Creando el hábito de la lectura desde 2006

sábado, 23 de septiembre de 2017

Antología (patológica) CBE: Proyecto


"El lenguaje es un virus" William Burroughs

... por lo tanto la escrit-ura y la lect-ura son variantes epidémicas de un proceso de infección que inició con la aparición de la carne que ahora habitamos. Lee-r y escribi-r es una infección, una peste; y el lector que escribe aquello que leerá después de haber escrito lo leído, es similar al acto retroactivo de una enfermedad que engendra su propia etiología. 

Todos sabemos que escri-ben, y también sabemos que ustedes Escri-ben; sabemos que transmiten infecciones, que segregan agentes-léxicos que invaden a otros organismos. Sabemos, aunque se han esforzado por ocultarlo, que contagian con palabras que terminan deformando la carne.

Lo sabemos, estamos enfermos.
__________

En el CBE conocemos de algunos, que por el exceso de palabras dentro de su sistema, están obligados a escribir. Hemos tenido la oportunidad de encontrarnos con poemas, ensayos y cuentos (y suenan por ahí algunas novelas inconclusas), que conforman las bibliotecas ocultas detrás de la armazón de un lector comprometido. Con el fin de extender los alcances del CBE, se esta evaluando la posibilidad de ejecutar un proyecto que permita la recopilación de los escritos realizados por miembros activos del Club que estén  interesados en publicar su trabajo, en la forma de una antología literaria. 

Desde la fecha de publicación de este post hasta el 20 de Octubre del presente año, se recibirá la confirmación de aquellos que están interesados en participar en el proyecto. Para ello pueden enviar un correo - asunto del correo: CBEproyecto -  a la dirección: escobarblancoalex89@gmail.com; en dicho correo, junto a la identificación del remitente, es necesario describir la naturaleza de sus escritos (extensión, género, viñetas). 

A partir del número de participantes, y la densidad de las obras, se decidirá ejecutar, o no,  la segunda parte de este proyecto. 


Así que...




Tralalín, Tralalán
Aserrín, Alacrán,
Pizzarín es un Chamán



Hasta pronto.

martes, 12 de septiembre de 2017

Kazalcán y los últimos hijos del Sol Oculto, ayudas visuales

¡Buen día Club!

Debo comenzar diciendo que "Kazalcán...", me ha capturado como quizá solo lo hizo La Noche de la Usina y pues... ¡me he entusiasmado mucho!

Debido a que soy una persona bastante «visual», me ayuda mucho crear mis propios mapas de relaciones entre personajes cuando estos son muchos y están interconectados entre sí. Compartí con Loida mis primeros mapas y ella me ha animado a compartirlos con ustedes.

Así que me «armé» de valor, y pues heme aquí mostrándoles mis ayudas visuales, las cuales no pretenden ser exhaustivas, pero espero que sean informativas.

Dicho esto, si ustedes no han leído todavía hasta el capítulo 3 debo advertir que los mapitas contienen «spoilers» 😊

Mi primer «mapa», parte de las relaciones parentales entre algunos personajes (además de incluir a dos «enamorados»). Este me ayuda a mí a no perder de vista quién es hijo de quién, y en cuáles circunstancias fueron concebidos los tres Postulantes.




Los otros dos mapas contienen los cuatro planes conspirativos, indicando quiénes son los conspiradores y las víctimas pactadas en cada plan.



Bueno, espero que mis mapas les puedan servir de apoyo, así como lo han hecho conmigo.

Y cualquier acotación ¡es más que bienvenida!

Karla R.


ACTUALIZACIÓN

Dejo con ustedes la información sobre los posicionamientos y los acuerdos tomados en la Reunión de Consejos que se nos describe en el capítulo 4. Y como siempre: cualquier corrección a la información es bienvenida  :)   ;)


Karla R.


martes, 5 de septiembre de 2017

Una historia de Ángela Pinto, 8



¡Muy buenos días amigos! Con la agradable noticia que nuestra amiga y compañera del club Ángela Pinto nos ha enviado la octava entrega de su relato. Acá se los dejo. ¡Qué lo disfruten!


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8

Hacía frío, mucho más frío que en el tren, en el bus, más que en mi escuela… esas paredes altas, esos cuartos oscuros, no me gustaba nada… no podía salir, correr… no salía tampoco cuando estaba  en mi casa, pero era diferente, ahí tenía que hacer lo que me ordenaba la monja antipática de turno, no podía moverme de allí, tenía que estudiar, hacer las tareas y solo me podía distraer haciendo la tarea de alguna amiga para que subiera de nota… 

Ya el primer año mi familia me mandó dos veces una caja con galletas, dulces típicos de diciembre, jalea etc., el segundo año no recibí nada… mi hermana se escapó con su novio y mi madre no tuvo el apoyo necesario para hacer todo, escribirme, mandarme cosas, ir al correo… me sentí sola, muy sola otra vez… una interna me pidió que le hiciera la tarea de idioma a cambio de un pan con jalea… sacó buena nota… me volvió a pedir el favor y me pareció injusto, le había insistido que estudiara más, así que se lo rechacé 

También una monja me dijo que me iba a pagar a cambio de escribirle cartas a su familia que creía que estaba estudiando, mientras la pobre solo lavaba platos y limpiaba… lo hice una vez, pero me rehusé la segunda, le dije que debía decirle la verdad, no me hizo caso, es más, no pudo perdonarme… 

Dos veces por semana pasaban por ahí estudiantes de un colegio masculino, mi amiga y yo nos quedábamos viéndolos desde la ventana del último piso y saludando, en fin, solo estábamos  las dos y no había ninguna monja para controlarnos… pero el papelito con mi nombre que había tirado cayó abajo, cerca de la cocina… alguien  lo recogió y se lo llevó a la madre superiora que me regañó, me castigó, obligándome a estudiar sola en un cuarto que no daba a la calle. Pasaba el tiempo estudiando, tocando lo poco que podía al pianoforte hasta que ella misma se cansó (su estudio quedaba contiguo) y le pareció un castigo exagerado y me lo quitó, también porque en clase no habría la boca, me quedaba ausente, hacía diseño de columna dórica en la mesa, o cara de un Neandertal… quedaba todo perfecto, pero la señora de la limpieza tenía la orden de limpiar y de borrar todo… 

¡Vaya que me costó acostumbrarme a no salir!, estar encerrada por meses… ¡uff! Al final, sí me dio permiso de ir a un gran almacén donde había de todo. Me daba permiso durante una hora, pero no me quedaba lejos y así me sentí más animada, solo que una vez una amiga me prestó su abrigo y justo ese día vinieron sus padres para sacarla a pasear y no pudieron porqué mi abrigo no le quedaba…   

sábado, 2 de septiembre de 2017

Kazalcán y los últimos hijos del Sol Oculto, primera reunión

Mapa político de los 7 Señoríos.

¡Se llegó septiembre y comenzamos la lectura de Kazalcán y los últimos hijos del Sol Oculto en nuestra viñeta de Autor salvadoreño!

Tip de interés: Para completar la lectura de este mes, debemos ponernos la meta de leer un promedio de 14 páginas cada día.

Les comparto la agenda de discusión que abordaremos en nuestra primera reunión para comentar este libro:
  1. Datos biográficos del autor. Los invitamos a todos a compartir cualquier material biográfico audiovisual que encuentren sobre Mauricio Orellana Suárez.
  2. Anexos (páginas 393 a 397 del libro). Hablaremos un poco sobre los 7 Señoríos y sus 7 Fundadores. 
  3. Comentarios sobre la lectura. La meta de lectura para esta reunión es hasta el final del capítulo tres de la primera parte, página 97. 
¡Los esperamos!
 

viernes, 1 de septiembre de 2017

Kazalcán y los últimos hijos del Sol Oculto, Mauricio Orellana Suárez



"Otra vez la cólera del Sol Oculto sonroja el cielo de los hombres ignorantes, mientras su hermano, el astro luminoso, es obligado a ser testigo de la caída de las próximas generaciones. De nuevo suenan los atabales de guerra en los siete señoríos del Jaguar. Atrás van quedando los tiempos de paz; una vez más, la era oscura ha comenzado." 
Mauricio Orellana Suárez

Corría el año 2002 y nuestro club de lectura aún no existía. El expresidente estadounidense Jimmy Carter era galardonado con el Premio Nobel de la Paz, Luiz Inácio Lula Da Silva ganaba la presidencia de Brasil luego de 3 intentos fallidos, el Papa Juan Pablo II canonizaba al fundador del Opus Dei, y la selección brasileña de fútbol se alzaba con su quinta Copa del Mundo en el torneo celebrado en Japón y Corea.

En octubre de ese mismo año, Rogerio Efe (seudónimo elegido por el escritor salvadoreño Mauricio Orellana Suárez) veía como su libro Kazalcán y los últimos hijos del Sol Oculto se colaba entre los 12 finalistas del Premio Planeta, erigiéndose por encima de más de 500 obras participantes y escoltando al gran ganador, el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique.

Emerger como finalista de entre semejante cantidad y calidad de textos, ya es un honor mayúsculo para cualquier autor, habida cuenta que el Premio Planeta, establecido en 1952, es un galardón literario muy reputado en España y América. Era lógico esperar que Kazalcán y los últimos hijos del Sol Oculto llegaría pronto a ser publicado, distribuido y leído en El Salvador. Pero eso no ocurrió.

Mientras Kazalcán dormía el sueño de los justos, nació el Club de la Buena Estrella, otro presidente gringo recibió el Premio Nobel de la Paz, Lula dejó la presidencia de Brasil tras 2 períodos de gobierno, falleció el Papa Juan Pablo II, y el equipo de fútbol de Brasil, que no ha vuelto a ganar la Copa del Mundo desde 2002, sufrió una temprana eliminación en los torneos siguientes. 9 años debieron pasar para que el libro que nos ocupa, fuera finalmente publicado. Pero esto tampoco ocurrió en El Salvador.

"Sí, lo tenemos", nos respondió una amable voz al teléfono, ante la consulta sobre el libro de Orellana Suárez. Kazalcán finalmente había visto la luz en 2011, en Uruk Editores de Costa Rica, como parte de la serie Sulayom, una colección de narrativa que reúne autores centroamericanos de reconocida calidad.

Gracias a la plausible labor de esta joven editorial costarricense y a la amabilidad de quienes tuvieron el enorme gesto de transportar desde allá unos 18 ejemplares del libro (Marlon Hernández me trajo un ejemplar y el suyo propio; Kathleen Murillo, amiga de María Ofelia, nos trajo 6 a finales del año pasado; luego Auxi Bermudez, Francisco Castillo y Yorleny Arguedas, todos compañeros de labores de Judith Reyes, nos trajeron 10 más en agosto), ahora tenemos igual número de miembros del Club de la Buena Estrella listos y equipados para iniciar la lectura de septiembre de 2017, en la viñeta de Autor salvadoreño.

Varios meses atrás, en noviembre de 2016, Loida y este servidor tuvimos el privilegio de conocer personalmente a Mauricio Orellana Suárez, a quien habíamos contactado unos días antes para consultarle sobre la disponibilidad de su libro. Mauricio nos respondió muy atento, puso a nuestra disposición el único ejemplar que tenía y se reunió con nosotros para entregárnoslo (¡dedicado y autografiado por supuesto!). Al enterarse que Kazalcán estaba entre las opciones de lectura de nuestro club para este año, nos dio las gracias y se ofreció con gusto a acompañarnos a una reunión para platicar sobre el libro en caso de que este resultara elegido. Pues bien, el libro ganó la votación con holgura. ¡Mauricio, te tomamos la palabra, será un honor contar con tu visita en nuestro club de lectura!

¿Por qué propuse Kazalcán y los últimos hijos del Sol Oculto? 

Por 3 razones fundamentales:
  1. Porque leí un fragmento de este libro y en verdad me impresionó por la calidad de su prosa, por la sonoridad enfática de sus frases y por el tono narrativo casi reverencial con que describe sus personajes y situaciones. Pueden leerlo aquí.
  2. Porque no es fácil encontrar historias que nos den orgullo y sentido de pertenencia, con personajes extraídos de nuestra tierra, cultura y tradición; donde se hable de héroes a los cuales podamos sentir verdaderamente nuestros. Encontrar esto en un libro hoy en día es profundamente gratificante.
  3. La tercera y última razón es por un acto de justicia y reivindicación. Orellana Suárez resultó finalista del Premio Planeta de novela 2002 con este libro aún inédito, e inexplicablemente nunca fue publicado por la DPI o por cualquier otra editorial salvadoreña. Debieron pasar 9 años para que fuera finalmente publicado en Costa Rica por Uruk Editores. Que un autor con una obra de este vuelo no sea difundido por nuestras autoridades de cultura y resulte aún ignoto para el lector nacional, es en verdad lamentable y vergonzoso. Y es algo que como club podemos y debemos empezar a corregir.

¿Qué temas debemos tener en cuenta al abordar esta lectura?

  • El sello personal y los intereses propios del autor, según se desprende de sus declaraciones en una entrevista con Nino Collado. "Escribo sobre mis intereses. No podría escribir de todo. Ciencia ficción no podría escribir, por ejemplo, ni una novela negra, ni un iluminado libro a lo Coelho tampoco me saldría porque no soy bueno maquilando bienes y servicios, solo puedo escribir los libros que escribo y todos obedecen a intereses muy precisos y de mucho peso para mí, a veces para entender, a veces para entenderme, a veces para localizar límites. Pero si me conocieras bien, sabrías que cada uno tiene que ver con un aspecto que de verdad es parte de mí. O para decirlo de otro modo: son los Mauricios que soy."
  • Tengo presentes las palabras del mismo Mauricio cuando nos entregó su libro: "Esto tiene que ver con la búsqueda del idioma".

Kazalcán y los últimos hijos del Sol Oculto es una propuesta de Henry Andino

SINOPSIS

Kazalcán y los últimos hijos del Sol Oculto, finalista del Premio Planeta de novela 2002, relata el inicio de la fragmentación y decadencia de la estructura social teocrática y de corte iniciático de una civilización no ubicable en el espacio y en el tiempo, compuesta por siete Señoríos que recuerdan a mayas, aztecas, olmecas, ¿o acaso a unos hipotéticos antepasados de todos ellos? Como las tierras que describe, su lenguaje es exuberante, lleno de recovecos y sonoridades.

Gestas épicas, trabajos, iniciaciones, intrigas, contubernios y ocultaciones. La mítica lucha por la perpetuación de una sabiduría ancestral, y el inicio de su extravío, olvido, quebranto y menoscabo, son el telón de fondo. Kazalcán, el sacrificado héroe que se bate contra un sino arrasador, capitaneará a los suyos a fin de que Nebí, la Isla de lo Sagrado, permanezca incólume para la humanidad de tiempos futuros, pero también a fin de intentar redimirse de una inevitable y terrible transgresión personal a las leyes instauradas por los antepasados.

FICHA DEL LIBRO

Mes: Septiembre
Viñeta: Autor salvadoreño
Libro: Kazalcán y los últimos hijos  del Sol Oculto
Autor: Mauricio Orellana Suárez
Nacionalidad: Salvadoreño
Año: 2011
Total de páginas: 404
Editorial: Uruk Editores, Costa Rica
Colección: Sulayom 26
Idioma original: Español
Género: Novela
ISBN: 978-9968-664-18-9



DIVISIÓN DE LAS LECTURAS

Jueves 7
Jueves 14
Jueves 21
Jueves 28
Hasta pág. 97
Capítulo Tres de la Primera parte

Y datos biográficos del autor
Hasta pág. 164
Capítulo Seis de la Segunda parte
Hasta pág. 295
Capítulo Diez de la Tercera parte
Hasta pág. 390
Capítulo Trece de la Tercera parte

 FINAL
25% Aprox.
50% Aprox.
75% Aprox.
100%

SOBRE EL AUTOR

Mauricio Orellana Suárez, San Salvador, El Salvador, 1965. Escritor y editor. Ha publicado Ciudad de Alado (Uruk, 2009, Costa Rica); La dama de los velos (Dirección de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2011); Te recuerdo que moriremos algún día (Dirección de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2001), Las mareas (Germinal, Costa Rica, 2013) y Kazalcán y los últimos hijos del Sol Oculto (Uruk, Costa Rica, 2011). Con Heterocity (Lanzallamas, Costa Rica, 2011) obtuvo el Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo 2010. En El Salvador ha ganado premios en cuento, novela y ensayo, y su obra aparece en antologías de México, Guatemala, El Salvador, Alemania y Nicaragua; así como en diversas revistas internacionales. 

Ha sido jurado del Premio Ricardo Miró, Panamá 2012, en la rama de Novela, y del Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo, Guatemala, 2012-2013. Fue columnista de la sección “Cultura” de La Prensa Gráfica de junio de 2003 a junio de 2005. Es editor y curador de las revistas en línea: Entradas de emergencia: de notas culturales y literarias internacionales con énfasis en voces independientes; y Heterocity: notas de minorías LGBTI de Centroamérica. Ha dirigido tres números de la revista Cultura, de El Salvador.

Enlaces


Notas de prensa de los finalistas del Premio Planeta 2002



Fragmento de Kazalcán y los últimos hijos del sol oculto
http://www.goethe.de/ins/mx/lp/prj/lit/buc/es15005233.htm

Mauricio Orellana Suárez, un retrato por Vanessa Nuñez
http://www.goethe.de/ins/mx/lp/prj/lit/aut/sal/es15005132.htm

Jacinta Escudos. Mauricio Orellana Suárez - El extraño caso del escritor casi inédito
http://istmo.denison.edu/n10/foro/orellana.html

Tiro al plato con Mauricio Orellana Suárez, por Tania Pleitéz

Salvadoreño asienta su literatura en Costa Rica
http://redcultura.com/php/Articulos838.htm


jueves, 31 de agosto de 2017

Una historia de Ángela Pinto, 7




¡Muy buenos días amigos! Seguramente recordarán que nuestra amiga y compañera del club Ángela Pinto nos ha estado deleitando desde hace algunos meses con relatos sobre su infancia en el sur de Italia, a propósito del ejercicio suscitado por la lectura de diciembre: "El olvido que seremos" de Héctor Abad Faciolince. Pues siguiendo con este bello relato, ya tenemos 6 entregas. Acá les dejo el séptimo escrito que sin duda van a disfrutar igual que yo. Lo transcribo tal cual lo recibí, con brevísimas observaciones de puntuación.


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7

- "¿Tu padre era tacaño?", me preguntó una colega cuando hablé de lo mucho que lo era mi marido... parece que terminamos por repetir los mismos errores o el mismo modus operandi de nuestros progenitores... tener un marido tacaño, egoísta, machista; si así era tu padre, es algo que te hace recordar tus años de infancia.

Mi madre protestaba cuando su esposo llegaba tarde, tanto que una vez -nos contaba con orgullo mi padre, para que dejara de molestarlo-, se fingió borracho y con una pistola en mano la amenazó con matarla si seguía hostigándolo. Pobre madre mía, ¡cómo la entiendo ahora! Ella tenía que hacer que marchara todo: La casa, los hijos, el trabajo, cocinar, limpiar, lavar; todos los días, mientras su querido esposo desaparecía en el bar, para seguir jugando póquer por horas y horas y, a veces, hasta la tarde-noche. Hasta a mí, ahora, me están dando ganas de "echar la soga tras el caldero”, ¡abandonarlo todo!, pero igual que mi madre, sigo aquí... y es que juraba, adolescente, de llegar al divorcio si las cosas no funcionaban, y eso que el divorcio era inusual e ilegal en ese entonces.

Las decisiones de los padres, buenas o malas y sus errores, también caen inevitablemente sobre los hijos y su futuro… así que al vender la casa, sin tener la otra lista, al pedir un préstamo a un buen judío, nos quedamos sin un centavo. Digo nos quedamos, pero en realidad nosotros nunca teníamos dinero, no había en aquel entonces la costumbre de dar una cierta suma, según las posibilidades, a cada hijo por sus pequeños gastos, cada semana o cada mes. Se quedaron ellos, mi padre y mi madre, pagando intereses enormes, excesivos, o sea del 100% por un año entero y otro para extinguir el préstamo... los judíos son buenos banqueros todavía hoy en día.

Tuvimos otro período bien difícil y, para empeorar las cosas, me caí jugando y me rompí el hueso del pulso derecho, con luxación, dislocación y con dolores que ya no me dejaban dormir, ni comer; hasta que mi hermana mayor insistió con mis padres en que seguro era algo serio, y me llevaron a la gran ciudad con un doctor especialista en fracturas. Nos regañó, bueno a mí no, a mi padre, que terminó por considerarme la hija más problemática.

Por más de 40 días tuve el brazo con yeso, casi inmóvil, y tuve que aprender a usar la mano izquierda hasta para escribir.

Suerte para todos, la reforma agraria seguía su curso, así que les construyeron una casa linda, cómoda en el campo, con todo lo indispensable: Cocina, baño, establo, gallinero y hasta horno; que se usaba cada fin de semana para cocinar el pan y una rica hogaza con solo aceite y tomates, algo delicioso que costaba horas de trabajo para mi madre. A las 3 de la mañana tenía que preparar la masa, dejarla leudar por horas, antes de encender el horno a leña (obligación de mi hermano, ¡que era el varón!) o encender el carbón en la cocina para hacer buñuelos como torta, freírlos en puro aceite de oliva…umm, ¡qué delicia! ¡sabores que nunca más pude volver a probar!

¿Casa en los campos? Ya, y todos se fueron para allá… y yo, ¿cómo iba a seguir estudiando?

Me instalaron con mi abuela, que vivía con sus 2 últimos hijos; el que seguía a mi madre era…especial, no había crecido mucho, era de nuestra altura, rubicundo, casi normal. Él tenía sus cabras o vacas, iba al mercado a comprar pescados frescos y los hacía asados al carbón pasándoles encima una vinagreta hecha con aceite, limón, sal y perejil; nada más, que le daba un sabor increíble.

No me gustó nada estar en tan poco espacio, limpiar los claveles de plástico que mi abuela compraba cada miércoles en el mercado de la plaza principal del pueblo. En pocos meses se hicieron 60, sin contar que me tocaba lavar los pañuelos sucios, porque ella tenía una bronquitis crónica, y lo peor, era limpiar las suciedades de las vacas… (algo que nunca le conté a mi madre, solo me miraba llorar y me preguntaba qué era lo que me pasaba, y yo incansablemente le respondía “nada”).

Por suerte, continuaron construyendo el edificio donde mis padres habían comprado un apartamento en el tercer piso y 4 locales a nivel del suelo, así que mi hermana mayor y yo quedamos viviendo en el pueblo, yo para seguir estudiando y mi hermana para ir a clases de corte y confección.

Todas las mañanas me levantaba temprano, corría a la estación ferroviaria y tomaba el tren, que paraba en los otros 5 pueblitos que seguían, antes de llegar a la gran ciudad. Bajaba corriendo, tomaba el bus para pasar el famoso puente que a las 8 en punto se habría a mitad y se levantaba para dejar pasar las naves recién revisadas y reparadas. Solo en la tarde, al regreso, comía algo.

Conocimos a varios estudiantes y juntos hacíamos el trayecto en tren, y yo, chiquita y miope me fijé en el chico más guapo, que claramente estaba enamorado de una cipota de su pueblo igual de guapa. Supe años más adelante que iban a ser padres y al terminar los estudios de él, se fueron al norte, en busca de mejor suerte…y yo me quedé llorando en la playa mientras cantaban… "bésame, bésame muuuucho… como si fuera esta noche la última vez”... solo que en realidad, él nunca me había besado…

Comía poco y eso influyó en mis estudios, tanto que una revisión médica me obligó a ponerme 250 inyecciones de reconstituyente. Lo peor fue que mi hermana, adolescente, tenía apenas 16 años, se enamoró de un muchacho que no la dejaba en paz, tenía una gran moto y al parecer era algo mujeriego, por lo que mi madre terminó por buscar otra solución para mi.

Así que me tocó escribir a un colegio muy lejos de mi ciudad, a más de 1000 kilómetros de distancia, para preguntar y pedir que me aceptaran como alumna. Una prima era monja en el gran monasterio escuela de esa gran ciudad, tan lejana y diferente de nosotros.

Mi padre había tenido un desafortunado accidente en el trabajo de campo y su brazo derecho había sufrido una terrible torsión. Solo al norte podrían darle el mejor tratamiento, aunque ya tarde (habían pasado meses sin ninguna mejoría) y así me llevó al colegio y de regreso al sur iba a pasar en otra maravillosa ciudad, famosa por sus médicos y sus avanzados tratamientos en huesos.

Llevamos una valija llena de uva, claro, era septiembre, qué manía la de mi madre de querer agradar a la gente regalando cosas… una vez me obligó a llevar una gallina en una caja, en tren, para regalarla a mi profesora, según ella eso la iba a poner en muy buena disposición conmigo. En el tren me moría de la vergüenza… ¿y si se ponía a cantar? ¡uf, tamaño lío!

En fin… ya lejos de mi casa, de mi familia, pues ya tenía años sin una verdadera familia, en una escuela nueva y… de monjas, vaya…

miércoles, 30 de agosto de 2017

Acerca del Sr. Páramo

Buenas tardes amigos del Club de La Buena Estrella.

Estoy aquí tratando de no perder el ritmo de la lectura que llevan ustedes de forma presencial. En esa lucha, me he propuesto leer todos los libros que se programan desde que entré al club y, hasta el momento, son pocos los que no he podido leer. Esto ha sido posible, gracias al apoyo que ustedes nos dan a los que seguimos el club, casi que obligatoriamente de forma virtual, por medio del envío de los archivos de los libros. Este mes, no ha sido la excepción, he leído "De ratones y hombres" de Steinbeck, el cual me pareció un libro interesante, aunque no del tipo de libros que yo prefiero.

También leí a Rulfo y su obra "Pedro Páramo". Seré sincero. Cuando vi que ese libro había sido elegido para las lecturas del mes de Agosto, me supuso, al igual que para Stephanie, un enorme reto... ¿por qué reto?

Lo primero que se me vino a la mente, fue el recuerdo de aquellas tardes del año 1995, mientras estudiaba mi bachillerato en mi natal Ahuachapán, cuando gracias a mi profesor de Letras descubrí, que las letras sería algo que me apasionaría para toda la vida. Recuerdo que en aquella ocasión, mi profesor, el Sr. Mayorga, nos puso en las manos a cada estudiante, el libro que nos correspondería exponer como prueba del mes.

En mis manos (y no sé si mi profesor sabía el reto que estaba dejándome caer), cayó la historia del Sr. Páramo y desde que vi las primeras hojas del libro, supe que esa sería una lectura difícil y extraña. Lo primero que provocó en mi fue un desconcierto atroz. No hallaba por donde lograr que la trama me entrara a la mente y sobretodo, que me generará interés.

Esta vez, Rulfo me sumergió, así como lo hizo hace 22 años, en un mundo de soledad fantasmal, rumores, murmullos y muerte; que esta implícita en la obra, para dondequiera que se vea. No sé si Rulfo lo hace adrede, posiblemente sea, equivocada o no, la mejor técnica que él encontró para atraer nuestra atención a la lectura de su libro y que esta generara, la imperiosa necesidad de que nosotros como lectores, le colaboráramos en el difícil reto de ir armando nuestra propia cronología de la historia para entender su mensaje. Es la única forma que se me ocurre, de entender una historia, en la que el pasado y el presente se confunden con suma facilidad, en donde los personajes se llegan a mover en un tiempo sin tiempo a la vez, y que presenta un nudo y una trama que parecen sencillos, pero que poseen al mismo tiempo, una estructura desordenada e invertebrada, que te obliga a poner suma atención en los detalles, si no quieres quedar perdido en ella.

Aún así, difícil o no, me parece una obra con una energía que resalta y que logra mezclar lo real con lo fantástico y eso es lo que en cierto modo, la vuelve alucinante. Será por eso seguramente, que los críticos la sitúan entre las más notables novelas de la literatura en Latinoamérica. Conclusión: El reto fue en cierta forma superado en este 2017, respecto a lo que significó en aquel 1995, aunque aún guardo mis reservas.

Juan Rulfo, algunos datos bibliográficos




“Cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace.” 
Juan Rulfo, Pedro Páramo



Amigos del Club de la Buena Estrella, espero que todos hayan leído Pedro Páramo de Juan Rulfo, y a los que no les quedó tiempo los invito a que lo hagan. Realmente es una joya literaria que nadie debe perderse. Personalmente me siento muy agradecida con Stephanie por haberlo propuesto, ya que aunque lo leí en el bachillerato como algunos de ustedes, esta relectura tuvo sabor a descubrimiento.

Les comparto unos datos biográficos que hallé y que son aclaratorios para completar esta lectura. 

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Juan Rulfo nació el 16 de mayo de 1917 Él sostuvo que esto ocurrió en la casa familiar de Apulco, Jalisco, aunque fue registrado en la ciudad de Sayula, donde se conserva su acta de nacimiento. Vivió en la pequeña población de San Gabriel, pero las tempranas muertes de su padre, primero (1923), y de su madre poco después (1927), obligaron a sus familiares a inscribirlo en un internado en Guadalajara, la capital del estado de Jalisco.

Durante sus años en San Gabriel entró en contacto con la biblioteca de un cura (básicamente literaria), depositada en la casa familiar, y recordará siempre estas lecturas, esenciales en su formación literaria. Algunos acostumbran destacar su temprana orfandad como determinante en su vocación artística, olvidando que su conocimiento temprano de los libros mencionados tendría un peso mayor en este terreno.

Una huelga de la Universidad de Guadalajara le impide inscribirse en ella y decide trasladarse a la ciudad de México. La imposibilidad de revalidar los estudios hechos en Jalisco tampoco le permite ingresar a la Universidad Nacional, pero asiste como oyente a los cursos de historia del arte de la Facultad de Filosofía y Letras. Se convierte así en un conocedor muy serio de la bibliografía histórica, antropológica y geográfica de México, temas que un estudio minucioso de su obra literaria y fotográfica permite rastrear en las mismas, además de los textos y la labor editorial que les dedicó. Durante buena parte de las décadas de 1930 y 1940 viaja extensamente por el país, trabaja en Guadalajara o en la ciudad de México y a partir de 1945 comienza a publicar sus cuentos en dos revistas: América, de la capital, y Pan, de Guadalajara. La primera de ellas significa su confirmación como escritor, gracias al apoyo de su gran amigo Efrén Hernández. Publica sus imágenes por primera vez, también en América, en 1949. Pero fue a finales de la década de 1930 cuando se iniciaba como escritor y fotógrafo, aunque pocos sabían de esto.

A mediados de los cuarenta da comienzo también su relación amorosa con Clara Aparicio, de la que queda el testimonio epistolar (publicado en 2000 en Aire de las colinas. Cartas a Clara). Se casa con ella en 1948 y los hijos aumentarán la familia poco a poco. Abandona su trabajo en una empresa fabricante de neumáticos a principios de los cincuenta y obtiene en 1952 la primera de dos becas consecutivas (1952-1953 y 1953-1954) que le otorga el Centro Mexicano de Escritores, fundado por la estadounidense Margaret Shedd, quien fue sin duda la persona determinante para que Rulfo publicase en 1953 El Llano en llamas (donde reúne siete cuentos ya publicados en América e incorpora otros ocho, nuevos) y, en 1955, Pedro Páramo (novela de la que publicó tres adelantos en 1954, en las revistas Las letras patrias, Universidad de México y Dintel). En 1958 termina de escribir su segunda novela (muy breve), El gallo de oro, que no se publicará hasta 1980. En 2010 aparece la edición definitiva de esta última obra, después de una revisión cuidadosa del original que permitió eliminar errores e inconsistencias de la versión previamente conocida.

A partir de la publicación de los dos primeros títulos el prestigio literario de Rulfo habrá de incrementarse de manera constante, hasta convertirse en el escritor mexicano más reconocido en México y el extranjero. Entre sus admiradores se cuentan Mario Benedetti, José María Arguedas, Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Susan Sontag, Elias Canetti, Tahar Ben Jelloun, Urs Widmer, Gao Xingjian, Kenzaburo Oe, Enrique Vila-Matas y muchos otros. Murió el 7 de enero de 1986. 


Fuente: Goodreads.