martes, 15 de julio de 2014

Ítalo Svevo, biografía




Italo Svevo (Trieste, Italia, 19 de diciembre de 1861 - Motta di Livenza, Italia, 13 de septiembre de 1928) es el pseudónimo de Aron Hector Schmitz, o simplemente Ettore Schmitz, un importante escritor italiano.

Biografía

Infancia y juventud

Nacido en Trieste, su padre Franz Schmitz (1829-1892), era un comerciante austriaco germanohablante de ascendencia judía, mientras que su madre Allegra Moravia (1832-1895), también judía, era de habla italiana. Después de asistir a la escuela básica en su ciudad natal, en 1873 es enviado a Segnitz-am-Main, en Baviera (Alemania), para perfeccionar su alemán, idioma considerado indispensable en el mundo de los negocios. Es en este periodo en el que se acerca a los clásicos, leyendo sobre todo a Jean Paul, Shakespeare y Turguéniev. Durante los cinco años que permaneció allí, le acompañó su hermano mayor, Adolfo; los dos últimos años se les unió el hermano pequeño, Elio, el cual escribió un interesante diario que constituye una fuente importante para el conocimiento psicológico del autor.

En 1878 vuelve a Trieste, donde asiste al Instituto Superior de Comercio Pasquale Revoltella, pero después de tan sólo dos años el fracaso de la cristalería del padre le obliga a dejar los estudios y a trabajar en la filial en Trieste de la Unión Banquera de Viena, donde permanecería hasta 1899 como encargado de la correspondencia en alemán y francés.

El interés por la literatura

A pesar de ello no deja de ampliar sus conocimientos literarios y frecuenta asiduamente la biblioteca pública donde, al mismo tiempo que lee a los clásicos italianos y franceses, se acerca a la literatura psiconalítica. Comienza al mismo tiempo su colaboración con el periódico triestino El Independiente, de tendencia liberal-nacional, en el que escribe con el pseudónimo de E. Samegli artículos y reseñas sobre los más variados argumentos. Aparece en este periodo su obra teatral Ariosto gobernador, así como su narración El asesino de la calle Belpoggio, la cual se publica en dicho periódico en 1890. Como Svevo tenía el italiano como segunda lengua, según algunos críticos la escribía mal, aunque otros han puntualizado que lo suyo no es un mal italiano, sino más bien la versión particular del lenguaje toscano en boca de un triestino.

Primeras novelas

En 1892 muere su padre y en el mismo año el editor Vram publica, a expensas del autor, su primera novela, a la cual titula Una vida, y en la cual utiliza por primera vez el pseudónimo de Italo Svevo, con el cual intentaba conciliar sus dos orígenes culturales, el alemán y el italiano.

En 1896 se convierte al catolicismo y se casa con su prima Livia Veneziani (la cual escribiría La vida de mi marido) e inicia su colaboración con el periódico triestino Il Piccolo. En 1898 se publica por entregas en El Independiente su segunda novela, Senilitá, la cual será publicada posteriormente en el mismo año a costa del autor, pero sin obtener ningún éxito. En 1897 nace su hija Letizia.

La vuelta al trabajo

Desilusionado por su fracaso literario decide dedicarse exclusivamente al comercio y se convierte en el encargado del negocio de tintes Veneziani, el cual pertenece a su suegro Gioacchino. Por motivos del negocio debe realizar varios viajes al extranjero entre 1899 y 1912. 


Aunque durante esa época parece haber olvidado por completo su pasión literaria, en realidad continua escribiendo, siendo de este periodo sus obras Un marido, Las aventuras de María y una decena de narraciones más.

El interés por las teorías de Freud

A consecuencia de las sesiones psicoanalíticas a las cuales se somete su cuñado Bruno Veneziani en Viena con el doctor Freud, Svevo comienza a interesarse en el psicoanálisis. En 1907 conoce a James Joyce, que se encontraba exiliado en Trieste y ejercía de profesor de inglés en la academia Bertliz, donde estudiaba Svevo. A consecuencia de este encuentro surge no sólo una profunda amistad sino una interesante colaboración literaria.

La guerra y el retorno a la literatura

En 1915, tras el estallido de la guerra, la familia abandona Trieste mientras que Svevo se queda para dirigir el negocio, que de todas formas será cerrado pocos años después. Sin trabajo, retoma sus estudios literarios y se interesa por los autores ingleses, así como por los métodos terapéuticos de Freud del cual, en colaboración con Aurelio Finzi, un sobrino suyo médico traduce La interpretación de los sueños.

En 1919 comienza su tercera novela, La conciencia de Zeno, que será publicada en 1923 por el editor Cappelli en Bolonia. En esta obra se muestra su interés por las teorías psicoanalíticas; está escrita como si fueran las memorias que su protagonista escribe a causa de la insistencia de su siquiatra.

Si bien la obra no merece en principio ninguna atención ni por el público ni por la crítica italiana, James Joyce la lee y la aprecia, ayuda a Svevo a traducirla al francés y le aconseja que, tras publicarla en París, la envíe a los críticos franceses V. Larbaud y B. Cremieux. Tras el interés que la obra despierta en Francia, estos dos críticos literarios dedicarán elogiosamente en 1926 a ella y a sus otras dos novelas la mayor parte del fascículo de la revista Le navire d'argent. Mientras tanto algo se mueve también en Italia, apareciendo en 1925 en la revista milanesa L'esame una crítica de Eugenio Montale titulada Homenaje a Italo Svevo.

Svevo mientras tanto trabaja en una serie de cuentos y en una cuarta novela, El vejestorio o Las confesiones de un anciano, cuando, tras ser atropellado por un automóvil cerca de Motta di Livenza (provincia de Treviso), pierde la vida en septiembre de 1928. Sus últimas obras y esbozos se publican póstumamente.

La conciencia de Zeno

Svevo en esta novela no mira más allá de los confines de Trieste, tal y como ocurre en las primeras obras de su amigo Joyce, el cual nunca abandonó Dublín en los últimos años de Irlanda como colonia británica. Svevo muestra en ella una aguda y sardónica visión de Trieste y de su héroe, Zeno Cosini, un mediocre hombre de negocios que engaña a su mujer y miente a su psiquiatra mientras intenta explicarse a sí mismo revisando sus memorias.

El protagonista Zeno utiliza el psicoanálisis, dice, para descubrir el porqué de su adicción al tabaco. Tal y como revela en sus memorias, cada vez que ha dejado de fumar lo ha hecho con la férrea decisión de que ese sería su último cigarrillo, sintiendo con ello la estimulante sensación de que su vida comienza de nuevo sin el lastre de sus viejos hábitos y errores. Esta sensación, sin embargo, es tan fuerte y agradable que le impulsa a fumar de nuevo, aunque sólo sea para sentirla una vez más al volver a dejar de fumar.



Svevo también fumó durante toda su vida. Paradójicamente, mientras en su lecho de muerte intentaba reponerse de las mortales heridas sufridas tras ser atropellado por un coche al ir a cruzar la calle, Svevo solía pedir un cigarrillo a sus visitantes intentando convencerles de que ese sería realmente su último cigarrillo, mas su petición no fue atendida.

Obras

1877: El advenimiento de los recuerdos (L'avvenire dei ricordi).
1880:

  • Ariosto Gobernador (Ariosto Governatore)
  • El primer amor (Il primo amore).
  • El rey ha muerto. ¡Viva el rey! (Le roi est mort, vive le roi!).
  • Los dos poetas (I due poeti).

1881:

  • Defecto moderno (Difetto moderno).
  • Historia de mis trabajos (La storia dei miei lavori).
  • La gente superior (I tre caratteri, titulado posteriormente La gente superiore).

1890: El asesino de la calle Belpoggio (L'assassinio di via Belpoggio), primer texto destacable.
1892: Una vida (Una vita).
1898: Senectud (Senilitá).
1923: La conciencia de Zeno (La coscienza di Zeno).
1926:

  • La madre (La madre).
  • Una burla conseguida (Una burla riuscita).
  • Vino generoso (Vino generoso).
  • La historia del buen viejo y la bella muchacha (La novella del buon vecchio e della bella fanciulla).

1927: Terceto despedazado (Terzetto Spezzato).

Póstumamente se publicó, incompleto, El vejestorio (Il vecchione).


jueves, 10 de julio de 2014

Persépolis, valoraciones personales

En un mes de mucho trabajo, goles, nuevos proyectos y otras variadas actividades, confieso que apenas logré hacer el tiempo para leer "Persépolis" de la iraní Marjane Satrapi, nuestro libro de Junio en el Club de La Buena Estrella. Sin embargo, y no exento de maratón de lectura contra reloj, al filo de la navaja lo conseguí. El comic book en 4 volúmenes, cuya programación emergente marcó varios hitos en el club, resultó ser una grata sorpresa que culminamos el jueves recién pasado con la proyección de la película del mismo nombre. 

Aunque reconozco que estaba un tanto prejuiciado por tratarse de un comic, me atraía mucho la trama resumida en la sinopsis y me contagiaban los comentarios entusiastas de quienes ya habían iniciado su lectura. La historia autobiográfica de Marjane Satrapi, contando la revolución iraní, la destitución del Sha Mohammad Reza Pahlaví, la posterior apropiación de dicha revolución por los integristas islámicos y la cruenta guerra de 8 años entre Irán e Iraq, todo desde la particular perspectiva de una niña de 10 años, no me resultaba del todo ajena. Y es que esos acontecimientos que hoy vemos como hechos históricos fueron en su momento hechos noticiosos que consumí a la edad de siete, cuando entre libretas de dibujo y pilas de comics, también tenía el extraño y solitario pasatiempo de leer a diario los dos periódicos de mayor circulación en El Salvador. De modo que Jimmy Carter, el Sha, el Ayatollah Jomeini y Saddam, eran todos actores de los eventos que generaban los titulares en 1979. Y aunque la historia iraní es muy particular, los regímenes represivos, la persecución política y la crudeza de la guerra son tan parecidos de nación a nación, que no cuesta nada identificar en Pérsepolis algunas semejanzas con nuestra propia época de autoritarismos y beligerancias.

Del contenido

Puedo decir que me gusta la historia y me gustan los personajes. El hilo narrativo despierta el interés y lo mantiene. La separación del relato en cuatro libros ayuda a delimitar mejor los sucesos de la vida de Marjane en paralelo con la historia de su país. Los pequeños detalles y las charlas en apariencia triviales, siempre abonan a la historia. Es insoslayable la sencilla y a la vez profunda exploración del ser humano: el mártir, el héroe, el villano, el soldado, el opresor, el explotador, el oportunista, el que ignorando la vivencia de la víctima es dado a opinar con ligereza desde algún país en relativa paz y libertad, con los estantes de supermercado llenos y el tiempo y el ocio para abrazar filosofías y divagar en banalidades; son todos personajes comunes, reales, creíbles, cercanos. Persépolis identifica, atrapa, involucra y conmueve.

Luego, la historia abunda en mártires, aunque tampoco está exenta de lo que tantas veces hemos visto también aquí: Tras la guerra siempre aparecen muchas víctimas, soldados y generales ficticios. Al carro ganador se terminan subiendo todos. La revolución suele ser un río revuelto, un tren al que suben muchos pícaros y oportunistas que terminan apropiándose y corrompiéndola. Me pareció curioso como la pequeña Marji identifica algunas cosas que le avergüenzan de su familia. Sucede que ellos tienen un Cadillac, mientras otros no tienen un medio de transporte u otras cosas aun más básicas. Tienen también una criada de servicio y en determinada situación remarcan claramente la línea del sistema de clases, esas hipocresías sociales que ocurren muchas veces sin que los involucrados tomen real conciencia de cuanto de lo que hacen sirve para mantener el status quo que tanto critican.

Y sin embargo Persépolis es algo más que Mafalda o Filito. Aborda, sí, los temas concernientes a sistemas de gobierno, educación sesgada, manipulación mediática y propaganda de guerra. Muestra los prejuicios y la tendencia religiosa fanática por satanizar lo desconocido y estigmatizar al enemigo. Hace una fervorosa protesta social y alza un constante clamor por los derechos fundamentales, que paradójicamente tanto atropellan los fundamentalistas. Denuncia y critica severamente al intervencionismo desde otros países y su salvaje explotación de los recursos. Pero también aborda otros aspectos de la vida cotidiana, que no cesan ni en la paz ni en la guerra: la amistad, las expectativas sobre el futuro, el relativo disfrute del presente, la diversión, las fiestas, la abstracción y la evasión, la sexualidad, el matrimonio, el divorcio, el instinto maternal, los sentimientos, los orgullos y vergüenzas, los principios y credos personales, el sentido de la existencia.

De la experiencia visual

Persépolis fue escrita y dibujada completamente por Marjane Satrapi y se publicó originalmente en Francia por la editorial independiente L'Association. El cómic es en blanco y negro y consta de cuatro entregas lanzadas entre noviembre de 2000 y septiembre de 2003 como álbumes de 76, 88, 96 y 104 páginas respectivamente, con un tamaño aproximado de 17x24 cm (más pequeños que el formato de álbum franco-belga tradicional). Una vez finalizada, L'Association editó un volumen integral recopilando la obra completa. En España ha sido publicada por Norma Editorial en castellano y catalán.

Según guiadelcomic.com, "si bien el dibujo de Satrapi es el factor que más hecha para atrás del cómic en un primer vistazo (la propia autora reconoce que "al principio dibujaba muy mal"), resulta sorprendentemente apropiado para el tono de la primera entrega de la historia, ya que el grafismo recuerda a los dibujos infantiles y aumenta la sensación de estar observando el mundo precisamente a través de los ojos de una niña."

Dice Borja Hermoso, de diario El Mundo, que "con esta obra, la ilustradora iraní Marjane Satrapi ha logrado demostrar de un plumazo que el cómic es capaz, como lo pueden ser la literatura o el cine, de reflejar con crudeza los episodios menos dulces de la Historia. [...] ¿El secreto? Una mezcla de contundencia, sorna, desenfado, humor, sensibilidad y ausencia de victimismo barato, todo ello materializado en unas sobrias ilustraciones en blanco y negro de apariencia naif, en ocasiones inspiradas en las antiguas pinturas persas."

La denominación naif (del francés naïf, 'ingenuo') se aplica a la corriente artística caracterizada por la ingenuidad y espontaneidad, la auto-didáctica de los artistas, los colores brillantes y contrastados y una perspectiva captada por intuición. En muchos aspectos, recuerda (o se inspira) en el arte infantil, muchas veces ajeno al aprendizaje académico. Lo naíf puede estar dado por dos motivos distintos aunque no excluyentes.

  1. Por una ignorancia ("ingenuidad") respecto a las técnicas y teorías para realizar obras de arte. 
  2. Por una búsqueda (consciente o no) de formas de expresión que evocan a la infancia. En tal caso, la sencillez aparente es en realidad un elaborado esfuerzo de evocaciones.
Personalmente, y sin ser un experto ni mucho menos, encuentro que los dibujos de Marjane logran su objetivo cuando la imagen refuerza el momento narrativo tanto como cuando el arte gráfico cuenta la historia por si mismo. Marjane no escatima en inmisericordes representaciones de torturas, ejecuciones y desmembramientos, pero sus trazos simples y poco finos, infantiles si se quiere, contrastan con la crudeza de lo representado, logrando una cierta sutileza que matiza lo macabro y lo vuelve digerible. Es notable ademas la facilidad con que sus dibujos de rostros humanos transmiten gestos y expresiones que el observador capta de manera inequívoca. Qué decir del uso del blanco y negro, algo que me parece resulta perfecto para representar un doloroso viaje al oscuro pasado de un país y una generación cubierta de nefastas sombras represivas y mortales, aplicable también a una confusa época de conflictos, cambios y desencantos personales de la autora. 

De los personajes

Marjane Satrapi, personaje principal de esta historia, pasa por la evolución de la niñez a la edad adulta, viendo afectada cada etapa de su vida por las severas condiciones de vivir en un país en guerra y de pretender individualizarse en una sociedad bajo estricto control gubernamental. Más adelante, sus dificultades pasan por el choque brutal que supone la exposición solitaria y desprotegida a una sociedad con otros valores y costumbres, hasta culminar con la sensación de inadaptación y vacío que resulta de habitar en el limbo entre dos mundos sin sentirse parte de ninguno. Marjane no solo tiene los problemas típicos de su condición de hija única. Procede además de una familia con linaje real que, aun venida a menos, disfruta de ciertas comodidades y que fomenta en ella un pensamiento moderno, liberal, independiente y contestatario. 

Personalmente opino que aun cuando el estado integrista islámico restableció en la sociedad iraní antiguas tradiciones y un férreo código religioso y moral, mucho más controlador y restrictivo que el de la sociedad occidentalizada del tiempo del Sha, no me parece que la familia de Marjane haya sido la típica familia iraní de ninguna de las dos etapas. En realidad creo que constituyen un ejemplo de apertura, tolerancia y comprensión pocas veces visto incluso en occidente. Refuerzo esta teoría con las actitudes, reacciones y consejos que en diferentes pasajes hace la abuela de Marjane, probablemente su influencia más poderosa, quien cimienta y reafirma permanentemente las piedras angulares del pensamiento libre de su nieta, su referente de integridad.

El padre de Marjane no es el machista típico de las sociedades ancestrales de mando incuestionable y verticalista. Sorprende la manera racional, juiciosa y moderada en que explica cosas a la pequeña Marji, como para lograr que antes de obedecer entienda. Acaso la forma más convincente y efectiva de ejercer la autoridad. No obstante, Ebi Satrapi es dulce, paciente, comprensivo y muy emotivo. "Mi padre lloraba, como siempre."

La madre de Marjane, Taji Satrapi, es una mujer de pensamiento moderno, de carácter fuerte y personalidad refinada por los temores y dolores de una niñez de persecuciones y pérdidas familiares. Paradojicamente, la mujer que representa un poderoso aliciente y una tranquilizadora fuente de cobijo protector en la vida de Marjane, es quien la empuja al derrotero de una mujer emancipada, independiente y auto-suficiente: "Te vas para siempre, te prohíbo regresar. El Irán de hoy no es para ti."

El tío de Marjane, Anoush, es un idealista de fuertes principios y valores, que sin embargo pierde la perspectiva del materialismo dialéctico y habla con bastante ingenuidad de un eventual triunfo del proletariado como si de una profecía de Marx se tratase. Es el héroe de la niñez de Marji, mientras que la niña es para él la hija que nunca tuvo. La visita a la prisión donde posteriormente Anoush sería ejecutado, representa un acontecimiento brutal y trascendental en la vida de Marji.

La gente que Marjane encuentra en Austria y Alemania es una interesante muestra de los diversos comportamientos y reacciones que un extranjero (y en ese caso particular una mujer iraní) puede provocar al entrar en sus círculos: Prejuicios, rechazo, desdén, indiferencia, extrañeza, curiosidad, interés por lo exótico, etc. No parece raro que la mayoría de las veces, Marjane temine relacionada con personas inadaptadas o marginadas.

La familia menos próxima de Marjane es otro polo interesante. Su interminable desfile para saludarla a su regreso de Europa y sus comentarios y opiniones poco interesantes, invasivas y entrometidas sobre lo que creen que ella debe hacer, terminan por hostigar a Marjane, acostumbrada a pasar mucha soledad e indiferencia en Europa.

Me parece también que Marjane la pasa bastante mal en su proceso de exploración de las relaciones de pareja. Tiene su primer beso (que no en una relación, pero igual cuenta) solo gracias a la extraña manera de saludar de Momo, un seudo anarquista punk que es su compañero en el Liceo. Su "despertar hormonal" coincide ademas con un tiempo en que solo está rodeada de homosexuales (de hecho vive con 8 de ellos). Después se siente muy atraída y dispuesta a iniciarse sexualmente con su novio, Enrique, un tipo que termina por descubrir y confesar su homosexualidad a la mañana siguiente de la noche en que ella iba dispuesta a todo. Más adelante se ilusiona con Jean Paul, el tipo que termina convirtiendo una aparente cita de pareja en un tutorial de matemáticas. Luego se enamora de Markus, un pusilánime aprovechado que encima termina por engañarla con otra mujer. Finalmente se involucra con Reza hasta el punto de casarse. El divorcio no tarda en llegar. Sus múltiples diferencias cotidianas solo terminan extinguiendo una débil relación que en un principio apenas se sustentó en la admiración que Marjane sentía por el héroe de guerra, además de un proyecto universitario en común; ambas razones insuficientes para preservar su matrimonio.

Los hitos de Junio

  1. Es el primer comic book que leemos en nuestro club, y en lo que a mi concierne, lo doy por aprobado.
  2. Es una novedad que muchos de nosotros descubriéramos en el comic book una narración que va más allá (pero muchísimo más allá) del estereotipo de los superhéroes y otros personajes de entretenimiento ligero. 
  3. Es la primera vez que el club tiene un asistente virtual en tiempo real, ya que nuestra amiga Karen, actualmente en Uruguay, le dio play a "Persépolis" al mismo tiempo que el resto de nosotros reunidos en casa de Nelson y Jennifer en El Salvador, iniciábamos la proyección de la película.
  4. Es también la primera vez que leemos un libro propuesto por Nelson, a quien agradecemos por su acertada recomendación, por haber moderado con mucho tino las reuniones del mes y por haber sido un entusiasta guía en nuestra primera incursión en el mundo de los comic books.     

Marjane...

Amigas y amigos del Club, tengo ganas de escribirles antes de que cambiemos de canal hacia el libro de julio para contar brevemente mi impresión final del libro de junio en unas horas.

Para empezar, no sé decir si esperaba mucho o poco de él, pero puedo decir con mucha seguridad que me ha dejado no sólo un "buen sabor de boca" sino una huella de esas que dejan los libros que se abren de vez en cuando en el tiempo, tan sólo para recordar cuánto nos gustaron.

Me han encantado los personajes de la abuela, el padre y la madre en ese orden, y con Marjane siento una identificación tan grande como con pocas protagonistas de los libros me ha pasado, a cuántos nos nos tocó crecer de forma precoz, dudar, equivocarnos o acertar y un día de pronto vernos con las riendas de nuestra vida en nuestras manos (listos o no listos...)

Qué bellas imágenes de tantos momentos concretos que se me quedan grabados cuales frases inolvidables de otros libros, como ese cuando su abuela deja caer flores de jazmín que pone cada día en su sostén para oler bien... o ese cuando ella es una niña y llorando en su cama durante la noche pegunta "Dios ¿dónde estás?" pero Dios esa noche no volvió...  

Mucha sabiduría y mucha realidad, bien duro imaginar un bombardeo como los que la gente de Irán y otros países han sufrido por tanto tiempo y poder incluso asociarlo actualmente al horrible bombardeo que Israel sostiene sobre Palestina en la Franja de Gaza...

Leyendo las noticias en periódicos actuales (con mucho criterio) se puede leer la actualización de ese conflicto en Irán y es triste pensar que el pueblo de Marjane aún con el paso de los años no ha tenido todavía la oportunidad de vivir en paz...

Les quiero contar cómo terminé de leer este libro que me deja tantas cosas, llegué a casa una tarde después del trabajo luego de una pequeña caminata, hacía calor y yo iba pensando en Marjane...  dejé las cosas, me puse ropa cómoda, me serví media cerveza (la otra mitad me sirvió para marinar el pollo para la cena...) y me fui a sentar a la grama frente a la vista de San Salvador que tenemos en el condominio, allí, con las últimas luces de la tarde leí las últimas páginas y luego me quedé un buen rato mirando las estrellas en el cielo y pensando en las últimas palabras de la mamá de Marjane en esa gran apuesta y confianza en la educación que le habían dado a su hija:   Esta vez te vas para siempre, eres una mujer libre, el Irán de hoy en día no es lugar para ti, ¡Te prohíbo que vuelvas!

Marjane niña, segura, perdida, en pleno reencuentro, en franca búsqueda, queriendo encajar, volviendo a equivocarse, sintiéndose tan amada y tan rechazada...  Marjane viva y con ganas de seguir viviendo...

Qué difícil es la "autodependencia", ese momento cuando asumimos nuestro ser, nos hacemos cargo de nosotros mismos y de todas nuestras consecuencias sin buscar culpables u otros responsables... Pero a la vez, qué gratificante puede ser llegar a sentirnos dueñas y dueños de nuestro camino y constructores del día a día de nuestra vida...

Muchas gracias por este hermoso libro de junio Nelson, como espero quede claro: ¡Me encantó!!






martes, 1 de julio de 2014

La conciencia de Zeno, Ítalo Svevo

“Hay tres cosas que siempre olvido: Los nombres, las caras y... de la tercera no me acuerdo". Ítalo Svevo.
La Conciencia de Zeno es unánimemente alabada por la crítica como una de las obras cumbres de la literatura, como así lo atestiguan las cientos de ediciones de esta novela. 

 No obstante, es un clásico algo peculiar; poco leído y conocido si se compara con Ulisses o con En busca del tiempo perdido, y caracterizado por ser el relato de lo que unos –erróneamente- denominan nihilista y que otros -más acertadamente- consignan como vitalista. Mas, aceptando que la fama alcanzada por La conciencia de Zeno no llega a ser, siquiera, comparable con la de las obras de Joyce o Proust y, pese a que el narrador de Svevo no demuestre una habilidad tan pasmosa para retorcer y reconfigurar ese tiempo bergsoniano (que, pese a todo, está muy presente en la novela), es imposible negar que esta novela es, por méritos propios -ya que aúna maestría y entretenimiento-, un clásico con letras doradas. 

Svevo en esta novela no mira más allá de los confines de Trieste, su ciudad natal, tal y como ocurre en las primeras obras de su amigo Joyce, el cual nunca abandonó Dublín en los últimos años de Irlanda como colonia británica. Svevo muestra en ella una aguda y sardónica visión de Trieste y de su héroe, Zeno Cosini, un mediocre hombre de negocios que engaña a su mujer y miente a su psiquiatra mientras intenta explicarse a sí mismo revisando sus memorias. 

El protagonista Zeno utiliza el psicoanálisis, dice, para descubrir el porqué de su adicción al tabaco. Tal y como revela en sus memorias, cada vez que ha dejado de fumar lo ha hecho con la férrea decisión de que ese sería su último cigarrillo, sintiendo con ello la estimulante sensación de que su vida comienza de nuevo sin el lastre de sus viejos hábitos y errores. Esta sensación, sin embargo, es tan fuerte y agradable que le impulsa a fumar de nuevo, aunque sólo sea para sentirla una vez más al volver a dejar de fumar. 

Svevo también fumó durante toda su vida. Paradójicamente, mientras en su lecho de muerte intentaba reponerse de las mortales heridas sufridas tras ser atropellado por un coche al ir a cruzar la calle, Svevo solía pedir un cigarrillo a sus visitantes intentando convencerles de que ese sería realmente su último cigarrillo, mas su petición no fue atendida. 

A esta magistral obra nos vamos a sumergir este mes de julio en el Club de la Buena Estrella, bajo la viñeta País-Región/Italia. Agradecemos a Xóchitl Hernández por haber recomendado este libro.

Les animamos a que nos acompañen en esta lectura y a que nos comenten sus impresiones o cualquier cosa que nos quieran compartir relacionada con la obra de Svevo.

FICHA 

Mes: Julio
Viñeta: País-Región/Italia. 
Título: La conciencia de Zeno 
Autor: Ítalo Svevo
Título original: La Coscienza di Zeno
Editorial: RBA
Año publicación: 2010 (1923)
Traducción por: Mercedes Rodríguez Fierro
Temas: Literatura: Narrativa 







DIVISIÓN DE LAS LECTURAS 

03 de Julio/2014 
Biografía de Ítalo Svevo y película del libro de Junio.
Prefacio
Preámbulo
1. El Tabaco 
(Pág. 15 en PDF)

10 de Julio/2014 
2. La muerte de mi padre
3. La historia de mi matrimonio 
(Pág. 83 en PDF)

17 de Julio/2014 
4. La esposa y la amante 
(Pág. 145 en PDF)

24 de Julio/2014 
5. Historia de una asociación comercial
(Pág. 214 en PDF)

31 de Julio/2014 
Psicoanálisis
(Pág. 236 en PDF)

SINOPSIS 

Zeno Cosini, narrador en primera persona de esta genial novela, inicia su autobiografía por consejo del psiquiatra, a quien ha acudido en busca de ayuda para curar el vicio del tabaco y la pesadumbre de enfermedades imaginarias. 

El personaje no se construye poco a poco a través del relato de vericuetos intimistas, sino que ya en el primer capítulo, "El tabaco", queda dibujado de cuerpo entero y con una precisión y originalidad que nos cautiva y nos enreda. 

Zeno ocupa desde hace casi un siglo un sitio de honor en el elenco de personajes que la literatura ha creado y que perviven gracias a las evocaciones, identificaciones y risas que provocan en las sucesivas generaciones de lectores. 

EL AUTOR 

Italo Svevo (1861-1928) es el seudónimo literario de Ettore Schmitz, nació en la ciudad hoy italiana de Trieste, que por entonces formaba parte del Imperio Austro-Húngaro. Su padre era un comerciante austriaco de origen judío y su madre italiana. Esta dualidad de origen se refleja en el seudónimo literario elegido, que significa "Italo Germano". 

Svevo trabajó como empleado de banca, oficio que compaginó con la escritura, hasta que se casó con su prima Livia Veniziani, lo que le permite dedicarse a los negocios de su suegro y viajar. Estas actividades no le alejan de la literatura, colabora en periódicos y publica sus dos primeras novelas –Una vida (1893) y Senectud (1898)–, que resultaron un fracaso. Pero en 1907 entabla amistad con James Joyce, quien le dio clases de inglés durante la estancia de éste en Trieste y le anima a seguir escribiendo. Gracias al escritor irlandés, Svevo sería aplaudido por la crítica cuando publicó en 1923 su tercera novela, La conciencia de Zeno, hoy reconocida unánimemente por la crítica como una de las novelas más importantes del siglo XX. 

Svevo escribió en el dialecto local de Trieste y a su muerte, en 1928, dejó medio escritos una serie de cuentos y una cuarta novela, El vejestorio o Las confesiones de un anciano.

viernes, 20 de junio de 2014

Sobre Persépolis

Amigos, Fue una gran alegría haber compartido la reunión de anoche con algunos de ustedes. Creo que yo había subestimado al género del cómic por considerarlo una literatura dirigida principalmente a los niños, o simplemente por tener como mera finalidad el entretenimiento, o por pura ignorancia mía. Lo cierto es que Persépolis, es mucho más que entretenimiento para niños. Es una autobiografía de una vida muy interesante en un contexto complejo y sorprendente, narrado con la vivacidad de una niña precoz. Por otro lado, me ha empujado a investigar sobre la historia de Persia y los Sha iraníes y tantos personajes nombrados de la vida real que ahí aparecen. Gracias de nuevo a Nélson por esta acertada propuesta que sin duda nos dejará mucho para seguir comentando en el futuro. También quiero compartirles este enlace de un abstract del libro que encontré buscando información sobre Marjane. Ya estoy haciendo la búsqueda de la película. En cuanto sepa algo les aviso. Abrazos fuertes amigos!

martes, 10 de junio de 2014

¿Qué es un cómic?

Resulta que responder a ¿Qué es un cómic? viene inmediatamente después de responderse ¿Qué es Literatura? y ¿Qué es Arte? y más que eso, viene después de responderse ¿Cuál es la relación entre Literatura, Arte... y el Tiempo?

Es interesante efectuar estos cuestionamientos!... y es que el Arte ha sido siempre una necesidad de la expresión humana, desde los instantes más primitivos de nuestra especie. Ya durante el período Paleolítico, se puede atestiguar esta necesidad en los dibujos dejados en las cuevas de Lascaux, 15,000 años A.C., en donde se retrataban muchos animales, seres humanos y símbolos abstractos, que muy probablemente representaban el día a día de sus moradores y autores.

Detalle de las pinturas rupestres en las cuevas de Lascaux

¿No se si a usted le pasa que al observar estos manchones, se siente una conexión con el pasado de la humanidad? Y es que esta conexión gira alrededor de la necesidad de hacer que la historia se vuelva visible, de conectarse con el mundo exterior, y del deseo de hacer que la vida adquiera sentido a través de estos trazos u otras formas de representación (como el lenguaje escrito, que dicho sea de paso, apareció un poco más tarde que los dibujos de Lascaux, ahí por unos 3,000 años A.C.).

Existen muchos ejemplos en los cuales se narran hechos, situaciones o historias, a través de un lenguaje gráfico. Un ejemplo muy interesante de esto es el tapiz de Bayeux, que cuenta la historia de la conquista normanda de Inglaterra, auxiliándose del lenguaje escrito y bordados que representan en cada uno de los 70 metros del tapiz, una parte de la narración secuencialmente contada.

Fragmento del Tapiz de Bayeux

Pero el Arte no sólo retrata la realidad, sino que le da un significado, la interpreta y comunica el pensamiento del autor. Un ejemplo de esto es Jaques-Louis David, en su obra "Las Sabinas" (1799), que retrata un episodio mitológico en el que los fundadores de Roma raptan a las mujeres sabinas. Sin embargo, la intensión del autor no es precisamente contar esta historia, sino pedirle perdón a su esposa (y a la nación) por su participación en la revolución francesa. Es por esto que hay una imagen central que intenta detener la agresión de las dos partes enfrentadas, con recursos muy fuertes del clasicismo (evidenciado en los desnudos y otros recursos simbólicos).

"Las Sabinas"

Igualmente, hay mucho que decir sobre "La balsa de la Medusa" (1818-1819), obra de Théodore Géricault, en donde con una precisión casi filmográfica, retrata lo que él consideró pudo haber ocurrido con los náufragos de la fragata francesa Méduse. Este hecho fue publicado por los periódicos de la época, en los cuales se registró que de una tripulación de cerca de 150 personas, al final sobrevivieron sólo 15, debido a que muchos murieron ahogados durante el hundimiento, o fueron echados por la borda (porque la balsa se hundía), o canibalizados por los sobrevivientes.
"La balsa de la Medusa"
Hay muchos elementos impresionantes en esta pintura, y es que a parte del dramatismo expresado por los personajes en ella, y el excelente uso de la técnica para representar la muerte, hay una poderosa esperanza, reflejada por el náufrago africano que ondea un trapo para llamar la atención de una embarcación que a penas se divisa en el horizonte. Otro elemento de impacto, se encuentra en la figura que sostiene un cadáver, con un manto rojizo sobre su cabeza, y que retrata a Ugolino, un supuesto caníbal afamado por "la divina comedia" de Dante.

Quisiera terminar este esbozo de historia, con una mención al Arte Figurativo, que es de hecho una herramienta muy frecuente en los comics y en muchos otras muestras de arte pop o contemporáneo. Este tipo de arte, se contrapone al abstracto al echar mano de símbolos fácilmente identificables, así como el frecuente uso de la caricatura (tipo de retrato donde se exageran ciertas características de los sujetos o situaciones) y se convierte en una réplica mímesis de la realidad.

Detalle de "Great America" 

Un ejemplo de lo anterior, lo podemos ver en la obra "Great America" (1994) de Kerry James Marshall, en la cual se hace una fuerte crítica a la esclavitud de los africanos en el continente americano, mostrando elementos de la época actual como un vagón de juego mecánico de algún parque de atracciones, que va entrando a una especie de tunel del terror. Así mismo, la perplejidad ante las atrocidades se ve reflejado en la palabra "wow", rodeado por un halo sangriento que salpica a los sujetos dentro de la balsa.

Esta pequeño recorrido de arte de diferentes épocas, nos dejan entrever que debido a un ímpetu natural, muy primitivo e íntimo de nuestro ser, el humano trata de expresarse a través un tipo de Narrativa visual ¡Imaginemos que esto se enriquece con el lenguaje escrito! El producto resultante es capaz de transmitir una infinidad de ideas, sentimientos y situaciones, en una gama un poco más amplia que estas disciplinas por si solas. Es ahí donde aparece el Cómic, y es ahí donde está su riqueza y versatilidad.

Poniendonos un poco mas formales (pero no mucho), Wikipedia nos define la Narrativa como:
un género literario que engloba la novela y todo tipo de relatos. Estos escritos, generalmente en prosa, recogen una serie de hechos, explicados por un narrador, que suceden a uno o más personajes que son los que realizan las acciones. El autor puede o no estar directamente involucrado en la obra. [...]
Cuando se habla de narrativa es importante destacar que el término abarca otros campos además del literario, como el audiovisual (videojuegos, televisión, cine y recursos multimedia).
Y referente al Relato:
El relato es una forma de narración cuya extensión en número de páginas es menor a la de una novela. Aunque el número de páginas no es lo único que se debe tener en cuenta a la hora de determinar un género. Grandes autores como Edgar Allan Poe, Antón Chéjov, Jorge Luis Borges, Henry James, Guy de Maupassant, Rudyard Kipling, Juan Rulfo, Julio Cortázar, Julio Ramón Ribeyro, Ernest Hemingway, Jack London, Franz Kafka, Howard Phillips Lovecraft, Rodolfo Walsh, Truman Capote, y Alice Munro, han demostrado con la calidad indiscutible de sus relatos, las grandes posibilidades de este género.
El relato es una estructura discursiva, caracterizada por la heterogeneidad narrativa, y en el cuerpo de un mismo relato pueden aparecer diferentes tipos de discurso.
Finalmente, sobre el Cómic:
Se llama historieta o cómic a una ‘serie de dibujos que constituyen un relato, con texto o sin él’, así como al medio de comunicación en su conjunto.
Partiendo de la concepción de Will Eisner de esta narrativa gráfica como un arte secuencial, Scott McCloud llega a la siguiente definición: ‘Ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada con el propósito de transmitir información u obtener una respuesta estética del lector[...]
Siguiendo esta lógica de definiciones, y volviéndose a hacer la pregunta ¿Qué es el Cómic? creo que la respuesta es: El Cómic es Literatura, vitaminada con narrativa visual.

Y por ser literatura, suena razonable que el Cómic sea leído por un Club de Lectura ;-) ...

Súper Nullio, salvando a la Srta. Nenny Pooh, su musa. (2013)

jueves, 5 de junio de 2014

Marjane Satrapi, la dama del comic

Como todos sabrán ya, a pesar de un auténtico esfuerzo, el Club no ha podido conseguir el libro correspondiente al mes de Junio. Por lo que se ha decidido echar mano de los libros opcionales votados el año pasado (2013).

Por algún azar del destino (y por alguna atención hacia su servilleta, de parte del cuerpo ejecutivo), la elegida ha sido la novela gráfica "Persépolis" de Marjane Satrapi, que representa un hito en el sentido que se da apertura a un género narrativo distinto a la literatura tradicional.

Este post está destinado a hablar un poco sobre la autora, por lo que dediqué un rato a googlear a Marjane, concluyendo que el artículo más conciso y apropiado para hablar sobre ella, es el de Wikipedia, el cual dejo por acá:



Marjane Satrapi

Satrapí; AFI mærˈʤɔːne sɔːtrɔːˈpiː), historietista nacida en 1969 en Rasht (Irán), pero que trabaja fundamentalmente para el mercado francófono.

Biografía

Infancia y juventud

Es hija única de una familia de Teherán descendiente de la dinastía kayar, que reinó en Persia de 1781 a 1925, hasta que su último representante, Ahmad Shah, bisabuelo de Marjane Satrapi, fue depuesto en 1925 por Reza Pahlavi. Esta familia, de talante progresista, la mandó a estudiar al Liceo Francés hasta que fueron suprimidos los colegios bilingües por las autoridades islámicas que surgieron de la revolución de 1979. Ella y su familia, que simpatizaban con la revolución antes de que adquiriera carácter islamista, vivieron con dolor las restricciones de las libertades individuales, la represión, la imposición del velo femenino y el estallido de la guerra Irán-Iraq, que el nuevo régimen utilizó para consolidarse.

En 1984, cuando tenía 14 años, sus padres decidieron enviarla a estudiar al liceo francés de Viena (Austria), para que pudiera completar su educación laica y para permitirle desarrollarse en un ambiente menos opresivo que el de su país natal. Marjane no hablaba alemán, pero en ese momento era más fácil para un iraní conseguir un pasaporte para Austria que para Francia. Tras completar los estudios primarios regresó a Irán para estudiar Bellas Artes, pero poco después decidió marcharse a Francia, y desde entonces reside en París.

Carrera profesional

Marjane Satrapi se introdujo en el mundo del cómic de la mano del dibujante y guionista David B., quien le sugirió narrar de este modo sus recuerdos de infancia en Irán. Nace así la novela gráfica Persépolis, una obra autobiográfica que arranca en los momentos finales del régimen del Sha y que da cuenta de las dificultades de vivir bajo un estado teocrático y de las distintas formas de seguir viviendo una vida laica pese a la vigilancia de los guardianes de la revolución y de los vecinos oportunamente convertidos a un islamismo más militante que el del propio gobierno. La obra, publicada en cuatro volúmenes, alcanzó un gran éxito de crítica y público y fue adaptada por ella misma y Vincent Paronnaud al cine de animación (junio de 2007), animando a su autora a seguir por el camino de la historieta.
En 2003 publicó Bordados, un cómic sobre las mujeres iraníes que fue nominado para el premio al mejor álbum en el Festival del Cómic de Angulema de 2004Bordados no obtuvo el premio, pero sí lo hizo en 2006 su siguiente obra, Pollo con ciruelas.
El 2 de febrero de 2009, Marjane Satrapi fue investida Doctora Honoris Causa por dos universidades católicas de Bélgica. El día 16 de Junio de ese mismo año, a raíz de los sucesos ocurridos tras las elecciones en Irán, disputadas entre Mahmud Ahmadineyad y Mir-Hosein Musaví, la historietista ofreció una conferencia en Bruselas criticando duramente el posible fraude electoral que provocó dichos acontecimientos.


Obra

  • Sagesse et malices de la Perse, en colaboración con Lila Ibrahim-Ouali y Bahman Namwar-Motlag, París, Albin Michel, 2001.
  • Les monstres n'aiment pas la lune, París, Nathan, 2001.
  • Ulysse au pays des fous en colaboración con Jean-Pierre Duffour, París, Nathan, 2001.
  • Ajdar, París, Nathan, 2002.
  • Broderies, París, L’Association, 2003 (ed. en castellano, Bordados, Barcelona, Norma, 2004).
  • Poulet aux prunes, París, L’Association, 2003 (ed. en castellano, Pollo con ciruelas, Barcelona, Norma, 2005).

Tomado de: Wikipedia

miércoles, 14 de mayo de 2014

Alice Munro, Biografía

Alice Munro
Alice Ann Munro
Alice Ann Laidlaw

Escritora canadiense.  Nació el 10 de julio de 1931 en Wingham, Ontario. Hija de una profesora y un granjero, se crió en un ambiente austero que años después definiría, en gran medida, la brillante sencillez de su obra.

Fundamental en el realismo moderno literario de su país. Autora de mundos corrientes que tras su serenidad esconden tormentas afectivas y sentimentales a punto de desatarse. Dedicada a la literatura a los 30 años, con cuentos y relatos que vendía para la radio pública canadiense, aunque se inició en el mundo de los relatos con antes de cumplir 20 años tras publicar "Las dimensiones de una sombra" (1950), en una revista de estudiantes. Logró un gran éxito con su primer libro de relatos, Danza de las sombras felices (1968), por el que consiguió el Governor General's Literary Award, premio que volvió a ganar con ¿Quién te crees que eres? (1978) y El progreso del amor (1986). Por su segundo libro de relatos, Vidas de chicas y mujeres (1971), le concedieron el Canadian Bookseller Award.

También escribió los relatos Something I’ve Been Meaning to Tell You (1974). Posteriormente editaría colecciones de relatos como The Beggar Maid (1978), Las lunas de Júpiter (1985),  que The New York Times calificó  como uno de los mejores del año y Amistad de juventud y Secretos a voces (1994). Logró reconocimiento con los relatos de Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio (2001) y después con los de Escapada (2004). El denominador común de sus narraciones cortas es la localización geográfica en una zona conocida como 'Munro Tract' (el Condado de Munro) y están protagonizadas por personas normales inmersas en situaciones cotidianas.

En su obra La vista desde Castle Rock (2006), trata sobre los orígenes de su familia, en parte escocesa, emigrada al Canadá, posteriormente publicó Demasiada felicidad (2009). En 2012 aparece otro de sus libros de relatos, Dear Life. Aclamada por su fina manera de relatar, caracterizada por la claridad y el realismo psicosocial, algunos críticos la consideran la Chejov canadiense.

Cursó estudios de periodismo y filología inglesa en la Universidad de Western Ontario pero los abandonó para casarse y ser ama de casa. Conoció en la Universidad de Western Ontario a Michael Munro, con el que contrajo matrimonio en 1951. Tuvo su primera niña a los 21 años, y en 1963, cuando ya era madre de tres hijas tres hijas, se trasladaron a Victoria, donde regentó junto a su marido la librería Munro's Books. Divorciados en 1972, regresó a Ontario donde fue nombrada escritora-residente en su antigua universidad. Volvió a casarse en el año 1976, con Gerald Fremlin.

El 10 de octubre de 2013 fue galardonada con Premio Nobel de Literatura 2013, la decimotercera mujer en obtener el galardón más importante de las letras universales y la primera de Canadá. La Academia destacó su trayectoria como "maestra del relato corto", así como su "armonioso estilo de relatar, que se caracteriza por su claridad y realismo psicológico". Además recibió en 2009 el Man Brooker y fue finalista del Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2011.

Premios:

  • Premio Literario Governor General's (en tres ocasiones)
  • Governor General's Literary Award, (1978)
  • National Book Critics Circle estadounidense por El amor de una mujer generosa (1998)
  • Man Brooker (2009)
  • Premio Nobel de Literatura (2013)


Obras seleccionadas:

  • Dance of the Happy Shades, 1968, cuentos
  • Lives of Girls and Women, 1971, novela
  • Something I’ve Been Meaning to Tell You, 1974, relatos
  • The Beggar Maid, 1978, cuentos
  • The Moons of Jupiter, 1982, cuentos
  • The Progress of Love, 1986, cuentos
  • Friend of My Youth, 1990, cuentos
  • Open Secrets, 1994, cuentos
  • The Love of a Good Woman, 1998, cuentos
  • Hateship, Friendship, Courtship, Loveship, Marriage, 2001, cuentos
  • Runaway, 2004, cuentos.The View from Castle Rock, 2006, relatos
  • Too Much Happiness, 2009, cuentos
  • Dear Life, 2012, cuentos


Una Nobel a la altura de los grandes cuentistas universales

A los que nos gusta el cuento, y admiramos el talento y genio de quienes logran crear verdaderas joyas literarias, estamos contentos. Después de muchos años el Nobel premia a un autor que lo engrandece. Y le da al género el lugar que le corresponde y bien podría premiar más este género porque la vida no es solo novela, es sobre todo cuent5. ¡Y qué cuentos! Los de Alice Munro. Los de mundos corrientes que tras su serenidad esconden tormentas afectivas y sentimentales a punto de desatarse.

A los que no han leído aún a Alice Munro esta es una recomendación especial para que lo hagan, y les envidio el momento del descubrimiento, y a los que la conocen les recuerdo el placer que siempre produce volver a algo o alguien que apreciamos. A continuación reproduzco el artículo que publicamos hoy en EL PAÍS en el que varios escritores expresan su alegría por este reconocimiento y nos dan pistas sobre el universo Munro.  Los invito a que quienes la hayan leído nos den más claves sobre ella.

“...Los niños no. Apartó aquel pensamiento de su mente, como si estuviera sacándolos de un incendio...”.

Por historias así, como este pasaje del cuento Poste y Viga y el cuento en cadena que ha desatado el premio a la canadiense Alice Munro, muchos lectores, escritores y críticos han mostrado su alegría. Javier Marías recuerda que más de una vez ha declarado que es una de los escritores vivos que más merecía el Nobel: 

“Me alegro que se haya destacado a una autora de cuentos, un género que gozó en su momento de gran prestigio pero que en las últimas décadas se le ha considerado algo secundario o como preparación para una novela, y no es así”. El autor y académico español no duda en afirmar que Munro está al nivel de los mejores como Chéjov, Maupassant o Borges. Y da claves de parte de su secreto: “Consigue transmitir una profunda emoción con personas fundamentalmente normales en una época en la cual se privilegia tanto los buenos y malos sentimientos de una manera que rozan la cursilería. Escribe sobre gente normal sin cargar las tintas y consiguiendo unos niveles de emoción y profundidad con poco parangón en la literatura actual”.

Y lo consiguió hace mucho. Milagro de su empecinamiento, porque, relata Elvira Lindo, varias veces le aconsejaron que se dedicara a la novela: “Ha sido para sus compatriotas la fundadora de una literatura canadiense que ve en ella a su Chéjov. Observadora de las vidas comunes, y en especial, contadora de vidas de mujeres descontentas con su destino. Sus relatos de mujeres no son complacientes con la psicología femenina. Ha narrado la complejidad de la relación entre madres e hijas como nadie lo había hecho”.

“...Tampoco Brendan, por la razón contraria. No lo amaba lo suficiente. Solía decir que lo amaba, y en cierto modo lo decía en serio,”...

Como el hecho de que es una escritora de talla inconmensurable que ha aportado una manera diferente de entender el cuento, destaca Eduardo Lago: “Consigue una prosa mágica con la creación de paisajes íntimos con zonas de peligro. Se adentra en lugares misteriosos. Es única y capaz de renovarse a sí misma”.

Y a pesar de todo eso que parece complejo su lectura resulta sencilla, aclara Ignacio Martínez de Pisón: “Sus personajes son sencillos y es dueña de las mayores sutilezas del alma humana. Mujeres solitarias en un entorno rural de Canadá. Historias que acaban siendo grandes tragedias. Es una escritora adictiva”.

Es un genio en la construcción de las historias, asegura Colm Tóibín: "Tiene una manera de sugerir, tanto en las cadencias como en las circunstancias que describe, como si nada fuera a suceder, al presentar un mundo normal y de alcance pequeño. Y luego, en una historia como la Fuga se las ingenia para sugerir una soledad feroz, mientras comienza a dramatizar los motivos y acciones más inusuales. Lo hace poco a poco". ¿Cómo lo hace? ¿Cómo logra esa magia de convertir lo corriente y vulgar en un universo con vida propia? A Tóibín le encantaría estar dentro de la cabeza de Munro mientras trabaja, porque su sensación es que todo eso esconde "una enorme cantidad de borradores, añadidos, riesgos y mucho tiempo. Sus historias pueden ser chocantes y desconcertantes".

La fascinación por su universo se desplaza ahora a la de las opiniones sobre su obra. Es así como vuelve a aparecer el maestro de maestros del cuento, esta vez en boca de Clara Usón: “Chéjov, con quien se la compara, criticaba a los escritores ‘obstinados que se agarran a lo grande porque no saben crear lo pequeño. Es más fácil escribir sobre Sócrates que sobre una señorita o una cocinera’. Chéjov aplaudiría a Munro: su mundo es limitado, incluso anodino, el de los granjeros de Ontario, pero con su gran talento y sutileza nos recuerda que la condición humana, con sus conflictos y contradicciones, es la misma en todas partes. Hay cuentos que alcanzan una rara perfección que está vetada a las novelas. Ella es autora de una cantidad asombrosa de narraciones perfectas”.

“...y necesitaba que él la amase, pero junto al amor, casi todo el tiempo, se oía un leve zumbido de odio. Por eso ofrecerlo en trato a él habría sido repudiable; y además inútil...”.

Se visibiliza la literatura canadiense

Alice Munro escribe cuentos que pasan en pueblos pequeños. Dicen sus compatriotas que dibuja con gran naturalidad paisajes rurales que podrían estar en cualquier lugar de Canadá, y ésta es una de las razones por las que su reciente premio Nobel de literatura fue celebrado en su país con gran orgullo nacional. A esto se suma que es la primera vez que a un escritor canadiense se le concede tan alto galardón. La satisfacción de sus conciudadanos se reflejó en las horas siguientes al anuncio del premio en redes sociales como Twitter, que se llenó de etiquetas del estilo: #canadiancontent, #canadianpride y #canlit. 

El Nobel de literatura también le fue otorgado al quebequés de nacimiento Saul Bellow en 1976, pero se le considera un escritor estadounidense puesto que abandonó Canadá en sus primeros años de vida.
Las letras canadienses

La historia de la literatura canadiense con identidad propia no es demasiado larga. Alice Munro es una de las escritoras con las que ha nacido esa identidad. Los escritores canadienses en lengua inglesa han tenido que batallar incansablemente con los dos grandes imperios literarios, Estados Unidos y Gran Bretaña, para obtener reconocimiento. Tanto es así, que hasta mediados de los ochenta cualquier escritor que publicara en inglés debía adscribirse a una de estas superpotencias.

Un grupo de editores, escritores y libreros, entre los que se encuentran nombres como Margaret Atwood, Graeme Gibson, Denis Lee, y la misma Alice Munro, lucharon desde los años 60 por cambiar esta situación. Abrieron librerías, fundaron editoriales, consiguieron instaurar sistemas de becas provinciales y federales, y el apoyo del gobierno canadiense para la difusión de obras nacionales. Poco a poco, lograron que la literatura canadiense se hiciera un lugar en el país y que empezara a asomar la cabeza tímidamente al mundo. Escritoras como Margaret Atwood, prolífica crítica, novelista y poeta, gozan hoy de prestigio internacional. Los cuentos de la propia Munro se publican en The New Yorker desde los 70, aunque con mayor asiduidad en estos últimos años. Sin embargo, el Nobel supone el espaldarazo definitivo a una literatura que lleva mucho tiempo buscando su sitio en la historia de las letras.

El primer ministro canadiense, Stephen Harper, emitió un comunicado al poco de conocer la noticia en el que expresaba su regocijo por tan alto reconocimiento para una de sus compatriotas: “Munro es una gigante de la literatura canadiense, […] toda la obra excepcional de Munro y este logro monumental incitará a los escritores canadienses de todos los niveles a trabajar para alcanzar la excelencia en el campo literario y seguir su pasión por la escritura”. Ted Arnott, miembro del parlamento, escribió en su cuenta en Twitter: “El Premio Nobel de Literatura de Alice Munro dará a los escritores canadienses el reconocimiento mundial que han merecido durante largo tiempo”.

Al conocer el galardón, la escritora declaró que se sentía contenta no solo por ella, sino por el efecto positivo que el Nobel tendrá para los escritores de su país: “me alegra particularmente que haber ganado este premio deje contentos a muchos canadienses. Estoy feliz también de que esto traiga más atención sobre la literatura de Canadá”.

Una experta del relato

En sus historias, Alice Munro hace un retrato, en apariencia sencillo, de la vida cotidiana. Rara vez sitúa la acción de sus cuentos más allá de la región sudoeste de la provincia de Ontario, su rincón natal. Sin embargo, le basta este escenario para elaborar narraciones altamente reveladoras de la condición humana, de su naturaleza. Sus personajes casi siempre se enfrentan a situaciones trascendentales de la vida, camufladas  entre tanto momento corriente. Munro describe ambientes rurales, escribe sobre su cultura en obras de carácter tranquilo, discreto y “típicamente canadiense”, según sus compatriotas. Sin embargo, sus relatos trascienden la localidad y se tornan universales. En la brevedad de sus cuentos desfilan emociones, miedos, pasiones y dudas que cualquiera reconocería como propios. El Nobel  nos brinda así  la oportunidad de asomarnos a una ventana que Canadá abre al mundo,  que muestra su singularidad, su identidad, vestida de cotidianidad universal.

Maestría en los cuentos

Después de muchos años el Nobel premia al cuento. ¡Y qué cuentos! La escritora canadiense Alice Munro ha ganado hoy el premio Nobel de Literatura 2013. “Maestra del relato corto", según el dictamen de la Academia sueca, "su estilo es claro y de un realismo sicológico”. Munro, nacida en Wingham (Ontario) en 1931, es la decimotercera mujer que obtiene el galardón más importante de las letras universales y la primera que se apunta el tanto para el país norteamericano. Conocida como "la Chéjov de Canadá", la narradora ha colocado los cimientos del realismo moderno literario de su país. Mundos corrientes que tras su serenidad esconden tormentas afectivas y sentimentales a punto de desatarse.

"Era un castillo en el aire que podía suceder, pero probablemente no sucedería. Sabía que estaba en la carrera, sí, pero la verdad es que nunca pensaba que fuera a ganar”, ha reconocido la premio Nobel a The Canadian Press. “Estoy feliz y muy agradecida y en particular orgullosa de ganar este premio y agradar a tantos canadienses”, ha declarado en un comunicado a través de su agente.

"Está al nivel de los mejores como Chéjov, Maupassant y de Borges", afirma Javier Marías. Parte de esa maestría, agrega el escritor madrileño, que le concedió a Munro el titulo de duquesa del Reino de Redonda en 2005, se debe a que "consigue transmitir una profunda emoción con personajes normales en una época en la cual se privilegian los buenos o malos sentimientos que rozan la cursilería. Ella escribe sobre gente normal sin, cargar las tintas, y consiguiendo unos niveles de emoción profunda con poco parangón en la literatura actual".

Un recado en el contestador: "Ha ganado el Nobel de Literatura"

Alice Munro también pasará a la historia por haber sido la primera Nobel de Literatura que recibió el anuncio en su contestador. La Academia sueca fue incapaz de contactar con ella antes de difundir el galardón públicamente, como ocurre habitualmente.

Después de varios intentos frustrados, según tuiteó un portavoz de la Academia, optaron por dejar un mensaje en su contestador. Todavía pasaron tres horas hasta que los responsables del Nobel pudieron informar directamente a Munro de su distinción.

"Aquí estábamos en mitad de la noche y por supuesto yo me había olvidado por completo de esto", dijo la escritora a la cadena de televisión canadiense CBC, que informó que ella estaba visitando a su hija, que la despertó con la noticia de que era la flamante Nobel de Literatura.

"Es un genio en la construcción de las historias", asegura Colm Tóibín.

La aportación de Munro a la Literatura y su universo literario los define así el escritor y crítico argentino Alberto Manguel: "Las grandes obras de la literatura universal son vastos panoramas globales o minúsculos retratos de la vida cotidiana. Alice Munro es el genio indiscutible de estas últimas, capaz de hacernos ver a través de una banal circunstancia toda la gama de nuestras pasiones y de nuestras pequeñas derrotas y victorias". Sobre su inequívoco mundo femenino añade un interesante matiz el crítico, escritor y traductor estadounidense Davil Homel: "ella escribe sobre mujeres y para mujeres, pero no está demonizada por los hombres".

Munro se inició en la literatura a los 30 años, con cuentos y relatos que vendía para la radio pública canadiense. La autora, madre de tres hijas, ha reconocido la importancia de su madre y de las mujeres que ha conocido en su vida para construir su gran territorio literario. En cuanto a la influencia de otros autores en su obra, ha destacado la influencia de Katherine Anne Porter, Flannery O’Connor, Carson McCullers y, sobre todo, Eudora Welty. Así como de James Agee y William Maxwell.

Algunos de sus cuentos

  • Dance of the Happy Shades (1968)
  • Las vidas de las mujeres (1971) su única novela
  • Las lunas de Júpiter (1982, edición original)
  • Progreso del amor (1986)
  • Amistad de juventud (1990)
  • Secretos a voces (1994)
  • El amor de una mujer generosa (1998)
  • Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio (2001)
  • Escapada (2004)
  • La vista desde Castle Rock (2008)
  • Demasiada felicidad (2009)
  • Mi vida querida (2013)

La editora de Lumen, su sello en España, Silvia Querini, se encontraba hoy “escandalosamente feliz” de que el Nobel hubiera recaído en Munro, una autora que había perseguido durante nueve años para que sus obras figurasen en su catálogo. Mientras la editora corría por los pasillos de la Feria del Libro de Fráncfort destacaba de ella su intenso trabajo, “aprovechando para hacer lo que realmente le gustaba: escribir”.

Alice Munro ha volcado en su literatura la experiencia de su vida cotidiana. Hija de una profesora y un granjero, estudió periodismo y filología inglesa pero abandonó los estudios para casarse y ser ama de casa. Entonces aún no escribía. Montó una librería con su primera esposo, padre de sus tres hijas, hasta que se divorciaron. La escritora, se casó por segunda vez (aunque mantuvo el apellido de su primer marido) y empezó a publicar con éxito en 1968. "Utiliza los retales del tiempo y las 26 letras del alfabeto para crear un universo espléndido", asegura Querini. "Su literatura es hermosamente feroz cuenta con la inteligencia del lector. Te invita a un juego y si tienes las cartas adecuadas te invita a entrar para que te lo pases estupendamente”. Según su editora, Munro "ya no escribirá mucho más de lo que ha hecho hasta ahora. De su obra me quedo con Mi vida querida no solo porque sea el último sino por la parte autobiográfica, que es fantástica”.

Solo en los últimos años se han difundido la mayoría de sus libros en español. De los treces títulos que lleva publicados se conocen en castellano los siguientes: Las lunas de Júpiter (Debolsillo) (1982, edición original), Progreso del amor (RBA) (1986), Amistad de juventud (Versal) (1990), Secretos a voces (RBA) (1994), El amor de una mujer generosa (RBA) (1998), Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio (RBA) (2001), Escapada (RBA) (2004), La vista desde Castle Rock (RBA) (2008) y Demasiada felicidad (Lumen), conocida en 2009 pese a que antelación había anunciado su retiro definitivo de la literatura. Siete de sus ficciones han sido llevadas a la pantalla, especialmente a la televisión. Sarah Polley filmó en 2006 Lejos de ella, con Julie Christie, basada en uno de sus cuentos.

Un Nobel para el gran cuento de la vida

PRIMER LIBRO

En 1950 publicó su primer libro, "The dimensions of a shadow" y, aunque no dejó de escribir, sus siguientes publicaciones no vieron la luz hasta una década después.

Su prosa está repleta de detalles y precisión narrativa y con total ausencia de énfasis retóricos. Sus relatos tienen como denominador común su precisa localización geográfica, una zona conocida como "Munro Tract", algo así como el Condado de Munro.

La escritora ha comentado en ocasiones que no necesita adornar a sus personajes pues "la vida de la gente es suficientemente interesante por lo que si tú consigues captarla puede ser monótona, sencilla, increíble, insondable".

Según los críticos, la pluma de Munro acostumbra a enganchar al lector con giros inquietantes, a pesar de su ritmo pausado.

Para la profesora Mónica Carbajosa, estudiosa de la obra de Alice Munro, la canadiense es una "corredora de fondo", capaz de matices significativos y reveladores al más puro estilo de Proust.

Cuando Alice Munro publicó Dance of the Happy Shades,en 1968, la literatura canadiense en lengua inglesa apenas existía. Algunos grandes clásicos —Robert Service, Stephen Leacock, Lucy Maude Montgomery, Mazo de la Roche— habían insinuado la posibilidad de una literatura propia de las ex-colonias de América del Norte, pero faltaba establecer una reconocible (y reconocida) identidad literaria.

Con perseverante determinación, algunos jóvenes escritores de lengua inglesa se lanzaron a la grandiosa empresa de fundar una literatura nacional. Los escritores de lengua francesa debieron sobrellevar obstáculos diferentes para llevar a cabo la misma empresa: el menoscabo de la dominante sociedad anglófona, el desprecio de la Vieille France hacia la Nouvelle. Los anglófonos, en cambio, tuvieron que tratar de hacerse visibles a la sombra de dos avasalladores gigantes: Inglaterra y Estados Unidos. Tan menoscabada era su identidad nacional que hasta mediados de los años ochenta todo escritor publicado en inglés debía firmar un contrato en el cual el Canadá aparecía como un territorio perteneciente a uno u otro imperio literario.

Gracias a los esfuerzos de una pequeña banda de amigos —Margaret Atwood, Graeme Gibson, Denis Lee, Alice Munro y algunos pocos más— empezaron a aparecer librerías especializadas en la producción del país, editoriales nacionales como MacLelland & Stewart y Coach House Press, y la Unión de Escritores Canadienses, fundada en 1973. Para ofrecer una suerte de manual de identidad intelectual a sus conciudadanos, Atwood, bajo la influencia del gran crítico canadiense Norhrop Frye, publicó en 1972 Survival, explicando no solo el mito central de su país —el de la víctima que intenta sobrevivir en medio de una naturaleza inhóspita— sino también una guía práctica de lugares donde adquirir libros, películas y discos del Canadá. El grupo consiguió imponer un sistema de becas provinciales y federales, y un apoyo gubernamental a la difusión de obras canadienses.

El genio literario de Munro fue reconocido desde su primer libro, que obtuvo el mayor galardón literario del país, el Premio del Gobernador General.

La contribución de Alice Munro a esta empresa intelectual fue menos política y más literaria. Nacida en 1931 en el sudoeste de la Provincia de Ontario, se casó muy joven con un librero de la Columbia Británica, cuyo apellido siguió usando después de su divorcio en 1976. Durante su estadía en la costa oeste, ocupándose con su marido de la librería y de sus tres hijas, Munro empezó a escribir cuentos y a enviarlos a la CBC, la emisora de radio nacional donde, gracias a los esfuerzos de los jóvenes fundadores, se leían (y pagaban) los textos de escritores nacionales. El más dinámico promotor de esa generación fue Robert Weaver, quien difundió, aconsejó y apoyó la obra de muchos autores hoy célebres, entre ellos Munro.

El genio literario de Munro fue reconocido desde su primer libro, que obtuvo el mayor galardón literario del país, el Premio del Gobernador General. A partir de esa publicación inicial, todos sus libros, sin excepción, fueron aclamados por la crítica, tanto en Canadá como en el resto del mundo anglófono, y la prestigiosa e influyente revista norteamericana The New Yorker comenzó a publicar sus cuentos con asombrosa regularidad. Cynthia Ozick la calificó de “nuestro Chéjov”: la comparación es exacta, no solo por la destreza con la que Munro construye sus narraciones, sino también por que raramente busca un terreno de exploración más allá de su rincón natal.

Hay cuentistas magistrales (Hemingway, Kipling, Cortázar) cuyo campo de acción es la tierra entera; otros, en cambio (Chéjov, Rulfo, Flannery O’Connor) no buscan viajar más allá de su horizonte físico. A estos últimos, el rincón familiar les basta para analizar, describir y ensalzar la condición humana entera. Para Munro, si bien escribió algunos cuentos que ocurren en otras partes de Canadá, y alguno que otro en Estados Unidos, el mundo se resume a la región sudoeste de la provincia de Ontario, tierra agrícola de sus ancestros inmigrantes británicos y europeos, de un protestantismo duro, condicionado por la versión eclesiástica local llamada United Church of Canada, donde indudables valores morales como la honestidad, la modestia y la perseverancia se mezclan con una suerte de desdén por el éxito público, eso que el novelista Robertson Davies (otro gran escritor de la misma región) llamó Southern Ontario oafishness y que podría traducirse por “torpeza intelectual” de los habitantes de la zona.

Los hombres, mujeres y niños (pero sobre todo mujeres) del mundo literario de Alice Munro se afanan en los pequeños trajines de la vida cotidiana. Nacen, viven y mueren dentro de marcos previstos desde siempre, y si en estos irrumpen (como siempre lo hacen) las sorpresas del azar y de lo casi imposible, nunca sienten que sus tragedias puedan tener ecos universales. Es el lector quien entiende que en la desdicha de una pareja común y corriente se han deslizado las pasiones de Macbeth y de su reina, o los amores imposibles de Lancelote y Ginebra; que en la historia de una mujer al borde de la locura resuena la tragedia de Medea; que la crónica de una traición adolescente relata la misma que pudo sufrir Andrómaca o Ifigenia. No es que tales mitos sean jamás explícitos en los cuentos de Munro, quien rechaza enérgicamente la noción de símbolo o alegoría en su obra, pero hay en sus narraciones una suerte de intuición de algo mucho más antiguo que el trozo de provincia que elije describir. La minuciosa construcción de ese mundo —la exactitud de un gesto de despedida, de una palabra apenas pronunciada, de la forma de una taza o del color de un muro— parecería reivindicar un realismo documentario, una arqueología del presente. Sin embargo, es lo contrario: esa precisión encubre una generalidad ancestral, una verdad válida para todos, un secreto a voces. El lector nunca siente que se trata de un virtuosismo mimético, de color local. Sin duda, los personajes de Munro viven en un lugar y un tiempo precisos, pero también en todos los lugares y todos los tiempos.

Cuando la conocí, me decepcionó. No quería hablar de literatura, ni mucho menos de su obra; apenas aventuraba un juicio sobre algún libro que había leído, pero raramente sobre un contemporáneo. En cambio, me di cuenta de que observaba cada detalle de la gente que nos rodeaba, los gestos que yo hacía, alguna particularidad del café en el que estábamos. En uno de sus mejores cuentos, Material, una escritora sentada junto al lecho de hospital en el que su madre está agonizando no puede impedirse pensar cómo utilizará esta escena en un cuento. Imagino que para Alice Munro, así es la vida: un ejercicio de observación de la resignación, la angustia, la felicidad, el dolor de los otros y de ella misma, para después ofrecer a sus lectores esas obras pequeñas maestras en las que todos nuestros mundos están reflejados.

Una fascinación ilimitada

Debajo de la escritura lisa y serena de Alice Munro hay siempre algo compulsivo; un regreso permanente a ciertos escenarios y a ciertos temas; una exploración reiterada a lo largo de muchos años de experiencias fundamentales de su propia vida, que no parecen agotársele nunca; una curiosidad por asomarse a comportamientos desorbitados que irrumpen en la normalidad y a situaciones atroces. Se cita siempre el nombre de Chéjov al hablar de ella, pero ella misma, en alguna entrevista, reconociendo ese magisterio, ha aludido a modelos más próximos, las tres grandes escritoras sureñas del cuento y la novela corta, Flannery O'Connor, Eudora Welty y Carson McCullers. Las tres circunscriben sus ficciones a espacios geográficos muy limitados, muy cerrados, de intensa concentración humana; en las tres la religión rigurosa o fanatizada cobra una relevancia permanente; las tres escriben sobre lo inesperado, lo extraordinario, lo bizarro que puede surgir en medio de las vidas más sujetas a la rutina. Y en todas ellas hay una mezcla muy poco tranquilizadora entre la compasión hacia los pobres y los marginados y el humorismo macabro.

A Alice Munro otra de las aseveraciones habituales sobre su obra que se ve que la impacientan es que escribe sobre gente vulgar. “No son personas vulgares para mí. No pueden serlo cuando tienen deseos tan poderosos y hacen a veces cosas tan extraordinarias”. Lo primero que necesita un escritor en formación son modelos narrativos que le sugieran el modo de dar forma al mundo que tiene delante de los ojos, a aquello que más le importa y que sin embargo no sabe cómo contar. En Welty, en O'Connor, en McCullers, aunque escribieran de un territorio tan ajeno a su provincia canadiense de Ontario como el Sur de los Estados Unidos, aprendió a convertir en literatura los escenarios inmediatos de su propia vida y los episodios relevantes de su origen y de su aprendizaje del mundo. Probablemente el modelo de Faulkner, también un novelista de imaginación anclada en una sola geografía, habría sido demasiado opresivo para ella, demasiado enfático en su ambición ostensible de totalidad. Las historias de Munro se integran las unas en las otras tan orgánicamente como las de Faulkner, pero lo hacen de una manera más sutil, como apenas esbozada, preservando la condición fragmentaria y como tanteadora que es tan propia de ella, y que pareciendo una limitación —la dificultad de completar novelas— es una de sus fortalezas, uno de los rasgos específicos de su originalidad.

En la primera o en la segunda línea de cualquiera de sus historias ya nos hemos adentrado en el territorio Munro, que es topográfico pero también mental: una contemplación de las personas, los lugares y las cosas visceralmente atenta y a la vez algo desasida; un anhelo sordo que puede ser de deseo o de huida o de ambos impulsos a la vez y que cuando llega a cumplirse trae consigo un precio de insatisfacción y remordimiento, de cierta vergüenza de uno mismo. Uno empieza a leer y hacia el principio del segundo párrafo ya se siente encerrado en las mismas trampas que los personajes o arrastrado por el curso de unos hechos que nunca parecen los de una trama organizada de antemano sino los de una fatalidad inusitada.

De un libro a otro la escritura y los temas de Munro parecen mantenerse idénticos, y sin embargo están sometidos a variaciones continuas, aunque no llamativas, a exploraciones narrativas que juegan continuamente con los límites de la elipsis: de qué modo se puede comprimir la máxima duración temporal en menos líneas de relato; hasta dónde se puede llegar retrasando o escondiendo la información central de una historia; cuánto más puede decirse diciendo lo menos posible; desde qué nuevo ángulo o con qué matices se puede contar lo que se lleva contando compulsivamente toda la vida. Parece que Alice Munro mira su comarca natal, su Huron County, como miraba Cézanne cada día su montaña Saint-Victoire, o Giorgio Morandi sus agrupaciones de jarras, botellas, vasos, cuencos. “Para mí es el lugar más interesante del mundo”, dijo hace unos meses en una entrevista. “Imagino que es porque sé más sobre él. Me produce una fascinación ilimitada”. Su último libro, Dear Life, termina con un tríptico de estampas muy breves en las que regresa de nuevo a escenarios e imágenes de la infancia. Son páginas tan comprimidas, tan despojadas, que resultan a la vez transparentes y herméticas. Al llegar al punto final casi se toca el espacio en blanco, el silencio de la despedida.

Algunas reseñas de sus libros

MI VIDA QUERIDA
Alice Munro nos sorprende con esta colección de cuentos donde vemos a hombres y mujeres obligados a traficar con la vida sin más recursos que su humanidad. Comienzos, finales, virajes del destino, y de repente, cuando creíamos que el relato llegaría a su fin, Munro nos invita a dar otra vuelta de tuerca, mostrando hasta qué punto esa vida cotidiana que tanto nos cansa puede llegar a ser extraordinaria.

LA VIDA DE LAS MUJERES
La primera novela de Munro, en el que una niña narra su infancia en un pueblo rural de Canadá en la década del cuarenta del siglo pasado. Traducida por primera vez al castellano, toda la maestría y el modo peculiar de ver la realidad que ha distinguido la obra posterior de una de las grandes figuras de las letras contemporáneas.

DEMASIADA FELICIDAD
Anécdotas en apariencia banales se transforman en las manos de Munro en pura emoción, y su estilo muestra estas emociones sin dificultad, gracias a un talento excepcional que arrastra al lector dentro de las historias casi sin preámbulos.

AMISTAD DE JUVENTUD
Estos relatos recrean los misterios que anidan en el centro de la experiencia humana. La mano sabia de Alice Munro lo describe todo con una piedad y un arte inusitados, haciendo de este libro una verdadera obra maestra.

LAS LUNAS DE JUPITER
Unos relatos conmovedores y sorprendentes, donde suceden muchas cosas: traiciones y reconciliaciones, amores consumados y lamentados. Pero los hechos que realmente subyacen son las transformaciones que sufren sus personajes con el paso del tiempo.

'Secretos a voces' Sarah Manzano  Blog “Papel en Blanco”

A mí me pasa continuamente, y supongo que a vosotros también. Veo un libro que me gusta en la mesa de novedades y pienso: ‘Me encantaría leerlo’. Pero claro, después piensas en los libros amontonados en casa que te esperan para que los leas y te da un poco de cargo de conciencia. Y así, dejas pasar el tiempo, hasta que vuelves a reencontrarte con ese libro unos meses después. En muchas ocasiones, ya no me parece tan atractivo, pero otras muchas el libro te sigue llamando, y ya no te ves con valor para abandonarlo una segunda vez. Secretos a voces de Alice Munro entra con pleno derecho dentro de esos libros vistos y recuperados meses más tarde. Porque él lo vale.

'Secretos  a Voces’ es un libro de relatos, y he tardado algo más en terminarlo porque lo leía en el trabajo las pocas veces que como allí. Es lo bueno de los relatos, que lo tomas o lo dejas como más te convenga sin sentirte culpable. También es la primera vez que leo a Alice Munro, aunque había oído que era muy buena y en algunas ocasiones la comparan con Margaret Atwood, que sí me gusta mucho.

Y la verdad es que no decepciona. Alice Munro se pasea por los recuerdos de las relaciones pasadas como una auténtica maestra y en ocho relatos nos regala personajes inolvidables, algunos un poco chiflados, pero coherentes y creíbles. El amor se mezcla con la pena, el desengaño con el olvido, con el pueblo canadiense de Carstairs como telón de fondo, y así hasta completar un libro que deja muy buen sabor de boca, aún cuando lo haya leído a largo plazo.

Los relatos de Alice Munro son extraños. No siguen un patrón, ni se ciñen a una trama específica, sino que toman los acontecimientos como meras excusas, liberándose los personajes y tomando vida propia, mezclando relatos personales con recuerdos, pasado, presente y futuro, en una mezcla real como la vida misma. Mujeres que escapan, hombres que engañan, chicas que no saben lo que quieren… cada relato es único, y si sabes como empieza no puedes hacerte una idea de cómo acabará, y mucho menos descubrir todo lo que sucede en medio.

Mujeres frágiles que se tornan poderosas, mujeres frágiles que se rompen al mínimo golpe, personajes desolados, dolidos, que se sobreponen una y otra vez de los golpes de la vida… Munro consigue algo que pocos autores pueden hacer y es que cada personaje sea único, que esté vivo, que respire y sufra, como nosotros mismos. Y al final de cada relato te preguntas cuánto has conocido a esa persona y cuánto has dejado de conocerla, al igual que te lo preguntas de aquella compañera de clase o del trabajo.

¡¡¡FELIZ  LECTURA!!!