Mostrando entradas con la etiqueta Confieso que he vivido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Confieso que he vivido. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de mayo de 2013

Confesiones críticas sobre Neruda

No soy un erudito ni mucho menos. Claro que eso no es ninguna confesión, sino una verdad a la vista. En consecuencia, todos los comentarios vertidos a continuación, apenas representan mi opinión y parecer como lector, y nada más. Al final, ese es precisamente el espíritu de este grupo. "El Club de La Buena Estrella es un club de lectura creado por un grupo de amigos que tienen interés en compartir sus experiencias e impresiones sobre los libros que leen." 

Confieso que he corrido. Un mes atiborrado de líos, tareas y actividades, sumadas a una gripe mutante y rebelde, me hallaron a día 28 de mes con apenas 53 por ciento completo en la lectura de la autobiografía de Ricardo Neftalí Reyes, mejor conocido por el seudónimo de Pablo Neruda. 

Quizá no me di verdadera cuenta que el más poderoso motivo de mi atraso es que la lectura de "Confieso que he vivido" tampoco me sedujo. Comparo mi actitud de hoy con la que tuve en alguno de los días de mucho trabajo y cansancio del mes de abril, y no es la misma: En mi apreciación personal no existe comparación válida. Y sigo hablando de mi actitud, por supuesto. Del libro ni siquiera intento comparación alguna. Porque "Sorgo rojo" siempre tuvo éxito en el llamado a gritos que me hacía desde sus páginas ensangrentadas. 


Neruda, empero, también es un premio Nobel, y el hecho de que uno de los poetas más conocidos y leídos a nivel mundial y en tantos lenguajes sea oriundo de nuestra Latinoamérica, ya es motivo suficiente para considerarlo una lectura obligada. Aunque admito que demasiado obligada para mi gusto. 

Confieso que he sufrido su lectura. No me gustaron los "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", ni cuando los leí por primera vez a mis 13 años, ni al releerlos años más tarde. Igual me pasó con "Residencia en la tierra". Y no es porque no me guste la poesía. Pero la verdad es que prefiero a Machado, a Becquer, a Darío o a Cortázar. Y qué decir del Vicente Huidobro tan expuesto y ridiculizado por Pablo Neruda en sus memorias. Huidobro escribió unos versos infinitamente superiores en técnica y recursos a los de Neruda. "Altazor" supone un techo que me parece que Neruda no conseguiría alcanzar ni en veinte mil poemas de amor y mil canciones desesperadas. Haciendo una analogía con el libro del mes pasado, creo que junto a la poesía de Huidobro, la de Neruda "es como un piojo marchito que no ha comido en tres años". 

Sin embargo, al leer sus memorias, me doy cuenta que no es sólo su poesía lo que me desagrada. En realidad no me gusta Neruda, la persona. Me parece un falso modesto, petulante, que trastoca los conceptos de timidez con malas crianzas, que posa en demasía con su voz rimbombante, su capa gris y su traje negro de poeta, un tipo que peca en estereotipos, que critica (como a Huidobro o a Carpentier), pero que siempre desacredita las críticas que él mismo recibía; Neruda cae en clasismos y arribismos que luego condena en otros, su ninguneo degrada a las mujeres disfrazándose de quien las ensalza. 

Neruda incluso abusa (porque no hay otra manera de nombrar lo que hizo) de una servidora que limpiaba su cubo de heces en Colombo, Ceilán, una mujer a quien el mismo menciona como "de la casta de los parias", el tope inferior de uno de los sistemas de clases más abominables. "El encuentro fue el de un hombre con una estatua", dice, "ella permaneció todo el tiempo con los ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme. No se repitió la experiencia". 

Don Pablo también menciona en mejores términos a otros poetas, pero siempre lo hace como demostrando cuan determinante fue él en que tal o cual entrara o saliera de un lugar o situación gracias a su ayuda, la que extendió aun antes de que el hipotético autor conociera alguna fama. Neruda los descubría, vaya. Según el vate de nuestro libro de mayo "mis poemas iniciales de Residencia en la tierra que los españoles tardarían en comprender; sólo llegarían a comprenderlos más tarde, cuando surgió la generación de Alberti, Lorca, Aleixandre, Diego." Ah, vamos, entonces, según su propio juicio, Neruda, cuando no fue el precursor de la de la Generación del 27, habrá sido al menos su llama inspiradora, quizá su influencia. 

Confieso que encima no le creo todo lo que escribe. Neruda, además de pretencioso, me parece fantasioso, exagerado y hasta un poco embustero. Frecuentemente encuentro elementos en sus historias que me resultan bastante inverosímiles. La historia que cuenta en "Amor junto al trigo", es una de las que no le compro. Me cuesta creerle en su totalidad el erótico relato de la mujer que llega a su improvisado lecho de paja para hacer el amor con él, abriéndose paso en la oscuridad del campamento, a solo metros del clan de los Hernández (entre los cuales estaba su marido), integrante de esa tribu de hombres rudos, despeinados y sin afeitarse que siempre llevaban revólver al cinto y a la hora de pelear eran una tromba que se llevaba por delante lo que estuviera a su paso. 

"Cuan difícil es hacer el amor sin causar ruido sobre una montaña de paja", dice el vate chileno, "más lo cierto es que todo puede hacerse, aunque cueste infinito cuidado". TODO puede hacerse. Impresionante. Neruda tuvo una cabalgata malabar sin apenas moverse. Una cosa tántrica, vamos. 

Pero digamos que le concedo eso. Lo que no me cierra es que la misteriosa mujer se durmió junto a él con la misma tranquilidad de quien se duerme después del amor con su propia pareja y en su propia cama. Mucho más extraño todavía, es que después, y a pesar del miedo a ser descubierto, el mismo Neruda también se durmió. ¿En serio podemos creer que la protagonista de la furtiva y arriesgada aventura se quedaría dormida y a su suerte junto al poeta, con su marido apenas a unos metros? ¿De verdad piensa que resulta creíble que él mismo haya podido dormirse tranquilamente sin despachar antes a la corajuda mujer? 

Para fortuna de ambos, al despertarse Neruda, ella se había ido, y nadie descubrió su episodio de "amor junto al trigo". Ah, pero no todo termina ahí. A la mañana siguiente, Neruda desayuna mirando de soslayo a todas las mujeres del campamento, escrutándolas a detalle para determinar cual podía ser la enigmática aventurera. Una a una las descarta por flacas o por viejas, hasta que encuentra a la que coincide con la imagen que él se había hecho la noche previa al más puro método Braille: senos grandes y firmes, unas anchas y redondas nalgas y largas trenzas en el cabello.Tenía que ser. La intrépida visitante de Neruda no podía ser otra que la más atractiva de todas, por supuesto. 

Neruda también anticipó con clarividencia el ascenso de Hitler al poder y el ataque de la flota japonesa a Pearl Harbor. Sin comentarios. 

Confieso que tampoco le creo del todo su rollo político y la filiación comunista. Si Neruda era, parece que no ejercía. Así me lo parece por su clasismo y arribismo, sus términos naturalmente despreciativos, su admiración cuasi envidia por gente snob, sus incontables intentos en la búsqueda de fortuna económica...y puedo seguir. Parece que la moda de los premios y reconocimientos literarios al izquierdo y el mito/estigma que reza que los intelectuales son todos revolucionarios, estimulan desde hace casi un siglo la maquila de comunistas de café.

Por supuesto que el tipo debe haber vivido mucho de lo que dice. Pero concuerdo con mi esposa cuando ella trae a colación la frase de García Márquez: "La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla". 

Pero dejemos al hombre en paz y volvamos a su obra. En su Oda a la crítica, Pablo Neruda se las arregla para (de forma elegante, eso sí) ignorar sin excepción a todos sus críticos y justificar extraños alejandrinos irregulares y "autoimpuestos" limites técnicos. 

Y ahora, perdonadme, señores, 
que interrumpa este cuento 
que les estoy contando 
y me vaya a vivir para siempre 
con la gente sencilla. 

"Escribo para gente sencilla", que excusa tan perfecta. Aunque quizá para Neruda la gente sencilla es la que acepta su poesía y disfruta de sus versos,sin hacer crítica alguna. Esas incontables masas de hombres y mujeres que se dedican sus poemas entre sí, con la misma vehemencia con la que otros tantos presumen de ser lectores sólo porque han leído alguno que otro best seller del otro Pablo famoso, el brasileño. 

Pero bueno, no todas son piedras. También hay flores para el célebre poeta chileno. 

Confieso que me ha gustado mucho más su prosa que su verso. El libro fluye como arroyo en suave pendiente. Se avanza rápidamente sin que eso afecte el ritmo calmo que el autor estila. Sus narraciones sobre terceros me parecen siempre más interesantes que todas sus crónicas en primera persona. 

El relato erótico de "Amor junto al trigo" (que bien pudiera llamarse "Paja en la paja"), está muy bien contado. La narración es sugestiva, estimulante, distinta. Como historia de cuento o novela corta hubiese sido fabulosa. 

Y como ese hay bastantes más. Me gustaron los relatos pasajeros de muchos de los personajes. Puedo rescatar de mi memoria las anécdotas de la viuda insaciable, de las señoras francesas que inventariaban visitantes y cenas para no repetirlas nunca, del tipo que saltaba ataúdes de personas de su admiración, del primate que hacía de portero y bebía cerveza; de la mangosta casera que rehuyó el combate con la serpiente; del tipo del carruaje,el pájaro y la espada; del anciano del Stradivarius; de la mujer celosa que velaba el sueño de Neruda con un puñal en la mano, del piloto de la guerra civil española que volaba en la oscuridad mientras leía el Conde de Montecristo en método Braille. Etc, etc, etc. 

Creo que esas historias son la verdadera riqueza del libro. Por supuesto que de una autobiografía se espera mucha conjugación en primera persona: El uso del yo, mas no el abuso. 

La descripción de Valparaiso merece párrafo aparte y cierre categórico. Es, a mi gusto, lo mejor que he leído de Neruda. Su juego de palabras que mitifican la fundación de la ciudad y luego subliman su degradación, describen magistralmente las altas y bajas de la vida, en la metáfora de las escaleras que definen e identifican a Valparaíso:

"El polvo que levantaron las casas al desplomarse, poco a poco se aquieta. Y nos quedamos solos con nuestros muertos y con todos los muertos, sin saber por qué seguimos vivos. 

Las escaleras parten de abajo y de arriba y se retuercen trepando. Se adelgazan como cabellos, dan un ligero reposo, se tornan verticales. Se marean. Se precipitan. Se alargan. Retroceden. No terminan jamás. 

¿Cuántas escaleras? ¿Cuántos peldaños de escaleras? ¿Cuántos pies en los peldaños? ¿Cuántos siglos de pasos, de bajar y subir con el libro, con los tomates, con el pescado, con las botellas, con el pan? ¿Cuántos miles de horas que desgastaron las gradas hasta hacerlas canales por donde circula la lluvia jugando y llorando? 

¡Escaleras! Ninguna ciudad las derramó, las deshojó en su historia, en su rostro, las aventó y las reunió, como Valparaíso. Ningún rostro de ciudad tuvo estos surcos por los que van y vienen las vidas, como si estuvieran siempre subiendo al cielo, como si siempre estuvieran bajando a la creación. 

¡Escaleras que a medio camino dieron nacimiento a un cardo de flores purpúreas! ¡Escaleras que subió el marinero que volvía del Asia y que encontró en su casa una nueva sonrisa o una terrible ausencia! ¡Escaleras por las que bajó como un meteoro negro un borracho que caía! ¡Escaleras por donde sube el sol para dar amor a las colinas! 

Si caminamos todas las escaleras de Valparaíso habremos dado la vuelta al mundo. 

¡Valparaíso de mis dolores!... ¿Qué pasó en las soledades del Pacífico Sur? ¿Estrella errante o batalla de gusanos cuya fosforescencia sobrevivió a la catástrofe? ¡La noche de Valparaíso! Un punto del planeta se iluminó, diminuto, en el universo vacío. Palpitaron las luciérnagas y comenzó a arder entre las montañas una herradura de oro. La verdad es que luego la inmensa noche despoblada desplegó colosales figuras que multiplicaban la luz. Aldebarán tembló con su pulso remoto, Casiopea colgó su vestidura en las puertas del cielo, mientras sobre la esperma nocturna de la Vía Láctea rodaba el silencioso carro de la Cruz Austral. Entonces, Sagitario, enarbolante y peludo, dejó caer algo, un diamante de sus patas perdidas, una pulga de su pellejo distante. Había nacido Valparaíso, encendido y rumoroso, espumoso y meretricio. La noche de sus callejones se llenó de náyades negras. En la oscuridad te acecharon las puertas, te aprisionaron las manos, las sábanas del sur extraviaron al marinero. Poiyanta, Tritetonga, Carmela, Flor de Dios, Multicula, Berenice, "Baby Sweet", poblaron las cervecerías, custodiaron los náufragos del delirio, se sustituyeron y se renovaron, bailaron sin desenfreno, con la melancolía de mi raza lluviosa. 

Valparaíso, entonces, se iluminaba y asumía un oro oscuro; se fue transformando en un naranjo marino, tuvo follaje, tuvo frescura y sombra, tuvo esplendor de fruta. 

Las cumbres de Valparaíso decidieron descolgar a sus hombres, soltar las casas desde arriba para que éstas titubearan en los barrancos que tiñe de rojo la greda, de dorado los dedales de oro, de verde huraño la naturaleza silvestre. Pero las casas y los hombres se agarraron a la altura, se enroscaron, se clavaron, se atormentaron, se dispusieron a lo vertical, se colgaron con dientes y uñas de cada abismo. El puerto es un debate entre el mar y la naturaleza evasiva de las cordilleras. Pero en la lucha fue ganando el hombre. Los cerros y la plenitud marina conformaron la ciudad, y la hicieron uniforme, no como un cuartel, sino con la disparidad de la primavera, con su contradicción de pinturas, con su energía sonora. Las casas se hicieron colores: se juntaron en ellas el amaranto y el amarillo, el carmín y el cobalto, el verde y el purpúreo. 

Así cumplió Valparaíso su misión de puerto verdadero, de navío encallado pero viviente, de naves con sus banderas al viento. El viento del Océano Mayor merecía una ciudad de banderas. Yo no puedo andar en tantos sitios. Valparaíso necesita un nuevo monstruo marino, un octopiemas, que alcance a recorrerlo. Yo aprovecho su inmensidad, su íntima inmensidad, pero no logro abarcarlo en su diestra multicolora, en su germinación siniestra, en su altura o su abismo. 

Yo sólo lo sigo en sus campanas, en sus ondulaciones y en sus nombres. Sobre todo, en sus nombres, porque ellos tienen raíces y radícula, tienen aire y aceite, tienen historia y ópera: tienen sangre en las sílabas."

Desafortunamente no fue así con todo el libro, pero confieso que he disfrutado mucho ese capítulo y algunos más.

jueves, 9 de mayo de 2013

Pablo Neruda, influencia en la música

«En la red de mi música estás presa, amor mío, 
y mis redes de música son anchas como el cielo...»
Pablo Neruda, Poema XVI

Más allá de gustos y preferencias personales, la influencia y relevancia de Pablo Neruda en el mundo del arte y la cultura hispano-parlante de la segunda mitad del siglo XX es innegable. Comparto con ustedes una muestra resumida de esa influencia en la música. Los álbumes enumerados a continuación son adaptaciones de los versos del poeta chileno por músicos populares, u homenajes de otra autoría pero igualmente inspirados en su poesía.

ARTE DE PÁJAROS

Arte de pájaros es un álbum de estudio del cantautor chileno Ángel Parra en conjunto con el poeta Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura en 1971. Fue lanzado originalmente en 1966 por el sello Demon, y corresponde al cuarto álbum oficial de Ángel Parra.

"Arte de pájaros", fue también un libro de grandes dimensiones, con ilustraciones exclusivas hechas por los amigos pintores del poeta: Antúnez, Carreño, Herrera, y Toral. A fines de los 60, se publica también en Buenos Aires por editorial Losada, con ilustraciones de Escámez y Herrera. El libro de divide en dos secciones poéticas: "Pajarintos" que versa sobre las aves reales, y "Pajarantes", aves de ficción, fruto de la imaginación del poeta. 

«La poesía está destinada al canto y el que hace que este destino se cumpla es siempre el pueblo. En este disco se unen la poesía de Pablo Neruda y el canto de Angel Parra. Esto significa que estamos en un momento culminante de nuestra historia artística. Los cinco trozos musicales que aquí se reúnen  compuestos e interpretados por Angel Parra, han sido inspirados por otros tantos poemas del último libro de Pablo Neruda: Arte de Pájaros. Son pués los pájaros de Chile: el tordo, el cóndor, el Colibrí, el Pidén, la golondrina, los que han servido de vínculo para enlazar la palabra y el canto. De este modo el vuelo de nuestros pájaros, el verso, y la guitarra, han logrado formar la unidad indisoluble que constituye este disco, unidad hecha de las más preciosas sustancias de la patria".»
Jorge Sanhueza, presentación en contracara Lp, 1966


ISTROS (DANAI CANTA A NERUDA)

Istros (Danai canta a Neruda) es un álbum de la cantante, escritora y docente griega Danai Stratigopoulou, lanzado en 1969 por el sello discográfico DICAP. Como su título lo indica, el disco es un tributo al poeta chileno ganador del Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda. Tanto los arreglos como la dirección musical son obra del compositor Luis Advis.

La palabra «istros» que precede al resto del título, en griego moderno quiere decir «bríos». Toda la música es compuesta por Danai. La mayoría de los temas se basan en poemas del poeta, cantados por Danai en perfecto castellano, pero Danai finaliza además cada lado del vinilo con dos composiciones propias cantadas en griego.

En la contraportada del disco se pueden leer las siguientes palabras de la propia Danai:

«Escogí pasajes nerudianos con temas tanto líricos como de tipo social sobre la lucha por la justicia y la resistencia contra el miedo y el dolor. Tuve que extraer la esencia, el núcleo sin que el conjunto de los versos elegidos dejara de ser también poético, tarea nada de fácil, por eso pudo decir Neruda en una conversación entre amigos en casa de mi hermana Mirka "Eso es una recreación de mi poesía". Era lo que esperaba.»
Danai Stratigopoulou


PACO IBAÑEZ INTERPRETA A PABLO NERUDA



Álbum de 1977 del cantante valenciano que ha dedicado casi íntegramente su trayectoria artística a crear y cantar versiones musicalizadas de poemas de autores españoles e hispanoamericanos, tanto clásicos como contemporáneos.






MARINERO EN TIERRA, TRIBUTO A PABLO NERUDA



Obra colectiva del año 2000, con poemas y sonetos de Pablo Neruda recitados por varios artistas hispanoamericanos.








NERUDA EN EL CORAZÓN

Neruda en el corazón es un proyecto discográfico producido en 2004 para conmemorar el centenario de Pablo Neruda, editado por BMG-Ariola en colaboración con Factoría Autor. El disco iba acompañado de un dvd con dos documentales en torno a la figura del poeta chileno.
Es un trabajo colectivo en el que diversos artistas musican o cantan poemas del poeta chileno, producido por Víctor Manuel. 
El trabajo se presenta en el ámbito del Fórum de las Culturas celebrado en Barcelona en un concierto celebrado en el Palau Sant Jordi el día 5 de julio de 2004, con la dirección escénica de Manuel Huerga y al que asistieron más de 13.000 espectadores. Fue televisado en España y Latinoamérica.

Algunos de los artistas participantes en el disco no participaron en el concierto, que incluyó alguna diferencia respecto de la grabación, en directo contó con la presencia y las voces de Ana Belén, Antonio Vega, Carmen París, Estrella Morente (en sustitución de su padre Enrique Morente, quien participó en el disco), Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Jorge Drexler, Julieta Venegas, Miguel Bosé, Miguel Poveda, Miguel Ríos, Pedro Guerra, Sole Giménez y Víctor Manuel, mientras que el actor Julio Jung interpretó a Neruda en el escenario.



Algunos de los temas de los álbumes antes mencionados:

jueves, 2 de mayo de 2013

Pablo Neruda, Confieso que he vivido

Apenas si logramos conseguir un ejemplar de "Cleopatra" del español Ignacio Saúl Pérez-Juana, el cual adquirimos en Guatemala hace algún tiempo. Tampoco nos fue posible encontrar una versión digital, y eso que la búsqueda dio comienzo hace varios meses. Sin ejemplares disponibles para todos, optamos por relevar a Cleopatra con el libro que resultó ganador en una segunda votación entre los miembros del club. Las opciones fueron las mismas que formaron parte de la terna en las votaciones de Diciembre de 2012. Como resultado, leeremos "Confieso que he vivido", libro autobiográfico del poeta chileno Pablo Neruda.

En dicha obra se reúnen las memorias del escritor. El libro se editó póstumamente, recogiendo las impresiones del autor casi hasta el mismo momento de su muerte. Neruda hace un recorrido por su trayectoria vital: los fumaderos de opio en Uruguay, la Birmania dominada por los ingleses, sus experiencias con todo tipo de mujeres en todo tipo de situaciones, las conversaciones entre el poeta y Ernesto Che Guevara, sus viajes a México o a la URSS, su consulado en España durante la Segunda República Española y su ardua labor tras el estallido de la guerra civil española para salvar de la cárcel y de la muerte a republicanos, anarquistas y todo aquel que fuera oprimido bajo el régimen franquista, embarcándolos en el Winnipeg rumbo al exilio. Estos y otros sucesos se recrean con nitidez en la mente del autor.

La obra, que escribió a lo largo de varios años, termina estrepitosamente con la muerte del vate, apenas doce días después del violento golpe de estado que acabó con la vida y con el gobierno de Salvador Allende. Neruda termina sus memorias condenando el sangriento golpe de Estado en Chile de 1973 y recordando con dolor la figura de su amigo Salvador Allende.

Mes: Mayo
Viñeta: Biografía
Título:  Confieso que he vivido
Año: 1974
Autor: Pablo Neruda
Nacionalidad: Chileno
Editor: Pehuén Editores Limitada, 2004
ISBN: 9561603969, 9789561603967
N.º de páginas: 452

DIVISIÓN DE LECTURAS 

09/05/2013
- EL JOVEN PROVINCIANO 
- PERDIDO EN LA CIUDAD
- LOS CAMINOS DEL MUNDO 
3 capítulos, Posición 1241 en el Kindle (21%)

16/05/2013 
- LA SOLEDAD LUMINOSA
- ESPAÑA EN EL CORAZÓN
- SALÍ A BUSCAR CAÍDOS
- MÉXICO FLORIDO Y ESPINUDO
4 capítulos
Posición 2759 en el Kindle (46%)

23/05/2013
- PATRIA EN TINIEBLAS
- PRINCIPIO Y FIN DE UN DESTIERRO
- NAVEGACIÓN CON REGRESO
3 capítulos 
Posición 4248 en el Kindle (71%)

30/05/2013 
- LA POESÍA ES UN OFICIO 
- PATRIA DULCE Y DURA 
2 capítulos
Posición 5934 en el Kindle (99%)

En esta última fecha nos reuniremos para ver la película, que bien puede ser "Ardiente Paciencia" de 1983, "Il Postino (El cartero de Neruda)", producción de Miramax de 1994, dirigida por Michael Radford, o "Neruda, diario de un fugitivo" (2005), de Manuel Basoalto, obra que trata de la fuga del poeta en 1948 y de la persecución a los comunistas decretada por el gobierno de Gabriel González Videla, el papel de Neruda es interpretado por José Secall.

SINOPSIS
Neruda narra, con la inigualable potencia verbal que caracteriza a sus mejores escritos, no sólo los principales episodios de su vida, sino las circunstancias que rodearon la creación de sus poemas más famosos. Magistralmente, el autor expone tanto su concepción del arte y de la poesía cuanto los motivos que le llevaron a defender hasta el final de su vida sus conocidas posiciones políticas. De forma no menos brillante, rememora la figura de algunos amigos: García Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Eluard, Aragón y su relación con personajes destacados de la política contemporánea.

SOBRE EL AUTOR
Pablo Neruda, de nacimiento Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Parral, 12 de julio de 1904 – Santiago, 23 de septiembre de 1973), fue un poeta chileno, considerado entre los mejores y más influyentes artistas de su siglo; «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma», según Gabriel García Márquez. También fue un destacado activista político, senador, miembro del Comité Central del Partido Comunista, precandidato a la presidencia de su país y embajador en Francia. Entre sus múltiples reconocimientos destacan el Premio Nobel de Literatura en 1971 y un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Oxford. «Ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él», ha escrito el crítico literario Harold Bloom, quien lo considera uno de los veintiséis autores centrales del canon de la literatura occidental de todos los tiempos.