miércoles, 28 de diciembre de 2016

¡Feliz décimo aniversario club!

¡Feliz décimo aniversario al Club de la Buena Estrella!



Amigos del Club de la Buena Estrella, con mucho orgullo, alegría y enorme satisfacción celebramos este día nuestro Décimo Aniversario.

Hace diez años decidimos -en una conversación informal-, iniciar esta aventura de leer individualmente y comentar en grupo los libros que más nos interesaban. En ese momento no alcanzamos a visualizar lo importante que sería este club en nuestras vidas y en las vidas de otras personas que se nos han sumado durante estos diez años. Sin embargo, al ver hacia atrás y hacer una remembranza de las páginas de los 126 libros leídos, de las personas que nos han acompañado en las lecturas, de los autores que hemos conocido y saludado, de los lugares que nos han albergado y de los centenares de reuniones, comentarios y anécdotas que tenemos; no podemos más que reconocer que fue una de las mejores decisiones que tomamos y de las que más satisfacción hemos obtenido.

Nos agrada sentir que hemos aportado un modesto pero incesante esfuerzo en el fomento de la lectura en nuestro país, y que ahora más que nunca estamos preparados para multiplicar estos esfuerzos gracias a nuestro Método CBE que durante esta década hemos creado, modelado y afinado para beneficio de más y más personas que quieran iniciar y administrar sus propios clubes de lectura.

Queremos dejar constancia de nuestro agradecimiento a todos los miembros del club con los que nos reunimos cada jueves y a los que alguna vez nos acompañaron en todo este tiempo, a los que nos acompañan en la distancia, a los que nos acompañan virtualmente, a los escritores que nos han concedido algún conversatorio, saludo o presentación de libro, a los amigos de otros clubes que nos animan a seguir adelante, a los amigos y familiares que nos han apoyado y que nos han dado el impulso para crecer y a todos los lectores de este blog que nos siguen y nos comentan. Muchas gracias.

Nos estamos preparando para celebrar una ceremonia de aniversario durante los primeros meses del próximo año, pero no queríamos dejar pasar este día sin hacer una mención del aniversario.

Feliz cumpleaños al Club de la Buena Estrella y ¡felices lecturas!

domingo, 18 de diciembre de 2016

La venda, un cuento de fútbol sobre padres e hijos


Y por amor a la memoria llevo sobre mi cara la cara de mi padre. Yehuda Amijai

Me salí por un momento de la cancha y le pedí a Chema que me ajustara el vendaje de la rodilla. Mi padre me había dado aquella venda la noche anterior, así como Mister Miyagi le había dado su cinta a Daniel Larusso en Karate Kid. "Te va a ayudar con esa rodilla cuica que tenés", me dijo. "Lástima que no podré verlos jugar, a esa hora tengo que ir por el jefe al aeropuerto".

Mi viejo, a quien aún tengo la bendición de tener conmigo, tenía 50 años en aquel tiempo. Ahora tiene 70. Tras perder a su madre a la edad de 12, dejó su natal San Miguel y se estableció en San Salvador. Tiempo después conoció a mi madre, con quien ya han vivido juntos y felices por más de 46 años. Quien escribe estas lineas tiene el privilegio de ser el primero de sus dos hijos, su copia, como dicen los que nos conocen. Soy muy afortunado al poder decir que mi padre ha estado conmigo en cada momento importante de mi vida. Tengo presente cómo nos contuvo a mi hermana y a mí en un mismo abrazo cuando murió mi abuelo, su padre, poco después del mundial del 78. Recuerdo el sacrificio y la devoción con que siempre nos conseguía los materiales y útiles para nuestras tareas en la escuela. Nunca olvidaré cómo nos consoló un día de abril de 1985, cuando dejamos a mi madre en el hospital para una delicada cirugía, ni cuánto lloró a mi abuela materna (quien siempre lo trató como a sus propios hijos) cuando ella partió en 1986. Tengo impresa en el corazón su expresión emocionada el día de mi graduación, y más marcada aún su emotiva oración y su mirada acuosa, cuando no hace mucho entré al quirófano con apenas sangre en las venas y muy pocas posibilidades de verlo de nuevo. Mi padre siempre ha sido una fuente de consuelo y un bálsamo curativo para quienes le rodean.

Ya con la venda ajustada, pedí autorización al árbitro para reingresar al juego, mientras veía con preocupación a ese equipo de azul, perdido y desencajado como Adán un día de las madres. Recuperarnos de ese gol tempranero nos tomó casi todo el primer tiempo. Habíamos salido a la cancha con muchas ilusiones de ganar aquel partido que nos pondría en la semifinal del torneo, y en el primer minuto ya perdíamos 1x0. ¿Has visto la expresión de un niño cuando se le cae al suelo el dulce que apenas acaba de desenvolver? Pues no importa si se tiene 20, 30 o 50 años, siempre que se juega al fútbol se vuelve a vivir cada emoción o decepción igual que un niño.

Durante la siguiente media hora prácticamente no tocamos la pelota. Desconcertados, nerviosos y erráticos, no lográbamos contener al equipo rival, que dicho sea de paso ya nos había goleado en la primera ronda del torneo, algunos meses atrás. "Somos sus tatas", parecía decir la expresión de satisfacción y confianza en su superioridad que mostraban aquellos jugadores de rojo, a los que nosotros solo atinábamos a seguir de un lado a otro del campo, igual que un toro frustrado y agotado. Solo los aciertos del gordo Pepe, nuestro portero, impidieron que recibiéramos más goles en aquel primer tiempo para el olvido. El malestar y el enojo que imperaba entre los azules se evidenciaba en cada reclamo airado que nos hacíamos unos a otros. Ese era un sentimiento que yo conocía bien. Lo recuerdo de un partidito entre amigos en El Cafetalón, cuando yo era un muchacho rebelde de apenas 16 años. Ese día no me había salido nada y yo estaba enfurecido conmigo y con todos. Mi padre estaba en el mismo equipo y me había señalado los errores que estaba cometiendo, y en una penosa respuesta que todavía recuerdo con pesar, le dije que no estaba jugando para recibir regaños y me salí de la cancha. Al domingo siguiente, decidí que jugaría en el equipo contrario al de mi viejo. Anoté un gol pero perdimos el partido. Camino a casa me revolvió el pelo (una fiel copia del suyo) y me dijo con tono animado: "Jugaste bien, de verdad que preferiría no tenerte en contra". Por supuesto que nunca más lo hice.

En el entretiempo, Chema volvió a colocarme la venda en la rodilla, pero esta vez ajustó bien el broche que la afianzaba mucho mejor, haciendo una enorme diferencia. El juego se reinició, pero nuestra reacción llegó hasta bien entrado el segundo tiempo, cuando volvimos a creer en nosotros (en el fútbol, como en la vida, todo se resume a credos). Y entonces, con más ganas que recursos y con más voluntad que técnica, comenzamos a llegar al área contraria cada vez con más frecuencia y peligro. El empate que se nos había negado hasta el minuto 86, se presentó en una jugada muy batallada. Después de varios tiros, atajadas, rebotes y forcejeos, el último remate de Chente se estrelló en el costado del portero de los rojos y se coló bajo su cuerpo, siguiendo su trayectoria hacia el marco, sin fuerza, despacito, con suspenso...pero con suficiencia. Era gol. Cada una, la voluntad y la fortuna, habían aportado su parte.

Pero aún no podíamos celebrar, el empate no bastaba. Habíamos iniciado aquel torneo recibiendo humillantes goleadas y, después de mucho trabajo y sacrificio para encontrar el equipo base, sintonizarnos en una misma idea de juego y ponernos en forma (que así funcionan los equipos de burócratas y oficinistas de 30 años cuando se animan a jugar de nuevo después de varios años de sedentarismo), ahora estábamos apenas a un gol de meternos entre los mejores cuatro equipos del campeonato.

Los rojos percibieron que adelantaríamos filas para irnos con todo sobre su marco en los pocos minutos que quedaban, y con mucha idea enviaron un par de pelotazos largos que dejaron a su centro-delantero mano a mano con nuestro portero. Pero esa noche, una vez superado el error garrafal del primer minuto, el gordo Pepe se había convertido en un gigante imbatible. "¡Aquino es mi apellido!", gritaba el gordo levantándose del suelo con la pelota atenazada entre los guantes. "¡Y aquí no!", remachaba negando con el dedo índice.

Se cumplía el minuto 90 y Chema gritó desde la zona técnica que había que mandar la pelota de una vez hasta el área rival. El gordo Pepe levantó la vista y despejó buscando al negro Méndez, que se había desmarcado bien a unos 30 metros de la portería contraria. El negro controló el balón y enfiló hacia el área grande, cuando un defensa rojo que volvía se lo llevó puesto en una jugada bastante malintencionada. 

Al escuchar el pito arbitral, recordé a mi padre en sus tiempos de jugador, pidiendo la pelota cada vez que había que cobrar un tiro libre directo. Mi papá sabía patear el balón con una potencia intimidante o con un efecto impecable, según el caso. Tal fue la cantidad y calidad de goles que marcó de ambas maneras, que en mis sueños infantiles yo no aspiraba a pegarle a la pelota como Zico, Platini, Maradona o el Mágico González, sino como mi viejo. Y mi viejo trató de enseñarme. En innumerables lecciones y prácticas en las canchas de El Cafetalón en mi natal Santa Tecla, me mostró la técnica, el impulso, la inclinación del cuerpo, el punto exacto donde se debe golpear el balón y el momento justo para sacar el pie después de haberlo dirigido. Yo no lo conseguía casi nunca. Entonces mi padre, a veces con entusiasmo y otras con menos paciencia, me animaba a intentarlo de nuevo. Y cuando en una de tantas los planetas se alineaban y todos los ingredientes antes mencionados se combinaban para dar a luz un tiro perfecto, uno que pasara sobre los obstáculos y bajara a tiempo de meterse en el marco, su sonrisa orgullosa era la mejor recompensa que yo podía recibir.

Ese hombre de origen humilde, todo sacrificio y lucha, siempre animoso y lleno de fe, me ha enseñado las cosas más importantes y valiosas. Dicen que el juego es un ensayo de la vida, y mi padre ha abrazado su familia, su trabajo, sus credos y sus metas, con la misma pasión e intensidad con que siempre se entregó en la cancha. 

Volví de mi arrobamiento y sin pronunciar palabra fui por la pelota y la puse en el punto de la falta, a unos 25 metros del marco. "¡Vamos chele, pegale vos!", gritó el gordo Pepe. Todavía dolorido por el golpe recibido, el negro Méndez, eterno encargado de cobrar las faltas, asintió con un gesto.

Acomodé la pelota y antes de incorporarme volví a apretar la venda en mi rodilla. Ya erguido observé a los jugadores en la barrera y la posición del portero. Retrocedí dos pasos y respiré hondo para aplomarme. "Dale", pensé, "así como te enseñó el viejo". Recuerdo que di esos dos pasos y le entré a la pelota con un sentido del tiempo que nunca volví a experimentar. Vi al extremo izquierdo de la barrera saltar sin alcanzarla y al portero quedarse parado, observando incrédulo cómo la pelota bajaba hasta entrar en el ángulo. "¡Gol, gol! ¡Golazo!", escuché detrás mío mientras me caía en la espalda el equipo entero hecho un racimo. A lo lejos oí como el árbitro daba el pitazo final. Habíamos ganado en la última jugada del partido.

No sé cuanto tiempo pasó antes de que se removieran todas las capas del cerro humano que me ahogaba. Cuando finalmente pude pararme, dirigí la mirada a la grada donde celebraban jubilosas las familias de nuestro equipo. Ahí estaban los hermanos, las esposas, los hijos, los amigos y... ¿el jefe de mi viejo? Entonces me encontré con la mirada orgullosa y emocionada de mi padre. Había vuelto temprano del aeropuerto y le había comentado del partido a su jefe, quien le dijo que pasaran por la cancha para ver tan siquiera los últimos minutos. Mi padre había llegado justo a tiempo de atestiguar cómo, aplicando sus enseñanzas y siendo un poquito como él, yo había alcanzado la que sería la mayor hazaña deportiva de mi vida.

Recogí la venda que me habían destartalado en la buruca y comencé a trotar hacia las gradas para encontrarme con mi viejo. En esos metros volví a ser el niño que corre a participarle a su padre su más reciente logro. Al encontrarnos, ninguno de los dos pudo hablar. En momentos así, un abrazo es la mejor palabra. Lo que acababa de ocurrir no era solo un gol de último minuto en un partido de corte dramático, ni tan solo un sufrido pase a semifinales. Era la demostración palpable de que los padres se repiten en sus hijos, que somos cabo y resumen de nuestros padres y abuelos y que hay momentos fugaces que pueden volverse eternos.

Junto a nosotros, el gordo Pepe también apretujaba en un emotivo abrazo a su hijo de 7 años, su admirador número uno. Mi papá y yo nos sonreímos con complicidad al ver la enternecedora escena.

—¿Me regalás la venda? 
¡Por supuesto, quedatela, es del equipo!

Y sí, mi viejo querido, vos y yo siempre estaremos en el mismo equipo.

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Con la publicación de este relato cumplo la tarea de escribir un post sobre mi padre, una asignación de Miguel Ángel Meléndez, en el marco de la lectura del libro que él propuso para el Club de la Buena Estrella: El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince. Gracias Mike, por propiciar la oportunidad de revivir y plasmar este recuerdo entrañable.


sábado, 17 de diciembre de 2016

Sobre mi papá




Los mundiales de fútbol empezaron en 1930, en Uruguay, el primer país en organizar uno y además el primero en ganar la Jules Rimet como se llamaba la copa original, la de oro, la que ganó Pelé tres veces convirtiendo a Brasil en 1970 en el primer país en tener tres copas del mundo, sobrepasando a Italia, país con el que hasta ese momento estaba empatado en mundiales ganados; esa tercera copa la ganó en México, que en 1986 se convirtió en el primer país en organizar dos veces el Mundial. Todo eso y más sobre los mundiales de fútbol lo sabia yo a los 8 años ¿raro en una niña?, para otras tal vez, pero no cuando tu papá ama de manera desenfrenada el fútbol, y quizá por eso elegí iniciar la tarea que Mike nos encomendó de este modo, recordando una de sus más grandes pasiones, porque de todos los temas en la vida se que ese era su favorito.

Mi papá se llamaba José Napoleón Miranda Arévalo, si viviera tendría 75 años, pero murió hace exactamente 21, un 17 de diciembre, cuando él tenía 54 y yo 17.

Le tenía miedo a leer "El olvido que seremos", porque es un libro dedicado a un padre que está muerto y lo leeríamos en diciembre, esa mezcla pintaba muy explosiva para mí, y en cierto grado lo ha sido, en la primera parte donde Héctor Abad Faciolince describe a su padre desde la mirada de un niño encontré muchas cosas en común: mi papá era alcahueta (aunque no tanto como el Dr. Abad por que mi papá tenía su genio), amaba a sus hijos (más que al fútbol) y, al igual que al autor, mi papá me sacó del kínder simplemente porque yo no quería ir; pero hay dos cosas que por alguna razón son mis principales recuerdos: el primero es el terremoto del 86, no se si porque estaba pequeña o porque me sorprendió en la calle, pero nunca he vuelto a sentir algo tan fuerte, iba del colegio a mi casa y de repente todo se empezó a mover con violencia, vi los árboles sacudirse de tal manera que parecía que eran de hule y las copas casi tocaban las aceras, todo terminó muy rápido, pero el susto solo fue momentáneo, de repente caí en la cuenta que estaba con mi papá, él me fue a traer puntualmente a la salida del colegio (como lo hizo toda su vida), por eso a la hora del terremoto estaba junto a él y eso me dio tranquilidad, como dice en el libro "yo sentía que a mí nada me podría pasar si estaba con mi papá". El segundo es cuando me llevaba al "Mundo feliz", la que me cuidaba y siempre iba conmigo a todos lados era mi mamá, pero por alguna razón a este lugar no iba, éramos mi papá y yo solos en los juegos y por eso hasta la fecha pasar por ahí hace que siempre lo recuerde; el año pasado no pude evitar sentirme mal (llorar pues, las cosas como son) cuando supe que lo cerrarían y cuando vi que lo estaban remodelando para poner un MD (se atreverían a vender zapatos feos en el lugar donde mi papá y yo jugábamos), creo que sentí la misma indignación que sintió don Héctor Abad cuando las capillas de la Universidad eran convertidas en laboratorios. 

Cuando Mike en la primera reunión nos dijo que hiciéramos un post sobre el padre, la idea me encantó, pensé que la tendría fácil pero no ha sido así, al tratar de escribirlo me di cuenta que 17 años apenas alcanzan para unas pocas líneas, y creo entender cuando el autor dice que su libro es una carta para una sombra, en mi caso, siempre me he sentido estafada porque al igual que el escritor yo también "creo que tuve demasiado padre", pero fue por poco tiempo, tan poco que no me alcanzó para tener mayores conflictos con él, y no me gustaría que este post de la impresión de una hija que no ve en su padre ningún defecto porque no es así, como dije antes mi papá tenía bastante mal genio, pasaba muy poco en la casa y deben haber muchas cosas buenas y malas que no conocí, por eso tuve que rellenar esta entrada con datos de los mundiales y muchas frases del libro, porque los recuerdos se me quedan cortos, tanto que cada vez voy encontrando más partes del libro que ya no puedo entender, cuando fui a la Universidad, tuve mi primer trabajo y un montón de cosas más, él ya no estaba y no puedo sentir la misma empatía. Con quién tengo una larga historia realmente es con mi mamá pero esa es otra historia.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Comentario personal a propósito de mi papá



Mi papá se llama Ángel Hernán Pineda Gil. Tiene casi 74 años (en este mes los cumplirá) y como toda hija enamorada de su padre, estoy segura de que es el mejor papá del mundo. Soy la menor de 4 hijas de su primer matrimonio, así que durante casi 18 años reiné como la “tiernita” o la hija más mimada, precisamente por ser la última.

¿Por qué estoy compartiendo estos detalles de mi vida? Bueno, porque Miguel Ángel Meléndez, quien ha recomendado el libro de este mes, “El olvido que seremos” de Héctor Abad Faciolince, nos ha pedido que escribamos una entrada dedicada a nuestro papá. En la reunión pasada, distinto de lo que hacemos siempre en la primera reunión dedicada al libro del mes, que es leer la biografía del autor, Mike hizo el ejercicio de que cada uno contara cuál ha sido la situación más incómoda o la más triste que nos ha tocado vivir con nuestro papá.

Así, cada uno fue comentando una historia embarazosa o triste con su padre hasta el punto de que a algunos se les escaparon unas lágrimas. Fue un ejercicio atípico pero muy emotivo y bonito. Y es que este libro es un homenaje a un papá excepcional y, por tanto, una reivindicación a la paternidad,  que dicho sea de paso, en la mayoría de libros, esta suele quedar mal parada, ya que a los padres los describen como los malos de la película, los que están ausentes, los serios, los abusivos o incluso los hoscos y violentos. Hemos leído muchas historias de madres y, en ocasiones, me ha quedado la sensación de que la maternidad está sobrevalorada. Hay muchos padres geniales, lindos, enamorados de sus hijos. Así que es bueno que la literatura también los ponga en relieve.

Mike también nos preguntó sí somos hijos de mamá o hijos de papá. En el sentido de si somos más apegados a la una o al otro. Yo no tuve la menor vacilación en responderle que soy hija de papá. Me identifico muchísimo con la frase del libro que dice “mi papá es para mí, lo que para mis amigos es su mamá”.  Y es que desde que yo recuerdo, siempre he sido más apegada a él, desde las cosas más pequeñas como caminar a su lado agarrada de su mano, hasta ir a él por cualquier circunstancia donde necesito ser escuchada, abrazada  o solicitar un apoyo más específico. Mi papi siempre ha estado ahí para lo que sea. Igual como le ocurrió a Héctor con su padre, el mío me acepta completa. Con mis errores, con mis defectos, con mi particular forma de ser y con mis mejores lados. Nunca me critica, ni me juzga y deja que tome mis propias decisiones aunque él no esté de acuerdo. 

Siempre nos ha dicho que a los hijos “hay que irles dando pita”, así que dependiendo de la edad que hemos tenido, así ha sido el trato y también las permisividades. Hoy por hoy, en mis cuarenta, somos amigos, nos contamos la vida sin tapujos, nos decimos chistes subidos de tono, a veces nos emborrachamos, y hasta hacemos chiste de las equivocaciones de uno y de otro. Uno siempre se está riendo si está cerca de mi papá, porque él siempre está de buen humor y hace que todo parezca divertido. Es un gran papá, un hombre maravilloso y un excelente compañero. A él le debo mi afición por la lectura, porque tiene la gran cualidad de contar las historias que lee con una pasión tal, que a uno le quedan unas ganas enormes por leer lo mismo. 

No me alcanzaría este post ni otro medio para contar cada una de las situaciones que han hecho que tengamos una relación tan bonita como la que tenemos. Pero pienso que como toda relación de familia, se ha ido fortaleciendo no solo porque él se ha esforzado permanentemente por proveernos un clima familiar relajado y cordial, sino también en la medida en que hemos tenido que afrontar circunstancias difíciles, penosas y algunas de ellas muy tristes; que nos han dejado en evidencia que en cualquier circunstancia contamos uno con el otro y que siempre vamos a ser incondicionales.

Alguien dijo en la reunión que la descripción del papá de Héctor le había parecido exagerada y demasiado llena de halagos y zalamerías. A mí no me lo pareció en lo absoluto. Porque cada historia que él cuenta en el libro, yo la comparo con alguna situación con mi papá sino igual, muy parecida o semejante. 

Así que le doy las gracias a Dios por haberme dado un padre tan bueno, a mi papá por haber decidido dedicarse a sus hijos de la manera que lo ha hecho hasta hoy, a Mike por permitirme compartirles estos sentimientos y a ustedes por leer todo esto.

Abrazos amigos.

lunes, 5 de diciembre de 2016

El olvido que seremos, Héctor Abad Faciolince

"La memoria es un espejo opaco y vuelto añicos, o, mejor dicho, está hecho de intemporales conchas de recuerdos desperdigadas sobre una playa de olvidos"
Héctor Abad Faciolince

Amigos del Club de la Buena Estrella, hemos llegado al último libro programado para ese año: El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince que resultó ganador en la viñeta "Libre". También hemos llegado a un mes muy especial para nosotros ya que es el mes de nuestro Décimo Aniversario de fundación. Nos agrada leer un libro tan emotivo en el marco de estas celebraciones.

Y es que El olvido que seremos es un libro entrañable, una reconstrucción amorosa, paciente y detallada de un personaje, un homenaje de un hijo para su padre; pero también, es un grito de amor paternal y un recuerdo de una ciudad, una familia y una evocación melancólica de la niñez.  

El olvido que seremos es una recomendación de Miguel Ángel Meléndez.

SINOPSIS

En este libro el autor nos narra la vida, ideología y obra de Héctor Abad Gómez, su padre, quien luchó contra la injusticia social que permitía enfermedades, hambre y muerte en las familias menos favorecidas; alguien que combatió defendiendo cosas tan sencillas pero tan importantes como el agua potable, en vez de médicos elitistas, quienes trataban males que se podrían evitar con simple higiene. Este hombre, de grandes sentimientos y de apariencia ingenua, guerreó también contra la violencia y las formas de poder que utilizaban el miedo para controlar la sociedad. 

Abad Gómez fue alguien que no solo luchó contra lo mencionado anteriormente, sino también contra el mismo pueblo y sus entidades más poderosas, como lo son la iglesia y algunos profesores universitarios, pues lo tachaban con un sin fin de títulos como el de comunista o neoliberalista, ya que en el fondo sabían que él podría lograr mucho si el pueblo lo apoyaba, porque muchos eran conscientes que lo que él hacía era correcto, pero temían más a la violencia y a las amenazas que les impedían actuar, amenazas que no hicieron retroceder al padre del autor, lo que causó su muerte. 

FICHA DEL LIBRO

Viñeta:                    Libre
Libro:                      El olvido que seremos
Autor:                     Héctor Abad Faciolince 
Nacionalidad:         Colombiano
Año:                       2005
Total de páginas:    274
Idioma original:      Castellano
Género:                   Novela
Editorial:                 Planeta (sello) - S.A. Editorial 
ISBN:                      978-958-42-1500-0 









DIVISIÓN DE LAS LECTURAS

Jueves 8 de diciembre de 2016
Jueves 15 de diciembre de 2016
Jueves 22 de diciembre de 2016
Jueves 29 de diciembre de 2016
Biografía del autor.
Hasta el capítulo: Guerras de religión y antídoto ilustrado. (inclusive)

Hasta capítulo: Accidentes de carretera.
(Inclusive)
Final del libro
Vacación de fin
de año
31%
70%
100%


BIOGRAFÍA DEL AUTOR

Héctor Joaquín Abad Faciolince (Medellín, 1 de octubre de 1958), es un escritor y periodista colombiano, mejor conocido por sus libros Angosta, que obtuvo en abril de 2005 en China el premio a la mejor novela extranjera, y El olvido que seremos, sobre la vida y asesinato de su padre Héctor Abad Gómez, por el cual le fue otorgado el premio Casa de América Latina de Portugal como mejor obra latinoamericana y el Premio Wola-Duke en Derechos Humanos. Además ha recibido un Premio Nacional de Cuento, una Beca Nacional de Novela (1994) y dos Premios Simón Bolívar de Periodismo de Opinión (1998 y 2006).

Inició sus estudios de medicina, filosofía y periodismo en su ciudad natal, Medellín. Finalmente estudió lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín. Se desempeñó como columnista de la revista Semana, hasta abril de 2008 y a partir de mayo de ese mismo año se integró al ahora diario El Espectador como columnista y asesor editorial.

Hijo de Cecilia Faciolince y de Héctor Abad Gómez, médico, profesor universitario y defensor de derechos humanos, quien fue asesinado en Medellín en agosto de 1987. Nació en Medellín, en el departamento de Antioquia, Colombia. Fue el único hombre de una familia con cinco hermanas. Inició sus estudios primarios en el colegio Los Alcazares, dirigido por el Opus Dei en Medellín, que a pesar de la oposición de ideas que tenía su padre frente a la iglesia, se matriculó en este colegio debido a la buena calidad de estudio del mismo. 

Durante su infancia Héctor Abad fue influenciado en gran medida por su padre, médico de la Universidad de Antioquia, con quien conoció a los poetas Porfirio Barba Jacob y León de Greiff ya que su padre le recitaba poemas de memoria.

Posteriormente, completa sus estudios en lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín, Italia, de la cual se gradúa con una tesis laureada sobre la obra de Guillermo Cabrera Tres tristes tigres.

En su carrera como escritor ha obtenido diversos reconocimientos por sus obras tales como Premio Nacional de Cuento (1981) en Colombia, la Beca Nacional de Novela (1994) y el Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinión (1998). En el año 2000 obtuvo en España el I Premio Casa de América de Narrativa Innovadora con la obra Basura (Lengua de Trapo, 2000). Y en 2005 recibió en China el Premio a la Mejor Novela Extranjera del Año por Angosta (Editorial Seix Barral, 2004).

Su libro El olvido que seremos, ha sido elegido con el Premio de Literatura Casa da América Latina/Banif (Lisboa), otorgado a la mejor obra de autor de América Latina publicada en Portugal en el año 2008 y 2009. Ha traducido a autores italianos como Umberto Eco, Lampedusa e Italo Calvino y publicado numerosos ensayos de tipo académico para revistas de uno y otro lado del Atlántico. 

Durante su juventud escribió muchos poemas de los cuales solo los leyó la madre de Fernando Arosemena, la poeta Olga Helena Mattei. Sin embargo, abandona este género literario para dedicarse a la novela y el cuento ya que, en sus palabras, “no es el género más adecuado para escribir sobre los siglos XX y el XXI” y a pesar de no dedicarse a ella, si es un lector fanático de la poesía del Siglo de Oro debido a que es “...más íntima, más intensa, más reposada, más medida”. La editorial española PreTextos publicó en 2015 su libro de poesía Testamento Involuntario con prólogo del poeta español Andrés Trapiello.

El estilo de este autor ha sido clasificado dentro de muchas categorías e incluso se ha dicho que muchas de sus novelas son de género incierto, sin embargo, varios autores han comentado la posible relación que existe entre sus obras y sus columnas.

OBRA

Fuera de numerosos ensayos y traducciones literarias, ha publicado los siguientes libros de narrativa:

  • Malos Pensamientos. Medellín. Cuentos. Editorial Universidad de Antioquia, 1991.
  • Asuntos de un hidalgo disoluto. Bogotá. Cunegunda Bonaventura.
  • Tratado de culinaria para mujeres tristes. Medellín. Celacanto editores, 1996.
  • Fragmentos de amor furtivo. Bogotá. Editorial Alfaguara, 1998.
  • Basura. Madrid. Lengua de Trapo, 2000.
  • Palabras sueltas. Bogotá. Seix Barral, 2002.
  • Oriente empieza en El Cairo. Barcelona. Crónica de viaje. Grijalbo-Mondadori, 2002.
  • El olvido que seremos, 2005.
  • Traiciones de la memoria, 2009. Alfaguara, 2009
  • Testamento involuntario, 2012. Poesía.
  • La Oculta, 2014. Novela. 

domingo, 27 de noviembre de 2016

La violencia de género: los feminicidios en 2666

Quiero compartirles mi valoración respecto a "La Parte de los Crímenes" aprovechando que casualmente, la lectura de esta sección del libro 2666 ha sido asignada en noviembre, mes en el que se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que coincidentemente es el día de mi natalicio 25 de noviembre.


Si de violencia de género se trata, Bolaño no escatima en ejemplificar algunas manifestaciones de las que podemos ser víctimas las mujeres. Probablemente, no sea una erudita en "Teoría del Género"; pero he logrado identificar en el contexto del libro, la violencia física, siendo la mujer víctima de malos tratos que dejan huellas en su aspecto, la psicológica que a su vez se disgrega en dos clases: la económica, caracterizada porque el hombre intenta que la mujer no tenga acceso al trabajo o al dinero familiar, para que así dependa de él; y la social, que el agresor utiliza para que su víctima se aísle de su entorno y no sostenga contacto con nadie, que pueda abrirle los ojos y le haga ver la situación en la que se encuentra. (Ver el caso de Erica Mendoza).

Por último me refiero a la violencia sexual, en este caso el hombre utiliza la coacción o la amenaza
para establecer relaciones sexuales no deseadas por la mujer. Es acá dónde quiero detenerme, pues no puede obviarse, que las pretensiones literarias de Bolaño en La Parte de los Crímenes adquieren una connotación de denuncia, a partir de la narración de los asesinatos de mujeres que en los últimos años han sido perpetrados en Santa Teresa (Ciudad Juárez). La descripción casi forense de los casos, resulta minuciosa y exhaustiva. El asesinato de cada mujer es documentado con el detalle de la crónica periodística, reconstruyendo en la medida de lo posible, la vida de mujeres violadas y brutalmente asesinadas. La narración de los crímenes, que empieza en enero de 1993 y termina en diciembre de 1997, resulta agotadora por la crueldad con que son ejecutados; pero es precisamente esa densidad en la reconstrucción de los hechos que nos ubica en un lugar donde el terror y la violencia se vuelven parte de la cotidianidad de una ciudad pérdida en el desierto. La cosificación de la mujer al ser vista como objeto "que ahora utilizas y mañana puede desecharse" (figura de la mujer desechable), queda evidenciada en los lugares en los que es recurrente la aparición de los cadáveres (zanjas, basureros, barrancas, acequias, baldíos, entre otros). Particularmente, considero que Bolaño cumple su cometido al narrar cada uno de los asesinatos, pues su intención es visibilizarlos, al describir incluso el último atuendo que portaba la víctima, el color de su tez, la extensión y color de su cabello y posiblemente una breve descripción de lo que esa mujer asesinada soñaba con alcanzar algún día. Por lo anterior, quiero compartirles el listado de las niñas, adolescentes y mujeres a las que el autor pretende devolver un poco de dignidad que les fue arrebatada sin escrúpulos (excepto por la profesora que se suicida):

1993
  1. Esperanza Gómez Saldaña 13 años, violada, estrangulada. Cuerpo encontrado en un descampado de la Colonia Las Flores.
  2. Luisa Celina Vázquez, 16 años, estrangulada por su amante (Ezequiel Romero). Cuerpo encontrado en su casa, embarazada de cinco meses.
  3. Mujer sin identificar, sobre 30 años, acuchillada. Cuerpo encontrado en un callejón del centro de Santa Teresa. Vestía falda negra y blusa blanca, portaba un billete hacia Tucson.
  4. Isabel Urrea, tiroteada a la salida de un restaurante. Locutora de radio “El Heraldo del Norte”.
  5. Isabel Cansino, golpeada hasta morir en la calle El Arroyo, lindes entre Colonia Ciudad Nueva y Colonia Morelos, trabajadora del sexo. 
  6. Mujer sin identificar, sobre 35 años, embarazada de cinco meses, violada, estrangulada. Cuerpo encontrado en un basurero ubicado entre la Colonia Las Flores y Parque Industrial Sepúlveda.
  7. Guadalupe Rojas, 26 años, obrera en maquiladora File-Sis. Murió a causa de heridas mortales de arma de fuego disparada por su novio en la puerta de su casa. El homicida se emborrachaba en “Los Zancudos”.
  8. Mujer sin identificar, 25 ó 26 años, violada, acuchillada. Cuerpo encontrado en un baldío en las faldas del cerro La Estrella. Vestía blue jeans, camisa azul y zapatos Nike.
  9. Emilia Mena Mena, violada, acuchillada, quemada. Cuerpo encontrado en basurero “El Chile”.
  10. Mujer sin identificar, entre 23 y 35 años, estatura aproximada 1.62 m. Violada, acuchillada y empalada. Cuerpo encontrado en un descampado usado como patio de la preparatoria Morelos.
  11. Margarita López Santos, 16 años, causas imposibles de determinar. Cuerpo encontrado en Colonia Maytorena, en su mano habían “hojas de guaco”.
  12. Mujer sin identificar, estatura 1.70 m, portaba un vestido blanco, violada, estrangulada. Cuerpo encontrado en el interior de un coche en un descampado. 
  13. Gabriela Morón, 18 años, muerta a balazos por su novio Feliciano José Sandoval de 27 años.
  14. Marta Navales Gómez, 20 años, 1.70 m. violada y estrangulada. Cuerpo encontrado en el basurero del Parque Industrial Arsenio Farrell.
  15. Mujer desconocida, erróneamente identificada como Elsa Luz Pintado, desaparecida. Cuerpo encontrado en el desierto, junto a la carretera a Villaviciosa. Estatura aproximada: 1.72 m
  16. Andrea Pacheco Martínez, 13 años, raptada en un coche negro Spirit o Peregrino al salir de la Escuela Secundaria Técnica 16, violada, estrangulada. El cadáver fue encontrado por un salvadoreño indocumentado detrás de la Escuela Francisco I en Madero.
  17. Felicidad Jiménez Jiménez, 50 años, acuchillada y vejada por su hijo Ernesto Luis Castillo Jiménez. Cuerpo encontrado en su casa.
1994
  1. Mujer sin identificar, violada, golpeada, estrangulada. Cuerpo encontrado por dos camioneros de la maquila Key Corp, en un desvío de la carretera a Nogales. 
  2. Leticia Contreras Zamudio, 23 años, heridas en abdomen y tórax. Reservado del local nocturno La Riviera.
  3. Penélope Méndez Becerra, 11 años, violada, estrangulada. Cuerpo encontrado en un tubo de desagüe.
  4. Lucy Anne Sander, obrera de 26 años originaria de Huntville, Arizona. Fue violada y acuchillada. Cuerpo abandonado junto a la carretera a Nogales, cerca de la reja fronteriza. Visitó con su amiga Erica Delmore las discotecas Pelícano y Domino's.
  5. América García Cifuentes 23 años, trabajaba como mesera del Bar Serafino's, su cadáver fue encontrado con la cabeza enterrada en la carretera hacia Hermosillo.
  6. Mónica Durán Reyes, 12 años, violada, estrangulada. Cuerpo encontrado a un lado de la carretera Santa Teresa-Pueblo Azul.
  7. Rebeca Fernández de Hoyos, 33 años, estrangulada. Cuerpo encontrado en el baño de su casa.
  8. Mujer de nombre desconocido, conocida por La Vaca, unos 30 años, golpeada en una pelea con sus amigos el Cuervo y el Mariachi. Cuerpo encontrado en el callejón de Las Ánimas.
  9. Mujer sin identificar, entre 15 y 17 años, 1.42 m de estatura, violada, estrangulada. Cuerpo encontrado en el basurero municipal. Las prendas que portaba eran un sostén, falda de mezclilla, zapatos marca Reebok y un anillo dorado con una piedra negra con el el nombre de una Academia de Inglés del Centro de la Ciudad.
  10. Mujer sin identificar, aproximadamente 30 años, morena, cabello teñido de rubio, violada estrangulada. Cuerpo encontrado en el segundo piso de un edificio en construcción en Col. Podestá.
  11. Silvana Pérez Arjona, 15 años, violada, acuchillada, quemada por su novio Carlos Llanos. Cuerpo abandonado en un baldío.

1995

  1. Mujer sin identificar, esqueleto enterrado a poca profundidad en el potrero Hijos de Morelos.
  2. Claudia Pérez Millán, 31 años, violada y estrangulada por su esposo. Cuerpo encontrado en la calle Sahuaritos. Prendas que portaba: suéter negro, anillos de bisutería y argolla de compromiso, sin falda ni bragas, zapatos de imitación de cuero rojos. Le sobreviven dos hijos: Juan Aparicio Pérez y Frank Aparicio Pérez. Presunto homicida: Juan Aparicio Regla.
  3. María de la Luz Romero, 14 años, violada y golpeada en la cara repetidas veces y acuchillada. Cuerpo encontrado junto a la carretera de Casas Negras. Obrera de la Maquiladora EMSA en Col. La Preciada.
  4. Sofía Serrano, complexión robusta, 35 años, sobredosis de cocaína. Cuerpo encontrado en una habitación del hotel Mi Reposo, bajo la cama envuelto en una cobija .
  5. Olga Paredes Pacheco, 25 años, violada y estrangulada. Cuerpo encontrado cerca de un basurero. Trabajaba en una tienda de ropa de la avenida Real sus amigos decían que tenía un buen gusto en el vestir.
  6. Paula García Zapatero, operaria de la TECNOSA, 19 años, violada y estrangulada. Cuerpo encontrado en el interior de un coche en el patio de un taller. Prendas: pantalones de mezclilla, blusa blanca y botas rancheras.
  7. Rosaura López Santana, 19 años, delgada, cabello negro, morena fue violada y estrangulada. Cuerpo encontrado cerca de la carretera a Casas Negras detrás de los depósitos de PEMEX. Prendas: pantalones de mezclilla, bragas negras, pantimedias de color marrón, sostén y blusa blancos. 
  8. Aurora Muñoz Álvarez, 28 años, golpeada, azotada y estrangulada. Cuerpo encontrado en el arcén de la carretera Santa Teresa-Cananea. Fue vista abordando un Peregrino negro
  9. Emilia Escalante Sanjuán, 33 años, violada y estrangulada. Encontrada en el cruce entre Michoacán y Saavedra.
  10. Estrella Ruiz Sandoval, 17 años, violada y estrangulada. Cuerpo encontrado en la carretera a Casas Negras. Delito imputado a Klaus Haas.
  11. Mónica Posadas, 20 años, violada y estrangulada. Cuerpo encontrado en un baldío cercano a la calle Amistad, el homicida su padrastro.  
  12. Mujer sin identificar, de edad entre 18 a 22 años ó 17 a 23 años, muerta por arma de fuego. Cuerpo encontrado en la carretera Santa Teresa-Caborca.
  13. Esqueleto de mujer sin identificar, imposible determinar las causas. Cuerpo encontrado a veinticinco metros del anterior. Portaba una chamarra azul y zapatos de cuero.
  14. Jacqueline Ríos, 25 años, muerta por disparos de arma de fuego. Cuerpo encontrado en la carretera Santa Teresa-Cananea. Empleada en una Perfumería, estudiante de inglés en la Academia de los Madero. Prendas: pantalones vaqueros, blusa gris perla, tenis blancos y ropa interior negra.
  15. Marisa Hernández Silva, 17 años, violada, estrangulada y mutilada. Cuerpo encontrado en el basurero El Chile, presentaba un pecho cercenado y un pezón mordido. Raptada camino a la preparatoria Vasconcelos en Col. Reforma.
  16. Mujer sin identificar, unos 25 años, desnucada, acuchillada, cercenada del pecho y mordida de un pezón. Cuerpo encontrado en la carretera Santa Teresa-Cananea. 
  17. Mujer sin identificar, imposible determinar causas de la muerte. Cuerpo encontrado mientras se desmantelaba el basurero clandestino citado anteriormente. Mujer de cabello negro largo, blusa color claro con figuras oscuras y pantalón de mezclilla marca Jokko.
  18. Mujer sin identificar, 13 años, violada, acuchillada, estrangulada, cercenada del pecho y pezón mordido. Cuerpo encontrado en el cerro Estrella. Vestía pantalón de mezclilla Lee, sudadera y chaleco rojo. Nadie reclamo el cuerpo de la niña.
  19. Adriana García Estrada, 15 años, estrangulada, pecho cercenado y pezón mordido. Cuerpo encontrado en la barranca El Ojito. Obrera en la Maquiladora East West portaba una sudadera gris con estampado de grupo de rock.
  20. Mujer sin identificar, unos 19 años, acuchillada. Cuerpo encontrado en un descampado de la Col. La Vistosa. Prendas: chaleco gris perla y pantalón negro.
  21. Beatriz Concepción Roldán, 22 años, acuchillada por su novio Evodio Cifuentes (nunca fue localizado). Cuerpo encontrado en la carretera Santa Teresa-Cananea. Obrera de la maquiladora File-Sis.
  22. Michelle Requejo, 14 años, violada, acuchillada. Cuerpo encontrado en un descampado cercano a la preparatoria Morelos. Obrera de la Maquila Horizon W&E era delgada y sociable. Portaba blusa negra, pantalones ajustados, tenis color negro Reebok.
  23. Rosa López Larios, 29 años, acuchillada. Cuerpo encontrado en un bosque detrás de una torre de PEMEX. Novio desaparecido Ernesto Astudillo.
  24. Emma Contreras, muerta por disparos efectuados por su compañero, policía Jaime Sánchez. Su cuerpo fue encontrado atado y amordazado en su propia cama. 

1996

  1. Mujer sin identificar, sobre 30 años, acuchillada. Cuerpo encontrado en el interior de un galpón ferroviario. 
  2. Mujer sin identificar, 10 años, 1.27 m, acuchillada. Cuerpo encontrado entre la carretera a Casas Negras y una vaguada. Prendas: zapatillas de plástico transparente.
  3. Mujer sin identificar, 13 años, estrangulada. Cuerpo encontrado en la misma vaguada al otro lado de la carretera. Cerca del poblado el Obelisco conocido por el Moridero. Prendas: pantalones cortos blancos, sudadera gris, con distintivo de equipo de fútbol americano.
  4. Mujer sin identificar, 16 años, violada, acuchillada, estrangulada. Cuerpo encontrado en la carretera a Cananea. Estatura: 1.70 m, cabello negro, largo de complexión delgada.
  5. Mujer sin identificar, 16 años, acuchillada, mutilada. Cuerpo encontrado en el cerro Estrella, de complexión delgada, cabello negro, largo. Parecía la hermana gemela de la occisa anterior.
  6. Beverly Beltrán Hoyos, 16 años, violada, acuchillada. Cuerpo encontrado en un baldío. Operaria en Maquila del Parque Industrial General Sepúlveda.
  7. Mujer sin identificar, muy atractiva, entre 18 y 20 años, violada y acuchillada. Cuerpo encontrado en el basurero El Chile.
  8. Mujer sin identificar, unos 20 años, violada, acuchillada. Cuerpo encontrado en un baldío de los almacenes ferroviarios. Portaba la identificación de Sagrario Baeza López de Dutch & Rhodes.
  9. Mujer sin identificar, golpeada, estrangulada. Cuerpo encontrado en el desierto a 50 metros de carretera secundaria hacia el Este (lugar de aterrizaje de avionetas con droga).
  10. Paula Sánchez Garcés, 23 años, tiroteada por su marido Julián Centeno de 48 años, mientras trabajaba bailando en El Pelícano.
  11. Mujer sin identificar, 17 años, violada, acuchillada. Cuerpo encontrado cerca de la carretera a Casas Negras. Complexión delgada, cabello largo. Portaba camiseta roja, sostén blanco, bragas negras, tacones rojos.
  12. Erica Mendoza, 21 años, acuchillada y violada por su marido Arturo Olivárez y el primo de éste. Cuerpo encontrado cerca de la carretera a Pueblo Azul. Inicialmente fue confundida con el cuerpo de Ana Hernández Cecilio.
  13. Mujer sin identificar, entre 15 y 17 años, golpeada, acuchillada. Cuerpo encontrado en el arcén de la carretera a Cananea.
  14. Guadalupe Elena Blanco, 17 años, violada, estrangulada. Cuerpo encontrado cerca de la línea fronteriza. Complexión delgada, cabello largo y negro, 1.63 m. Vestía un pantalón de mezclilla y blusa color verde.
  15. Linda Vázquez, 16 años, acuchillada por su novio Jesús Chimal de la Banda de los Caciques. Cuerpo encontrado en un callejón.
  16. Marisol Camarena, 28 años. Cuerpo encontrado dentro de un tambor de doscientos litros que contenía ácido corrosivo. Propietaria del cabaret Los Héroes del Norte.
  17. Marina Rebolledo, 13 años. Cuerpo encontrado detrás de la secundaria 30. Morena, cabello largo, delgada de 1.56 m. Portaba shorts amarillos, blusa blanca y zapatos negros.
  18. Angélica Nevares, 23 años. Cuerpo encontrado cerca de un canal de aguas negras. Relacionada con Marisol Camarena.
  19. Perla Beatriz Ochoterena, 28 años, suicidio por ahorcamiento. Cuerpo encontrado en su habitación.
  20. Mujer sin identificar, entre 16 y 18 años, violada, acuchillada. Encontrada en un despoblado cercano al cementerio del Oeste. Cadáver desnudo con blusa blanca, envuelto en sábana de estampados de elefantes negros y rojos.
  21. Adela García Ceballos, 20 años, asesinada a puñaladas en casa de sus padres por su conviviente Rubén Bustos.
  22. Lola y Janet Reynolds, hermanas, de 30 y 44 años, dos balazos en la cabeza cada una. Cuerpos encontrados cerca de Pueblo Azul.
  23. Mujer sin identificar en avanzado estado de descomposición, posiblemente acuchillada. Cuerpo encontrado en el desierto, al sur de Santa Teresa.
  24. María Sandra Rosales Zepeda, 31 años, trabajadora del sexo, disparo a quemarropa desde una Suburban en la acera del bar Pancho Villa. Fue obrera en la maquila Horizon W&E y Mueble Mexicano.
  25. Luisa Cardona Pardo, 34 años, fractura de cráneo. Cuerpo encontrado en el barranco de Podestá. Prostituta y obrera en maquiladora EMSA.
  26. Mujer sin identificar. Posiblemente violada y estrangulada Cuerpo encontrado en el barranco de Podestá por Olegario Cura (Lalo Cura) y Santiago Ordóñez. Blusa rasgada en un costado y desnuda de la cintura para abajo, tatuaje en el muslo izquierdo, estatura aproximada 1.62 m, cabello largo y negro.
  27. Estefanía Rivas, 15 años y Herminia Noriega, 13 años, hermanas, torturadas, violadas. Cuerpos encontrados en el interior de una casa vacía, sus padres trabajaban en la Maquiladora Machen Corp. fueron secuestradas cuando se dirigían a la Escuela Primaria José Vasconcelos, con sus otras dos hermanas de 11 y 8 años. Herminia falleció de 4 infartos pues no soportó las vejaciones a las que fue sometida.

1997

  1. Guadalupe Guzmán Prieto, 11 años, golpeada, violada, estrangulada. Cuerpo encontrado en el desierto al sur de santa Teresa.
  2. Jazmín Torres Dorantes, 11 años, violada, apuñalada. Cuerpo encontrado en el cerro Estrella. Portaba sudadera caqui, pantalón de mezclilla y tenis.
  3. Carolina Fernández Fuentes, 19 años, violada, acuchillada. Cuerpo encontrado en un baldío al oeste del Parque Industrial General Sepúlveda.
  4. Mujer sin identificar, entre 16 y 20 años, violada, estrangulada, pecho cercenado y pezón mordido. Cuerpo encontrado en unos pedregales cercanos a la carretera a Pueblo Azul. Portaba unos pendientes dorados de elefantitos.
  5. Mujer sin identificar, estrangulada. Esqueleto encontrado semienterrado en medio del desierto. El cadáver fue encontrado por tres estudiantes y un profesor de la Universidad de Los Ángeles.
  6. Elena Montoya, 20 años, golpeada, acuchillada. Cuerpo encontrado a un lado de un camino vecinal hacia el Cementerio del rancho La Cruz .
  7. Irene González Reséndiz, 16 años. Cuerpo encontrado en el basurero El Chile en avanzado estado de descomposición. Hija de un conocido político PRIÍSTA.
  8. Michele Sánchez Castillo, 16 años, traumatismo craneoencefálico. Cuerpo encontrado cerca de los galpones de almacenaje de una embotelladora de refrescos. Portaba un pantalón negro, blusa rosa.
  9. Mujer sin identificar, entre 28 y 33 años, golpeada en la cabeza. Cuerpo en avanzado estado de descomposición encontrado en un campo vecino a Casas Negras. Portaba un pantalón negro, blusa verde, tenis y las llaves de un vehículo,
  10. Aurora Cruz Barrientos, 18 años, heridas por arma blanca, violada. Cuerpo encontrado en su propio lecho conyugal. Homicidas: merodeadores con pinta de deportistas.
  11. Sabrina Gómez Demetrio, 18 años, herida de arma blanca y dos disparos en la espalda. Llegó por su propio pie al hospital  del IMSS Gerardo Regueira donde murió. Antes de fallecer, declaró haber permanecido encerrada en una Suburban con un hombre cara de cerdo.
  12. Aurora Ibáñez Medel, 34 años, estrangulada, posiblemente violada, por su propio marido Jaime Pacheco Pacheco. Cuerpo encontrado cerca de la carretera a Casas Negras. Obrera de la Maquiladora Interzone Berry, tenía 4 hijos entre los 14 y 3 años.
  13. Mujer sin identificar, entre 20 y 25 años, causas de la muerte imposible de determinar. Cuerpo encontrado en una acequia de aguas negras al este de la colonia Maytorena. Su cadáver se encontraba con las manos atadas a la espalda con cuerda de plástico, su mano izquierda presentaba un guante negro de terciopelo, en el cuello un sostén negro caro y en el pie derecho un calcetín de hombre marca Tracy.
  14. Ana Muñoz Sanjuán, 18 años, estrangulada, violada. Cuerpo encontrado tras unos cubos de basura en la Calle Javier Paredes. Mesera en la cafetería El Chaparral fue vista con tres tipos apodados "Mono, Tamaulipas y La Vieja".
  15. María Estela Ramos, 23 años, torturada. Cuerpo encontrado en un descampado. Presunto homicida su conviviente apodado "El Chino" que no pudo ser identificado.
  16. Mujer sin identificar, entre 14 y 17 años, torturada, pecho cercenado y pezón mordido. Cuerpo encontrado en unos matorrales junto a un campo de béisbol. El cadáver se encontró desnudo con una blusa y sostén blancos.
  17. Leticia Borrego García, 18 años, estrangulada. Cuerpo envuelto en bolsa industrial de plástico, encontrado cerca de unos campos de fútbol de PEMEX entre carretera a Cananea y vía férrea. 
  18. Lucía Domínguez Roa, 33 años, disparo en el abdomen. Cuerpo encontrado en la calle Perséfone, mesera. 
  19. Rosa Gutiérrez Centeno, 38 años, estrangulada. Cuerpo encontrado a lado de un camino de terracería, desde Col. Estrella hasta Los Ranchos, extrarradio de Santa Teresa. Portaba blusa azul marino manga larga, chamarra rosa con rayas verticales negras y blancas y pantalón de mezclilla Levis. Fue identificada por su hija quién reconoció su chamarra pues compartían ropa.
  20. Mujer sin identificar, imposible determinar ni causa ni identidad a causa del tiempo ocurrido desde su fallecimiento. Cuerpo encontrado en la ladera más abrupta del cerro La Asunción.
  21. Angélica Ochoa, múltiples disparos efectuados por su marido Rubén Gómez en medio de la calle.
  22. Rosario Marquina, 19 años, estrangulada, violada. Cuerpo encontrado en los terrenos traseros de una maquiladora, su ropa se encontraba escondida entre los matorrales.
  23. María Elena Torres, 32 años, acuchillada en su propia casa por su amante Augusto Escobar.
  24. Úrsula González Rojo, 20 años, acuchillada, estrangulada. Cuerpo encontrado en el cauce de un arroyo seco en Casas Negras. Presentaba cicatriz con forma de rayo.
  25. Juana Marín Lozada, estrangulada. Cuerpo encontrado en un descampado de Col. Maytorena carretera a Pueblo Azul. Presunto homicida su esposo por infidelidad.
  26. Mujer sin identificar, imposible determinar ni identidad ni causas de la muerte a causa del tiempo trascurrido desde su muerte. Cuerpo encontrado en Rancho La Perdición cerca de la carretera a Casas Negras. Portaba pantalón tipo malla y tenis.
  27. Esther Perea Peña, 24 años, disparo de revólver en el Salón de baile Los Lobos. Fue asesinada por un policía Judicial.
  28. Mujer sin identificar, entre 15 y 17 años. Cuerpo encontrado en un descampado, en el extremo oeste de la ciudad terrenos cercanos a la Col. Kino, ejido Gavilanes del Norte. Fue encontrada en bolsa de plástico se presume fue otra víctima de la banda Los Bisontes. Portaba pantalón azul marino y cinturón de fantasía.
  29. Mujer sin identificar, de 18 años, entre 1.58 m y 1.60 m de estatura, su cuerpo desnudo fue hallado en una bolsa junto con un par de zapatos de tacón alto de cuero, bragas blancas tipo tanga.
Cabe mencionar, que Bolaño aprovecha esta parte del libro para despotricar contra las autoridades mexicanas y su negligencia en la administración de justicia, la corrupción e impunidad para el esclarecimiento de los delitos anteriores e incapacidad para erradicar problemas sociales como el trabajo infantil, la explotación laboral en las maquiladoras (inversión extranjera que dista de la generación de trabajo decente), asesinos seriales, la trata de personas, la xenofobia, el narcotráfico y lavado de dinero, hasta la posible industria del cine snuff para el entretenimiento de depravados sexuales.

Todo ello con pequeñas intervenciones de personajes con cierto sincretismo muy propio de las creencias mexicanas, tal es el caso de Florita Almada.

Espero estén disfrutando la lectura de este libraco. ¡Hasta la próxima reunión!




martes, 8 de noviembre de 2016

Historia de dos ciudades. Charles Dickens

«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, solo es aceptable la comparación en grado superlativo».
Historia de dos ciudades, Charles Dickens

Este es el mes de hacer un alto y adentrarnos en un momento histórico para la civilización, es el momento en que como club nos dedicamos a conocer un poco más de la historia a través de la literatura, es el tiempo de darle paso a un subgénero narrativo que nos ha llevado a leer historias apasionantes ambientadas en contextos históricos importantes para la civilización. Este mes no podía ser la excepción. De la mano de uno de los mejores escritores de todos los tiempos, nos meteremos de lleno a conocer un poco más sobre la revolución francesa y ese tiempo tan convulso que tanta importancia tiene para la historia de Europa y del mundo. 

Historia de dos ciudades logra retratar la vida de los ingleses y franceses en plena revolución, los críticos dicen que curiosamente la Francia de Dickens está mucho mejor dibujada que la Inglaterra, que era su tierra natal.  

El libro no está pensado para ser utilizado como tratado político o filosófico, sino para retratar la vida del inglés y el francés común y corriente.

Historia de dos ciudades es una recomendación de Karla Majano.


SINOPSIS

Esta novela es un clásico de la literatura inglesa del siglo XIX. Trata paralelamente las realidades de Inglaterra y de una Francia revolucionaria.

Tomando como punto de referencia la revolución francesa, Dickens muestra los problemas sociales y políticos de Inglaterra, temiendo que la historia se repitiera en su país natal cuando el escribía esta novela.

En el contraste de estas dos ciudades presentadas, Inglaterra se presenta como la confianza, la tranquilidad, el futuro asegurado, mientras Francia se convierte más y más peligrosa a medida que avanza la novela. Los actos de violencia realizados por el pueblo francés, están dentro de las escenas más memorables del libro. Dickens rechaza la violencia revolucionaria en sus dos formas, tanto es su forma popular, por las masas, como en su forma institucionalizada como es el terror.

Dickens escribió un libro sobre dos ciudades, una que entendía y conocía y la otra que no entendía ni conocía. Su descripción sobre la que no conocía es casi mejor que la que sí conocía.

Los críticos sostienen que Dickens basó su novela sobre la obra de Carlyle sobre la revolución francesa, pero se podría decir que Historia de dos ciudades es la novela del libro histórico de Carlyle, es decir es la historia pero con el sentimiento agregado, es el relato que te atrapa y te sumerge en los hechos revolucionarios de Francia en el siglo XVIII.


FICHA DEL LIBRO


Viñeta:                    Novela histórica
Libro:                      Historia de dos ciudades
Autor:                     Charles Dickens
Nacionalidad:         Inglés
Año:                       1859
Total de páginas:    489
Idioma original:      Inglés
Género:                   Novela
Subgénero:             Histórico








DIVISIÓN DE LECTURAS

Jueves 10 de noviembre de 2016
Jueves 17 de noviembre de 2016
Jueves 24 de noviembre de 2016
Jueves 1 de diciembre de 2016
Libro II.
Capítulo VI. Centenares de personas (inclusive)
Pág. 54 del PDF

Gala 2016
Libro III.
Capítulo III. La sombra (inclusive)
Pág. 141 del PDF
Fin del Libro
26%
49%
74%
100%


EL AUTOR

Portsmouth, (1812-1870). Charles Dickens, periodista, dramaturgo y novelista, conoció desde niño las duras condiciones de vida de las clases humildes, debido a las deudas contraídas por su padre. A la denuncia de estas condiciones dedicó gran parte de su obra. 

Tras unos años realizando múltiples trabajos, consiguió finalmente vivir de sus escritos, primero redactando crónicas de tribunales y, más tarde, como periodista parlamentario. 

La publicación por entregas en los periódicos de, prácticamente, todas sus novelas, creó una relación especial con su público, sobre el cual llegó a ejercer una importante influencia. Tras viajar por Europa y Estados Unidos, regresó a Reino Unido, donde dedicó sus últimos años a disfrutar del éxito de sus obras ofreciendo conferencias por todo el país.

lunes, 17 de octubre de 2016

Frankenstein o el moderno Prometeo. Mary Shelley

"No deseo que las mujeres tengan más poder que los hombres,
sino que tengan más poder sobre sí mismas."
Mary Shelley

Buenas tardes amigos del Club de la Buena Estrella. Hemos llegado finalmente a nuestro libro opcional de octubre en la viñeta Terror/Suspenso: "Frankenstein o el moderno Prometeo", de la escritora británica Mary Shelley.

Este libro había sido propuesto ya varias veces en nuestro club y a la tercera fue la vencida. Hay que decir que rompe con todas las ideas preconcebidas que teníamos sobre "el monstruo", ya que al leerlo nos dimos cuenta de los mitos que Hollywood se ha encargado en impregnar en nuestra mente. Por ejemplo, personalmente no sabía que el monstruo hablaba, y no solo eso, que era tan "listo" para aprender incluso a leer e interpretar obras de la literatura de esa época para aplicarlas en su vida a través de un lente filosófico. Es decir, ha sido un gran descubrimiento saber que no es un simple sombie descerebrado con sed de sangre, sino que es un ser complejo y superdotado, que tiene todas las particularidades de quién se cuestiona por su propia creación. De ahí que dude si realmente había visto las películas completas que han pasado en la televisión. En fin, espero que nos acompañen con esta espeluznante lectura y que también sea de su agrado.



Frankenstein o el moderno Prometeo es una propuesta de Loida Pineda. 



SINOPSIS

Ubicada en la Europa del siglo XVIII y en plena efervescencia científica, el capitán de un barco ballenero escribe a su hermana Margaret su encuentro con el joven estudiante de filosofía natural Víctor Frankenstein. Dicho hombre ha descubierto el secreto para dar vida a la materia muerta y ha creado un ser vivo y, sin medir las consciencias de sus actos, ha empleado para ello partes de otros seres humanos muertos. El resultado es monstruoso y, a partir de aquí, se inicia una confrontación llevada hasta su extremo. Un constante cuestionamiento filosófico y moral del hombre contra su creador y viceversa que conduce la historia hasta su trágico final. Además de una obra maestra de la literatura, se trata de una fantástica novela que muestra los peligros de jugar a ser Dios con aquello que no se conoce y no se es capaz de poder controlar.


¿POR QUÉ SE LE COMPARA A PROMETEO?

El subtítulo de “el moderno Prometeo” es fácilmente comprensible para aquellos que hayan leído la mitología clásica. Robado por los dioses, el fuego dejó a la Humanidad sin forma de guarecerse del frío, calentar los alimentos o defenderse de algunas bestias. Prometeo, hijo de Jápeto y la oceánide Asia (o Clímene) era el Titán que se sentía más próximo a la Humanidad, decide robar el fuego a los dioses y devolvérselo a los seres humanos. Astutamente burla a Zeus y logra su objetivo aunque, cuando este lo descubre, le somete a un tormento a través de un águila (hija de Tifón y Equidna) para que devore el hígado de Prometeo. Al ser inmortal, su hígado vuelve a crecer cada noche y el águila se lo come cada día. Este castigo debía ser eterno, pero Heracles le libera de camino al Jardín de las Hespérides. Siendo Heracles hijo de Zeus, este ve la liberación como un acto honroso para sí mismo y no vuelve a castigarle.

Pero el núcleo del mito de Prometeo se encuentra en el acto en sí de procurarse para sí mismo actos que estaban reservados a los dioses. De igual forma, Víctor Frankenstein arrebata al Supremo Hacedor el divino don de la creación de la vida y construye de forma exitosa, y contra todo pronóstico favorable, un ser vivo, al que ni siquiera le pone nombre. “Durante casi dos años había trabajado infatigablemente con el único propósito de infundir vida a un cuerpo inerte. Para ello me había privado de descanso y de salud”, confiesa en un momento de la novela. Nacido de la materia inerte, la criatura nace inocente, tal y como se considera a todos los niños en el momento en el que son dados a luz. Su torpeza y su privación del habla, que desconoce, se ven acrecentadas por el desprecio que sufre por parte de su creador, horrorizado de la criatura que ha creado y que posteriormente vaga sola por el mundo.


FICHA DEL LIBRO

Viñeta:                    Terror | Suspenso | Opcional
Libro:                      Frankenstein o el moderno Prometeo
Autora:                   Mary Shelley
Nacionalidad:         Británica
Año:                        1818
Total de páginas:     288
Idioma original:      Inglés
Género:                   Novela
Subgénero:             Fantasía, ciencia ficción, novela gótica
                                y novela epistolar.








DIVISIÓN DE LECTURAS

Jueves 20 de octubre de 2016
Jueves 27 de octubre de 2016
Jueves 3 de noviembre de 2016
Volumen I.
Capítulo V.
Pág. 40 del PDF
Final del Volumen II.
Capítulo IX
Pág. 87 del PDF
Volumen III.
Capítulos I-VII
Página 141 PDF
PELÍCULA
32%
65%
100%


LA AUTORA

Mary Wollstonecraft Shelley. 

Escritora británica. Nació el 30 de agosto de 1797 en Londres y murió  el 1 de febrero de 1851.

Hija del filósofo William Godwin y de la escritora y feminista Mary Wollstonecraft.

A los pocos días de su nacimiento, su madre, quien había escrito Vindication of Women Rights, murió de unas fiebres dejando a su marido al cuidado de Mary y de su hermana de tres años y medio Fanny Imlay. 

En 1814, a los dieciséis años de edad, Mary abandonó su hogar y su país con el poeta Percy Shelley, con el que había iniciado una relación a pesar de estar casado. La pareja viajó a Francia y a Suiza.

Perdidamente enamorada de Percy B. Shelley desde la primera vez que lo vio, Godwin, no puso ningún reparo en que corriera tras él. No fue ese el caso de la esposa del poeta quien, humillada, ofendida y embaraza siguió a la feliz pareja hasta La Spezia, localidad de la costa italiana en que se establecieron. A los desarreglos deducibles de semejante situación no tardó en sumarse el mismísimo Byron, siempre afecto a toda clase de desórdenes.

John Clute, en su interesante "Enciclopedia de la Ciencia Ficción", no duda en afirmar que una hermana de Mary, a la sazón también alojada en La Spezia, frecuentaba la cama del lord. En cualquier caso, la comunidad se deshace con los suicidios de una segunda hermana de Mary y de la esposa de Shelley.

Contrajeron matrimonio en 1816, después de que la primera esposa de Shelley se quitara la vida ahogándose. Fruto de esta convivencia fueron varios embarazos y un único hijo, un varón, solo el pequeño Percy Florence sobrevivió a la infancia.

Creadora del libro que inauguró la ciencia ficción y que aún hoy se erige como uno de los grandes relatos de horror de todos los tiempos; en 1818 publicó la primera y más importante de sus obras, la novela Frankenstein o el moderno Prometeo. Según parece, escribió la historia de Victor Frankenstein por una apuesta. La noche del 16 de junio de 1816, se reunió con Lord Byron y otros en una villa en los alrededores de Ginebra. Encerrados en la casa por una tormenta, se leyeron cuentos de terror para entretenerse. Mary imaginó entonces a Frankestein inspirada en una pesadilla que tuvo a los dieciocho años de edad. Escribió la novela tras una apuesta con Byron, tal y como narra ella misma en el prólogo de la edición de "Frankenstein" de 1831. Esta obra, un logro más que notable para una autora de sólo 20 años, se convirtió de inmediato en un éxito de crítica y público. La historia de Frankenstein, estudiante de lo oculto y de su criatura subhumana creada a partir de cadáveres humanos, se ha llevado al teatro y al cine en varias ocasiones.

No logró tal popularidad con ninguna de sus obras posteriores o la excelencia de esta primera, pese a que escribió otras cuatro novelas, varios libros de viajes, relatos y poemas. Su novela El último hombre (1826), considerada lo mejor de su producción, narra la futura destrucción de la raza humana por una terrible plaga. Lodore (1835) es una autobiografía novelada. Tras la muerte de su esposo, en 1822, Mary se dedicó a difundir la obra del poeta. Publicó así sus Poemas póstumos (1824) y editó sus Obras poéticas (1839) con valiosas y detalladas notas.

Mary Shelley falleció en Londres, mientras dormía, el 1 de febrero de 1851. Su última voluntad fue ser enterrada junto a sus padres. Descansan en el cementerio de St Peter, Bournemouth. 

Obras 

Frankenstein (1818)
Mathilda (1819)
Valperga; o Vida y aventuras de Castruccio, Príncipe de Lucca (1823)
El último hombre (1826)
Perkin Warbeck (1830)
Lodore (1835)
Falkner (1837)