lunes, 8 de agosto de 2022

Todos los cuentos | Gabriel García Márquez

 


Todos los cuentos | Gabriel García Márquez

“Aquella vez empezó a notar la presencia de «el otro». Lo imaginaba en todas partes.  Metido en los rincones, detrás de las puertas; espiando cada uno de sus gestos, cada movimiento suyo. Alcanzaba a ver la forma escurridiza, la huida precipitada. En el comedor «lo» veía fugarse después de haber derramado un frasco de láudano sobre los alimentos”

Pasaje de Todos los cuentos (Spanish Edition)

Gabriel García Márquez


Es de mis mayores alegrías llegar a agosto, no solo por las vacaciones sino por la lectura de este mes, que muy honrada me siento de presentar el libro de este escritor querido y reconocido por ser el padre del realismo mágico, nada más y nada menos que Gabriel Garcia Márquez con su libro “Cuentos reunidos”. Espero que este libro nos haya acompañado en las vacaciones y todo el mes como un susurro en nuestro oído y colores a nuestros ojos.

¿Por qué propuse este libro? Pues me llamó la atención que Carlos Andrés (mi esposito) lo tenía en sus reliquias antiguas y al abrir la primera página dice: "Me lo regaló Andrés (abuelo) en navidades de 1984". Y bueno faltaba mas, les dejo la foto.


Gracias a este club me he llevado muchas sorpresas con la viñeta “cuentos”, ya que siempre estigmaticé que era solo para niños o que no tenían historias mayor relevancia por el contenido corto. Sin embargo, personalmente he leído varias joyitas. Por ello espero les gusten estos cuentos tan especiales, crudos y líricos que van a deleitarnos este mes de agosto.

Los libros del Gabo que hemos leído y valorado son libros con dolor, asombro, felicidad, esperanza y tristeza; desde Cien años de soledad y Crónica de una muerte anunciada hasta Todos los cuentos. Por más que digamos que hay escritores de escritores, todos sabemos lo bueno que es él, su Nobel de 1982 nos lo dice.

Muchos hablan de que sus cuentos son mejores que sus novelas. Yo se lo dejo al club, a sus comentarios, descubramos que encontramos en ellos.

Entre 1947 y 1955, Gabo escribe y publica once cuentos, entre los que se destacan La tercera resignación, su primer relato -fuertemente inspirado por la literatura de Franz Kafka-, Ojos de perro azul y Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo, donde se hace referencia por primera vez al pueblo que luego sería el escenario central de su obra: Macondo.

¿Qué es el realismo mágico?

Como autor de ficción, García Márquez es siempre asociado con el realismo mágico. De hecho, es considerado, junto al guatemalteco Miguel Ángel Asturias, figura central de este género. El realismo mágico se usa para describir elementos que tienen, como es el caso en los trabajos de este autor, la yuxtaposición de la fantasía y el mito con las actividades diarias y ordinarias.

El realismo es un tema importante en todas las obras de García Márquez. Él dijo que sus primeros trabajos (con la excepción de La hojarasca), como El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora y Los funerales de la Mamá Grande, reflejan la realidad de la vida en Colombia y este tema determina la estructura racional de los libros. Dice: «No me arrepiento de haberlas escrito, pero pertenecen a un tipo de literatura premeditada que ofrecen una visión de la realidad demasiado estática y exclusiva».


El Gabo y sus cuentos

Resulta normal, y hasta casi lógico, que al pensar en la figura de Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia, 6 de marzo de 1927 – Ciudad de México, México, 17 de abril de 2014) lo primero que se nos venga a nuestra mente sea la imagen del gran novelista, ganador del Premio Nobel de Literatura en el año 1982. Esto es algo incuestionable, porque desde La hojarasca (1955) hasta Memoria de mis putas tristes (2004), pasando por la mítica Cien años de soledad (1967), o por cualquiera de sus otras siete novelas, el escritor colombiano se ganó, tanto dentro de la crítica literaria como entre los lectores, el reconocimiento de gran novelista. 

No obstante esto, se podría decir, que lo que forma la base de su gran literatura son los relatos cortos, los cuentos. Las historias breves, dentro de la literatura de Gabo, están presentes, no solo en los cuatro libros de cuentos que encontramos dentro de su obra, sino también en la gran mayoría de novelas, en los guiones cinematográficos y en su vasta obra periodística. El propio autor reconoció, en más de una oportunidad, que para él son las “pequeñas historias” las que hacen interesante y fantástico al mundo. 

En su libro de memorias, Vivir para contarla (2002), como en numerosas entrevistas, García Márquez refirió cómo las anécdotas de antiguas guerras referidas por su abuelo, un coronel a quien llamaba Papalelo y los relatos fantásticos de apariciones que le contaban las mujeres de su casa, se conjugaron en su mente y pasaron a ser un material primario e importantísimo de su universo literario. 

Si bien es cierto que García Márquez comenzó su andanada literaria, como tantos otros escritores, con la poesía y después escribió algunos comentarios humorísticos, las primeras producciones literarias importantes fueron sus cuentos. El primero que registran sus memorias, es el titulado Psicosis obsesiva, un relato fantástico, de su época de estudiante de bachillerato en el Liceo Nacional de Varones de Zipaquirá. A partir del año 1947, el más reconocido de los autores colombianos, comienza a escribir relatos breves, cuentos, de forma más sistemática. Los primeros fueron publicados por el diario El Espectador de Bogotá, van desde el año 1947, con la publicación de La tercera resignación, el 13 de septiembre de 1947, hasta el año 1955. Estos primeros relatos fueron reunidos y publicados en forma de libro, recién en el año 1974, en la obra titulada Ojos de perro azul. 

Posteriormente a la etapa bogotana, encontramos los relatos escritos en la costa colombiana, cuando García Márquez se desempeñaba como periodista en Cartagena de Indias y en Barranquilla. De esta época es el cuento Un día después del sábado, relato que obtuvo el primer premio de un concurso organizado por la Asociación de Escritores y Artistas de Colombia, y que figura en el libro Tres cuentos colombianos, publicado en el año 1954. 

Del año 1959, cuando García Márquez ya se encontraba nuevamente radicado en Bogotá, es el cuento Los funerales de la Mamá Grande. Este relato extenso, antecedente claro de Cien años de soledad, forma parte de un libro que lleva su mismo nombre, publicado en el año 1962. 

A finales de la década del 60, el Nobel colombiano comenzó a escribir una serie de cuentos, que algunos estudiosos de su obra dicen que estaban destinados a un libro de historias infantiles que nunca publicó. Estos relatos, junto con otras historias, pensadas en un principio como guiones cinematográficos, fueron publicados en el año 1972, bajo el título de: La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. 

El último libro de cuentos de Gabriel García Márquez se publicó en el año 1992, bajo el título de Doce cuentos peregrinos. Son relatos de inmigrantes latinoamericanos en el viejo continente, un libro que García Márquez decidió publicar el año en que se festejaron los 500 años de la llegada de los europeos al continente americano.

FICHA DEL LIBRO

Título: Todos los cuentos

Autor: Gabriel García Márquez

Editorial/Sello: Vintage Español, una división de Penguin Random House

Número de páginas: 456

Año de publicación original: 1973



Todos los cuentos es una propuesta de Soledad Rivera.


DIVISIÓN DE LECTURAS




Metas de lectura

Todos los cuentos se comentará en cuatro reuniones, los jueves 11, 18 y 25 de agosto, y el jueves 1 de septiembre.

El 4 de agosto tendremos meta de lectura, pero no habrá reunión por motivo de las vacaciones agostinas en El Salvador.


EL AUTOR



Gabriel José de la Concordia García Márquez (Aracataca, 6 de marzo de 1927-Ciudad de México, 17 de abril de 2014) fue un escritor y periodista colombiano. Reconocido principalmente por sus novelas y cuentos, también escribió narrativa de no ficción, discursos, reportajes, críticas cinematográficas y memorias. Fue conocido como Gabo, y familiarmente y por sus amigos como Gabito. En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura​ «por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real se combinan en un mundo ricamente compuesto de imaginación, lo que refleja la vida y los conflictos de un continente».

Producción literaria

Novelas

La hojarasca (1955)

El coronel no tiene quien le escriba (1961)

La mala hora (1962)

Cien años de soledad (1967)

El otoño del patriarca (1975)

Crónica de una muerte anunciada (1981)

El amor en los tiempos del cólera (1985)

El general en su laberinto (1989)

Del amor y otros demonios (1994)

Memoria de mis putas tristes (2004)

Cuentos

Los funerales de la Mamá Grande (1962)

La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972)

Ojos de perro azul (1972, recopilación de sus primeros cuentos)

Doce cuentos peregrinos (1992)

Narrativa de no ficción

Relato de un náufrago (1970)

La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile (1986)

Noticia de un secuestro (1996)

Periodismo

Cuando era feliz e indocumentado (1973)

Chile, el golpe y los gringos (1974)

Crónicas y reportajes (1976)

De viaje por los países socialistas (1978). Fue re editado por Penguin Random House en 2015 bajo el título De viaje por Europa del Este.

Periodismo militante (1978)

Obra periodística 1. Textos costeños (1948-1952) (1981)

Obra periodística 2. Entre cachacos (1954-1955) (1982)

Obra periodística 3. De Europa y América (1955-1960) (1983)

La soledad de América Latina. Escritos sobre arte y literatura 1948-1984 (1990)

Primeros reportajes (1990)

Obra periodística 5. Notas de prensa (1961-1984) (1991). La primera edición incluía notas de 1980 a 1984; a la de 1999 se le agregaron una nota de 1961, otra de 1966, tres de 1977 y una de 1979.

Obra periodística 4. Por la libre (1974-1995) (1999)

El amante inconcluso y otros textos de prensa (2000). Selección de notas publicadas en la revista Cambio.

Gabo periodista (2013). Panorámica de su obra periodística antologada y comentada por varios de sus colegas.

Gabo. La nostalgia de las almendras amargas (2014). Notas y respuestas a lectores publicadas en la revista Cambio.

Gabo contesta (2015). Respuestas a los lectores de la revista Cambio.

El escándalo del siglo (2018). Edición y selección de Cristóbal Pera y prólogo de Jon Lee Anderson.

Memorias

Vivir para contarla (2002)

Teatro

Diatriba de amor contra un hombre sentado (1994)

Discurso

Nuestro primer premio Nobel (1983)

La soledad de América Latina / Brindis por la poesía (1983)

El cataclismo de Damocles (1986)

Un manual para ser niño (1995)

Por un país al alcance de los niños (1996)

Cien años de soledad y un homenaje (2007), con Carlos Fuentes.

Yo no vengo a decir un discurso (2010)

Cine

Viva Sandino (1982). Guion. También publicado como El asalto (1983) y El secuestro (1984).

Cómo se cuenta un cuento (1995). Taller.

Me alquilo para soñar (1995). Taller.

La bendita manía de contar (1998). Taller.

Entrevistas

García Márquez habla de García Márquez en 33 grandes reportajes (1979). Recopilación y prólogo de Alfonso Rentería Mantilla

El olor de la guayaba (1982). Con Plinio Apuleyo Mendoza.

Protagonistas de la literatura hispanoamericana (1985). Con Emmanuel Carballo.

Textos anexos a Gabriel García Márquez. La escritura embrujada (2005). Con Yves Billon y Mauricio Martínez Cavard. Versión completa de la entrevista presentada en el documental La escritura embrujada (1998).

Para que no se las lleve el viento (2011). Recopilación y prólogo de Fernando Jaramillo

Tratos y retratos (2013). Con Silvia Lemus. Transcripción de la entrevista televisiva que Lemus realizó a García Márquez en Cartagena, en 1992.

Diálogo

La novela en América Latina. Diálogo (1968). Con Mario Vargas Llosa. Transcripción de la charla que sostuvieron ambos escritores en la Universidad Nacional de Ingeniería, en Lima, el 5 y el 7 de septiembre de 1967. Hay ediciones peruanas de 1968, 1991, 2003, 2013 y 2017. Alfaguara lanzó el libro en 2021 bajo el nombre Dos soledades. Un diálogo sobre la novela en América Latina.

Premios y reconocimientos

Premio Nobel. García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982, según la laudatoria de la Academia Sueca, «por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real son combinados en un tranquilo mundo de imaginación rica, reflejando la vida y los conflictos de un continente».

Su discurso de aceptación fue titulado La soledad de América Latina. Fue el primer colombiano y el cuarto latinoamericano en ganar un Premio Nobel de Literatura, después de lo cual declaró: «Yo tengo la impresión de que al darme el premio han tenido en cuenta la literatura del subcontinente y me han otorgado como una forma de adjudicación de la totalidad de esta literatura».

García Márquez ha recibido muchos otros premios, distinciones y homenajes por sus obras como los mencionados a continuación:

Primer Premio en el concurso de la Asociación de Escritores y Artistas, por su cuento Un día después del sábado (1955).

Premio de la Novela ESSO por La mala hora (1961).

Doctor honoris causa de la Universidad de Columbia en Nueva York (1971).

Premio Internacional Neustadt de Literatura (1972).

Premio Rómulo Gallegos por Cien años de soledad (1972).

Premio Jorge Dimitrov por la Paz (1979).

Medalla de la Legión de Honor de Francia en París (1981).

Condecoración Águila Azteca en México (1982).

Premio cuarenta años del Círculo de Periodistas de Bogotá (1985).

Miembro honorario del Instituto Caro y Cuervo en Bogotá (1993).

Museo: El 25 de marzo de 2010 el gobierno colombiano terminó de reconstruir la casa en que nació García Márquez en Aracataca, pues había sido demolida cuarenta años atrás, e inauguró en ella un museo dedicado a su memoria con más de catorce ambientes que recrean los espacios en los que transcurrió su niñez.

En el Este de Los Ángeles (California), en el municipio de Las Rozas de Madrid y en Zaragoza (España) hay calles que llevan su nombre.

En Bogotá el Fondo de Cultura Económica de México construyó un centro cultural que lleva su nombre, inaugurado el 30 de enero de 2008[6].

En 2015, el Banco de la República de Colombia anunció una nueva serie de billetes en donde aparecerá su imagen, más exactamente en el billete de $50.000 pesos que iniciará su circulación en el 2016.

Fuente:

https://culturamas.es/2016/04/25/gabriel-garcia-marquez-y-el-cuento/

https://es.wikipedia.org/wiki/Gabriel_Garc%C3%ADa_M%C3%A1rquez#Realismo_m%C3%A1gico

lunes, 11 de julio de 2022

Viñetas de una biografía: La cabeza de Orfeo y una tierna muerte.


Viñetas de una biografía:

 La cabeza de Orfeo y los sueños tiernos de mi muerte

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Orfeo en Brief Lives, The Sandman 


Debo el retorno a los cómics... y la verdad no esperaba volver a no ser por ellos. 

Madrugadas atrás, alargué el brazo hasta la librera para buscar algo, lo que fuera que me quitara de encima las pesadas letras de los libros 'serios' que leía, que ya se sentían igual que mosquitos en noche acalorada y sin ventilador. Después de un rato en el estira y encoge terminé por elegir The Sandman: fables and reflections, arco seis de esta icónica serie de Neil Gaiman. Compuesto por historias autoconclusivas en las que Gaiman recorre los tiempo de César Augusto hasta fantasías épicas al estilo de las Las Mil y una Noche encontré, en la historia dedicada al mundo griego, la imagen olvidada de la cabeza Orfeo, que, curiosamente, en las ultimas semanas, como símbolo de algo, se ha apropiado de mi cabeza; así que me quiero obligar a creer que desde el principio eso era lo que buscaba…

En la genealogía de Gaiman dentro de The Sandman, que admirablemente sigue con historicidad la construcción de su particular mitología, Orfeo es el primer hijo de Morfeo y de Calíope; Morfeo, llamado Oneiros en esta coordenada de realidad, es Sueño, el antihéroe de The Sandman. No quiero extenderme en la historia o en el mismo Orfeo pues considero que no es el lugar para desenvolver un símbolo como este que lleva, en alguna parte, un nudo violento de mi intimidad; me limitaré a decir que: al cierre de la historia, Orfeo, en una especie de un cima existencial, desmembrado a causa de las Bacantes - cosa contraria al mito pues se da por entendido que Orfeo muere a causa de las Ménades - termina a orillas del mar… su cabeza yace a orillas del mar. 

    Morfeo se presenta, se dirige a su hijo, y este le solicita un último acto de paternidad y misericordia: “Por favor. Padre. Ayúdame. Ayúdame a morir”, y de pronto escucho ese mismo lamento en otra voz, Eli, Eli… 

Ampliar imagen: el juego central de las viñetas es al que hago referencia. 
Fables and Reflections, The Sandman (1991-1993)


Lo de Orfeo no es un morir cualquiera. Orfeo, sin brazos, sin música, sin cuerpo, sin amor, ha sido transformado en una criatura de mirada y voz que le pide a su padre ser sumergido en el la ceguera, el silencio y olvido; sin eso, sin muerte, Orfeo no tiene más que consciencia de sufrimiento, reiterado y vertiginoso recuerdo de perdidas y tristezas. Sin muerte, la vida de Orfeo es ver, una y otra vez, como la nube huérfana sobre el mar azul e indiferente recrea a Eurídice que desaparece a las puertas del infierno... y eso, para él, es la muerte que ni termina de llegar y que tampoco acaba.

Orfeo, no es más grande que un niño de pecho, le pide a su padre, el señor de los sueños, el acto tierno de una muerte. Morfeo, el padre, inquebrantable, con mirada fija y el semblante por siempre tenso, se niega a su hijo con: “Tu vida es tuya Orfeo. Tu muerte también. Siempre y para siempre tuya”. 

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Dan Clowes, My Suicide, Eightball (1992).
Contraria a la opinión de los que dicen conocerme, Clowes me hace sentir bastante normal.


De chico fantaseaba tanto con la posibilidad de morir siempre y cuando Dios o la muerte estuvieran dispuestos a cumplirme una tan sola condición: una vez que estuviera muerto, yo, hecho fantasmagoría, tendría la posibilidad de pasearme en la funeraria para ver de cerca, muy de cerca, no solo los pechos de las mujeres y olfatear sus cuellos, sino que también inspeccionaría las caras largas de los presentes; juzgaría con mucho astucia el grosor específico de cada una de sus lágrimas y me detendría a escuchar las murmuraciones entre amigos y familiares para saber que es lo que hablaban acerca de mí, de mi muerte. Todo eso, pensaba, lo quería para descubrir el secreto de lo que mi muerte es para los otros y una vez descubierto el significado, tomaría mi espectralidad, satisfecho, quizá feliz, y me largaría allá dónde van los fantasmas… fue hasta toparme con My Suicide de Dan Clowes que reflexione que esta idea, posiblemente, es un tanto común, y que desear morir, de igual forma, también puede ser algo igual de común...


Dan Clowes, My Suicide, 20th Century Eightball (2011).
En mi fantasía, mi fantasma era más una imagen similar a la mía, un poco 'vaporosa' pero aún así muy idéntica, sospecho que lo pensaba en estos términos por dos motivos: 1. O para mantener intacta alguna especie de experiencia física que me permitiera no solo ver y oler los pechos de las mujeres sino también para poder tocarlos o 2. para sostener que quien estaba muerto en efecto era yo; conociéndome diré que lo hacía por las dos aunque estuviera más al tanto de una (je).


Visto desde aquí, a no mucho de llegar a los treinta y tres años, pienso que ese deseo de morir se sostenía por una desesperante angustia de saber, con claridad, quién era, quien fui.

Estas fantasías no se limitaban a la construcción mental del escenario fúnebre, para que este tuviera sentido yo tenía que, antes que nada, pensar en el momento previo de la muerte: enfermedades, casi siempre de tipo terminal, pero sin la perdida de consciencia, o ser yo quien se daba la muerte; esa dos eran mis alternativas favoritas, ¿por qué? Tanto mi fantasma en la funeraria y el suicido dejan al descubierto un proceso inalterable: yo, Alex Escobar Blanco, quiero ser testigo de la muerte, quiero ser testigo consciente de mi propia muerte, quiero saber que soy yo quien muere y no alguien o algo más. Revivir esto mientras escribo no solo me permiten ver la fuerza que estas fantasías siguen ejerciendo en mí como una variante más de ese principio de muerte que embarra todo cuanto hago ( ¿o qué? ¿nunca me han escuchado hablar?). Pero yendo más acá, las fantasías me vuelcan en preguntas como: ¿en qué posición estoy junto a este asunto de la muerte ahora? ¿Acaso me sentía culpable en el fantaseo de mi propia muerte? Y si fuera así, ¿culpable de qué? ¿Soy cobarde por pensar en mi propia muerte? ¿Puede un niño ser cobarde al pensar que estaba en la capacidad de morir por su propia cuenta? 

En las tardes solía acercarme a la cocina, en el azulejo manchado de puntos negros se hacían nueve rombos de luz por efecto del sol y las protecciones del vidrio, de las gavetas de la alacena sacaba un enorme cuchillo de mango negro e imagina que si lo movía cerca de la luz que entraba por la ventana, destellaría un copo de luz como estrella navideña o el ojo de Morfeo dentro de los cómics. Llevaba el cuchillo cerca de uno de los brazos, compara la longitud de uno con el otro y aprovecha a anticipar el dolor que el metal haría en mí, y yo, en ese preciso momento, no tenía miedo absolutamente de nada, repito: yo no le tenía miedo a la idea de cortarme los brazos o meterme el cuchillo en el pecho, no tenía miedo ni de morir y tampoco miedo de vivir… pienso que mi muerte la veía como un mas allá de la vida y del dolor. 

He realizado estas entradas, las pasadas viñetas de una biografía, movido por un principio vital, es decir, a través de imágenes he logrado, medianamente, hacer un recorrido de mi vida. La manera en que he escrito la mayoría de entradas están cargadas de una sensación de estatismo, de terminación; escribo asumiendo en que cada vuelta al pasado, a través de la memoria, proyecto el futuro como una dimensión acabada: escribir una biografía, estoy convencido, es como una forma de morir, de dar por cerrado el tiempo, que, entre más reflexiono e indago, es en principio algo indeterminado. De Aristóteles, San Agustín, hasta Proust y Heidegger habría mucho qué hablar al respecto, pero tal y como he pretendido, tal y como me tiendo con cada bit que simula una blanca hoja de papel y una pluma que se ha vuelto digital (a dos manos y seis dedos) quiero hablar de esto que hoy sigo siendo.

    La primeras nociones de muerte, y puedo estar equivocado, me vinieron con la fabulosa colección de Editorial Planeta Deagostini, de no sé cuantos volúmenes, de Dinosaurios. Una revista que llegó al país no sé si por supermercados o librerías o si esta era mensual o quincenal, pero se convirtió en uno de los obsequios más significativos de mi niñez. Recuerdo ver a mi mamá sobre la calle de mi infancia, una Comala en el corazón secreto de Mejicanos, intentando resguardar detrás de su cuerpo un paquete. Caminaba con la mirada aguzada en las reacciones de mis ojos detrás de las enormes gafas de carey con las que inicie esto de ser un cuatro ojos. Miraba su rostro, ella se topaba con el mío y cuando la pequeña rata que era se le escurría alrededor del cuerpo para dar con el paquete ella hacía uso de lo que ahora a mí me sobra… se aprovecha de su notoria altura llevándose el paquete a lo más alto que da su brazo. Lo que me enternece en este preciso instante que escribo, es el pensar que si ese gesto pasara cualquier día de estos, tengo la seguridad de que mi mamá buscaría la manera de mantener el paquete lejos de mí entre sus manos en lo alto. 

Ella entraba a la casa y me entregaba la revista. 


Dinosaurios, Planeta Deagostini, (1993-1998)



El volumen era casi que 25 páginas de un compendio visual de una de las pasiones infantiles por excelencia. La primer revista de Dinosaurios correspondía al Tiranosaurios Rex, el cual nunca fue mi favorito. Algo en el limitado tamaño de su extremidades superiores me parecía ridículo. Mi fascinación venía, sobretodo, por los Triceraptos y los acorazados, ellos me resultaban más complejos… aunque los datos editoriales han sido un tanto complicados hasta este momento de la entrada, a lo mejor se deba a que no estoy tan interesado a pequeñas lecciones de historia ‘comiquera’, puedo escribir que el lanzamiento de Planeta Deagostini de su enciclopedia de Dinosaurios se debe, supongo, a que ellos también fueron los encargado de imprimir Tierra de Dinosaurios en 1993 de Marvel a través de su sello Forum; el cómic fue producido por Lanning, Gascoine y White en una época que Spielberg capturó la imaginación con algo hasta el momento imposible, pero si habló de esto me llevaría a hablar de Gertie, la primera ‘ánimación’ de un dinosaurio hecha por uno de los precursores del cómic: Winsor McCay, tendría que hablar de la razón por la que Batman, en tiempos más entretenidos, guarda en la baticueva un dinosaurio o por que mi hermano vio 93 veces, en VHS, la película de Spielberg o por que me primer deseo profesional era el de la paleontología en su sentido más puro o la primera conexión auténtica con la psicología de Jung o el resentimiento, el primero quizá, el resentimiento consciente, de un regalo que jamás me dieron hasta casi veintitantos años después: un huevo de dinosaurio.

Tanto la Dinosaurios y Tierra de Dinosaurios estaban hechos a la sombra de Jurassic Park. 


Tierra de Dinosaurios
,
Forum Cómics por Planeta Deagostini (1993).

Gertie, Winsor McCay (1914).



Interior de la Baticueva, no tengo las referencias del recorte pero no es una noción moderna que Batman tenga tantas babosadas. En la siguiente hay una que data a un período inicial, igual de ridículo como lo es de feliz. El dinosaurio se encuentra al lado superior derecho, debajo del título.




Pero el momento estelar, el contacto con la muerte, al menos para los intereses que trabajo aquí, no viene por las recreaciones y ambientaciones del supuesto hábitat y modo de vida de los dinosaurios, cosa que supondría un exceso de fe digno de cualquier metafísica - pero claro, le llaman ciencia y todo parece verdad -: al final del libro existía un pequeño espacio de dos o tres páginas dedicado a un sección en la que retrataban algún personaje prominente de la paleontología por medio del cómic; esto, como es de suponer, llevaba a exponer toda aquella fantasía de los dinosaurios de las primeras páginas en su forma real de contacto con nosotros, me refiero a presentarlos en-su-tiempo-nuestro, cuya forma es la del fósil.

    La impresión de un cadáver, de lo muerto-con-forma, la obtuve de los fósiles de los dinosaurios. 



Dinosaurios, Planeta de Deagostini. 
No he querido rastrear al fascículo al que pertenece esta historia, pero sí estoy seguro de que tiene dos partes, está entre las primeras diez publicaciones y que era de mis favoritas. 


Que pudiera recrearse una forma con los huesos, que la muerte estuviera supeditada a la vida en algún sentido y que esta intervención simulara una vitalidad sin la necesidad de vida, fue el primer contacto con la muerte y un contacto singular… y también puedo escribir que este oficio que se ejerce sobre el fósil es la misma insistencia de mi parte de volverme un fantasma una vez muerto. 

Habrá sido esta contemplación la que me llevó, sin darme cuenta, a la idea de qué una vida solo se captura en la muerte, pero ha sido tan radical que se volvió extensiva a muchos campos. El proceso de apocalipisización es efectivo aquí y digo que el amor se captura en la muerte, el sexo se captura en la muerte - igual que algún personaje de Bataille -, la creación en la muerte y así, la vida se captura en la muerte porque una y otra son tan mías, siempre y para siempre. Mi infancia dotó de muerte las cosas y esta muerte, es, para mi, la forma de revitalizar o más bien de dimensionar la fuerza de estos campos que florecen en la vida. 

    Fui un niño dulce, al menos eso dicen, pero solo yo puedo decir que hubo algo en mí entre el gris, el horror y la tristeza que nunca demostraron su causa y siempre presente (¿recuerdan aquella entrevista que hice en Una entrevista a Briony Tallis y la experiencia del volcán al centro de la alfombra y el fin del mundo y el inmisericorde Dios que era y que ríe? ¿y ustedes creen que eso es un juego de infancia?) 

    Muchas de las fotografías de mi niñez sacadas por una tía con un astuto ojo para lo inesperado, capturaron esta viñeta de la tristeza y melancolía, de los gris sin fundamento… no hace mucho, fue mi madre revisando los álbumes que reparó en ello:

 - No entiendo porque en varias fotos salís así... - Me dice sujetando la fotografía entre sus manos mojadas. Acaba de lavar unas uvas.

-¿Cómo? - Acerco mi cabeza a la foto y tomó del plato algunas uvas para mí. 

- Triste. Pareces un niño triste y no entiendo por qué - Y ambos comemos las uvas bien redondas y moradas en silencio.  

Por ahora remarcaré este cierre con una pregunta, y tengo la confianza que los cómics me traigan aquí, nuevamente, para continuar: ¿Qué se puede esperar de alguien que tiene por eje de cada cosa la muerte? 


S/F, posiblemente tenía unos 6 o 7 años.
Hasta la fecha, hay días, muchos, en los que me ausento y sumo, sin un argumento aparente, en una tristeza como si fuera un remolino que termina en un estanque de agua espesa y negra, una cosa muy dantesca... y veces recuerdo, con cierta lástima, a aquel verso de Rilke: Pero, dentro, en su interior, ¿quién le defendería; quién le rescataría del torrente de su origen allí?


... de las gavetas de la alacena sacaba un enorme cuchillo de mango negro e imagina que si lo movía cerca de la luz que entraba por la ventana, destellaría un copo de luz como estrella navideña o el ojo de Morfeo dentro de los cómics.


a.e.-



lunes, 13 de junio de 2022

La amiga estupenda por Elena Ferrante

 "El reto para quien escribe es llenar la distancia entre lo que vives y lo que cuentas, sentir físicamente el impacto de la narración, acercar el pasado de las personas a las que hemos querido, de las vidas ajenas tal como las hemos observado... Una historia, para tener forma, tiene que cruzar muchas barreras. A menudo, empezamos a escribir demasiado pronto, y las páginas aún están frías. Solo cuando la historia se acopla a nosotros como un guante, ha llegado el momento de contarla."

Elena Ferrante


Una amiga no nos cambia, pero sus cambios se unen discretamente a los nuestros 
en un continuo y recíproco esfuerzo de adaptación. 
Elena Ferrante


La amiga estupenda

Junio de 2022 

Club de la Buena Estrella

Una recomendación de Loida Pineda


SINOPSIS

Se trata del primer libro de la tetralogía Dos amigas que tiene como telón de fondo la ciudad de Nápoles a mediados del siglo pasado y como protagonistas a Nanú y Lila, dos jóvenes mujeres que están aprendiendo a gobernar su vida en un entorno donde la astucia, antes que la inteligencia, es el ingrediente de todas las salsas. La relación a menudo tempestuosa entre Lila y Nanú tiene a su alrededor un coro de voces que dan cuerpo a su historia y nos muestran la realidad de un barrio pobre, habitado por gente humilde que acata sin más la ley del más fuerte, pero La amiga estupenda es mucho más que un trabajo de realismo social: lo que aquí tenemos son unos personajes de carne y hueso, que intrigan al lector y nos deslumbran por la fuerza y la urgencia de sus emociones.

Correspondiente a la viñeta "Literatura italiana", el libro La amiga estupenda (Traducción del título "L'amica geniale") de Elena Ferrante, nos conduce por las calles de un barrio pobre de la ciudad de Napoles en los años sucesivos a la segunda postguerra del siglo XX.   

La trama de transcurre mientras Lenù (Elena Greco) y Lila (Raffaella Cerullo) -vecinas desde los 6 años-, crecen, tejen sueños y enfrentan desafíos que anteceden (y propician) el curso que tomará la vida de cada una en medio de un vaivén de emociones y contradicciones propias de la adolescencia y de la vida en un contexto social determinado y determinante.

En las barriadas pobres vale más ser listo que ser brillante, en eso radica a veces la supervivencia. Lenù y Lila nos lo recuerdan en medio del espacio social en el que van creciendo y en el que convierten su amistad en un amuleto para la supervivencia, donde lo común las une y lo diferente las sostiene en medio de un camino que se recorre entre la admiración y el antagonismo en un tiempo a mediados de un siglo donde cambiaron muchas cosas, entre ellas la manera de ser mujer y de enfrentar los desafíos del mundo.  

El amor mutuo por la lectura y la escritura es el eje alrededor del cual giran los aconteceres de esta historia que nos hace recordar que las relaciones interpersonales se mueven entre la oscuridad y la pureza a la vez, que entre el negro y el blanco existen muchos tonos de azul y que sobre esa premisa se recorren trayectos al lado de personas dejando huellas y permitiendo que nos toquen el corazón.  

Es imposible leer este libro sin recordar nuestro propio camino de amistades compartidas, casi tan imposible como evitar rendirse a la pluma de esta escritora acaso “geniale” que desde los primeros párrafos del libro nos hace saber que tenemos ante nosotros un libro estupendo.

Lila y Nanú compran un ejemplar de Mujercitas, un ejemplar propio. Lila ya lo conocía, lo había leído y quería tenerlo para devorarlo una vez tras otra. En cuanto fueron propietarias del libro, explica Lenù, comenzaron a verse en el patio para leerlo unas veces en silencio y otras, en voz alta, pero siempre una junto a la otra. La lectura de Mujercitas les duró meses, lo leyeron tantas veces que el ejemplar terminó rompiéndose, desgajado como una mandarina, perdió el lomo y comenzaron a salírsele los hilos hasta su total fragmentación.
Pero, al fin y al cabo, era suyo, el primer libro que poseyeron. 
Seguramente sea en ese momento exacto cuando las dos niñas que eran entonces se hicieron amigas. 
Sin esa lectura conjunta de Mujercitas
no habría saga, se hubieran ido cada una por su lado.”  
Elena Ferrante


Elena Ferrante

Escritura y anonimato

El seudónimo Elena Ferrante se presentó en las librerías italianas en 1992, pero fue en 2012 cuando se empezó a hablar de lo que se conoce como el fenómeno Ferrante con la publicación de la primera novela de su tetralogía Dos amigas, que rápidamente se convirtió en un éxito de ventas internacional.

Al momento de hablar de sus personajes aparece una certeza que puede comprobarse en sus ficciones en las que no hay malos o buenos, extremos observados con una vara moral. 

Dos amigas

La tetralogía Dos amigas, protagonizada por Lila y Lenù dentro de un universo napolitano en el que la autora se hace cargo de la época, de los conflictos de cada período y de las decisiones de dos mujeres que desafían a su clase para proyectar destinos diferentes -fundamentalmente- a los de sus madres.

Sobre sus personajes dice "Se me antojan falsos cuando muestran una nítida coherencia; me enamoro de ellos cuando dicen una cosa y hacen lo contrario".

Y en una reflexión acerca de cómo trabajó a esas dos protagonistas de las novelas encontramos una definición acerca de lo que es para Ferrante escribir.

"La escritura es, en definitiva, una jaula en la que nos metemos enseguida, desde la primera línea que escribimos", el desafío consiste en aprender a utilizar con libertad la jaula en la que nos encontramos encerradas. Se trata de una dolorosa contradicción: ¿cómo utilizar con libertad una jaula, ya sea esta un género literario sólido o costumbres expresivas consolidadas o incluso la lengua misma, el dialecto".

Para Elena Ferrante, el dialecto es casi un tema recurrente: confiesa que escrito siempre le resultó artificial y lo borró, desistió de incorporarlo, en cambio lo transformó en un italiano con entonación napolitana. A su oído le resultaba una traición esa transcripción. De esos detalles se van construyendo los personajes de sus libros, hombres y mujeres que están dispuestos a pagar costos por moverse en el mundo, que están atravesados por la violencia pero también la saltan, se la apropian y se vuelven a parar ante sus posibilidades.

Las mujeres sin duda son las que pagan los costos más altos: en muchos casos es la locura las que las define, las victimiza y las expulsa de esa vida en sociedad en la que la maternidad no es un rol dado, establecido y adaptable para todas por igual. Están las que se entregan al cuidado -las menos-, las que aun amando a sus hijos deciden alejarse o priorizar caminos personales en los que ellos no entran, aunque sea por un tiempo.

La escritora dice que el relato de la escritura de esas protagonistas es "el hilo que mantiene unido todo el encuentro-desencuentro de las dos amigas y con él, la ficción del mundo, de la época en la que ellas actúan". (Fuente: Télám)

Anonimato

No son pocos los autores a lo largo de la historia que, por distintas razones, han recurrido a un seudónimo para dar a conocer sus obras. 

El diácono anglicano Charles Lutwidge Dodgson, firmó “Alicia en el país de las maravillas” (1865), su obra más conocida, como Lewis Carrol. Lo hizo porque quería separar su vida privada de la literaria, lo mismo que George Orwell, que adoptó su seudónimo para no avergonzar a sus padres.  A veces el éxito ha enmascarado el nombre real de muchos autores. Que J.K Rowling firmase con nombre de hombre una novela para adultos en 2013, solo tuvo que ver con intentar huir de la fama. Entonces fue Robert Galbraith.

A propósito de este punto, encontré algo que ella dijo en una de las pocas entrevistas (vía correo electrónico) que ha concedido.

“Un lector debe establecer con un texto una relación de confianza. La atención mediática que está totalmente fundada en dar cuerpo y voz a la estrella del momento ha acostumbrado a los lectores a la idea que cuenta más el contacto con la miserable existencia del productor de las obras que con la obra misma. Escaparse de esta forma, se desvía de la confianza, la daña. De otra parte, no siento que pueda comunicarme de otro modo sino es escribiendo. El hecho de no aparecer no sirve para procurarme lectores, sino para escribir en libertad”. 

Elena Ferrante

Esa respuesta tan auténtica me hizo reflexionar sobre mi propio hacer como lectora, como buena militante de este club, estoy acostumbrada a conocer de antemano al autor o autora de la obra que leo y agradezco el tiempo que en el club dedicamos para escudriñar biografías intentando descubrir detalles y -por qué no- algún desliz de los autores que leemos, al esfuerzo por conseguir organizar conversatorios y la oportunidad de hacer alguna pregunta o hacernos de un autógrafo en el ejemplar que hemos leído y todo eso siempre me ha parecido bueno, emocionante y a la vez un auténtico plus al mero placer de leer.

Sin embargo, sobre Elena Ferrante no solo nosotros, sino todo el universo que la lee tiene que conformarse hasta el momento con la especulación que en ciertos aspectos llega a ser más bien una adivinación misteriosa e intrigante respecto a prácticamente todos los aspectos sobre quién es, qué edad tiene, se ha casado, cuántas veces, es madre, no lo es, tiene familia, hermanas, hermano, pero no sabemos nada, solo puras ataduras de cabos. Por ejemplo, se especula que es napolitana, que es madre, se llegó a pensar que incluso no es una mujer, o que no es una sola persona sino tal vez una pareja que escribe a dos manos, etc. 

Si nos ponemos a buscar un poco en Internet sobre la identidad de Elena Ferrante, podemos encontrar el trayecto de una verdadera cacería, el interés por saber quién se escondía detrás del seudónimo y la presión sobre sus editores, Sandro Ferri y Sandra Ozola, para que lo desvelaran ha llegado a límites de locura: detectives, periodistas, exposición de cuentas bancarias, hackeo de redes sociales, creo que si vamos más allá probablemente habrá consultas con adivinos, preguntas a las cartas del tarot, estudio de los astros en el firmamento, y quien sabe qué cosas más, todo para evitar que una personas que decide ser anónima lo consiga, después de todo vivimos los tiempos donde la exposición pública es prácticamente una forma de vida y al parecer el anonimato se considera una especie de traición.

Al respecto, varios nombres salieron a la luz a lo largo de los años, el más pujante es el de Anita Raja, la directora de la serie Azzurri que había publicado L'amore molesto, pero también se sospecha de Goffredo Fofi, consultor, traductor y amigo íntimo de los editores Sandro Ferri y Sandra Ozzola. Otros recurrentes son Domenico Starnone, marido de Raja, Fabrizia Ramondino y Michele Prisco.

El periodista italiano Claudio Gatti inició una investigación para descubrir quién era en realidad Elena Ferrante llegando en 2016 incluso a publicar un reportaje sobre las cuentas de la editorial E/O para demostrar que la traductora italiana Anita Raja era la misma persona que Ferrante. Esa información llegó a ser confirmada desde el perfil de Twitter de Anita Raja, aunque después se supo que había sido el periodista Tommaso Debenedetti, conocido por publicar entrevistas falsas con famosos, quien la había suplantado en la red social. Ni la editorial ni la propia Anita Raja han confirmado al sol de hoy nunca estas afirmaciones.

Personalmente pienso que dedicar más tiempo a especular sobre el misterio de la identidad privada de Elena Ferrante que a conocer su obra, me aleja del objetivo de la misma autora al escribir y por tanto, no voy a hacer conclusiones respecto a si es esta u otra persona, no daré por sentada ninguna de las teorías, no voy a asumir que sí es tal persona, más allá del hecho de que sí creo que se trata de una mujer, fuera de eso, el asunto de quién es Elena Ferrante para mí, queda cerrado. 

“Si mañana me dijeran que Elena Ferrante es un hombre o que Elena Ferrante es un grupo de personas, me sentiría perdida, pensaría que quizá no soy tan buena lectora si no he podido leer entre líneas, ver engaño. Pensaría que hay algo misógino y perverso en la idea de encerrar la literatura en un seudónimo femenino cuando tantas, tantísimas veces a lo largo de la historia las mujeres han tenido que esconderse para escribir. Y al mismo tiempo, poco me importa la identidad de Ferrante porque sus libros estarán siempre conmigo, y Lenù y Lila están tan dentro de mí como la Jo March de Louisa May Alcott, la Elizabeth Bennett de Jane Austen o la Andrea de Laforet, todas ellas “chicas raras” como yo.” 

Carmen G. de la Cueva, Periodista, escritora y editora. 

Ficha técnica de LA AMIGA ESTUPENDA


Estos son algunos de sus libros publicados.  Además hay literatura infantil y artículos.

·       En los márgenes

2022  

2020  

·       La invención ocasional

2019  

·       La hija oscura

2018  

·       La frantumaglia

2017  

·       La niña perdida

2015  

·       Las deudas del cuerpo

2014  

·       La amiga estupenda

2012  

·       Un mal nombre

2012  

·       Crónicas del desamor

2011 (2015)  

·       Los días del abandono

2004 (2018)  

·       El amor molesto

            1992 

   

BIBLIOGRAFÍA

Lecturalia 

El País

Télám 

Wikipedia 

Revista 

Librújula 

Revista CTXT 

Como una colaboración con mi amiga Loida he preparado esta entrada, aunque ella fue quien propuso y modera el libro. Esta es una publicación de María Ofelia Zúniga, con la revisión de Loida Pineda y con mucho cariño para los miembros del Club de la Buena Estrella. 

Muchas gracias por leerla.