miércoles, 23 de enero de 2019

Sapiens. De animales a dioses, comentario personal

Nos hallamos en el umbral tanto del cielo como del infierno, moviéndonos nerviosamente entre el portal de uno y la antesala del otro. La historia todavía no ha decidido dónde terminaremos, y una serie de coincidencias todavía nos pueden enviar en cualquiera de las dos direcciones. Yuval Noah Harari 
El presente artículo cita y comenta algunos temas abordados en el libro, abarcando hasta el final del mismo. Sirva esto como advertencia para quienes aún no han terminado de leerlo y quizá prefieran volver aquí hasta después de completar la lectura.

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El libro del mes cumplió. Muchas gracias Karen por haberlo propuesto. Sapiens fue una lectura interesante, entretenida y diferente; sobre todo tomando en cuenta que en esa "ficción colectiva" que es nuestro club, siempre ha primado la novela literaria por sobre la no ficción. Además de despertar la curiosidad, mantener la atención y acrecentar el deseo de seguir leyendo, nuestro libro de enero también dio pie a muchos ejercicios de "cooperación y chismorreo", en la forma de largas y estimulantes conversaciones en nuestras reuniones presenciales y foros virtuales. Queda claro que podemos o no estar de acuerdo con Harari, podemos sentirnos maravillados al descubrir sus explicaciones de porqué los humanos actuamos como actuamos, o perturbados y hasta disgustados por sus incómodas preguntas y embestidas argumentales contra nuestras creencias de toda la vida, pero es un hecho que Sapiens no resulta indiferente al lector.

La reputación que antecede al libro (10 millones de copias vendidas y un sinfín de contenido relacionado en vídeos, medios de prensa y blogs, además de las influyentes recomendaciones de gente como Mark Zuckerberg, Bill Gates o Barack Obama), aunada al llamativo cóctel de viñetas descriptivas del autor (historiador, escritor, conferencista, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, descendiente de judíos, ateo, homosexual, vegano, practicante de la meditación Vipassana y articulista con gran énfasis en las temáticas de ciencia, religión, dinero, política, futuro, felicidad, ecología, poder e imaginación), resultan en un enlatado que atrae y que, en términos generales, no decepciona. 

Bill Gates mostrando una pila de sus libros recomendados. Sapiens es el primero desde abajo. 
Yuval Noah Harari ha probado ser un maestro con admirable didáctica y gran capacidad de desarrollo de sus temas. Probablemente su mayor virtud no resida en volar con la imaginación millones de años atrás para describirnos su visión de la prehistoria y de los albores del género humano, ni en rellenar insondables lagunas de tiempo con sus teorías sobre los saltos y progresos del homo sapiens, hasta que este se erigió por sobre el resto de las especies como la primera criatura capaz de modificar conscientemente el curso de su propia evolución. Creo que su verdadero gran mérito es la manera muy natural y sencilla con que organiza los temas, define el hilo conductor, plantea las preguntas, propone las teorías y ejemplifica de tal forma que estos asuntos que para algunos resultan áridos, poco interesantes y no menos difíciles de entender, se vuelvan así de comprensibles y estimulantes para el lector promedio. Como bien dijo Manuel en una de las reuniones del club, "habría sido una gran cosa tener un maestro que explicara tan bien como él".

Harari aborda las revoluciones cognitiva, agrícola y científica, exponiendo la manera virulenta en que el homo sapiens ha alterado megafaunas completas y extinguido múltiples especies a su paso, teorizando sobre posibles hábitos y comportamientos de los cazadores-recolectores como individuos y como sociedades, dejando alguna mina explosiva en el ámbito de lo racial ante la posibilidad de que la humanidad de hoy sea descendiente de más de una especie del género humano (homo sapiens y Neandertal), cuestionando si el hombre domesticó al trigo u ocurrió lo contrario, y hasta comparando los niveles de felicidad del homo sapiens en diferentes momentos de la historia. Las páginas pasan sin carga ni aburrimiento y, aún después de soltar el libro, la mente del lector sigue regurgitando las ideas leídas y cuestionando su manera previa de pensar. Hasta ahí todo bien, un ejercicio fantástico.

Luego el autor imagina, elucubra, teoriza y expone sus argumentos con gran claridad y sencillez, pero me parece que los plantea como si de verdades comprobadas se tratara. Creo que tampoco desperdicia oportunidad de ironizar sutilmente sobre asuntos de fe religiosa cada vez que los menciona. Y ahí es donde veo el problema. No pocas veces ha pasado que este tipo de autores suele generar verdaderos fenómenos de masa. Sus libros se convierten en best seller y por más que ellos mismos supuestamente nieguen y renieguen de su influencia y aseguren no tener todas las respuestas; terminan por convertirse (muchas veces sin haberlo deseado ni buscado), en referentes, gurús y guías para una curiosa nueva secta, la de los snob intelectuales, una creciente comunidad de personas que se sienten más inteligentes por ser ateas, pero que no pasan de ser tan dúctiles y maleables como los creyentes más dogmáticos de otros credos e ideologías, tan fervorosos y fanáticos como los religiosos más fundamentalistas. Ojo, que estoy seguro de que hay muchos ateos y evolucionistas serios y razonables, pero no es ni remotamente habitual verlos despotricando en foros de poca monta o formando parte de intolerantes rebaños proselitistas. 

Al final, supongo que al margen de lo que se adopte como credo, a Dios o a la ciencia, el asunto siempre será abordado y aceptado por las masas de una manera dogmática. La mayoría de nosotros no tiene acceso a los restos fósiles, no sabe hacer una prueba de carbono-14 y tampoco tiene la formación y los elementos necesarios para llegar (por medios propios y siguiendo el método científico) a ninguna conclusión. De modo que si hemos de negar la existencia de un creador y aceptar la evolución de las especies, también lo haremos como un acto de confianza ciega en la ciencia, algo que no resulta muy diferente de la manera en que un creyente abraza una fe. Ergo, aun cuando la comunidad científica acepta una teoría como una verdad en construcción, incompleta, cuestionable, debatible y revisable; para la mayoría de los fervorosos defensores pseudo científicos de estas teorías, la ciencia se vuelve una suerte de dogma religioso.

Yuval Noah Harari, autor de Sapiens. De animales a dioses.
Pero volvamos a Harari, que asegura no tener las respuestas pero, como quien no quiere la cosa, igual las da. ¿Podemos entrever o al menos teorizar sobre cuál es el propósito que persigue con la publicación de su breve historia de la humanidad? Pareciera que como todo buen ejemplar de sapiens evolucionado, Harari busca trascender. Sería injusto simplemente etiquetarlo como apenas un propagandista de sus puntos de vista sobre los temas de moda (ideología de género, economía, tecnología, medio ambiente, globalización, etc), pero no puedo dejar de percibirlo como un entusiasta comprometido con la misión de derribar muros ideológicos individualistas, nacionalistas, religiosos, humanistas y moralistas. Todo cuanto el hombre hace es natural, dice el autor, abriendo una puerta a un mundo sin preceptos ni juicios, donde se acepta todos los actos del homo sapiens como una consecuencia del condicionamiento, aprendizaje y adaptación de nuestro ADN desde tiempos inmemoriales. 

Luego, en el plano político, me atrevería a interpretar sus argumentos y razonamientos como sugerentes de la idea de un gobierno mundial, algo que por lo general vemos en los futuros distópicos de la humanidad representados en la literatura y el cine de ciencia ficción. Harari dedica varias páginas a explicar que a pesar de los trágicos desmanes y barrabasadas de los emperadores a lo largo del tiempo, las innumerables ventajas que los imperios han heredado a sus súbditos son suficientes para considerar que el imperialismo ha sido la forma de gobierno más exitosa de la historia de la humanidad. Adicionalmente, señala que los gobiernos locales no tienen la necesaria combinación de voluntad y capacidad para resolver asuntos de carácter global, como el daño en la capa de ozono, la contaminación de los océanos, o los problemas socioeconómicos que desencadenan grandes oleadas migratorias, cosas que un gobierno mundial, con jurisdicción en cualquier punto del planeta, pudiera atender de manera efectiva.

Harari también expone que los mayores avances científicos han ocurrido en consonancia con iniciativas imperiales, más recientemente en el marco de sistemas capitalistas que indefectiblemente condicionan la inversión en la ciencia al crecimiento económico. Habla, entre otras cosas, del proyecto Gilgamesh, un ambicioso juego de dioses que busca la amortalidad de los seres humanos (no inmortalidad porque siempre se puede morir en un accidente) a  través de un revolucionario sistema inmunológico reforzado con implantes nanotecnológicos que impidan el deterioro y la muerte de nuestro organismo. Si la ciencia promete amortalidad, la ciencia misma ha progresado gracias al imperialismo, el imperialismo está en una mejor capacidad para revolver problemas globales, y el modelo capitalista asegura un círculo exitoso de inversión en la ciencia, progreso tecnológico y retorno de la inversión, entonces una los puntos el amable lector y llegue a la conclusión a la que el autor nos ha ido llevando paso a paso: el inminente advenimiento de un imperio capitalista global, llámese gobierno mundial o como se prefiera, que de paso es el modelo más conveniente para que los hombres se consoliden como dioses.

El futuro ofrece al autor otro amplio espectro de temas donde pone a volar la imaginación y especula sobre el desarrollo de las nuevas formas de vida e inteligencia (superhumanos, cíborgs y formas de vida inorgánica), la expansión de las redes y las comunicaciones y la transformación de la consciencia, una vez que la información sea algo plenamente comunitario y altamente disponible en una red de conocimiento intertransferible, un Internet donde no solo se conecten dispositivos, sino de manera directa nuestros propios cerebros. Leer eso me hizo recordar las palabras del gran teórico francés de la postmodernidad:

"Todo se sateliza, podría decirse incluso que nuestro propio cerebro ya no está en nosotros, sino que flota alrededor de nosotros en las innumerables ramificaciones fiertzianas de las ondas y los circuitos. No es ciencia ficción, es simplemente la generalización de la teoría de McLuhan sobre las «extensiones del hombre». La totalidad del ser humano, su cuerpo biológico, mental, muscular, cerebral, flota en torno a nosotros bajo forma de prótesis mecánicas o informáticas."
(Baudrillard, 1991, p. 36)

La conexión del cerebro a Internet eventualmente centralizaría toda información.
¿Hará lo mismo con la consciencia?
Puede que el mundo que se viene nos haga sentir cada vez más extraños y ajenos. Acaso seremos como inadaptados lobos esteparios, atrapados ya no entre generaciones, sino entre nuevas formas de vida y consciencia. ¿Qué tan felices nos hará ese posible futuro?, ¿qué tan felices somos ahora?, ¿qué tanto lo fueron los homo sapiens de otros momentos de la historia y la prehistoria? El asunto de la felicidad también es abordado en el libro de forma muy interesante. ¿Cómo se define la felicidad? ,¿cómo se mide?, ¿cómo se logra? El autor plantea la perspectiva de la bioquímica a la luz de las sensaciones y emociones que nos generan estímulos externos. Pero no todo se trata de oxitocina, dopamina y serotonina. Si así fuera, una constante dosis de soma, como ocurre en el mundo feliz de Aldous Huxley, bastaría para resolver el problema. El ser humano es tan complejo que otros aspectos relacionados con su entorno social, condiciones económicas, salud y bienestar, también incidirán en su percepción y estado de ánimo. Luego, la búsqueda de sentido y propósito mete a la ecuación los asuntos espirituales y filosóficos. Harari plantea que probablemente los humanos del brutal medioevo pudieron haber sido más felices que muchos de nosotros hoy, porque sus creencias le daban sentido a su vida y a su muerte. Harari (p. 440) llega, sin embargo, a una sentencia camusiana: 

"Hasta donde podemos saber, desde un punto de vista puramente científico, la vida humana no tiene en absoluto ningún sentido. Los humanos son el resultado de procesos evolutivos ciegos que operan sin objetivo ni propósito. Nuestras acciones no forman parte de ningún plan cósmico divino, y si el planeta Tierra hubiera de explotar mañana por la mañana, probablemente el universo seguiría su camino como de costumbre. Hasta donde podemos decir en este punto, no se echaría en falta la subjetividad humana. De ahí que cualquier sentido que la gente atribuya a su vida es solo una ilusión. Los sentidos ultramundanos que las gentes medievales encontraban que tenía su vida no eran más ilusión que lo que las gentes modernas encuentran en los modernos sentidos humanistas, nacionalistas y capitalistas. La científica que dice que su vida tiene sentido porque aumenta el compendio del saber humano, el soldado que declara que su vida tiene sentido porque lucha para defender a su patria, y el empresario que encuentra sentido en la creación de una nueva compañía, se engañan igual que sus homólogos medievales que encontraban sentido en la lectura de las Escrituras, en emprender una cruzada o en construir una nueva catedral."

Es un hecho que la humanidad está al umbral de grandes cambios y nuevos dilemas. La ciencia que ha permitido al hombre modificar su entorno, hoy más que nunca da muestras evidentes de habernos cambiado también a nosotros mismos, y apunta a cambios aun más radicales a ritmo vertiginoso. Puede ser que homo sapiens esté a punto de evolucionar a otra cosa. Puede ser que las nuevas criaturas nos releguen de nuestra posición de dioses entre las especies. Puede ser que convertirnos en dioses creadores nos someta al juicio y la condena de nuestras propias creaciones, esos nuevos monstruos poderosos y temibles: superhumanos, cíborgs y robots. Homo sapiens es ahora el doctor Frankenstein. ¿Heredaremos a estas nuevas criaturas nuestros temores y errores, nuestras preguntas y dudas, nuestra búsqueda de sentido y afán de trascender, nuestras formas de entender y ejercer el yo y la consciencia?, ¿acaso tenemos una esencia que heredar o perder?

Pienso en mi alma: «El hombre que construye a Robot
necesita primero ser un Robot él mismo,
vale decir podarse y desvestirse
de todo su misterio primordial».
(Marechal, 1966, p. 5)

Considero que Sapiens resultó ser un buen libro. ¿Qué acciones debe generar en el lector un buen libro? Me parece que debe ponernos a pensar, imaginar, analizar, cuestionar, criticar, aprender, compartir, escuchar, argumentar y concluir, y quién sabe cuántas más que dependerán de la dinámica lectora de cada individuo. Sapiens ha hecho que esas cosas me pasen en el plano individual y en el colectivo del Club de la Buena Estrella, y eso me basta para reivindicar su victoria en las votaciones para elegir nuestras lecturas de este año. Ya cumplida la tarea, me dispongo entonces a leer mi libro perdedor en ese mismo proceso de elecciones (Pura vida de Patrick Deville), para luego proseguir con nuestra lectura de febrero. ¡Hasta la próxima!

A los extremos, las lecturas de enero y febrero en el Club de la Buena Estrella. Al centro, mi propuesta fallida para enero, la que será mi lectura de consuelo para lo que resta del mes. 😜

BIBLIOGRAFÍA

Yuval Noah Harari. (2011). Sapiens. De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad. España: Penguin Random House Grupo Editorial España.

Jean Baudrillard. (1991). La transparencia del mal: Ensayo sobre los fenómenos extremos. España: Editorial Anagrama.

Leopoldo Marechal. (1966). El poema de Robot. Argentina: Editorial Américalee.


viernes, 4 de enero de 2019

Sapiens. De animales a dioses | Yuval Noah Harari


Amig@s del Club,

Iniciamos este 2019 con la lectura de un libro un tanto diferente a los que estamos acostumbrados a leer en la etiqueta de "Historia", pues si bien es un libro de corte histórico, ha sido catalogado por los entendidos como un "ensayo histórico". Personalmente creo, genialmente escrito por su autor, quien es por cierto bastante joven, y que ha sabido combinar datos históricos, antropológicos y arqueológicos con teorías un tanto radicales, sobre cómo hemos llegado a ser "los reyes del mundo" siendo tan parecidos a nuestros primos hermanos, los chimpancés. 

Más allá de que me fascina la historia y, obviamente, me encanta leer sobre sitios arqueológicos lejanos y prehistóricos, el autor logra hacernos cuestionar nuestra vida actual, en la que muchas veces corremos tras el éxito y vivimos para trabajar y trabajar más... lejos de aquella naturaleza que nos brindó su cobijo o inclemencias y amenazas hace millones de años.

Somos los reyes del mundo, sí, pero ¿a qué costo? El autor, que llegó a su fama mundial por casualidades de la vida, es por hoy uno de los pensadores más importantes a nivel mundial. Me gusta el libro porque no es un escritor anglosajón, me parece interesante comprender cómo ve la vida y la historia gente de "otro pensamiento" que ha crecido en culturas bastante diferentes a la nuestra.

Llegué al libro por recomendación de mi esposo, Gernot, a quien a su vez se lo había recomendado su hermano. Y si bien al principio no me atrajo demasiado, le fui agarrando gusto. Algunos saben que mi formación académica es en el campo de la arqueología y la antropología, pero las lecturas de esta área son, si uno no se dedica a eso, bastante aburridas, llenas de dibujos, datos y estadísticas, o proponen teorías demasiado complicadas de entender, por eso no recomiendo este tipo de libros. La Historia como ciencia me parece mas digerible, pues me parece que proponer y afirmar hechos sobre el pasado en base a objetos o el presente en base a cómo se comportan los grupos humanos, es un riesgo muy riesgoso jajaja. Pero este libro y, en general a Harari, si me atrevo a recomendarlo :). 

Sin duda, el libro dará para hablar, sobre todo porque cuestiona muchas de las cosas que damos por sentadas y, sin ofender o acusar, simplemente nos deja en qué pensar sobre temas como nuestras creencias religiosas o los derechos humanos. A mí me parece simplemente genial, pero como el mismo autor dice, habrá más de alguna parte que nos choque, nos removeremos en la silla, y pondremos mala cara, pero no es algo personal contra nadie por parte del autor hacer audaces afirmaciones. El libro no pretende dar respuestas, pretende dejarnos con miles de preguntas...

Biografía del autor

Yuval Noah Harari


Nació en Haifa (Israel) en 1976 de padres judíos con raíces en Europa oriental. Su abuela polaca  escapó de Polonia y llegó a Palestina en 1934, según relató en 2018. Se doctoró en la Universidad de Oxford en 2002 y ahora es catedrático en el Departamento de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén.


Su libro Sapiens: Una breve historia de la humanidad le dio fama internacional. Este texto fue publicado inicialmente en hebreo y después traducido a treinta idiomas. El texto se refiere a la historia de la humanidad desde el principio de la evolución del Homo sapiens, la Edad de Piedra, hasta las revoluciones políticas del siglo XXI. Sapiens cobró notoriedad primero en Israel y después en Europa. 

Se especializó en Historia del Mundo, Historia Medieval e Historia Militar. Su investigación actual se centra en preguntas macrohistóricas: ¿cuál es la relación entre la historia y la biología?, ¿cuál es la diferencia esencial entre el homo sapiens y otros animales?, ¿existió la justicia en la historia?, ¿lleva la historia algún rumbo?, ¿era la gente más feliz a medida que se desarrollaba la historia?

Harari también imparte clases en un curso online masivo y abierto titulado Una breve historia de la humanidad. Más de 80.000 estudiantes de todo el mundo participaron en la primera edición del curso en 2013. La segunda edición comenzó en agosto de 2014 y en las primeras semanas se unieron 30.000 estudiantes.

Hace 10 años era un desconocido profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Nada en su carrera académica —especializada en historia mundial, medieval y militar— hacía pensar que se convertiría en uno de los pensadores de moda. Lleva vendidos cerca de 15 millones de ejemplares de sus ensayos en todo el mundo, se pasea por los foros de debate más prestigiosos, sus libros son recomendados por Bill Gates, Mark Zuckerberg y Barack Obama, y líderes políticos como Angela Merkel y Emmanuel Macron abren huecos en sus agendas para intercambiar ideas con él. A este israelí de aspecto menudo la fama le llegó de forma inesperada con un original y provocador ensayo sobre la historia de la humanidad. Sapiens. De animales a dioses (Debate) triunfó primero en Israel al ser publicado en 2011 y luego en todo el mundo, con 45 traducciones. El 30 de agosto, el historiador publicó su tercer libro, 21 lecciones para el siglo XXI, una guía para afrontar las turbulencias del presente.

A continuación un interesante relato sobre una entrevista que hicieron a Harari en el periódico El País de España:

Harari de 42 años es vegano, medita dos horas diarias y no tiene smartphone. Reside cerca de Jerusalén en un moshav, una comunidad-cooperativa rural formada por pequeñas granjas individuales que fue promovida durante el siglo XX para albergar a los inmigrantes judíos. ¿Cómo es vivir en un sitio así? Sonríe. “No tiene nada de especial, en realidad ahora es un barrio residencial tan normal como cualquier otro”, aclara. Pero Harari no abre las puertas de su casa para la entrevista, organizada por Debate con motivo del lanzamiento mundial del nuevo libro (en catalán será publicado por Edicions 62). El encuentro tiene lugar en un luminoso ático del centro de Tel Aviv que utiliza como base de operaciones en la ciudad. En los primeros minutos le acompaña su marido, Itzik Yahav, su mano derecha en temas económicos y de promoción, aunque le deja solo cuando empiezan las preguntas. Se casaron en Canadá porque Israel solo reconoce los matrimonios civiles, sean entre personas del mismo sexo o no, si se han celebrado en el extranjero.

El historiador se crió en Haifa (norte del país) en el seno de una familia laica con orígenes en Europa del Este. En 2002 se doctoró en la Universidad de Oxford (Reino Unido) y después empezó a dar clases en Jerusalén. La inspiración para escribir Sapiens surgió de un curso de introducción a la historia mundial que impartió porque sus colegas más veteranos no aceptaron el encargo. De los meses de investigación que dedicó para escribirlo aprendió muchas cosas, pero una de las que le marcaron fue el uso despiadado que, en su opinión, el humano hace de los animales para su propio beneficio. Desde entonces basa su dieta en alimentos de origen vegetal.

Tras el éxito de Sapiens, publicó Homo Deus, un viaje a un futuro dominado por la tecnología, que también fue bastante bien recibido en las librerías. Falta por ver qué pasa con su nuevo libro, que como el mismo Harari ha explicado está inspirado en artículos suyos publicados en varios periódicos y debates que han surgido durante las conferencias que ha pronunciado y las entrevistas que ha concedido. En él aparecen temas de sus libros anteriores, pero si el primer ensayo se centraba en el pasado y el segundo en el futuro, el tercero se ocupa del presente.

“El fenómeno del gurú puede ser peligroso. Espero que mucha gente lea mis libros, pero no porque sea un gurú que tiene las respuestas, porque no las tengo”

Ejemplares de sus libros traducidos a varios idiomas se amontonan en la mesita de centro del salón de la oficina de Harari en Tel Aviv. El historiador comenta, en un inglés fluido con acento hebreo, que le parece especialmente curiosa una versión en japonés que resultó tan larga que se tuvo que publicar en dos tomos. Su perro, llamado Pengo, grande y peludo, dormita sobre el suelo de madera del apartamento, mientras Harari, amable en todo momento y muy paciente mientras posa para los retratos, sirve a los invitados unos vasos de agua fresca para aliviar los efectos del calor húmedo que invade la calle en pleno julio.

Siete años después de su publicación, Sapiens sigue apareciendo en las listas de los más vendidos. Ridley Scott ha anunciado sus planes para adaptarlo al cine. ¿Por qué el libro ha logrado interesar a tanta gente? Nuestras vidas son moldeadas por cosas que pasan al otro lado del mundo, ya sea la economía china, la política americana o el cambio climático. Pero la mayoría de los sistemas educativos siguen enseñando la historia como algo local. La gente quiere tener una perspectiva más amplia de la historia de la humanidad. Además, es un libro bastante accesible, con un estilo sencillo, que no está escrito para lectores especializados. Y, claro está, hay que tener en cuenta el trabajo de mi marido y de toda la gente que trabaja con nosotros, porque una cosa es saber escribir un libro y otra promocionarlo.

¿Qué impacto ha tenido el éxito en su vida? 
La popularidad es muy agradable. ¿Quién no quiere tener éxito, que la gente lea sus libros, tener influencia? Pero tiene un lado negativo. Tengo menos tiempo para leer, investigar y escribir, porque viajo mucho, doy entrevistas y cosas así… También existe el riesgo de que se te suba a la cabeza, de que tu ego crezca y te conviertas en una persona desagradable. Empiezas creyéndote muy listo y que todos deberían enterarse de lo que dices. Cuando la gente empieza a escuchar demasiado a una persona, no es bueno para nadie. Ya sea en política, en religión o en ciencia. El fenómeno del gurú puede ser peligroso. Espero que mucha gente lea mis libros, pero no porque sea un gurú que tiene todas las respuestas, porque no las tengo. Se trata de las preguntas.

¿Qué preguntas son importantes para usted? 
El mayor problema político, legal y filosófico de nuestra época es cómo regular la propiedad de los datos. En el pasado, delimitar la propiedad de la tierra fue fácil: se ponía una valla y se escribía en un papel el nombre del dueño. Cuando surgió la industria moderna, hubo que regular la propiedad de las máquinas. Y se consiguió. Pero ¿los datos? Están en todas partes y en ninguna. Puedo tener una copia de mi historial médico, pero eso no significa que yo sea el propietario de esos datos, porque puede haber millones de copias de ellos. Necesitamos un sistema diferente. ¿Cuál? No lo sé. Otra pregunta clave es cómo conseguir una mayor cooperación internacional.

Sin esa mayor cooperación global, argumenta en su último libro, es complicado afrontar los retos del siglo. Nuestros tres principales problemas son globales. Un solo país no puede arreglarlos. Hablo de la amenaza de una guerra nuclear, del cambio climático y de la disrupción tecnológica, en especial el auge de la inteligencia artificial y la bioingeniería. Por ejemplo, ¿qué podría hacer el Gobierno español contra el cambio climático? Aunque España se convirtiera en el país más sostenible y redujera sus emisiones a cero, sin la cooperación de China o de Estados Unidos, no serviría de mucho. En cuanto a la tecnología, aunque la UE prohíba experimentar con los genes de una persona para diseñar superhumanos, si Corea o China lo realizan, ¿qué haces? Es probable que Europa acabara creando seres superinteligentes para no quedarse atrás. Es difícil ir en la dirección contraria.

Bibliografía


  • Renaissance Military Memoirs: War, History and Identity (Woodbridge: Boydell & Brewer, 2004).
  • Special Operations in the Age of Chivalry, 1100–1550 (Woodbridge: Boydell & Brewer, 2007).
  • The Ultimate Experience: Battlefield Revelations and the Making of Modern War Culture, 1450–2000 (Houndmills Palgrave-Macmillan, 2008.
  • Sapiens: De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad (Debate, 2014).
  • Homo Deus: Breve historia del mañana (Debate, 2016).
  • 21 lecciones para el siglo XXI (Debate, 2018).


Artículos relevantes


  • "The Military Role of the Frankish Turcopoles – a Reassessment", Mediterranean Historical Review (junio de 1997).
  • "Inter-Frontal Cooperation in the Fourteenth Century and Edward III’s 1346 Campaign", War in History (septiembre de 1999).
  • "Strategy and Supply in Fourteenth-Century Western European Invasion Campaigns", The Journal of Military History (abril de 2000).
  • "Eyewitnessing in Accounts of the First Crusade: The Gesta Francorum and Other Contemporary Narratives", Crusades (agosto de 2004).
  • "Martial Illusions: War and Disillusionment in Twentieth-Century and Renaissance Military Memoirs", The Journal of Military History (enero de 2005).
  • "Military Memoirs: A Historical Overview of the Genre from the Middle Ages to the Late Modern Era", War in History (2007).
  • "The Concept of ‘Decisive Battles’ in World History" Journal of World History, 2007.
  • "Knowledge, Power and the Medieval Soldier, 1096–1550", in In Laudem Hierosolymitani: Studies in Crusades and Medieval Culture in Honour of Benjamin Z. Kedar, ed. Iris Shagrir, Ronnie Ellenblum and Jonathan Riley-Smith, (2007).
  • "Combat Flow: Military, Political and Ethical Dimensions of Subjective Well-Being in War", Review of General Psychology (septiembre de 2008).
  • "Armchairs, Coffee and Authority: Eye-witnesses and Flesh-witnesses Speak about War, 1100-2000" Journal of Military History, número 74:1, 2010.


Distinciones


  • En 2009 y en 2012, Harari ha sido merecedor del premio «Polonsky por la creatividad y originalidad».
  • En 2011, fue galardonado con el premio Moncado de la «Society for Military History» por los diversos artículos que ha redactado sobre historia militar.
  • En 2012 fue nominado para la Academia Juvenil Israelí de las Ciencias. Ha publicado numerosos libros y artículos.



División de lecturas

ENERO DE 2019

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Biografía

del Autor
EPUB/MOBI  EPUB/MOBIEPUB/MOBIEPUB/MOBIEPUB/MOBI  
Hasta el capítulo 5 (17%)Hasta el capítulo 8 (40%) Hasta el capítulo 15 (60%)Hasta el capítulo 18 (80%) Hasta el capítulo 20 (100%)
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Hasta pág. 56 Hasta pág. 130 Hasta pág. 193Hasta pág. 257 Hasta pág. 311 

Esperando que disfruten el libro, y poder estar presente a partir de las tercera semana les deseo ¡Felices lecturas!