Mostrando entradas con la etiqueta Novela negra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novela negra. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de mayo de 2019

El hombre que sabía demasiado | G. K. Chesterton




Inmenso, probablemente arriba de los dos metros, sostenía que las cosas se miran mejor desde abajo. Santificó la cerveza, criticó el trabajo. Para él, era más grande el hombre de una sola pierna que el hombre que tiene dos. Instauró la cacería de sombreros como deporte. Antes de su matrimonio: tomó un vaso de leche y compró una pistola. Amenazó con quemar el parlamento inglés si la niña pelirroja de los suburbios perdía tan solo uno de sus rizos por culpa de los piojos que son culpa de los suburbios. Decidió apoyar la abolición del capitalismo, nunca creyó en el comunismo, nunca aceptó el socialismo. Creía que todo hombre sentando en su sofá con los pies sobre una silla o sentando en una silla con los pies en un sofá eran una digna imagen de Dios. Imaginaba hombres gordos saltando sobre los techos de Londres, ejércitos de niños con espadas de madera. Creía que ahorcar a un culpable era una excelente idea. Le fascinaban las cabezas: o bien porque se pudieran cortar o bien porque podía haber dos donde solo había espacio para una. Teorizó sobre la evolución de los demonios (cosa hartamente difícil, sabiendo que no toma muchos años que una serpiente tenga alas). Necesitaba hechos, creía en la magia. Estaba agradecido con la conquista romana. Despotricó contra la evolución solo porque los caballos aún se niegan a diferenciar a Picasso de Rembrandt. Supo que no había nada de universal en el universalismo. Señaló que lo anticristiano es de origen cristiano. Predicó sobre el ateísmo de Dios y ahora la iglesia discute sobre su posible canonización (el diseño inicial de su representación cuenta con una cerveza en una mano y un cigarro en la otra). Prefirió el microscopio antes que el telescopio. Neil Gaiman y Terry Prachett aseguraron que él, en un absurdo y fabuloso libro titulado ‘Good Omens’, “sabía de qué iban las cosas”. Borges lo admiró, Savater asegura que lo necesita y Hegel copió su trabajó incluso sin que él pudiera tan siquiera escribir. Creía en la razón, creía en Santa Claus. Creía que en el mundo hay verdades, creía que en el mundo hay contradicciones. Creía que un hombre sensato era el que creía en las verdades, y creía que un hombre era sabio cuando creía en las verdades y en las contradicciones: todo a la vez. Aceptó la ficción que sostiene que el hombre viene de las cavernas, solo porque descubrió las evidencias de que Dios nació en una caverna.

Lo más chistoso de todo esto, es que esto nada tiene de chiste.

***

Chesterton ha llegado al CBE, y me permito recibirlo con aquella frase de Henry escrita en un viejo post: “No sospecha el Camus de 1944, fumando su absurdo, que por su izquierda se acerca el Chesterton de 1935, cargando su legajo como las tablas de la ley de un nuevo Moisés. ¡Lo que se viene!”. La clarividencia profética de Henry hace ahora de las viejas cosas, cosas nuevas.

Chesterton había estado acechando, apareciendo de manera fugaz, haciendo rápidas carreras de un hombre gordo, entre ideas y enfrentamientos –como el caso de las entradas dedicadas al Mito de Sísifo de Albert Camus–, su presencia se había vuelto acosadora, y la pomposidad de su nombre y todo el imaginario desperdigado entre palabras y recuerdos hicieron posible que este mes de Junio, como un acto de prestidigitación, Chesterton se nos apareciera en el centro del club; parado sobre un bastón de caramelo.  

El encuentro con Chesterton siempre esta rodeado de dificultades, de amplitudes y, aunque parezca contradictorio, de sencillez, de mucha sencillez y felicidad. Chesterton no es un escritor que busca convencernos de su genialidad literaria, a pesar de ser un brillante y genial literato. No busca convencer a nadie, aunque termina convenciendo, a él solo le interesa expresar la alegría de la vida, la alegría de los misterios, la alegría de las contradicciones.

Es, como han insistido los críticos de nuestros tiempos, el escritor que este mundo necesita.

El hombre que sabía demasiado, libro de 1922, es una serie de historias que tienen como protagonista a un simpático y melancólico inglés llamado Horne Fisher. Este se mira enrollado en complicadas y absurdas situaciones, donde lo político y lo inglés son el crimen principal que el gigante escritor intenta resolver. Chesterton no pretendía hacer de las historias de Horne Fisher los nuevos estándares de la literatura inglesa; ni tampoco buscaba eso con las historias del detective y clérigo, Padre Brown. Él mismo estaría de acuerdo en que si alguien desea leer sobre detectives sería mejor que leyera a Poe, Doyle o Shakespeare y Blake; él quería hacer aparecer con su literatura la verdad, ese enigma filosófico y científico. Quería que la verdad se manifestara en todas las maneras posibles, porque es costumbre de la verdad manifestarse de todas las posibles maneras.

Estamos a punto de entregarnos a la lectura de un libro que en todos los sentidos nada tiene que ver y poco puede resumir la inmensidad de Chesterton que es pequeña, y que fácilmente podría quedar en un libro. Estamos con un libro que convierte las tristezas, los sinsentidos y los sueños, en alegrías, razones y realidad. Estamos con un libro que Borges siempre consideró como uno de sus favoritos y escrito por uno que siempre fue su favorito. Estamos ante un libro que contiene a todo el mundo, aunque solo trate de una sola persona. Estamos ante una parábola moderna que tiene un corazón viejo que late con tal vigorosidad que, de llegar a morir, estoy seguro no tardará mucho – a lo mejor tres días – en resucitar; y hará que lo viejo aparezca como lo que siempre fue: algo nuevo.

Es una terrible, increíble y monstruosa alegría leer a Chesterton, el verdadero hombre que sabía demasiado.


Firma de Gilbert Keith Chesterton

BIOGRAFÍA
(Gilbert Keith Chesterton; Campden Hill, 1874 - Londres, 1936) Crítico, novelista y poeta inglés, cuya obra de ficción lo ubica entre los narradores más brillantes e ingeniosos de la literatura de su lengua. El padre de Chesterton era un agente inmobiliario que envió a su hijo a la prestigiosa St. Paul School y luego a la Slade School of Art; poco después de graduarse se dedicó por completo al periodismo y llegó incluso a editar su propio semanario, G.Ks Weekly. Desde joven se sintió atraído por el catolicismo, como su amigo el poeta Hilaire Belloc, y en 1922 abandonó el protestantismo en una ceremonia oficiada por su amigo el padre O'Connor, modelo de su detective Brown, un cura católico inventado años antes.
Además de poesía (El caballero salvaje, 1900) y excelentes y agudos estudios literarios (como los dedicados a Robert Browning, Charles Dickens o Bernard Shaw, publicados entre 1903 y 1909), este conservador estetizante, similar al mismo Belloc o al gran novelista Ford Madox Ford, se dedicó a la narrativa detectivesca, con El hombre que fue Jueves, una de sus obras maestras, aparecida en 1908.
A partir de 1911 empezaron las series del padre Brown, inauguradas por El candor del padre Brown, novelas protagonizadas por ese brillante sacerdote-detective que, muy tempranamente traducidas al castellano por Alfonso Reyes, consolidaron su fama. De hecho, Chesterton inventó, como lo harían un poco más tarde T. S. Eliot o Evelyn Waugh, una suerte de nostalgia católica anglosajona que celebraba la jocundia medieval y la vida feudal reflejada, por ejemplo, en Chaucer (a quien dedicó un ensayo), a la vez que abominaba de la Reforma protestante y, sobre todo, del puritanismo.
Maestro de la ironía y del juego de la paradoja lógica como motor de la narración, polígrafo, excéntrico, orfebre de sentencias de deslumbrante precisión, en su abundantísima obra (más de cien volúmenes) aparecen todos los géneros de la prosa, incluido el tratado de teología divulgativo y de gran poder de persuasión.
Los ya citados relatos del padre Brown siguen la línea de Arthur Conan Doyle, mientras que los dedicados a un investigador sedente, el gordo y plácido Mr. Pond (literalmente "estanque"), inauguraron la tradición de detectives que especulan sobre la conducta humana a través de fuentes indirectas, desde Nero Wolf hasta Bustos Domecq, el policía encarcelado que forjaron Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, dos de los lectores más devotos que Chesterton ha tenido en el siglo XX.

(extraído de https://es.wikipedia.org/wiki/G._K._Chesterton)

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO



«Chesterton es un maestro en el uso del diálogo ingenioso y humorístico, así como de la intriga.» Iñaki Esteban, El Correo
«Cada relato encierra una ingeniosa paradoja sobre la condición de la sociedad o sobre la naturaleza humana.» Gara 
«Un deleite para la inteligencia que no rehuye la diversión.» Héctor Porto, La Voz de Galicia 
«Un a modo de fabulario político de lo más sabroso.» Revista Leer 
«Quien busque lecturas impactantes e intrigantes que no deje de leer El hombre que sabía demasiado, libro de cabecera del género.» Cambio 16
“Una antología cautivadora, protagonizada por el investigador Horne Fischer”. Va y ven (Uruguay)
Aunque habría que decir, para empezar, que hablar de novela en este caso es quizás muy pretencioso. Se trata, más bien, de una colección de ensayos, un tratado político encubierto bajo la forma de relatos detectivescos, con protagonistas en común, Harold March y Horne Fisher. Estos dos personajes son el nexo de unión de las historias que componen el libro. El primero es periodista y está dotado en un alto grado de lo que se podría llamar ingenuidad. El segundo no tiene oficio conocido, igual que tampoco tiene ni pizca de ingenuidad. A través de sus ojos se va conociendo el detrás de la escena de la política inglesa de principios de siglo XX.

La combinación de estas dos visiones tan diferentes surge efecto: los personajes son complementarios y consiguen crear un cuadro de lo más completo de las pasiones humanas disfrazadas de patriotismo y de lucha por el interés de los demás. La polis tal como la entendía Hannah Arendt, como el lugar de reunión de hombres libres e iguales, que se juntan para encontrar las mejores palabras y las mejores acciones para el buen funcionamiento de la ciudad, está muerta. En su lugar nos encontramos con políticos corruptos, débiles, mentirosos y cobardes, que intentan ocultar sus faltas con palabras huecas y actuación en pro de un dudoso bien común.

Para el moderador, el libro responde a la pregunta de cómo enfrentarse a la perversión política, eligiendo entre lo malo y lo peor. No es difícil darle la razón sabiendo que Chesterton da vida literaria a su hermano Cecil a través de Harold March y se traspone a sí mismo en la persona de Fisher, o que los hermanos Chesterton fueron activistas políticos muy implicados en asuntos como la guerra anglo-bóer. Cecil, el periodista, igual que su alter ego ficcional, March, se empeñan en intentar cambiar el mundo, mientras que Gilbert y Horne se resignan a él. Se hace patente en El hombre que sabía demasiado la incongruencia que Gilbert Chesterton percibe entre la vida privada y la pública, entre lo que se es y lo que se aparenta ser.

Escrito en 1922, el libro mantiene toda su vigencia en cuanto a las preguntas que plantea en torno a la vida política y a la reacción del público frente a esta. Si bien es verdad que el estilo literario puede parecer a veces pesado a los lectores modernos, lo importante está en el fondo y no en la forma.


DIVISIÓN DE LA LECTURA

06 de JUNIO, hasta: El rostro en la diana (relato 1)
13 de JUNIO, hasta: El pozo sin fondo (relato 4)
20 de JUNIO, hasta: La manía del pescador (relato 6)
27 de JUNIO, hasta: Final del libro. 

LECTURA SUGERIDA 

El libro no pasa de las 220 paginas, es un libro pequeño. Por eso, y para ampliar la discusiones, quedando el miembro del club en la total libertad de optar o no por la siguiente opción, sugiero acompañar la lectura del libro de este mes con la selección de relatos policiales protagonizados por el más famoso personaje de Chesterton, el Padre Brown. Esta colección, titulada EL CANDOR DEL PADRE BROWN, primer libro de lo que se convirtió en una de las sagas policiales más leídas de Inglaterra - que recientemente cuenta con una serie de televisión patrocinada por la BBC - posee historias que comparten algunos elementos comunes con las historias de Horne Fisher. De aceptar esta sugerencia, estoy seguro que la amplitud de experiencia que puede provocar Chesterton no solo duplicará el interés y fascinación por la novela o relato de detectives, sino que indudablemente, se sentirá en la curiosidad de perpetrar en la médula del universo chestertoniano. EL CANDOR DEL PADRE BROWN cuenta con doce cuentos, de los que he seleccionado los siguientes y en el siguiente orden:

I. La cruz azul
II. El jardín secreto
III. Unos pasos extraños. 
IV. Las estrellas fugaces
VII. La forma anómala.
X. El ojo de Apolo

Le lectura de estos relatos no están sometidas a ninguna calendarización, así que pueden ser abordados en cualquiera de las fechas del mes de JUNIO. 

LECTURA SUGERIDA DENTRO DEL MISMO BLOG DEL CBE

CHESTERTON EL DETECTIVE (I)
CHESTERTON EL DETECTIVE (II)
DEL SALTO AL VUELO O LA CLAVE CHESTERTONIANA PARA HACER DE SÍSIFO UN JOB:
          PRIMERA PARTE
         SEGUNDA PARTE
         TERCERA PARTE

LECTURA SUGERIDA
https://borgestodoelanio.blogspot.com/2017/07/jorge-luis-borges-sobre-chesterton.html
https://chestertonblog.com/
http://ensayoschesterton.blogspot.com/

domingo, 19 de mayo de 2019

Chesterton el detective (II)


La agudeza literaria de Chesterton solo puede encontrar rivalidad con su forma de entender lo humano y que, para ello, no tuvo que idear un sistema psicológico o antropológico – aunque no dudó en hacer aseveraciones psicológicas y sentencias antropológicas a lo largo de su trabajo–, encontró las herramientas para entender todas las cosas en la doctrina cristiana que tanto le asombro y defendió.

La existencia del pecado, no solo como problema teológico, sino como asunto de filosofía y razón, hacía que Chesterton atacara al entorno literario de su tiempo que evitaba escribir sobre crímenes, y que quería convertir a la novela de detectives en algo pasado de moda, burdo e innecesario. Chesterton, en Sobre la novela de detectives, dice: “puedo pasarme muy bien sin policías, pero no puedo pasarme sin criminales. Y si los escritores modernos van a ignorar la existencia del crimen, igual que ignoran la existencia del pecado, entonces la escritura moderna se volverá más aburrida que nunca” (p. 346).

Esta herencia cristiana, a la que Chesterton nunca aisló de la tradición pagana, pero la diferenció de manera radical, le enseñó que la paradoja o contradicción, a pesar de su irresoluble tratamiento lógico, son una verdad lógica –desde Hegel, pasando por los seminarios de Lacan, hasta Alain Badiou y Slavoj Zizek, el cristianismo, lógicamente, es la única religión verdadera; y para quien quiera preguntar por Nietzsche, que vuelva a leer a San Pablo-. Para Chesterton, la imagen de que un hombre fuera hombre y ese mismo fuera a la vez Dios, y que entre esas dos condiciones no existiera un concepto mediador –como bien podría ser la 'encarnación'–, hace posible que un humano sea de manera simultánea, el hombre más grande y brillante del universo, así como el ser más corrupto y horroroso de todos los tiempos. El cristianismo le permitió a Chesterton enfrentarse con ese mismo entorno literario que, si no desprestigiaba e ignoraba a los relatos policiales-, tenía el hábito de alterar, a la base del desarrollo social, la psicología de los criminales, hasta llevarlos a una corporeización exagerada de la maldad; hacerlos aún más malos que la maldad. Esta ultima tendencia parece ser una costumbre aún vigente en nuestra literatura y cine, el interés y enfoque sobre la dimensión patológica del criminal, fabrican a un ser ficticio, aterrador, pero distante e inverosímil. La capacidad del artista de detectives, afirma Chesterton, reside en hacer que los acontecimientos más espantosos y macabros sean ejecutados por gente 'buena' “o debería aparentar serlo de forma convincente” (p. 347). 

Nada resulta más acertado, tanto en las páginas de una novela como en el resumen de la vida cotidiana. Nuestra sorpresa hoy en día siempre tiene esta descripción chestertoniana: que no hay cosa más terrible que un padre de familia, dedicado, cariñoso e intachable, para violar a una niña, que un violador. 

Esta cuestión ética tiene una resonancia estética en la construcción de la novela de detectives. Chesterton opina que la malicia que genera la sospecha sobre el criminal hace “que cualquier final nos parezca blando. Y eso se debe a que ningún lector se asombrará lo más mínimo de saber que cualquiera de ellos, o incluso todos ellos, hayan cometido el crimen” (p. 348), por esto, para combatir en contra de esos excesos, encuentra en la perezosa vida familiar y rutinaria, las condiciones para que el relato permita una verdadera respuesta emocional en el lector. Cito: “si lo que queremos son emociones, las emociones sólo pueden encontrarse, en los virtuosos hogares victorianos, cuando descubrimos que quien cortó el gaznate de la abuelita fue el cura o la recatada gobernanta (…). También el amor por las historias de asesinatos, como otras tendencias morales y religiosas, nos lleva al hogar y a la vida sencilla” (p. 349). 

¿Sera por esto que en Diez negritos nuestra respuesta emocional había quedado reducida a la curiosidad de conocer quien había perpetrado los crímenes, en lugar de la sorpresa misma del crimen, ya que todos eran en esencia culpables y en potencia criminales?, ¿es este el mecanismo que nos permite entender la fuerza y el impacto del asesinato de la esposa del 'buen tipo' en La ventana indiscreta?, ¿habrá Hitchcock leído a Chesterton? De esta última solo podríamos decir que Hitchcock era católico, no necesitaba leer a Chesterton.

El hombre que sabía demasiado es una pequeña muestra del inmenso trabajo de Chesterton en el tema detectivesco, en cada uno de los relatos intenta dejar en evidencia estas características que para el correspondían al canon de la escritura policial.

***

El contraste que generaban sus intereses, su prolífica e inusual visión de las cosas y la injerencia que sus escritos lograron a inicios del siglo XX en una Inglaterra asediada por los cambios y las ideas, con este amor desmedido por los detectives, nos dejan al descubierto el camino que lleva al corazón de un hombre que siempre vio en el mundo un misterio, una sorpresa y una contradicción, virtudes y vicios que hacen del más simple de los hombres un poeta, un detective o un filósofo, o como preferiría Chesterton: un niño.

martes, 5 de junio de 2018

Pecado, Benjamin Black

«- ¿Ha visto usted muchos? Asesinatos y cosas así. Strafford esbozó una leve sonrisa.
-No hay “cosas así”… El asesinato es único». 
Pecado | Benjamin Black
Después de 5 libros y a punto de llegar a la cintura del calendario, podemos decir que 2018 ha sido, en términos generales, un buen año de lecturas en el Club de la Buena Estrella. Esto hace que iniciemos el mes de junio con la expectativa de que esa buena racha continúe.

Pecado, el más reciente libro de Benjamin Black, resultó elegido como nuestro libro de junio de 2018 en la elección celebrada el pasado noviembre, misma en la que participamos 26 miembros de nuestro club, distribuyendo nuestros votos de la siguiente forma:

12 lo elegimos como nuestra primera opción (60 estrellas)
2 votaron que también querían leerlo (8 estrellas)
4 expresaron que les despertaba interés (12 estrellas)
2 indicaron que no les molestaría leerlo (4 estrellas)
3 manifestaron que no les llamaba la atención (3 estrellas)
3 dijeron que no querían leerlo (0 estrellas)


¿Por qué lo propuse?

  • Porque en el club leímos a John Banville en febrero de 2016 (Antigua luz) y me gustó mucho. 
  • Porque John Banville usa el alias de Benjamin Black cuando escribe novela negra, de modo que esta será la primera vez que en el Club de la Buena Estrella habremos leído 2 autores que son una misma persona.
  • Porque leí las primeras páginas de Pecado y me quedé con unas ganas enormes de seguir leyendo.

Reto y sugerencia

Este sexto mes supone un reto enorme por varias razones. La primera es que hay una decreciente natural en la asistencia a las reuniones del club a medida que el año avanza y nuestras propias actividades laborales y personales nos van reduciendo el tiempo. La segunda es que la viñeta de Novela Negra tiene bastantes adeptos en nuestro club, pero no ha sido del gusto unánime de la totalidad de los miembros, como hemos podido constatar en los últimos dos años. La tercera es que este es el mes de la Copa Mundial Rusia 2018, y contra todo sesgo, prejuicio o estereotipo, no se puede negar que hay buenos lectores que también son aficionados al fútbol. 

¿Qué podemos hacer entonces para no dejarnos absorber por tantas actividades y cumplir con nuestro programa de lectura? 

He aquí una sugerencia: No olvidemos que un gran objetivo se compone de pequeñas metas, y nuestro libro del mes tiene 28 pequeños capítulos que podemos leer a razón de uno por día. Dado que el 28 de junio es nuestra última reunión del mes, podremos haber leído la totalidad del libro para entonces.

SINOPSIS


1957. Una cruda mañana de invierno, el cadáver de un cura católico aparece en medio de un charco de sangre en la biblioteca de Ballyglass House, la casa solariega de los Osborne, de la antigua baronía de Scarawalsh, en el condado irlandés de Wexford. Al padre Tom Lowless —amigo del coronel Osborne, cabeza de la familia propietaria de la mansión— lo han asesinado apuñalándolo en el cuello y luego le han cortado los genitales. El inspector Strafford es enviado por su superior en Dublín —el comisario jefe Hackett— al lugar de los hechos —una morada inhóspita y decadente, en lóbrega sintonía con el desapacible frío que reina en el exterior— a investigar con el pretexto de que haberse criado en una buena familia le facilitará la comunicación con los implicados. Sin embargo, el policía intuye que Hackett no desea ensuciarse las manos en un caso que promete ser tremendamente delicado, ya que la Iglesia católica sigue dominando el país con puño de hierro, al tiempo que los aristocráticos Osborne gozan de una reputación inmaculada en la zona (pese a los problemas financieros que atraviesan en el presente).

Strafford, con la ayuda del oficial Jenkins, no tardará en ver confirmadas sus sospechas, empezando por la forma negligente con que se tratan las pruebas, las órdenes extrañas que recibe y las presiones que llegan de todos lados para que tergiverse por completo la versión oficial de tan luctuosos hechos. Incluso el mismísimo arzobispo de Dublín, un personaje tan turbio como temible, intercederá para salvar el buen nombre de la institución a la que representa. No obstante, instalado en una pensión cercana a la mansión, el inspector procurará aislarse de todo este ruido a fin de resolver el misterio, para lo que entrevistará a una larga serie de sospechosos y escudriñará con lupa el edificio y sus alrededores. Por si el caso no revestía suficiente complejidad y presentaba numerosos obstáculos, el descubrimiento de que la primera esposa del coronel Osborne había muerto en circunstancias extrañas y la angustiosa desaparición de Jenkins a media investigación acabarán por enrarecer todavía más el ambiente.

Con Pecado, Benjamin Black se sumerge de nuevo en la Irlanda de los años cincuenta e inicia una nueva serie, con su inimitable estilo y su don para crear ambientes y personajes fascinantes. Y con un nuevo protagonista: Strafford es desgarbado, protestante, abstemio… «Era solo cuestión de tiempo antes de que le dijesen que no parecía policía, pero lo que querían decir era que no parecía un policía irlandés».

Pecado es una propuesta de Henry Andino

FICHA DEL LIBRO


Mes: Junio de 2018
Viñeta: Novela negra
Libro: Pecado
Autor: Benjamin Black
Nacionalidad: Irlandés
Año: 2017
Páginas: 304
Editorial: RBA Libros
Traductor: Miguel Temprano García
ISBN: 9788490568613



DIVISIÓN DE LAS LECTURAS


Jueves 7 de junio de
2018
Jueves 14 de junio de 2018
Jueves 21 de junio de 2018
Jueves 28 de junio de
2018
Capítulos del 1 al 7
Pág. 34 del PDF
Capítulos de 8 al 14
Pág. 74 del PDF
Capítulos del 9 al 21
Pág. 120 del PDF
Capítulos del 22 al 28
Pág. 171 del PDF
19%
44%
71%
100%

EL AUTOR


Benjamin Black es el seudónimo de John Banville, novelista irlandés, nacido en Wexford, Irlanda, el 8 de diciembre de 1945. Ganador del Premio Booker en 2005. Este seudónimo solamente lo utiliza cuando publica obras del género de novela negra.

Desde muy joven —12 años— supo que quería ser escritor. Estudió en una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wexford.​ En lugar de ingresar a la universidad, prefirió comenzar a trabajar y lo hizo en la compañía aérea Aer Lingus, que le permitía viajar por el mundo.

Más tarde diría irónicamente de esta decisión: "Un gran error. Debería haber ido [a la universidad]. Lamento no haber tomado esos cuatro años de emborracharse y enamorarse. Pero quería irme de mi familia. Quería ser libre".

Cuando regresó a Irlanda después de haber vivido en Estados Unidos en 1968 y 1969, se convirtió en periodista y entró a trabajar en el diario The Irish Press, donde llegó a ser subeditor jefe. Cuando este periódico desapareció en 1995, pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.

Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin, a la que seguiría una serie de novelas, la primera de ellas Nightspawn que salió al año siguiente. Después vinieron Birchwood (1973), la llamada Trilogía de las revoluciones —compuesta por Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982)— y cerca de una docena de novelas más, entre las que destacan El libro de las pruebas (1989) (finalista del Premio Booker) y El mar (2005), que ganó el preciado galardón.

Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.

En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black: El secreto de Christine, a la que le han seguido otras cuatro novelas negras.

Sobre su desdoblamiento como escritor, ha dicho: "El arte es una cosa extraña. Bajo el sombrero de Banville puedo escribir 200 palabras al día. Un día decidí que podía convertirme en otro y bajo ese segundo sombrero, en esa segunda piel, puedo irme a comer tras haber escrito un millar de palabras, tal vez 2000, y disfrutar con ello. Es increíble descubrir cómo otro tipo puede vivir tu vida y usar tus manos y deleitarse con eso. Escribir es un trabajo peculiar... Escribir es como respirar. Lo hago por necesidad. Por mi propia boca, y ahora también por la de Black".

Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurai: "Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura".

FUENTES

http://www.espaimariolanos.cat/pecado-de-benjamin-black/
https://es.wikipedia.org/wiki/John_Banville
https://es.wikipedia.org/wiki/Premio_RBA_de_Novela_Policiaca

domingo, 4 de junio de 2017

Santuario, William Faulkner

"Se es feliz cuando la propia vida está llena, y una vida está llena cuando se está tan ocupado viviendo momento a momento que no se tiene tiempo ni para recordar el ayer ni para temer el mañana." 
William Faulkner


Amigos del Club de la Buena Estrella, hemos llegado a una de las viñetas más destacadas del año. Se trata de la Novela negra | policíaca, que en esta ocasión le ha dado paso al libro Santuario de William Faulkner.

Santuario es una de las obras más reconocidas de William Faulkner, publicada por primera vez en 1931. Es asimismo una de las más controvertidas, por cuanto se ocupa del tema de la violación. Faulkner le quitó valor, alegando que la había escrito por dinero, aunque la crítica académica y varios amigos personales del autor le han quitado credibilidad. Se desarrolla en el condado ficticio en el que tienen lugar numerosos textos del autor, en Yoknapatawpha County (Mississippi).

Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de novela negra?


La novela negra surge en Estados Unidos en los años 20 y tiene como característica principal la comisión de un delito y el subsecuente enfrentamiento entre criminales y agentes de la justicia. Aunque suele contener algún tipo de crítica social, la novela negra no intenta proponer ningún tipo de solución a las situaciones descritas, sino únicamente retratarlas. Por tanto, contiene un enfoque realista y socio-político, que refleja el mundo del gangsterismo y de la criminalidad organizada en ambientes sórdidos o violentos.

A diferencia de una simple novela de crimen, la novela negra se distingue en que tiene toques góticos que le confieren una atmósfera muy característica. De acuerdo a sus orígenes temporales y espaciales, en un principio la novela negra solía tener por protagonistas a gángsters y detectives y situarse en el contexto de la Gran Depresión y la ley seca, en un ambiente urbano generalmente oscuro y sórdido en el que reina la violencia.

La motivación o móvil de los crímenes es siempre alguna debilidad humana: rabia, ansia de poder, envidia, odio, codicia, lujuria, etc. Por esto aparece en los diálogos un lenguaje crudo, a menudo el slang callejero, y se da más importancia al desarrollo de la acción que al análisis del crimen, aunque también importa una descripción naturalista y a veces impresionista de la sociedad donde, más que nacer, se hacen los criminales junto a una reflexión, casi siempre no explicitada, del deterioro ético.

En Estados Unidos, los primeros representantes del género fueron Carroll John Daly, Raymond Chandler, Patricia Highsmith, y Dashiell Hammett (creador de El halcón maltés). En la actualidad, algunos de sus principales exponentes son autores como son James M. Cain, James Ellroy, o Philip Kerr, Michael Connelly, entre otros.


SINOPSIS


Lee Goodwin es acusado de asesinato. El escenario del crimen es una casa oculta entre los árboles que alberga una destilería ilegal. Allí viven, entre otros, Ruby, una mujer que ha renunciado a todo por Lee, y Popeye, un sádico gánster marcado por una infancia terrible. El abogado Horace Benbow lucha para que Goodwin no sea juzgado por ser quien es, sino por los actos de los que le acusan. Para ello necesita la ayuda de Temple Drake, una adolescente que siente una extraña atracción por el peligro. Pero Temple ha desaparecido. Santuario fue la obra que dio a conocer a William Faulkner al gran público. 


Santuario es una propuesta de Karina Velásquez

FICHA DEL LIBRO


Viñeta:                    Junio | Novela negra, policíaca
Libro:                      Santuario
Autor:                      William Faulkner
Nacionalidad:          Estadounidense
Año:                        1931
Total de páginas:     320 
Editorial:                 Alfaguara
Idioma original:      Inglés
Traducción:             José Luis López Muñoz
ISBN:                      9788420406763









DIVISIÓN DE LECTURAS


Jueves 8 de junio de 2017
Jueves 15 de junio de 2017
Jueves 22 de junio de 2017
Jueves 29 de junio de 2017
Capítulos
1-8
Capítulos
9-19
Capítulos
20-24
Capítulos
25-31
25%
50%
75%
100%

SOBRE EL AUTOR


William Faulkner (nacido William Cuthbert Falkner, New Albany, Misisipi, 25 de septiembre de 1897 - Byhalia, 6 de julio de 1962), fue un narrador y poeta estadounidense. En sus obras destacan el drama psicológico y la profundidad emocional, utilizó para ello una larga y serpenteada prosa, además de un léxico meticuloso. Ganador del Nobel de Literatura de 1949.

Fue considerado rival estilístico de Ernest Hemingway (sus largas frases contrastaban con las cortas de Hemingway) y es considerado uno de los principales modernista estadounidenses de la década de 1930, siguiendo la tradición experimental de escritores europeos como James Joyce, Virginia Woolf, Marcel Proust y Franz Kafka y conocido por su uso de técnicas literarias innovadoras, como el monólogo interior, la inclusión de múltiples narradores o puntos de vista y los saltos en el tiempo dentro de la narración.

Su influencia es notoria en la generación de escritores hispanoamericanos de la segunda mitad del siglo XX. García Márquez en su Vivir para contarla y Vargas Llosa en El pez en el agua admiten su influencia en la narrativa.

Era el mayor de cuatro hermanos de una familia tradicional sureña. Estuvo muy influido por su estado natal, así como por el ambiente general del Sur. Misisipi marcó su sentido del humor y mantuvo una fuerte presencia a lo largo de toda su obra.

En 1915 dejó los estudios y empezó a trabajar en el banco de su abuelo. Durante la I Guerra Mundial ingresó como piloto de la RAF (Real Fuerza Aérea Británica). Cuando regresó a su ciudad, entró como veterano en la Universidad de Misisipi, aunque volvió a abandonar los estudios: esta vez fue para dedicarse a escribir. Durante esa época realizó trabajos como pintor de techos, o cartero, y publicó su primer y único libro de poemas: The Marble Faun (1924).

A partir de 1921, trabajó como periodista en Nueva Orleans y conoció al escritor de cuentos estadounidense Sherwood Anderson, que le ayudó a encontrar un editor para su primera novela, La paga de los soldados (1926).

Pasó una temporada de viaje por Europa y a su regreso comenzó a escribir una serie de novelas ambientadas en el condado ficticio de Yoknapatawpha (inspirado en el condado de Lafayette, Misisipi), donde transcurren gran parte de sus escritos, y del cual hace una descripción geográfica y traza un mapa en ¡Absalón, Absalón! (1936). Allí puso a vivir a 6298 blancos y 9313 negros, como pretexto para presentar personajes característicos del grupo sudista arruinado del cual era arquetipo su propia familia. La primera de estas novelas es Sartoris (1929), en la que identificó al coronel Sartoris con su propio bisabuelo, William Cuthbert Faulkner, soldado, político, constructor ferroviario y escritor. Después aparece El ruido y la furia (1929), que confirmó su madurez creativa y da comienzo a su etapa más fértil desde el punto de vista artístico.

En general, la crítica identifica El ruido y la furia, Mientras agonizo (1930), Luz de agosto (1932), ¡Absalón, Absalón! y El villorrio (1940) como sus novelas más importantes. El periodo más inspirado de la obra de Faulkner se cierra con la colección de cuentos Desciende, Moisés (1942), que incluye una de sus máximas creaciones, el cuento largo "El oso".

En 1929 contrajo matrimonio con Estelle Oldham, decidió establecer su casa y fijar su residencia literaria en el pequeño pueblo de Oxford.

A pesar de la buena aceptación de los lectores de sus obras, tan solo se vendió bien Santuario (1931). Sus temas del mal y la corrupción continúan siendo relevantes en la actualidad. La secuela del libro, Requiem for a Nun, es la única obra de teatro que publicó. La introducción es una única frase que abarca unas cuantas páginas. Debido al éxito de Santuario logró trabajo, bastante más lucrativo, como guionista de Hollywood.

Es considerado uno de los creadores de ficción más importantes de las letras del siglo XX, a la altura de Jorge Luis Borges, Marcel Proust, Franz Kafka y James Joyce. Su influencia en la literatura radica tanto en aspectos técnicos (como su desarrollo del monólogo interior, el multiperspectivismo, la oralidad de la narración, un manejo no cronológico del tiempo en el relato) como temáticos (la decadencia de una familia, el fracaso, la creación de un territorio de ficción propio en el que radicar un ciclo de relatos, la obsesión con la historia, la combinación de localismo y universalidad). Faulkner influiría en gran medida en autores posteriores en español, como Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti, Juan Benet, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Juan José Saer y Jorge Luis Borges (traductor de Las palmeras salvajes al castellano).

Faulkner, que arrastró problemas con el alcohol durante gran parte de su vida, siguió escribiendo tanto novelas como cuentos hasta su muerte en Byhalia, el 6 de julio de 1962, a causa de un infarto de miocardio. Sus restos están inhumados en el Oxford Memorial Cemetery, en Oxford, en el sepulcro familiar.

Fuentes:
- Wikipedia
- La casa del libro
- Megustaescribir.com

martes, 14 de junio de 2016

Te quiero porque me das de comer, David Llorente


"Soy el último libro que he escrito. Ábrelo y me estarás abriendo en canal.
 De lo que encuentres, respondo y no respondo"
David Llorente
Amigos del Club de la Buena Estrella. Llegamos finalmente a la viñeta Novela Negra, seleccionada para el mes de junio. Luego de un intenso debate entre todas las interesantes propuestas recibidas, el libro ganador fue "Te quiero porque me das de comer" del escritor español David Llorente.

La novela negra (francés: Noir) o hard-boiled es, como la definió Raymond Chandler en su ensayo El simple arte de matar (1950), la novela del mundo profesional del crimen. Debe su nombre a que originalmente fue publicada en la revista Black Mask de Estados Unidos y en la colección Série Noire de la editorial francesa Gallimard, pero también al carácter oscuro de los ambientes en que transcurre.

El término se asocia a un tipo de novela policíaca en la que la resolución del misterio no es el objetivo principal y los argumentos son habitualmente muy violentos; la división entre buenos y malos de los personajes se difumina y la mayor parte de sus protagonistas son individuos derrotados y en decadencia en busca de la verdad o, cuando menos, algún atisbo de ella.

La novela negra presenta una atmósfera asfixiante de miedo, violencia, injusticia, inseguridad y corrupción del poder político. El desarrollo de la acción es rápido, movido y frecuentemente violento, no tan intelectual e inquisitivo como en la narrativa policiaca inglesa. Al contrario que en ésta, el crimen se devuelve a los ambientes degradados donde se comete más frecuentemente y la resolución del crimen no es un objetivo primordial, sino la elucidación no explícita de su motivación moral. 

Tanto el detective como los criminales cruzan a menudo la barrera entre el bien y el mal, pero el detective se muestra muchas veces como un personaje fracasado y cínico que termina salvándose apenas por los pelos al final merced a un rudimentario sentido del honor personal.

La motivación o móvil de los crímenes es siempre alguna debilidad humana: rabia, ansia de poder, envidia, odio, codicia, lujuria, etc. Por esto aparece en los diálogos un lenguaje crudo, a menudo el slang callejero, y se da más importancia al desarrollo de la acción que al análisis del crimen, aunque también importa una descripción naturalista y a veces impresionista de la sociedad donde, más que nacen, se hacen los criminales junto a una reflexión, casi siempre no explicitada, del deterioro ético.

Así las cosas con la novela que nos espera. Esperamos que la disfruten y que nos compartan sus experiencias por este medio o por correo.

¡Felices lecturas!


                                           Te quiero porque me das de comer es una recomendación de Martha Murillo.


SINOPSIS

Max Luminaria era un chico muy callado. Sacó la mejor nota de selectividad de toda España y decidió estudiar Medicina. Una vez más, fue el mejor en los exámenes; el mejor en las prácticas y el mejor en el quirófano. Se lo rifaban todos los hospitales. No hubo cirujano más preciso ni vecino al que más quisieran los habitantes de Carabanchel. Lo saludaban por la calle. Le daban las gracias. Todos tenían a un familiar al que el doctor Maximiliano Luminaria había salvado la vida.

Su vida, fuera del quirófano, era diferente, ¿o a lo mejor no? La realidad es que no podremos, nunca más, sentirnos aliviados porque se haya descubierto al asesino, porque los asesinos caminan entre nosotros.

FICHA DEL LIBRO


Viñeta:                    Junio | Novela negra
Libro:                      Te quiero porque me das de comer
Autor:                      David Llorente
Nacionalidad:          Español
Año:                        2014
Total de páginas:     320
Editorial:                 Alrevés
Idioma original:      Castellano
ISBN:                      978-84-15900-52-8
Edición impresa:     Rústica con solapas, 23x15 cm.
ISBN
Edición electrónica: 978-84-15900-53-5
Diseño:                     Ernest Mateu







DIVISIÓN DE LECTURAS


Jueves
2 de junio
Jueves
9 de Junio
Jueves
16 de Junio
Jueves
23 de Junio
Jueves
30 de Junio

Biografía del autor
Hasta ¿vas a ser indigno hasta el final? (inclusive)
Hasta el final de la Primera Parte
Hasta la puerta que bajaba al sótano (inclusive)
Hasta el final del libro
0%
23%
45%
75%
100%

RESEÑAS

«Un relato perturbador y fascinante, patibulario y divertido. Llorente es una voz distinta y tenebrosa en la novela negra española». Eduardo Mendoza.

«Las páginas de David Llorente tienen la verosimilitud de las pesadillas y la plasticidad del cómic por la calidad de la escritura (...) extensos párrafos, magníficamente ordenados y estupendamente escritos (...). En la geografía de certámenes locales, de repente estalla algo así. Habrá que seguirle la pista a David Llorente». Javier Goñi, El País.


EL AUTOR

David Llorente Oller creció en el barrio madrileño de Carabanchel. Publicó su primera novela, Kira, en 1998, mientras cursaba sus estudios de Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid. Kira fue galardonada ese mismo año con el II Premio Francisco Umbral de Novela Corta.

Su segunda novela, El bufón, obtuvo en el año 2000 el premio Ramón J. Sender de Narrativa.

En el año 2002 se trasladó a la República Checa para trabajar como profesor de Lengua y Literatura españolas en el centro bilingüe Gymnázium Budějovická de Praga, donde continúa impartiendo clases actualmente.

Su experiencia en la capital checa queda reflejada en su tercera novela, Ofrezco morir en Praga, publicada en 2008.

Su cuarta novela, ya en formato bilingüe español-checo, se titula De la mano del hermano muerto / Ruku v ruce s mrtvým bratrem y fue publicada en el año 2011.

Te quiero porque me das de comer, su quinta novela, ha sido seleccionada por el diario ABC como una de las mejores novelas del año 2014 y premiada en la Semana Negra de Gijón de 2015.

Colabora regularmente con la revista Fiat Lux, dedicada al género negro. Sus relatos, extraídos de la novela Te quiero porque me das de comer, se publicaron con ilustraciones de Miguel Navia.

David dirige, desde su llegada a Praga, un grupo de teatro en español, que cada año representa una obra escrita por él mismo. Una parte de su producción teatral está recopilada en el libro Los árboles dormidos, publicado en 2009.

Además, trabaja ocasionalmente como traductor del checo al español.

Fuente: Wikipedia y sitio oficial del autor: http://www.davidllorenteoller.com/inicio/

OBRAS

NOVELA

Kira. Premio Francisco Umbral de Novela Corta. Editorial Zócalo. Zaragoza. 1998.
El bufón. Premio Ramón J. Sender de Narrativa. Editorial Zócalo. Zaragoza. 2000.
Ofrezco morir en Praga. Editorial Onagro. Zaragoza. 2008.
De la mano del hermano muerto / Ruku v ruce s mrtvým bratrem. Editorial Protis. Praga. 2011.
Te quiero porque me das de comer. Premio Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela de género negro. Editorial Alrevés. Barcelona. 2014.
Madrid: frontera. Premio Valencia Negra 2016 a la mejor novela del año.4 Editorial Alrevés. 2016.

TEATRO

Obras reunidas en Los árboles dormidos (editorial Protis. Praga. 2009):

El héroe. 2004.
La última flecha de Cupido. 2005.
Una de miedo. 2006.
El manicomio. 2007.
Don Juan (versión 8.0). 2008.
Godot o la muerte no tiene la última palabra. 2009.