dejarlo a medias, para terminar un libro del cual tengo la certeza que no volveré a abrir.





Algunos libros del Club no los he podido terminar, pero tengo el firme propósito de hacerlo cuando tenga tiempo. Sin embargo, con Zeno no podía correr ese riesgo, o lo terminaba ahora o no lo hacia nunca, y terminarlo tuvo el costo de no leer el libro de agosto el cual pasó a mi fila de los "pendientes". 

Por lo anterior parecería que Zeno y su conciencia fueron una tortura, pero no fue así, simplemente sentía que me estaba contando lo mismo una y otra vez, aderezándolo con personajes distintos, con situaciones o lugares un poco diferentes pero al final era lo mismo. Zeno es un egocéntrico que ha tenido la vida resuelta siempre, nunca ha tenido que tomar una decisión en su vida, no sabe como hacerlo y tampoco quiere averiguarlo, deja que los otros decidan por él y eso se le antoja demasiado cómodo para cambiarlo y hacer algo por sus propios medios; por lo mismo, no terminó ninguna carrera, eso supondría asumir que "sabe hacer algo" y para las personas cómodas es mejor que los demás los crean incompetentes, así no esperan nada de ellos.

Además de la narrativa y lo bien escrito que está, me gustó mucho el final, ya que Zeno eternamente lleno de achaques, de esos que las personas que no hacen nada adolecen o mejor dicho se inventan, empieza a sentirse vivo en medio de la guerra, una guerra que lo alejó de todo lo que lo protegía: su familia sus empleados, etc. Y para mi fue una tenue luz al final del túnel ver que ya entrado en años Zeno por fin se hacia cargo de su vida, sus negocios y que no lo hacia tan mal, con lo que finalmente pude decir, ¡al fin se nos creció el bicho!.


Una ladina muy (a)compleja(da)


Lo que tiene de simple el personaje de Zeno, lo compensa con creces la complicada Leonor de "Corazón ladino". Esa personalidad acomplejada y sufrida, logra despertar el interés en todo el libro. La pobre Leonor no encaja (o no quiere encajar)  en ningún lugar, los blancos la desprecian por su parte india y los indios no la aceptan por su parte blanca, es demasiado para Jacinto pero muy poco para Gustaf, no puede lucir orgullosa un traje regional porque no lo siente suyo, pero pareciera que tampoco está cómoda con la ropa de la capital, no tiene ninguna amiga en el pueblo, ya que nadie es de su nivel, pero este nivel no le alcanza para ser amiga de Johanna. En fin, pareciera que Leonor vive en una especie de limbo que la protege del infierno sin permitirle ver el cielo.

A Leonor le pasan tantas cosas internamente que no necesita tener grandes aventuras para ser un personaje interesante, que nos muestra como una educación y cultura opresoras, pueden dejar a un individuo a la deriva, sin saber donde pertenece, sin sentirse dueño de su vida, deseando ser la primera suicida de un pueblo que nunca ha tenido uno.

Algunas conclusiones sobre ambos libros

  1. Es interesante ver como sin importar la época y la cultura, se pretende en la mayoría de las veces, resaltar la sumisión de la mujer, no importa que Augusta la esposa de Zeno, sea rica, fina y educada, se somete a su esposo casi con la misma humildad que se somete al suyo la madre de Leonor, que proviene de indígenas y cuyo protagonismo es tan limitado que ni siquiera se nos permite conocer su nombre. Ambas mujeres parecieran estar en deuda con sus esposos por casarse con ellas a pesar de no merecerlos del todo, una por fea y la otra por indígena.

  2. También me llama la atención como en lugares y tiempos diferentes, consideran la belleza de la mujer como un requisito indispensable para ser completa.
    La amante de Zeno en una confusión, cree que la esposa de éste es su bella cuñada Ada y enseguida se siente mal por causarle dolor a una mujer tan hermosa, y Zeno tiene la plena seguridad de que Augusta no hubiera sido capaz de provocar ese sentimiento, como si ésta por ser poco agraciada no tuviera derecho a la fidelidad de su esposo.
    En Corazón ladino, por su parte, lo que más le duele a Leonor sobre la amante de Andrew (a quien no ama) es que sea fea y poco femenina. Es decir, que si hubiera sido bella estaría justificada la infidelidad, según la lógica de la protagonista.

  3. A Zeno le rescato que por lo menos es capaz de amar a Augusta, a su manera, pero la ama. Leonor no tiene esa capacidad, no sabe quien es, no tiene claro ni qué siente por ella misma como para poder decir que sabe amar a otra persona, no creo que ame a Gustaf, ni siquiera estoy segura de lo que siente hacia sus padres, la personalidad de Leonor para mí, está completamente mutilada.
Por otro lado, es curioso que exceptuando uno, ningún personaje de ambos libros me gustó o me disgustó, quizás porque los vi como personajes en una consulta de médico, no me permití desarrollar por ellos ninguna antipatía o aprecio, Zeno es muy simple y Leonor es producto de su educación, no puedo decir que me caigan bien o mal, el único personaje por el cual sentí algo es por Andrew, y lo que sentí fue miedo, está demasiado perturbado para odiarlo, creo que debería estar internado, tiene muchos problemas y es un ser muy retorcido.

Ya para finalizar esta larga reflexión, la pregunta de rigor ¿volvería a leer algo de estos autores?

De Ítalo Svevo sí, con la reserva de verificar antes la extensión del libro, si es muy largo no creo que me entusiasme mucho.

De Yolanda Consuegra un definitivo y mayúsculo SI, es muy gratificante ver que en nuestro país tenemos tanta calidad.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Yolanda Consuegra, Corazón ladino




Bienvenidos al mes de la Independencia. Como ya es una costumbre en nuestro club, este mes se lo dedicamos a un autor salvadoreño. Así que este año le tocó el turno a la escritora Yolanda Consuegra Martínez, quien felizmente es tía de nuestra amiga Karen, quién será la moderadora en las reuniones de todo septiembre.

El libro que leeremos se llama "Corazón ladino", y centra su acción en un pueblecito de Guatemala: San Cristóbal de Atitlán, donde la vida transcurre con una quietud propiciada por su ámbito geográfico, por sus pocos habitantes y por el tipo de vida semi rural. Como ella bien lo describe es "un pueblo de cuatrocientas casas, un pueblo tan triste como sus habitantes, jamás ha dado un suicida".

Gracias Karen por esta propuesta y los invitamos a que nos compartan sus apreciaciones a través de este medio o en nuestra página de Facebook.

¡Felices lecturas!


FICHA DEL LIBRO

Autora:                         Yolanda Consuegra Martínez
Año:                             1999
Empastado: Rustico
Total páginas: 235
Edición:                         4
Código interno 13608
ISBN          9992324015
Colección                     Nacional
Editorial                        Clásicos Róxsil S.A. de C.V.
Año de primera
publicación                   1967


DIVISIÓN DE LAS LECTURAS


04/Septiembre/2014
Biografía de Yolanda Consuegra Martínez
Capítulos I-IV
Página 57 en libro impreso.
(25%)

11/Septiembre/2014
Capítulos V-IX
Página 119 en libro impreso.
(51%)

18/Septiembre/2014
Capítulos X-XIII
Página 170 en libro impreso.
(73%)

25/Septiembre/2014
Capítulos XIV-XVIII 
Página 235 en libro impreso.
(100%)


SINOPSIS

Corazón ladino nos cuenta la historia de Leonor Palacios, una muchacha mestiza. La relación con su familia no es muy buena, ya que ella no siente mucha confianza con ellos. Una expedición de antropólogos llega al pueblo donde vive Leonor y pronto se convierte en intérprete. Un muchacho llamado Andrew Hess es un investigador del pueblo que al momento pone celoso al hermano de Leonor, sin embargo, ésta decide casarse con él y es así como parte a vivir a Albany con su marido. Muy pronto ella se verá involucrada en una nueva relación familiar compleja al lado de los Hess.


SOBRE LA AUTORA



Yolanda C. Martínez parece un pseudónimo, pero no lo es. Su nombre completo es Yolanda Consuegra Martínez. Vino al mundo en la ciudad de Zacatecoluca y fue en Ahuachapán donde realizó sus estudios de primaria y secundaria. Luego, en San Salvador, culminó la carrera de Trabajo Social. Posteriormente, completó estudios en la Universidad de Loyola, New Orleans; en Cleveland, en Western Reserve University y en Denver University, en Denver.

Para conocer más sobre esta autora, les animamos a que lean la siguiente entrevista: http://istmo.denison.edu/n15/foro/torresrecinos.html