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domingo, 3 de febrero de 2019

Travesuras de la niña mala | Mario Vargas Llosa




"La verdad, había en ella algo que era imposible no admirar, por esas razones que nos llevan a apreciar las obras bien hechas, aunque sean perversas."


Mario Vargas Llosa | Travesuras de la niña mala.




¡Honrando al amor en su tradicional mes de febrero!


Esta vez tendremos la oportunidad de ver distintas facetas del amor, y sus formas de percibirlo: desde el amor puro y sencillo de un niño, hasta un amor maduro, desinteresado, incluso, hasta llegar a tornarse en algo incomprensible y tormentoso. Esta vez, Vargas Llosa, es quien nos enseña una historia donde no hay límites sobre el amor y sobre lo que se está dispuesto a sobrellevar para tenerlo.


Tuve la oportunidad de leer a Marito (como es referido en otros libros) hace varios años, y este fue el primer libro que llegó a mis manos por recomendación de mi madre, libro que me pareció increíble. El año pasado me hicieron una pregunta típica, que estoy segura a todos nos han hecho alguna vez, ¿Qué autores te gustan?, y otras como ¿si te quedaras en una isla y pudieras llevarte cinco libros cuáles serian?, luego de exponer todas mis respuestas y, estando una librería cerca, decidí regalarle este libro a quien tiempo después me motivó a proponerlo en el club.


Espero que este libro, pueda causarles la sensación de no querer parar de leerlo.


(Para resolver el misterio de esta entrada, es Brenda quien lo escribe, y soy yo quien le hizo las gastadas preguntas. No me arrepiento de haber recurrido a los clichés, pues me dejaron con tres cosas: redimir la imagen que yo tenía de Vargas Llosa, el libro con dedicatoria y una negrita. Digan lo que digan de los clichés, nunca dejan de sorprendernos. ¿O acaso alguien estaría dispuesto a quejarse del cliché del sol cada mañana? a.e).


BIOGRAFÍA DE MARIO VARGAS LLOSA 

Mario Vargas Llosa, es un escritor peruano que cuenta también con la nacionalidad española desde 1993. Es considerado uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos, su obra ha cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Nobel de Literatura 2010, el Cervantes (1994) —considerado como el más importante en lengua española—, el Premio Leopoldo Alas (1959), el Biblioteca Breve (1962), el Rómulo Gallegos (1967), el Príncipe de Asturias de las Letras (1986) y el Planeta (1993), entre otros. Desde 2011 recibe el tratamiento protocolar de Ilustrísimo señor al recibir de Juan Carlos I de España el título de Marqués de Vargas Llosa.

Alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969). Continuó escribiendo prolíficamente en varios géneros literarios, incluyendo la crítica literaria y el periodismo. Entre sus libros se encuentran obras de teatro, novelas policíacas, históricas y políticas. Varias de sus novelas, como Pantaleón y las visitadoras (1973) y La fiesta del Chivo (2000), han sido adaptadas y llevadas al cine.

Muchas de sus obras están influidas por la percepción del escritor sobre la sociedad peruana y por sus propias experiencias como peruano; sin embargo, de forma creciente ha tratado temas de otras partes del mundo. Desde que inició su carrera literaria en 1958 reside en Europa (entre EspañaGran BretañaSuiza y Francia) la mayor parte del tiempo, de modo que en su obra se percibe también una cierta influencia europea.

Al igual que otros autores hispanoamericanos, ha participado en política. Luego de simpatizar con el comunismo en su juventud, a partir de la década de 1970 se adscribió al liberalismo. Fue candidato a la presidencia del Perú en las elecciones de 1990


Nació en el seno de una familia de clase media en la ciudad de Arequipa, en el sur del Perú en 1936.​ Fue el único hijo de Ernesto Vargas Maldonado (Lima, 1905 - ?) y de su esposa (Arequipa, 4 de junio de 1935) Dora Llosa Ureta (Arequipa, 1914 - ?), quienes se separaron meses antes de su nacimiento​ para divorciarse luego del mismo, de mutuo acuerdo.​ Poco después de que Mario naciera, su padre reveló que tenía una relación con una mujer alemana y como resultado de dicha unión, nacieron dos medios hermanos menores del escritor: Enrique y Ernesto Vargas​ (el primero falleció de leucemia a los once años de edad; el segundo es abogado y ciudadano estadounidense). ​ Su padre era el único hijo de Marcelino Vargas y de su primera mujer Zenobia Maldonado, fallecida en 1925. Su abuelo paterno se casó por segunda vez con Constanza Serpa y tuvieron ocho hijos e hijas (Manuel Vargas Serpa, Ana Vargas Serpa, Rosa Vargas Serpa, Yolanda Vargas Serpa, Humberto Vargas Serpa, Ortencia Vargas Serpa, María de Lourdes Vargas Serpa y Orlando Vargas Serpa). Su madre era hija de Pedro Llosa y Bustamante y de su esposa María del Carmen Ureta Vargas.

Mario vivió con su familia materna en Arequipa hasta un año después del divorcio de sus padres, momento en que su abuelo Pedro J. Llosa Bustamante se trasladó con toda su familia a Bolivia, donde había conseguido un contrato para administrar una hacienda algodonera cercana a Cochabamba.​ En dicha ciudad pasó los primeros años de su niñez, junto con su madre y la familia materna, y cursó hasta el cuarto grado en el Colegio La Salle. Hasta los diez años, se le hizo creer que su padre había fallecido, ya que su madre y su familia no querían explicarle que se habían separado.

Al iniciarse el gobierno del presidente José Luis Bustamante y Rivero en 1945, su abuelo, que era primo hermano del mandatario, obtuvo el cargo de prefecto del departamento de Piura, por lo que la familia entera regresó al Perú. Los tíos de Mario se establecieron en Lima, mientras que Mario y su madre siguieron al abuelo a la ciudad de Piura.​ Allí Mario continuó sus estudios de primaria en el Colegio Salesiano Don Bosco,​ cursando el quinto grado. Fue ahí donde hizo amistad con uno de sus compañeros, Javier Silva Ruete, quien tiempo después sería ministro de Economía.

A fines de 1946 o principios de 1947, y cuando tenía diez años de edad, Mario se encontró con su padre por primera vez en Piura.​ Sus padres restablecieron su relación y se trasladaron a Lima, instalándose en el distrito de clase media Magdalena del Mar.​ Luego se trasladaron a La Perla, en el Callao, donde vivieron en una pequeña casa aislada. Los fines de semana Mario solía visitar a sus tíos y primos, que vivían en el barrio de Diego Ferré, en el distrito de Miraflores, donde hizo muchos amigos y donde tuvo sus primeros enamoramientos.​

En Lima estudió en el Colegio La Salle, de la congregación Hermanos de las Escuelas Cristianas,​ cursando el sexto grado de primaria en 1947, y los dos primeros años de secundaria de 1948 a 1949. La relación con su padre, siempre tortuosa, marcaría el resto de su vida. Por años, guardó hacia él sentimientos entremezclados, como el temor y el resentimiento, debido a que durante su niñez debió soportar violentos arrebatos de parte de su padre, además de un resentimiento hacia la familia Llosa y grandes celos para con su madre pero, sobre todo, a causa de la repulsión de su padre por su vocación literaria, que nunca llegó a comprender.​

A los 14 años, su padre lo envió al Colegio Militar Leoncio Prado, en el Callao, un internado donde cursó el 3º y el 4º año de educación secundaria, entre 1950 y 1951. Allí soportó una férrea disciplina militar y, según su testimonio, fue la época en la que leyó y escribió «como no lo había hecho nunca antes», consolidando así su precoz vocación de escritor.​ Sus lecturas predilectas fueron las novelas de los escritores franceses Alejandro Dumas y Victor Hugo. Entre sus profesores figuró el poeta surrealista César Moro, quien por un tiempo le dio clases de francés.

Durante las vacaciones veraniegas de 1952, Vargas Llosa empezó a trabajar como periodista en el diario limeño La Crónica donde se le encomendaron reportajes, notas y entrevistas locales.​ Ese mismo año se retiró del colegio militar y se trasladó a Piura, donde vivió con su tío Luis Llosa (el “tío Lucho”) y cursó el último año de educación secundaria en el colegio San Miguel de Piura.​ Simultáneamente trabajó para el diario local, La Industria, y presenció la representación teatral de su primera obra dramatúrgica, La huida del Inca, en el teatro «Variedades».

RESUMEN DEL LIBRO

¿Cuál es el verdadero rostro del amor? Ricardo ve cumplido, a una edad muy temprana, el sueño que en su Lima natal alimentó desde que tenía uso de razón: vivir en París. Pero el rencuentro con un amor de adolescencia lo cambiará todo. La joven, inconformista, aventurera, pragmática e inquieta, lo arrastrará fuera del pequeño mundo de sus ambiciones. Testigos de épocas convulsas y florecientes en ciudades como Londres, París, Tokio o Madrid, que aquí son mucho más que escenarios, ambos personajes verán sus vidas entrelazarse sin llegar a coincidir del todo. Sin embargo, esta danza de encuentros y desencuentros hará crecer la intensidad del relato página a página hasta propiciar una verdadera fusión del lector con el universo emocional de los protagonistas. Creando una admirable tensión entre lo cómico y lo trágico, Mario Vargas Llosa juega con la realidad y la ficción para liberar una historia en la que el amor se nos muestra indefinible, dueño de mil caras, como la niña mala. Pasión y distancia, azar y destino, dolor y disfrute... 

¿Cuál es el verdadero rostro del amor?

CONSIDERACIONES PREVIAS A LA LECTURA 



En la mayoría de ediciones del libro se han incluido comentarios del propio Llosa con respecto a la construcción de esta historia. Un punto que destacó es el interés del peruano por lo geográfico. 


En las 'travesuras', cita Mario Vargas Llosa, hay un despliegue biográfico en lo que respecta a las ciudades y los entornos. Aquí, como en 'Rayuela', la geografía constituye condiciones que permiten los eventos, los fenómenos; es decir que si no es por estos fondos, las situaciones que experimentan los personajes se verían carentes de cierto peso, que hace del libro una experiencia similar al vicio. La armonía entre los eventos y los espacios urbanísticos permiten entrever la naturaleza psicológica de los lugares y la topografía que guarda el corazón, el amor y las obsesiones.


Este detalle en específico, anudado a una precisión por parte de Llosa para dejar correr el torrente de saber de cada lugar y época, hacen a mi parecer, a las 'Travesuras', una odisea épica del eros de nuestro tiempo. Un libro moderno con la estructura de los grandes clásicos. Esta es una de las muchas razones que hacen del libro una joya literaria. 


¿UNA NOVELA  OCCIDENTAL?

A pesar de las tendencias latinoamericanas de explorar la cultura, y ahondar en las raíces de Latinoamérica el libro de Mario Vargas Llosa, al menos el particular, es evidentemente occidental; es decir, que 'travesuras' se articula a través de los ancestrales y nuevos lineamientos coloniales. La posmodernidad, ese espíritu crítico a la cultura moderna, vigente en el libro, esta influenciado en el pensamiento francés, cosa que Llosa jamás ha intentado negar. Pero es aquí donde el genio del autor rescata y resguarda el espíritu latinoamericano con mayor delicadeza e ingenio que Gabriel García Márquez, en Cien años de Soledad

Y es que en las 'travesuras', el tema del 'realismo mágico' -estandarte de mundo latinoamericano- se ve reflejado en un modesto capítulo, totalmente contrario al espíritu general de la novela y antagónico al perfil del mismo autor. Es que en el capitulo VI. Arquímedes, constructor de rompeolas, Llosa no solo es capaz de dejar sin palabras al mundo occidental que tiende a dar respuesta de todo, sino que enseña que el origen mismo de esa razón mordaz de la época, tiene su origen en las cosas sencillas, en los misterios, como lo son las leyendas, la familia y el amor. 

DIVISIÓN DE LECTURAS

Jueves 07 de Febrero: Hasta finalizar el capítulo II "El Guerrillero".

Jueves 14 de Febrero: Hasta finalizar el capítulo IV "El trujimán de Chateau Meguru".

Jueves 21 de Febrero: Hasta finalizar el capítulo V "El niño sin voz".


Jueves 28 de Febrero: Hasta finalizar el libro.Resultado de imagen para mario vargas llosa
Mario Vargas Llosa, ganador del premio Nobel 2010.


ESTUDIOS LITERARIOS SOBRE EL LIBRO

https://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/16/aih_16_2_215.pdf
http://www.scielo.sa.cr/pdf/kan/v40n1/2215-2636-kan-40-01-00011.pdf
https://www.revistahipogrifo.com/index.php/hipogrifo/article/view
http://www.biblioteca.org.ar/libros/150769.pdf

jueves, 22 de febrero de 2018

Exp(l)i(c)ación: Una entrevista a Briony Tallis / Primera Parte


A manera de introducción

El juego sobre la alfombra quemada se estaba volviendo tedioso. La historia se había desgastado lo suficiente como para asegurar que su condición inicial de drama estaba perdida. Por ejemplo, el vandalismo del pobre diablo risueño que robaba alejado del esperado interés económico, había quedado al descubierto en el momento en que se enamoró de la hija del dueño del banco. Su conducta delictiva era una torpe justificación para esconder, sin mucho esfuerzo, el deseo de robar el corazón de una mujer. Alex sabía que estas cosas revelaban su falta de capacidad para la construcción de personajes, y muy probablemente sería uno de los obstáculos con los que tendría que lidiar en su fracasada carrera de escritor. Aun con ello, había encontrado el recurso necesario para enmendar esta falta. Con evidentes tintes escatológicos y enraizado en la tradición de sus padres, Alex había hecho de un volcán el aparato definitivo del fin del mundo. Ubicado en el centro de la alfombra, el volcán era el recuerdo perenne de que la vida descansa en la muerte, y que todo principio es engendrado por un fin. El volcán era un mecanismo de juicio contra él, un proceso de imputación por ser el Señor de un universo fracturado, y su consecuente sentencia era aplicada a sus producciones, sus criaturas, sus hijos; y mientras duren los tiempos dentro de todos las espacios, ocultos como cajas que guardan cajas, siempre serán los justos los que paguen por pecadores. Presionado el botón camuflado en el cráter del volcán, el sonido que emitía anunciaría el final de las figuraciones mentales encarnadas en plástico y cartón, y dejaría a la vista, no solo su incompetencia como creador, sino que como Dios, al igual que el cristiano, también él sufría. 

Su mano manchada con polvo y restos de mucosa se alzaban sobre la ciudad de juguete. La sombra de su brazo oscurecía los callejones, las plazas, los edificios y los rostros de los monigotes infantiles. Mientras el instrumento del fin aguardaba por la mano de la ejecución, Alex escuchaba los rezos, los gritos y las tragedias que no encontraron solución en la historia, miraba sus imaginerías correr con desespero en busca de preguntas pendientes, abrazos negados, besos esquivados, asfixiadas en el intento de escupir las palabras atoradas en la garganta. Todas aquellas siluetas plastificadas solo querían resolver el misterio de la extensión de una vida, en el instante de la muerte. En ese día oscurecido por la mano que se extendía hacia el volcán, en que solo brillaba el dolor del mundo y los pecados de su Dios, el…

- ¡Qué no has oído que es hora de comer niño! – gritó la madre de Alex, desde la parte baja del hogar.
- ¡Ya voy mamá! – dijo el pequeño Dios mientras apretaba el botón. 

Y el fin del mundo había sucedido otra vez. 

Previo a la entrevista

Ya hace muchos años que dejé de sentirme Dios, a menos que mi concepto actual de Dios sea el acertado, debido a que los años no solo han servido como aparato de mutación de lo que alguna vez creí, de lo que creo y que podría llevarme a lo que podría llegar a creer, sino que también han sometido mi idea de la vida en el corazón mismo de la muerte, por lo tanto, aquel Dios completo y perfecto que una vez creí que era, ahora resulta ser una monstruosidad caótica de rupturas y melancolías. Si fuera así, no hay muchas complicaciones para hacer de las palabras de una serpiente una realidad. 

‘Expiación’ terminó en la posición 5,793 del Kindle, en mi cabeza, lugar de imprecisas posiciones, ni se encuentra terminada ni empezada, ni arriba ni abajo, se desliza sobre alguna neurona enredada para hacerme creer que cuando tengo resuelto su enigma, apenas he logrado entenderla. Estoy en la misma habitación que alguna vez sirvió como matriz de un mundo hecho de juguetes, de simulaciones de cartón, de pura fantasía tangible. Aunque soy un dios fracturado, totalmente distinto al Alex que sigue en el suelo hilvanando sus historias, sigo teniendo problemas para escribirlas. Mi único logro después de dos décadas ha sido la de reemplazar al volcán por un botón de computador o por la goma de un borrador. Aun y con sus variaciones sigue siendo el mismo proceso de juicio y sentencia de los mundos creados desde mi propia falta, porque lo admito, no soy escritor, pero aun así, escribo. Pensándolo bien, nunca he dejado de ser el mismo Dios que sigo siendo ahora. Jamás fui uno perfecto, jamás fui uno completo. En fin, seguiré esperando, ella no tardará en llegar.

La entrevista

Alguien llama a la habitación. Alex se levanta de la cama y no duda en extender las piernas para acercarse lo más rápido hasta la puerta y evitar hacer esperar a su invitada. Una anciana envuelta en telas exóticas apareció bajo el umbral. Hechicera, gitana, encarnación de una divinidad olvidada. Alex tomó la única silla de la habitación y la ofreció en silencio, sabe que es un mueble incómodo, pero tiene la certeza de que la señora no aceptará sentarse en la cama, ya que no es tan moderna como para acceder a la practicidad y a las comodidades, y él no es los suficientemente atrevido como para dejar a un lado los valores de un viejo mundo que no conoció, pero que sueña.

- ¿Alex es de Alexander o tu nombre es solo uno de esos fetiches del lenguaje que hace de las palabras cosas sin sentido para el significado y diversión para el oído? – dijo la invitada, dibujando una sonrisa mientras dejaba las telas que adornaban su cabeza en una mesita llena de revistas, lápices y papeles. 
- ¿Briony? – sabía que la pregunta era innecesaria y hasta torpe por su respuesta ya implícita. Él y nadie más la había convocado a ella, pero la fachada de ignorancia solo era para establecer el orden de la conversación que estaba por venir. Ella estaba ahí para responder cuanto él quisiera preguntar.

***
(…)
Alex: ¿Por qué entregaste la carta? 

Briony: Porque el amor solo es posible a través de la letra, y es por ello la necesidad de la carta. ¿Sabías que en francés estas dos palabras están vinculadas? El tonto de Robbie cometió uno de sus errores inconscientes al momento de escribir la carta, pero un lapsus como tal no tiene sentido sin un testigo, sin un oyente, alguien que reciba el mensaje, lo interprete y reconozca la falla o la alteración del lenguaje, que encumbre el quid del mensaje.

A: Pero por letra o carta, entiendo que nos trasladamos al campo de lo simbólico ¿estoy en lo correcto?

B: Una respuesta muy lacaniana, pero en efecto es correcta. Sin eso a lo que hemos nombrado simbólico, no habría manera de mediar la experiencia voraz, el apetito y la agresión que evoca la cercanía del otro. Sin lo simbólico, nuestra relación con los otros, podría resumirse en pura destrucción. El amor es un acuerdo que nace de la mediación otorgada por las palabras. El amor es una experiencia meramente divina de exclusividad humana.  ¿Recuerdas la situación con el hermoso jarrón Meissen? dime ¿fuiste capaz de percibir la cólera de Cecilia hacía Robbie? hubo muy pocas palabras en esa danza donde localizamos sin problemas aquello que menciono, que es lo que provoca la otra persona sin la intervención de las palabras. Cuando el otro aparece y nos invade sin la participación de la letra, emerge el apetito de hacer de este parte de uno mismo, o nos desgarra la sed de verlo destruido. Pero para fines prácticos querido, el fin de estas dos tendencias es el mismo: la aniquilación del otro. La carta fue la única manera de permitir un acuerdo entre mi hermana y Robbie, no había otra alternativa. Cecilia y su agresividad habían dejado sin reparos a la voluntad del tonto, que al carecer de medios reales para expresarse, como su voz, cosa dulce e intimidante, me resulta fácil pensar que Robbie había sido amputado de algún miembro que le permitiera realizar el movimiento preciso para intercambiar el inexplicable encuentro en la fuente por la experiencia de amor. ¿No ves cómo nos resulta todo esto tan cristiano? En una relación de dos, siempre hay un tercero que intercede por nosotros; así que si había un velo en el santuario judío que restringía al pueblo de entrar a la presencia de Dios, era porque Cecilia mataría a Robbie mientras quería decirle al oído que lo deseaba. Tanto en la carencia de Robbie o en el exceso de Cee hay señales de amputación. La salvación para ellos residía en la letra que tomó la función de un tercero, que funcionó, para fines de nuestro lenguaje, como un miembro ortopédico. 

La carta que entregué era el brazo que Robbie no tenía, para que pudiese tomar la mano que a Cecilia le faltaba. Es por eso que intercedí, fui emisario de Dios, san Valentín. Una vez leída la carta se intentaría enmendar lo roto. Esa carta, más bien, su emisión y recepción, fue la única posibilidad para que en nuestra adorable pareja surgiera el amor. Por eso es que la entregué, pero esa no fue la razón por la cual la leí. 

Continuará...

martes, 30 de enero de 2018

Expiación, Ian McEwan


"No era solo la maldad y las intrigas las que hacían infeliz a la gente, sino la confusión y la incomprensión; ante todo, era la incapacidad de comprender la sencilla verdad de que las demás personas son tan reales como uno". 
Ian McEwan

Amigos del Club de la Buena Estrella, hemos llegado a la viñeta de febrero: Amor. Esta vez es el turno de Ian McEwan con su libro Expiación que fue propuesto por Blain Cerney.

Recordemos que a partir del año pasado, la viñeta amor se refiere a este sentimiento en cualquiera de sus manifestaciones. Es decir, que no únicamente recoge el amor romántico o erótico.

SINOPSIS

La historia es relatada en Inglaterra, en 1935, en el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial. En la gran casa de campo de la familia Tallis todo parece fluir con apacible elegancia en el día más caluroso del verano. Pero el oído atento percibirá sutiles notas disonantes, una creciente tensión que estallará después de que Cecilia, la hija mayor de los Tallis, salga empapada de una fuente, vestida solamente con su ropa interior, mientras Robbie, el brillante hijo de la criada y protegido de la familia Tallis, la contempla... Un libro prodigioso, que va abriéndose como un juego de cajas chinas y que contiene muchas novelas: una romántica historia de amor imposible, una durísima narración de guerra y la novela que dentro de la novela escribe uno de los personajes.

FICHA DEL LIBRO

Viñeta: Febrero 2018 | Amor

Título de libro: Expiación

Autor: Ian McEwan

País: Reino Unido

Año de publicación: 2001

Número de páginas: 435

Inicio de lectura: 01/02/2018

Fin de lectura: 28/02/2018




DIVISIÓN DE LAS LECTURAS

Jueves 1 de febrero de 2018
Jueves 8 de febrero de 2018
Jueves 15 de febrero de 2018
Jueves 22 de febrero de 2018
Jueves 1 de marzo de 2018
Biografía del autor y el capítulo 1 de la primera parte del libro
Hasta el capítulo 8 de la Primera Parte
Hasta la Segunda Parte
Hasta la Tercera Parte
Película y hasta el final del libro
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SOBRE EL AUTOR

Ian McEwan (Aldershot, Hampshire, Inglaterra, Reino Unido, 21 de junio de 1948) es un novelista británico.

Estudió en la Universidad de Sussex y en la Universidad de East Anglia, donde tuvo como profesor a Malcolm Bradbury. La primera de sus obras que salió a la luz fue la colección de relatos Primer amor, últimos ritos (1975). En 1997 publicó Amor perdurable, considerada por muchos como una obra maestra acerca de una persona que sufre el síndrome de Clerambault. En 1998, y causando gran controversia, le fue concedido el Booker Prize por su novela Amsterdam.

En marzo y abril de 2004, unos meses después de que el gobierno británico le invitara a una cena con la primera dama de los Estados Unidos, Laura Bush, el Departamento de Seguridad Nacional de este país le impidió la entrada al mismo por no tener el visado apropiado para trabajar (McEwan estaba preparando una serie de conferencias remuneradas). Solo varios días después y tras hacerse público en la prensa británica se le permitió la entrada, ya que, según un oficial de aduanas le dijo: “Seguimos sin quererle por aquí, pero todo esto está atrayendo mucha publicidad desfavorable".

BIBLIOGRAFÍA

Novelas

Jardín de cemento (The Cement Garden, 1978), trad. de Antonio-Prometeo Moya, publicada por Tusquets en 1982.
El placer del viajero (The Comfort of Strangers, 1981), trad. de Benito Gómez Ibáñez, publicada por Anagrama en 1991.
Niños en el tiempo (The Child in Time, 1987), trad. de Javier Fernández de Castro, publicada por Anagrama en 1989.
El inocente (The Innocent, 1990), trad. de Maribel de Juan Guyatt, publicada por Anagrama en 1995.
Los perros negros (Black Dogs, 1992), trad. de Maribel de Juan Guyatt, publicada por Anagrama en 1993.
Amor perdurable (Enduring Love, 1997), trad. de Carles Urritz y Carme Geronès, publicada por Destino en 1998, y trad. de Benito Gómez Ibáñez para Anagrama en 2000.
Ámsterdam (Amsterdam, 1998), trad. de Mercè Costa Clos, publicada por Anagrama en 1999. Premio Booker.
Expiación (Atonement, 2001), trad. de Jaime Zulaika Goicoechea, publicada por Anagrama en 2002.2​
Sábado (Saturday, 2005), trad. de Jaime Zulaika Goicoechea, publicada por Anagrama en 2008.
Chesil Beach (On Chesil Beach, 2007), trad. de Jaime Zulaika Goicoechea, publicada por Anagrama en 2009.
Solar (Solar, 2010), trad. de Jaime Zulaika Goicoechea, publicada por Anagrama en marzo de 2011.
Operación Dulce (Sweet tooth, 2012), trad. de Jaime Zulaika Goicoechea, publicada por Anagrama en octubre de 2013.
La Ley del menor (The Children Act, 2014 Jonathan Cape), trad. de Jaime Zulaika Goicoechea, publicada por Anagrama en 2015
Cáscara de nuez (Nutshell, 2016 ), trad. Jaime Zulaika, publicado por Anagrama en 2017.

Colecciones de relatos

Primer amor, últimos ritos (First Love, Last Rites, 1975), trad. de Antonio Escohotado, publicada por Anagrama en 1989. Premio Somerset Maugham.
Entre las sábanas (In Between the Sheets, 1978), trad. de Federico Corriente Basús, publicada por Anagrama en 2000.

Ficción infantil

Rose Blanche (Rose Blanche, 1985). No traducida al español.
En las nubes (The Daydreamer, 1994), trad. de Gabriel López-Guix, publicada por Anagrama en 2007.

Adaptaciones cinematográficas

Last Day of Summer (Last Day of Summer, dirigida por Vlad Yudin, 1984)
El jardín de cemento (The Cement Garden, dirigida por Andrew Birkin, 1993)
El placer del viajero (The Comfort of Strangers, dirigida por Paul Schrader, 1990)
El inocente (The Innocent, dirigida por John Schlesinger, 1993)
Solid Geometry (Solid Geometry, dirigida por Denis Lawson, 2002)
Amor perdurable (Enduring Love, dirigida por Roger Michell, 2004)
Expiación (Atonement, dirigida por Joe Wright, 2007)

Fuente: Wikipedia.

martes, 28 de febrero de 2017

De recuerdos de infancia y sonrisas etruscas

Hay recuerdos de la infancia que solo nos llegan en sensaciones, como cuando tenemos un sueño que se siente tan real que no podemos distinguir si efectivamente sucedió o no; luego en mitad del día nos golpea una vaga imagen o sentimiento y entonces recordamos que tuvimos ese sueño. Estos recuerdos de la infancia que de alguna manera trascienden de su tiempo son escasos, siempre he pensado que aquellos que sobreviven al paso incansable del tiempo, algún cambio debieron haber producido en el interior de una persona, algo que fuera tan hondo como para que de todos esos años de vida, sean precisamente esos instantes los que lograron llegar al presente.
Uno de los recuerdos más o menos intactos que conservo de mi infancia, algunas veces en sensaciones y otras en imágenes, es la enfermedad y muerte de mi abuelo paterno. Mi abuelo murió de cáncer de pulmón cuando yo tenía 9 años. Era la persona más malcriada y auténtica que he conocido (aunque no sé si con mi corta edad este sería el término correcto), pero de alguna manera siempre me he sentido bien conectada con él. Por lo que me han contado, la vida de mi abuelo fue una vida dura, de esas en las que uno crece sin padre y la madre considera la disciplina como su única manera de sacar adelante a sus hijos. Entiendo que se emancipó joven, era contador y si algo recuerdo de él es que era sumamente ordenado, cualidad que muy lastimosamente, no heredé. Fue un papá muy duro con sus hijos pues, al haber sido criado con disciplina, era la manera en que demostraba su amor. Todo esto lo sé de oídas, historias que me ha contado mi papi o algún otro familiar; sin embargo, hay cosas que recuerdo de él que son de mi experiencia propia. Lo que sí sé es que debe haber sido una gran persona, para que aun no estando ya, siempre salga alguna historia de él en las reuniones familiares, sus frases célebres que ahora hasta los que no lo conocieron repiten.
Lo que yo recuerdo de mi abuelo poco tiene que ver con la dureza de su carácter, puede que tenga que ver con que ya estaba enfermo, aunque si recuerdo una vez que nos regañó a mis primos y a mí por andar traveseando en la cocina, ya que solíamos llegar a la casa de mis abuelos y preparar “brebajes” atrás del lavadero, el reto era ir a sacar ingredientes sin que mi abuelo nos regañara… quizás si era un poco cascarrabias, pero también lo recuerdo llegando a mi casa y asomándose por la ventana a la hora del almuerzo, llegaba con su maleta en su carrito verde que mantenía siempre nítido y que ahora maneja mi papi; pero lo que más recuerdo de sus llegadas era el inconfundible olor a cigarro, incluso cuando ya estaba muy enfermo, era un olor tan impregnado que aun ahora que regaño a mi papi por fumar, no me deja de producir cierto confort, para mí el olor a cigarro tiene una paternalidad como ningún otro olor puede tener. Fueron dos generaciones muy diferentes la de mi papá y la de mi abuelo, pero si hay algo que le puedo agradecer a éste último, es el papá tan maravilloso que me dio, porque aunque lo crió con dureza, no hay ser más tierno y amoroso que mi papá.
La sonrisa etrusca tocó fibras muy sensibles para mí, el contraste del abuelo con el hijo, la ternura que el abuelo solo le muestra al nieto, las tres generaciones conviviendo con lo doloroso que es un cáncer, Brunettino entendiéndolo todo sin entender nada. Considero que quizás mi abuelo sintió conmigo lo que sentía Salvatore por Brunettino y quizás de ahí viene esa conexión que sin haberlo tenido tanto tiempo en vida yo no puedo explicar. Me encantó al final la parte de Brunettino con la manta del abuelo, porque recuerdo cuando regresamos a la casa de mi abuelo cuando él ya había muerto y llegamos a su cuarto a sacar sus cosas y recuerdo su olor por todo el lugar, las cosas materiales que dejó significaban más mientras más amor les había puesto él en vida, como un álbum de fotografías de sus viajes que aún conservo.
Mi abuelo murió un 15 de octubre de 1998, uno de mis recuerdos más exactos de mi infancia es cuando mis papás me dijeron de su muerte, recuerdo la sensación de vacío que dejó en el espacio que ocupaba  y recuerdo los ojos de mis papás hablando con su mirada mientras nos daban la noticia a mis hermanos y a mí, tratando de ocultarles y a la vez explicarles a tres niños un dolor que va más allá de cualquier palabra. “Hoy no van a ir al colegio” nos dijo mi mamá, “¿Se murió mi abuelito?” preguntó mi hermana con las primeras señas del llanto mientras mi mami ya complementaba la frase que había dejado a medias y que en cualquier otra ocasión hubiera hecho feliz a un niño, “…porque su abuelito ya está en el cielo”. Fue mi primera pérdida en la vida, fue la primera vez que me recuerdo enfrentándome al dolor, tan así fue que como ya quería ser escritora de pequeña, uno de los escritos que conservo de mi niñez es uno que se titula “Es tan difícil decirte adiós” y es para mi abuelito.
Como decía, este libro tocó fibras muy sensibles, quizás porque Zío Roncone se fue de una manera tan parecida a la de mi abuelito, quizás porque como Brunettino de él solo tengo olores y sensaciones y un cariño profundo que nunca le llegué a expresar. Mi abuelo materno por el otro lado, murió unos días antes de que mi hermana mayor naciera y años antes de que yo lo hiciera; sin embargo, ella siempre se ha sentido conectada a él así como yo me siento con el papá de mi papá, comento esto porque si bien este libro me acordó más a mi abuelito paterno por la historia, todos los abuelitos son parte importante de la vida de un niño y por ello no quiero terminar de escribir esto sin hacer mención a mis dos abuelas, que tengo la gran bendición de tener y disfrutar, tan distintas entre ellas y aun así tan necesarias en mi vida. Estas dos abuelas que han sido abuelo también para que yo no sienta que me hicieron falta, una tan alegre y que a pesar de sus años está más llena de vida que yo, la fiestera que toda la gente conoce y quiere, con su pelito blanco, sus deditos arrugados y más recientemente emperijoyados, la que venció al cáncer con pura actitud; la otra, la coqueta con su pelito pintado, con su paso más cansado, pero tan sensible, la que cada vez que me dice que me quiere se pone a llorar de puro amor, la que le gusta andar de compras y a la que de solo verla quisiera protegerla con abrazos.
Como dije, no conocí a mi abuelito como hubiera querido, pero espero que si de algún modo le pudieran llegar mis palabras, que si de alguna forma el aún me puede ver y de alguna manera sentirse orgulloso de mí, que su sonrisa sea satisfecha como la de los etruscos.

José Luis Sampedro, notas biográficas

Y llegamos al final de febrero, al final del mes en que bajo la viñeta "Amor" y de la mano de un abuelo italiano, hablamos del amor en el Club de la Buena Estrella.

Quiero darles las gracias primero por haber votado por mi propuesta y segundo por haberse animado a leer el libro, gracias también por haber compartido tantas cosas de sus pensamientos, sentimientos y anécdotas familiares en este mes. Para mí ha sido una alegría muy grande poder compartir con ustedes un libro tan querido y que nos haya hecho ir más que a un sitio de emociones como en sube y baja, hacia ese sitio donde los recuerdos afloran ya sea para reír, para sentir nostalgia, rabia o incluso para llorar.

En el último día del mes les dejo los datos biográficos de Sampedro (muchos de ellos los conocimos en la primera reunión del mes).

Resumir 96 años sería difícil tratándose de cualquier vida. Resumir 96 años sobre una tan completa y diversa como la de José Luis Sampedro es una tarea para expertos.

Por mi parte, sintiéndome una simple mortal que se maravilla con cada cosa que va conociendo de una persona con tanta luz y que a la vez se siente privilegiada por estar viva y tener como referente a personas que se interesan -aún en estos tiempos- más por el ser que por el tener y viven en consecuencia, para que quede registrada aquí en el blog del Club de la Buena Estrella, me he tomado la libertad de elegir algunos acontecimientos de la vida de José Luis Sampedro y que le marcaron, como él mismo lo diría, de forma "perenne y definitiva" desde la más corta infancia hasta su muerte el 8 de abril de 2013. 

Agradezco la oportunidad de haber sido moderadora de su libro "La sonrisa etrusca" en este febrero de 2017 y espero que en el futuro sigamos teniendo grandes encuentros y ¡felices lecturas!

  
"José Luis Sampedro (JLS) es economista de formación por casualidad (era la única carrera que se estudiaba por la tarde), ha sido catedrático de Estructura Económica, senador y asesor del Banco Exterior, y es académico de la Real.

Empezó a escribir de forma perseverante a los 20 años, pero hasta los 64 no fue admitido en lo que él llama “la órbita literaria” o “la nómina oficial de escritores”. Sus primeras novelas, del 37, no vieron la luz hasta el 92 (55 años de espera). Mientras, publicaba novelas, piezas dramáticas y ensayos, cada nueve años, aproximadamente, sin mayor pena ni gloria, sin esperarla tal vez."

Palabras de Olga de Lucas, su compañera hasta el fin, 
en una entrevista concedida al periódico El Mundo en enero de 2004 

José Luis Sampedro
96 años en breve


Barcelona 1917
Nace en Barcelona. La variedad de influencias que recibe serán fundamentales en su obra: su padre nació en La Habana, su abuelo en Manila, su madre en Argelia y su abuela en Lugano, Suiza italiana.

Tánger 1918-1924 
Traslado familiar a Tánger. "Aunque bajo la soberanía del sultán, estaba administrada por varios países y tenía un estatuto internacional, con una población de origen muy variado".
Allí residirá hasta los 13 años. "El más antiguo de mis recuerdos data del patio de recreo del colegio del Sagrado Corazón, regido por padres franciscanos". En Tánger nacieron sus hermanos Carlos y Carmen.

La infancia de Sampedro se desarrolló, pues, en la “zona internacional de Tánger”, un protectorado ejercido por varios países. Él mismo afirmó en su libro El río que nos lleva que “el haber pasado mi infancia en Tánger ha sido para mí un inmenso regalo del destino, perenne en mis raíces y marcándome definitivamente”. Destacaba el carácter internacional de la ciudad con una gran diversidad de personas, culturas y religiones, lo que le enseñó a respetar y comprender “lo diferente”, a educarse en la tolerancia.

“Aquel Tánger de los años veinte, donde transcurrió mi infancia, era ciudad internacional, en la que convivían en igualdad todos los países”.






Aranjuez, un lugar mágico 1924
Cuando  tenía 13 años a su padre, que era el director del hospital español en Tánger, lo trasladaron a Aranjuez (Madrid). Según sus propias palabras, un lugar mágico que él ha descrito con profusión en algunas de sus novelas, y donde vivió su adolescencia.   
Afirmó hasta su muerte que en ese tiempo nació su deseo de ser escritor y no tanto por lo que hubiése escrito en aquella época, sino por los libros que descubrió y que le dejaron fascinado como el de la escritora sueca Selma Lagerlöf, La saga de Gösta Berling. «Me dejó tan impresionado, que Gösta Berlin, el protagonista, y sus amigos, que eran los Caballeros de Ekeby, sustituyeron para mí por bastante tiempo a D’Artagnan y los tres mosqueteros».       

En palabras de Olga de Lucas: "Él siempre dijo que el hombre nació en Barcelona, pero que el escritor nació en Arajuez.  Aranjuez él lo definía como su paraíso de Edén. Aunque al principio lo pasó un poco mal porque al llegar allá añoraba la población multiétnica de Tánger"




La guerra civil 1936-1939
Llega la guerra. Sampedro es un hijo de la derecha educado ("en casa se leía el ABC") y, por entonces, entiende que el socialismo implicaba ¡anarquía! Es movilizado por el Ejército republicano. Después se incorpora al llamado Ejército nacional. Pasa la guerra en Melilla, Cataluña, Guadalajara y Huete (Cuenca). Estas convulsiones las calma con la escritura de poesía. "Lo más grato en esos momentos fue encontrarme con mi padre (...), desengañado con los acontecimientos con más fundamento que yo mismo". 


Madrid 1940
Funcionario de Aduanas en Melilla. Pide traslado a Madrid, donde realiza sus estudios de Ciencias Económicas, consiguiendo la Licenciatura con Premio Extraordinario en 1947. Al acabar la guerra, escribe su primera novela, La estatua de Adolfo Espejo que no será publicada hasta 1994.

1944
Comienza a estudiar Económicas. Boda con Isabel Pellicer.


1946
Nace su hija Isabel.


1947
Termina la carrera y es nombrado profesor encargado. Escribe "La sombra de los días".


1948
Entra en el Servicio de Estudios del Banco Exterior de España. Escribe su primera obra de teatro "La paloma de cartón".


Economista 1951
Asesor del Ministro de Comercio. Escribe sus dos primeras obras de economía: "Principios prácticos de localización industrial" y "Efectos de la unidad económica europea".


1955-1958
Catedrático de Estructura Económica, puesto que ocupará hasta 1969. Compagina esta actividad con la de economista en el Banco Exterior, donde se ocupa de crear un servicio de estudios. Continúa en el banco como asesor hasta 1969, alcanzando el nivel de subdirector general. Escribe "Un sitio para vivir" (teatro). Publica "Realidad económica y análisis estructural" y "El futuro europeo de España".


Novelista

1961
Publica "El río que nos lleva".


1965-66
Publica "Perfiles económicos de las regiones españolas" y "Las fuerzas económicas de nuestro tiempo". Al ser expulsados de la universidad los profesores Aranguren y Tierno Galván, se une a ellos, junto con otros profesores, para crear el Centro de Estudios e Investigaciones (CEISA) que sería cerrado por el Gobierno tres años después.


1968
Es designado "Ann Howard Shaw Lecturer" en la universidad norteamericana "Bryn Mawr College".


Profesor emigrante

1969-70
Ante las deportaciones de catedráticos de la Universidad de Madrid, decide aceptar un puesto de "Visiting Professor" en las universidades inglesas de Salford y Liverpool. A su vuelta pide la excedencia en la Universidad de Madrid y publica "El caballo desnudo", una sátira que le permitirá desahogar sus frustraciones ante la situación del país.


1971-1975
Regresa al Ministerio de Hacienda como asesor económico de la Dirección General de Aduanas. Imparte cursos en la Escuela Diplomática, el Instituto de Estudios Fiscales y en la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante este periodo escribe "Conciencia del subdesarrollo" y "La inflación en versión completa".


1976
Vuelve al Banco Exterior como economista asesor.


Político

1977
Senador por designación real en las primeras Cortes democráticas. Vicepresidente de la Fundación Banco Exterior.


1980
Nace Miguel, su único nieto, el cual inspirará su obra más leída, "La sonrisa etrusca".


1981
Publica "Octubre, octubre", una extensa novela que le había ocupado veinte años de trabajo, y que él mismo ha calificado como "su testamento vital".


1984
Retorna a la Dirección General de Aduanas, donde le llega la jubilación.


Reconocimiento literario

1985
Publica "La sonrisa etrusca", la novela que le proporciona una popularidad absoluta.


1986
El apogeo, sin embargo, coincide con la trágica noticia de la muerte de su esposa.


1990
Elegido miembro de la Real Academia Española. Su heterodoxo discurso de ingreso, "Desde la frontera" tiene mucho que ver con el tema de su obra "La vieja sirena", publicada ese mismo año, que es un canto a la vida, al amor y a la tolerancia.


1992-1995
En 1993 publica "Real Sitio", una declaración de amor a la ciudad que despertó su vocación literaria. Cierra así una trilogía llamada "Los círculos del tiempo", junto con "Octubre, octubre" y "La vieja sirena". Tras una grave enfermedad cardíaca sufrida durante una estancia en Nueva York, en la que estuvo al borde de la muerte, publica el relato "Monte Sinaí" donde narra su experiencia en un hospital neoyorquino.


1996-2001
Su novela más reciente, "El amante lesbiano" publicada en el año 2000, acapara la atención de la crítica que la considera un grito contra todas las formas de opresión de las diversas opciones sexuales desde la libertad alcanzada a los 83 años.


En la sala de espera

Tras "El amante lesbiano", José Luis Sampedro, también se instaló en la sala de espera de su cardiólogo. Afortunadamente, la espera es larga y muy bien aprovechada: le ha dado tiempo a volverse a casar, a doctorarse nuevamente, esta vez Honoris Causa por la Universidad de Sevilla, a seguir impartiendo conferencias y a publicar los siguientes títulos:

2002
El mercado y la globalización. Un ensayo divulgativo ilustrado por Sequeiros acerca de los mecanismo del mercado y la mal llamada Globalización.


2003
Los mongoles en Bagdad. Un grito contra la tecnobarbarie de la guerra de Irak.


2005
Escribir es vivir (en colaboración con Olga Lucas). Un ciclo de conferencias sobre su obra impartidas por él y convertidas en autobiografía narrada por Olga Lucas.


2006
Conversaciones con Carlos Taibo sobre política, mercado y convivencia. Como su mismo título indica, un ensayo divulgativo acerca de temas de actualidad en forma de diálogo con el profesor Carlos Taibo.


2006
La senda del drago. Novela fruto de su preocupación por la preservación de la naturaleza frente a la codicia y de su amor por la isla de Tenerife.


2008
La Ciencia y la Vida,  con Valentín Fuster y Olga Lucas. Conversaciones con el cardiólogo Dr. Fuster sobre la salud y el papel del individuo en nuestra sociedad recogidas por Olga Lucas en un libro inclasificable de clara intención divulgativa.


2008
La balada del agua. Un diálogo entre los cuatro elementos escrito para la Tribuna del Agua de la Exposición de Zaragoza.


2009
Economía humanista, algo más que cifras. Artículos de economía desde 1947 recopilados por Olga Lucas, seleccionados y prologados por Carlos Berzosa.
2003
Se casa en Alhama de Aragón (Zaragoza) con la escritora, poetisa y traductora Olga Lucas. Desde hacía tiempo pasaba parte del año en Tenerife, una tierra cuyos símbolos, el drago y el Teide, le sirvieron para componer La senda del drago.  

2011
Ejerció su humanismo crítico acerca de la decadencia moral y social de occidente, del neoliberalismo y las brutalidades del capitalismo. En referencia a esto, puso su grano de arena en las protestas en España de mayo de 2011 escribiendo el prólogo a la edición española del libro ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel.  

8 de abril de 2013
Falleció en Madrid, a los 96 años de edad.

Distinciones

2005 recibió, entre otras distinciones, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2005), la Medalla de Honor de la Universidad Complutense (2008), el Premio Internacional Menéndez Pelayo (2010) por sus «múltiples aportaciones al pensamiento humano», la Orden de las Artes y las Letras de España (2010) por «su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo», el Premio Nacional de las Letras (2011) y el Premio Escritor Gallego Universal (2012).


Fue doctor honoris causa por las universidades de Sevilla y Alcalá, profesor visitante en las universidades inglesas de Salford y Liverpool y Ann Howard Shaw Lecturer en la universidad norteamericana Bryn Mawr College. En 1977 fue nombrado senador por designación real, llegando a ser presidente de la Comisión de Medio Ambiente del Senado.

2012
Homenaje de la Universidad Complutense de Madrid, donde primero fue alumno y luego catedrático de economía por décadas, titulada: La escritura que nos lleva.

Es una exposición que la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla realizó en junio de 2012 (meses antes de su muerte), para conocer la vida y obras del en ese momento último Premio Nacional de las Letras Españolas, y además de hacerlo de su propia mano. Y es que pese a que solo unos pocos privilegiados tuvieron la oportunidad de recorrer la muestra junto al autor y escuchar sus explicaciones y comentarios, la exposición permitió conocer a través de sus propios manuscritos, correcciones y comentarios impresos, cómo Sampedro ha trabajado en sus obras literarias, desde sus primeros escritos de 1935, sus obras teatrales de juventud o sus primeros cuentos hasta su Cuarteto para un solista, publicado el pasado año, pasando por supuesto por sus obras de plenitud como La sonrisa etrusca, Octubre, octubre, La vieja sirena o El amante lesbiano.

Así los visitantes conocieron los folios mecanografiados de las cuatro versiones de Octubre, octubre los que apilados medían 126 centímetros, y comprobaron, por ejemplo, cómo Sampedro creaba una biografía completa para cada uno de los personajes que aparecen en sus libros, por intrascendente que sea su papel, ya que "solo sabiendo lo que han vivido antes puedo saber cómo reaccionarán cuando entran en mis obras". También vieron las mil y una correcciones que de su puño y letra se añaden a los originales mecanografiados, o cómo ha conservado las cartas que sus lectores le han enviado. O incluso las fotografías, recortes de periódicos o utensilios que le han inspirado.

La exposición no es el único regalo que la organización de la II Semana Complutense de las Letras ha hecho a Sampedro. Una edición no venal de 300 ejemplares, titulada José Luis Sampedro en mil y una lenguas, en la que tres fragmentos de textos del autor son traducidos a 40 lenguas, es otro regalo maravilloso.

Portadas

 Novelas














Historias/novela cortas















Teatro












No ficción
 





















































Biografía/ Memorias
















Otros géneros
























2017
Homenajes en su centenario
El 2 de febrero, Penguin Random House quizo homenajear a José Luis Sampedro en el centenario de su nacimiento recuperando el texto "La balada del agua" obsequiándoselo a sus fieles lectores. Un hermoso texto sobre la naturaleza y el ser humano. (Información sobre el texto aquí).

«Destruir el mundo en que vivimos es destruir la casa en que habitamos», solía decir José Luis Sampedro. Y es que la preocupación por los problemas medioambientales y la sostenibilidad del planeta fue constante a lo largo de toda su vida y de su obra.
Para la celebración de su centenario se organizó también la muestra bibliográfica "Las lecturas de José Luis Sampedro: Amo los libros pero no me gusta coleccionarlos", que se puede visitar hasta el 16 de abril en la antesala del Salón de Lectura.

Asimismo se celebró una lectura pública de sus escritos, en la que los participantes elegieron algún fragmento de no más de 280 palabras que les haya impactado especialmente de la obra de Sampedro.

Distintos institutos y bibliotecas municipales llevaron también a cabo homenajes y conferencias sobre su figura, destacando la dilatada labor docente que desarrolló y su cercanía con los alumnos.
 


José Luis Sampedro, 
nuestro escritor del mes en febrero de 2017