martes, 23 de febrero de 2021

ROBOTS: EXPECTATIVA / REALIDAD


Hablando de robots durante febrero surgió la idea sobre hacer un post para hablar sobre inteligencia artificial (IA) haciendo un contraste del mundo real con el mundo de los robots de Isaac Asimov en el libro Yo, robot.    


Lo que sigue es el resultado de una conversación entre Marlon Hernández y yo respecto a los alcances de la automatización en nuestra realidad actual, sus avances más significativos y algunas de las maneras en que esta afecta o beneficia nuestra manera de vivir.  Reconocemos que nos ha quedado un poco largo ya que el tema tiene tantas ramas y bifurcaciones que llegado el momento simplemente nos emocionamos.  


Personalmente he disfrutado y aprendido muchísimo escribiendo este artículo a cuatro manos. Agradezco la paciencia y la disposición para cada una de las respuestas. Les sugiero que no se pierdan los enlaces para los distintos subtemas, que abran su mente y que se permitan disfrutar este recorrido por el mundo de la robótica.  


La literatura vs la vida real. 


María Ofelia: Para comenzar, Marlon, como sabemos, los humanos del libro de Asimov viven en una sociedad donde los robots son ya producto de tecnologías muy avanzadas, por tanto, existe una inquietud ante la posibilidad de que un día los robots llegaran a ser tan autónomos e inteligentes que pudieran apoderarse del mundo y esclavizar a la humanidad. Para evitar tal escenario y a la vez intentar disuadir el miedo colectivo hacia los robots, se crearon las 3 leyes de la robótica con las cuales se garantiza de alguna manera que los robots, por más avanzados que sean, no representen un peligro para la humanidad, aunque al leer los distintos cuentos podemos ver aún dentro de ellas existen vacíos.  


En vista de ello me surgen algunas dudas: ¿en la actualidad siguen teniendo peso esas leyes en cuanto a la programación de los robots que se van desarrollando o ya hay leyes o enunciados que las hayan superado o que garanticen de una mejor manera la seguridad tanto de los seres humanos como de los robots? 


Marlon H: Las tres leyes de la robótica son uno de los textos más conocidos de la ciencia ficción y han tenido una gran influencia sobre las mentes de las personas que actualmente trabajan en el campo real de la robótica, sin embargo, es necesario decir que las leyes no tienen (y quizá no lleguen nunca a tener) una aplicación directa en la vida real). 


Antes que nada, los robots están muy distantes a tener las capacidades de discernimiento propio que tienen las máquinas de Asimov y, aún sin eso, es muy difícil traducir a código un dilema moral como el que en su fondo plantean las tres leyes de la robótica.  


Los robots de la vida real, como toda máquina, cuentan con ciertos lineamientos que buscan, hasta donde es posible, garantizar que su funcionamiento es seguro para los humanos que interactúan con ellos.  A final de cuenta las máquinas no son ni buenas ni malas, buenos o malos son los usos que nosotros le damos.  


MO: Esa última parte que has dicho es la frase que los seres humanos que estamos viviendo toda esta revolución tecnológica y que presenciamos como los robots salen de las pantallas y los libros para convertirse en seres reales que nos ayudan en distintas áreas de la vida, no deberíamos olvidar nunca: “las máquinas no son ni buenas ni malas, buenos o malos son los usos que nosotros les damos”.   


Robots en las fuerzas armadas. 


MO: Al leer esa frase recordé una noticia que leí en estos días sobre usos de la en armamento militar. Era sobre un proyecto llamado ATLAS -Advanced Targeting and Lethality Automated System (Sistema Automático Avanzado de Objetivo y Letalidad)-.   


La idea del proyecto es dotar a tanques de IA que les permita identificar y atacar objetivos mucho más rápido que el actual proceso manual. El Departamento de Defensa de EEUU justifica esto diciendo que se logrará un nivel de precisión mucho mayor y que la decisión final de disparo estará siempre bajo el control humano. 


Esta y otras noticias similares me dan pie para pedirte que hablemos entonces sobre la ética y la moral en la robótica militar.  


Si como has dicho antes sería difícil traducir a códigos un dilema moral como el que en su fondo plantean las 3 leyes de la robótica, ¿cuáles serían los códigos morales y éticos bajo los cuales se construye y utiliza la IA en un campo de batalla? 


Para bien o para mal, los cuerpos militares son siempre impulsores de muchas revoluciones tecnológicas.

MH: A mi parecer, sigue siendo una cuestión del código moral bajo el cual operan las personas e instituciones que fabrican y operan las máquinas destinadas a uso militar. La discusión puede ser interminable sobre lo ético que es entrar a un conflicto armado para defender un país, ideal, etcétera. 


Para hacer un análogo directo podemos ver hacia las empresas que desde mucho tiempo atrás fabrican armamento y vehículos militares. Muchas explicaciones deben existir que racionalizan el por qué es correcto estar en esa línea de negocios, o incluso, muchos quienes no prestan ninguna atención a cuestionamientos morales y están solamente interesados en la salud de los estados financieros de las corporaciones en cuestión. 


Cuando menos, supongo que el aprendizaje al que son sometidas las inteligencias artificiales debe estar ceñido al Convenio de Ginebra y demás acuerdos internacionales que constituyen las leyes de trato humanitario en estado de guerra. Porque eso creo que sí es un punto importante a mencionar tanto para aplicaciones militares como de cualquier otro tipo: los robots no son enteramente imparciales, siempre tendrán reflejos de los sesgos de las personas que los han construido y, principalmente, de los bancos de datos de información que han sido utilizados para entrenarlos.  


MO: Como decía una profesora que tuve hace muchos años: “Ética y moral es un tema fácil de enseñar, pero difícil de aplicar”.  Esto me ha recordado a algunos cuentos del libro, El robot perdido, por ejemplo, donde se ha fabricado robots con la primera ley "modificada” y todo como un proyecto ultra secreto.  Sin duda hemos entrado en una era donde nos tocará seguirnos asombrando de los avances en este campo y donde probablemente correrá mucha tinta entre los argumentos de quienes defienden y quienes no aprueban este tipo de maquinaria armamentista.   


La nueva realidad en los puestos de trabajo.


MO: Pero entonces, para seguir metiéndonos en honduras, Marlon, pasemos a otro tema donde al hablar de robots muy avanzados los seres humanos también experimentamos temores que no tienen que ver con robots disparando armas, sino con la pérdida de nuestros puestos de trabajo con el agravante de vernos sustituidos por una máquina. 


Marlon, ¿qué tanto eso está sucediendo ya a escalas significativas?, ¿cuáles serán los empleos más vulnerables a ser ejecutados mediante inteligencia artificial? 


MH: De los muchos temores y mitos que se levantan alrededor de los autómatas, “los robots nos van a quitar los trabajos” bien puede ser uno de los que tenga mayor razón de ser. Algunos expertos calculan que para el 2030 cerca de 20 millones de actuales empleos pueden pasar a ser remplazados por máquinas que los realizarán de forma más rápida y económica. 


Los trabajos más vulnerables a esto son los que implican tareas repetitivas y constantes, además de aquellas actividades que requieren poca imaginación o creación, cualidades que por el momento y en el futuro previsible seguirán siendo del dominio homo sapiens. 


Creo que ya casi todos conocemos un poco acerca de los numerosos esfuerzos de las compañías automotrices en sacar al mercado sus automóviles autónomos, innovación que dejaría fuera de circulación a motoristas de pasajeros y cargas.  


A propósito de aplicaciones militares, Boston Dynamics, la compañía líder mundial en movilidad robótica, tiene también en desarrollo los que podrían llegar a ser los primeros soldados mecánicos y también ha mostrado en este video a Handle, un robot el cual mueve y apila cajas de cartón con iguales dosis de delicadeza y rapidez (dato adicional: Boston Dynamics fue recién adquirido en diciembre 2020 por Hyundai). 


Acertijo: ¿Cuántos Handle se necesitan para reemplazar a 50 empleados de bodega?

MO: Pero muy poquitos ejemplos, Marlon. ¡Más! ¡más!


MH: ¿Más ejemplos? ¡Claro! Este robot está siendo entrenado para realizar tareas de construcción, en Japón ya hay establecimientos proyectados, y hasta algunos ya operando, donde la mayor parte de sus respectivos staff tienen electrones y no sangre corriendo por sus venas (sí, yo sé, la sangre tiene también electrones, pero entendés a qué me refiero).  


Pero no olvidemos que, cuando de sustituir humanos se trata, no es necesario un robot físico de metales y cables, una IA enclaustrada en una computadora puede también hacer esto; es así que hay ya empresas que ofrecen servicios de IA en contaduría, copywriting (escritura de textos publicitarios), reclutamiento de personal y más.  


Para no avivar más el fuego (o tal vez sí) dejo por acá dos sitios muy curiosos: Will robots take my job?, donde puede verse qué tanto peligro hay de que tu trabajo pueda ser tomado por una máquina, y Can a robot do your job? que hace un listado aproximado de cuantas tareas de tu profesión pueden razonablemente esperarse sean automatizadas. 


¿Qué tal, María Ofelia? ¿Cómo se ve la perspectiva de tu trabajo? 


MO: Ja, ja, ja, pues mi empleo de oficina, Marlon, se ve muy mal parado en este sitio web, aunque me ha intentado tranquilizar diciendo que eso sucederá en algunos años (¡!).  


Sin embargo, espero que en los años que me queden por vivir siga encontrando espacio para que mi oficio de maestra panadera siga siendo cuestión de personas que se unen para trabajar los elementos, encender un horno y comer juntos el fruto del esfuerzo compartido y no solo un trabajo de máquinas, que si bien -¡y sin duda!- podrán lograr producciones imposibles para las manos humanas nunca podrán ofrecer el calor y la satisfacción del encuentro humano que implica miradas, risas, poner amor en una masa, disfrutar los olores que salen del horno y luego compartir el pan con todo el corazón y alma. ¡Eso espero, Marlon!   


¿Vos cómo ves tu oficio? Espero que quienes lean esto se animen a hacer el ejercicio y a contarnos en la próxima reunión del club. 


MH: En mi caso hay una perspectiva un poco más esperanzadora. Las habilidades técnicas en general quedan mejor paradas en cuanto a su necesidad a futuro.  


Y es que la reinvención individual y de la sociedad es la clave en esto; esta no será la primera vez que la humanidad pase por algo así: hollinero, encendedor de lámparas de gas en la vía pública, telegrafista, pregonero, despertador público, escuchador de aviones en el cielo, ascensorista, operadora telefónica y un larguísimo etcétera son profesiones que ya han pasado a la obsolescencia. 


Para quienes se preguntaban: "¿Y qué p*tas era un escuchador de aviones en el cielo?

MO: Qué gracioso, nunca había siquiera pensado en esas profesiones, pero algún día sin duda fueron muy necesarias, imagínate un hollinero, un pregonero, creo que yo misma hice uso del despertador cuando se podía llamar a un número y pedir que por favor nos despertaran a tal hora. Estoy muy de acuerdo, Marlon, la reinvención individual y de la sociedad es la clave.  


Para continuar esta conversación, te parece que sigamos escarbando este tema de los temores que nos provoca la existencia de máquinas cada vez más sofisticadas, precisas e inteligentes y hablemos del temor a que los robots algún día se subleven. 


La sublevación robótica.


MO Lovecraft, el autor preferido de más de alguno en el Club de la Buena Estrella (saludos, Alex y Loida) conduce a sus lectores por caminos que hacen experimentar el terror cósmico, que es un concepto amplio y complejo, para definir sus escritos y voy a retomar una frase de este autor para pasarte la palabra “La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido”   


Voy a pedirte entonces que nos hables un poco sobre si ese miedo de los seres humanos a la sublevación de las máquinas tiene razón de ser o no. ¡Ah! y solo por si te queda la duda, sea que sí, o sea que no, aquí también te voy a pedir ejemplos Marlon, ¡más y más! 


MH: Pues este es un caso donde ejemplos hay muy pocos porque, al menos hasta lo que hemos avanzado al momento, ha habido escasas instancias que justifiquen este temor tan prevalente. Uno de los casos más sonados y al que se le dio un tratamiento sobradamente sensacionalista es el de FAIR – Facebook AI Research.  


Hace algunos años, el Internet se llenó de títulos clickbait que mencionaban cómo los ingenieros de Facebook habían apagado “a tiempo” a dos AI que habían desarrollado su propio lenguaje ininteligible para nosotros (no proveeré enlaces para artículos de ese tipo). 


Lo que en realidad sucedió (resumido de manera muy simplista) fue que dos robots entrenados para realizar negociaciones llegaron a un punto donde sus comunicaciones se desviaban del inglés estándar. Un error como los que ocurren cientos de veces al día en investigaciones de este tipo. Cero mensajes secretos acerca de dominar a la raza inferior ni nada de ese tipo.  


Para quienes tienen la suficiente destreza técnica (no soy yo una de esas personas) el código del experimento fue liberado por Facebook y puede ser probado de manera libre. Este artículo brinda un acercamiento muy educativo para quienes quieran conocer más de fondo el suceso. 


Pero volviendo al punto de la sublevación de las máquinas: las advertencias acerca de los peligros de la IA han sido expresadas por muchas celebridades del mundo de la tecnología y ciencia: Stephen Hawking, Elon Musk, Bill Gates y más; como también hay líderes de pensamiento del ámbito tecnológico que son optimistas en cuanto a los beneficios que la AI representa para los humanos, tales como Ray Kurzweil (poco conocido, pero mucho más experto en IA que los tres famosos previos), Andrew Ng y Steve Wozniak (quien públicamente cambió su opinión originalmente pesimista) y otro etcétera. 


En concreto mi opinión personal es que creo que es un temor constante y natural nuestro el que lo nuevo y desconocido va a romper por completo la forma de existencia que conocemos. Muchas innovaciones a lo largo de la Historia han sido temidas como un ataque a los valores tradicionales y el status quo: redes sociales, teléfonos celulares, videojuegos, televisión, salas de cine, teatro, rock, jazz, música clásica, libros (!), e – t – c.  


En última instancia, considero que, si en el futuro cercano las máquinas tratan de rebelarse contra nosotros, pues simplemente las desconectamos del tomacorriente. 😉  


El plan maestro de la resistencia humana de acuerdo a Marlon.

MO: Ja, ja, pues quizás es que estamos muy influenciados por Hollywood o por la literatura, nada menos en Yo, robot ha surgido el conflicto entre desconectar el tomacorriente (lo lógico) y proteger la creación de un modelo de robot que ha costado esfuerzo, dinero, tiempo, y que responde también a intereses concretos, pero en una manera más simple de verlo quizá eso sea lo que procede, aunque claro que sabemos que esa es sólo una manera de decirlo porque con inteligencias artificiales de punta, tal vez no se trate solo de apretar un botón 


Eso surgió justamente en algún comentario en las reuniones cuando ante algún cuento más de alguno decía: “pero cómo el robot no va a tener un botón para apagarlo”. 


MH: En el contexto del libro era necesario que los robots contaran con ese altísimo nivel de autonomía para que las historias tuviesen sentido, tal vez no es el mejor recurso narrativo, pero es el que el autor eligió.  


Los robots de la vida real no tendrán como tal un selector que reza ON/OFF, pero sí hay comandos, secuencias u otros que los apagan por completo sin causar daño alguno al hardware o software; además que no tienen total autonomía pues necesitan siempre de una fuente de alimentación eléctrica.   


MO: Bueno, gracias por la aclaración, ya estaba yo pensando que no podían apagarse mirá...  


Y bueno, vamos avanzando y a mí se me ocurre que ya que hemos hablado bastante sobre la los robots y la manera en que su existencia y su relación con los seres humanos pueda ser beneficiosa para los mismos humanos, quisiera que ahora hablemos un poco sobre la otra cara de la moneda, es decir, de la forma en que los humanos nos relacionamos con los robots.    


El amor robótico. 


MO: Con base a lo mucho que hasta en nuestra vida personal dependemos de nuevas tecnologías, quisiera pedirte que, pensando en ese tipo de dependencias, pero en términos de robots y recordando algún comentario que hemos escuchado sobre tener un robot como pareja sexual, me des tu opinión respecto a que los seres humanos algún día (si no es que ya) prefieran a un robot como amante en lugar de una persona de carne y hueso. 


MH: Creo que estamos aún lejos del punto donde robots o androides puedan satisfacer necesidades emocionales, pero satisfacer necesidades físicas sí bien puede ser algo que esté a la vuelta de la esquina, y de alguna manera rudimentaria es ya posible. 


Cuando eso suceda y esté disponible en el mainstream, ¿habrá gente que preferirá la compañía de un amante robótico? seguramente sí; ¿se volverá esto la norma y el contacto físico entre humanos será cosa del pasado? absolutamente no. 


Mi problema con ejemplos de este tipo es que suelen ser terreno fértil para que los detractores ridiculicen el tema: se evita un argumento bien construido y se prefiere atacar el caso más extremo posible, como si este será la norma y no la excepción (falacia del hombre de paja que le mientan).


Créannos que preferirán esta imagen de un hombre de paja por sobre lo que viene en el siguiente bloque.

MO: ¿A qué te referías con que de una manera rudimentaria ya es posible? 


MH: Primero: Advertencia: Los enlaces del siguiente párrafo son NSFW (no aptos para abrir en el trabajo). 


Ahora, ya que lo preguntás y lo pediste, acá me limitaré de hacer comentarios y simplemente listaré ejemplos: OrinoSex Robo, HEPS, Shockspot, Lumidolls, Abbys Creations... 


Y bueno, continuando... 


Es prácticamente inevitable que los amantes mecánicos en una presentación más completa y compleja sean una realidad en el futuro cercano. Para cerrar el tema, y en lo que valga la pena que sea mencionado, diré que medio en broma, medio en serio, la pornografía es considerada un motor de adopción de nuevas tecnologías (esos dos vínculos sí pueden abrirlos sin miedo). 


MO: Ja, ja, ja, ja gracias por la advertencia, podría decirse que sino sin miedo, al menos sí sin tener mucha cautela.   Respecto a los ejemplos NSFW, decirte que me parecen un poco grotescos, probablemente a eso te referías con lo de rudimentario.  


Muy interesante sería conocer estudios sociológicos más a profundidad sobre el por qué los seres humanos preferiríamos una máquina a un ser humano (por más humana que la máquina parezca). Creo que en el futuro las conversaciones con amistades respecto a este tema darán para mucho, me imagino que las personas igualmente se irán abriendo hasta el punto en que no sea un tabú tener un robot de este tipo y hablar de ello. 


Las perspectivas del presente y del futuro. 


MO: Y bueno, pasando a otro tema, yo tengo dos puntos pendientes, hemos visto que en definitiva ya me has dado muchos ejemplos de robots que están en el top de la ciencia actualmente, unos destinados a una tarea, otros a otra, pero con el común denominador de ser parte de la automatización de último nivel.   


En Yo, robot vemos robots dedicados a minería espacial, niñeros y hasta uno que lee la mente, todos ellos, robots alejados de las posibilidades de la tecnología actual, pero como los robots ya no solo existen en la mente de los autores de ciencia ficción y son ya una realidad, ¿cuál creés que sería una de las tareas más complejas que actualmente se delega a un robot? 


MH: Tuvimos la coincidencia que el día de una de las reuniones coincidiera con un día importante de Mars 2020, una de las más reciente misiones de NASA. Veíamos ese día como en Marte aterrizaba una sonda especial que llevaba a bordo al dron Ingenuity y sobre todo al rover Perseverance, el quinto vehículo no tripulado en llegar a la superficie del planeta rojo para realizar tareas investigativas.  


No es ocasión para ponernos demasiado técnicos, pero aclaremos algunas cosas de lo que involucra esta operación: debido a la distancia entre la Tierra y Marte una señal (sólo de ida) tarda más de 11 minutos en transmitirse (como toda transmisión, viaja a la velocidad de la luz que es la máxima velocidad posible en el Universo), mientras que el descenso del robot toma aproximadamente unos 7 minutos. Todo esto quiere decir que cuando NASA recibe la señal que la caída ha iniciado, el rover tiene ya más de 4 minutos de haber tocado el cielo marciano, ¿a salvo? ¿destruido? Deben esperarse los “7 minutos del terror” para saberlo.  


Dicho lo anterior, aterrizando (je je) en tu pregunta: esos 7 minutos de caída son un momento de toma de una gran cantidad de decisiones para asegurarse que cientos de millones de dólares de inversión no terminen hechos añicos sobre la durísima superficie de Marte; decisiones que Perserverance y el cohete que lo acompaña en su descenso deben tomar por sí mismos; esta es precisamente una de las operaciones más complejas que se confían en la actualidad a un robot. 


Quienes quieran una visualización de lo descrito, en este video podrán ver una muy buena animación cortesía del JPL de NASA, los encargados de esta emocionante misión. 


NASA publicó ya imágenes en directo de las cámaras a bordo de Perseverance y el cohete que lo bajó a la superficie. !Recomendadísimo! 

MO: Ah, mirá qué interesante, cierto que ya hubo otros 4 robots que lograron hacer la travesía y llegar a Marte, sabemos que alguno corrió con mejor suerte que otro y que algunos tuvieron algún incidente que obstaculizó la consecución de los objetivos de la misión. Leí en alguna noticia que, sin embargo, se puede decir que se ha tenido mucho éxito en cuanto a la información que ha logrado recoger y enviar a la Tierra 


Me parece una gran coincidencia que justo cuando en el club estamos metidos en el tema de robots leyendo el libro de Asimov y vos y yo escribiendo sobre este tema, haya sucedido la llegada de este robot que imagino es de lo más sofisticado que existe en esa rama.  ¡Gracias por los videos! Ya los vi y están fantásticos. 


Ya que sacaste el tema, Marlon, aprovecho para hacerte una pregunta que sinceramente es una duda personal y es sobre el objetivo de esas misiones a Marte.   Como te decía más arriba, en el libro de Asimov vemos cuadrillas de robot trabajando en la explotación Minera, como el cuento donde necesitan extraer Selenio, pero en la realidad ¿cuál es el objetivo de tantas misiones de tantos países que ponen sus esfuerzos en llegar al planeta, es establecer una colonia, una estación, es poder, es la idea de encontrar minerales que sirvan a la Tierra ¿cuál es? 


MH: A diferentes plazos pueden definirse diferentes objetivos para misiones de esta naturaleza.  


Perseverance específicamente buscará rastros de hipotéticas vidas extintas que, de estar ahí, nos brindarían una gran cantidad de información sobre cómo dicha extinción ocurrió (lo más probable por un efecto invernadero) y en consecuencia cómo podemos evitar un destino similar para la Tierra. 


También, viendo mucho más hacia el futuro, Perseverance analizará concentraciones de oxígeno en su particular zona de investigación en Marte para considerarla como un probable destino de misiones humanas de investigación o, por qué no, de colonización. 


Haré un apartado acá para tocar el cómo muchos piensan que la exploración espacial no tiene ninguna repercusión en la vida cotidiana, lo cual es falaz. Numerosas tecnologías y productos de los que nos beneficiamos han tenido su origen en materiales o procedimientos investigados en NASA o por sus contratistas: implantes cocleares, frenos dentales invisibles, lentes resistentes a los rayones, papillas para bebés, aspiradoras portátiles, sensores CMOS (presentes en toda cámara digital), filtros de purificación de agua, celdas solares... 


MO: ¡Wow, Marlon! ¡qué interesante. Nunca me habría imaginado todo eso.   


Retomando el tema sobre los robots de Asimov, sabemos que actualmente no hay todavía la posibilidad de fabricar robots como los descritos en el cuento “La prueba” que nos presenta robots con aspecto humanoides que duplican tan perfectamente a un humano que pueden vivir en medio de la sociedad como un humano más...   Pero entonces, si tratásemos de establecer el avance más significativo a la fecha en cuanto a fabricación y programación de robots, ¿cuál sería? 


MH: Los avances más significativos podríamos dividirlos en dos: capacidades motoras y capacidades cognitivas. 


En el 2000 Honda presentó a ASIMO, el cual era en aquel entonces un salto enorme pues fue el primer robot que podía subir y bajar gradas de forma autónoma, movimientos que por largo tiempo fueron considerados los más complicados de la robótica, y que ASIMO podía realizarlos de manera exitosa si bien ligeramente torpe. Hoy en día, ATLAS de Boston Dynamics puede correr, hacer saltos mortales invertidos y pararse de manos. 


Asimo, robot desarrollado por Honda y cuyo nombre nos evoca a algo, no sabemos exactamente a qué.

Luego, en cuanto a avances en capacidades cognitivas abandonamos a los humanoides y nos dirigimos hacia las súper computadoras. Uno de los mayores exponentes de las más avanzadas IA es Watson de IBM, quien ha sido entrenado para responder preguntas hechas en lenguaje natural, originalmente para participar y vencer a los campeones del show de concursos Jeopardy, esto en 2011. 


Diez años después Watson ya se ha colado en el sector salud, colaborando con prognosis en casos de cáncer de pulmón; en la educación está ya sirviendo como asistente de profesores; realiza tareas de predicción atmosférica y hasta es parte de la estrategia de búsqueda de posibles deducciones de impuestos de una empresa de servicios contables, entre otros. 


MO: Marlon, no hay manera de encontrar un final cuando un tema es tan interesante y hay tanto de lo que se podría seguir hablando, pero por el momento creo que con lo que hemos hablado hay ya bastante información con la cual lo que nos queda muy claro es que el mundo de las IA no es ajeno a nuestra vida, aunque no seamos personas que nos pasemos pendiente del mismo.   


Muchas gracias por esta conversación tan interesante, espero que como club podamos seguir la pista a la información que Perseverance vaya enviando desde Marte, así como a otros avances importantes que se vaya teniendo en el desarrollo de la IA, por supuesto desde ya invitamos a todas las personas que quieran compartirnos aportes al respecto a que lo hagan. 


Gracias por la lectura completa o parcial de este artículo.  Sus comentarios son bien recibidos por parte de los autores. 


Esta es una publicación 

de María Ofelia Zúniga y Marlon Hernández


sábado, 20 de febrero de 2021

Narraciones CBE: Kudesh Nu Zin




Kudesh Nu Zin


¿Dónde estás que ni siquiera… Abrí los ojos. A pesar de las dificultades que tenía para recordar y de sentirme, por decirlo de alguna manera, hombre de tiempo, el mundo nunca había lucido tan descolorido. El bosque, el césped, el cielo, el reino de la vida era cenizas y polvo; solo quedaba esperar que alguien soplara sobre él para que cada cosa encontrara su fin. Un pesado murmullo se balanceaba entre las ramas enfermas de los árboles, así que no era el viento el que las sacudía de esa manera. Busqué angustiosamente a mi alrededor algo o alguien que me pudiera explicar donde me encontraba, pero a parte de mí, y de arbustos y troncos cansados, no había más que penumbra. Me sorprendió la idea de querer encontrar auxilio en el cielo, pero al verlo desprovisto de ese color y brillo que alguna vez resultó pesado para mis ojos, el cielo se había convertido en un espacio hueco; no tenía sentido rezar, ni siquiera lo tenía el imaginarme a un Dios. Pensé que el mundo no era más que el viejo cuero de un carnero con el que alguien terminó de ensamblar un tambor; su sonido no solo sería disonante, sería espantoso.

La salinidad que venía con el viento mordió mi rostro y también reveló la poca distancia que había desde mi desorientación hasta el mar; por cada paso, el sonido de las olas rompiendo en la playa, las ráfagas de viento encontrando lugar entre el agua y arena, el ambiente se poblaba con la densidad del mismo murmullo que me sobrecogió al inicio. Ahora creía escuchar una voz, pálida, una voz que luchaba por no extinguirse, ¿Dónde estás que ni siquiera en los laberintos del sueño te puedo encontrar? El mensaje que descifré de la murmuración y la soledad que agobiaba el mundo me arrastró a ideas de miseria y muerte; sentí que mis huesos estaban desnudos y mi corazón frío. 

Hundido cada vez más en ese reino de horas muertas al fin encontré la arena y la playa. Anduve por ella sin sentido de la velocidad y la contemplación hasta que una mujer apareció. Llevaba en la cabeza, enredado con el espeso cabello negro, yardas de seda blanca que recordaban a la aurora de un faraón. Su piel era tal como la tierra humedecida y buena… dispuesta a regalar frutos, a dar de todo aquello que el páramo en el que me encontraba ya no podía brindar. Sus ojos blancos no me permitían hurgar en su interior, más ella lo podía saber todo de mí. ¿Dónde estás que ni siquiera en los laberintos del sueño te puedo encontrar? La mujer no emitió ni palabra o sonido, pero su solo semblante era un texto que guardaba las leyes de lo ominoso. Señaló con su mano adelante, en la playa, en donde solo creí que podía encontrar la vastedad del cansancio. 

Vi un muelle cuyas dimensiones a la distancia pretendían alcanzar el centro del océano. En ese mismo momento me percaté que no había horizonte, que no existía división entre lo de arriba y lo debajo; el cielo se ahogó en el mar y el mar cayó sobre el cielo. Una oscuridad mortal estaba en movimiento, era el sol y sus vestigios. Me volví para preguntarle a la mujer porque me enseñaba tales cosas pero a mi lado no encontré más que arena que de alguna manera devoró mi sombra. No tuve alternativa, no existía camino que no fuera el que me llevará hasta el muelle.

Para alcanzar el muelle subí por un sendero en el que grises árboles se quebraban. Ni los troncos pudieron con el peso de lo muerto. Las hojas cubrían la arena que guardaba piedras blancas que me hicieron creer que caminaba sobre los huesos de mis hermanos muertos. Cuando al fin pude alcanzar la altura encontré a la mujer esperando por mí; mi presencia a penas le hizo parpadear. El muelle había sido hecho por madera negra y débil… el mar los hacía crujir aún con su más dócil movimiento. El muelle desprendía una ligera aroma a descomposición, y desde ahí, donde alguna vez hubo horizonte solo estaba la boca de un abismo que lo comería todo. 

Inquieto… angustiado, le exigí una respuesta a la mujer, necesitaba una palabra que me acariciara y me dejará retornar del vértigo al que su silencio y el mar me estaban llevando. Una vez más la mujer solo señaló, y esta vez, como si hubiese estado oculto a mis ojos por un manto de hechicería o mera ignorancia, en la orilla de la altura en la que nos encontrábamos, estaban dos fortalezas de piedra; ella no desapareció, pero dirigió su rostro al abismo que amenazaba con tragar esa última porción de mundo que aún me dejaba vivir. ¿Donde estás que ni siquiera en los laberintos del sueño te puedo encontrar?

Una de las fortalezas superaba la altura de esos hombres que cuenta la historia tenían la fuerza para arrancar la raíz de una montaña. Estaba hecha de tal manera que en cada pared de su forma rectangular habían aberturas largas y estrechas en las que fácilmente podía haberme colado. La roca con la que esculpieron la fortaleza sufría de la misma suerte de los colores del mundo; era una fortaleza que su solo presencia provoca agonía. En la superficie de la piedra era notoria la mancha de una plaga… Fuera hongo o pudrición, la mancha era de color púrpura. Lo corrosivo y la mujer eran lo único que tenía verdadera vida en el lugar. 

Al pie de la torre encontré un grabado de letras y símbolos. Eran dos líneas que según preví eran dos mensajes. El primero estaba escrito en una lengua de la que no me atrevo a inferir y el otro, un mensaje cuyo misterio me excede. Pero ambas sacudieron mis entrañas, y lo siguen haciendo cada vez que remembro su orden. El primer de los mensajes dictaba: Kudesh Nu Zin, y el segundo: Aquí el Dios y Allá el Sueño. ¿Dónde estás que ni siquiera en los laberintos del sueño te puedo encontrar?

La certeza encontró voz en aquel declive de la existencia, me dijo que la semblanza de la piedra era para contener a un Dios, que las heridas en la roca fueron labradas para avistar su monstruosidad. Antes de que la voz se desvaneciera, está gritó que si yo no era capaz de adorar a ese Dios encerrado en la piedra al menos podría huir de su horror. De pronto, la consciencia que tenía sobre mí, de mis manos, la temperatura, mis pies… todo en mí, me pareció un pesaroso pecado. Una mácula que ofendió a un Ser de blancura, y deseé, ardientemente, que soplarán sobre el mundo y sobre mí, pues había entendido que por más que buscará la muerte no la encontraría… la tristeza me asfixió al pensar que la muerte había muerto ya. 

La mujer seguía de cara a la oscuridad, y estoy seguro que algo en los pilares del universo gruñó en ese momento.

Junto a la fortaleza del Dios se encontraba la segunda de las formas. Roca sobre roca, como dientes apretados queriendo quebrarse entre si; era una fortaleza de lo inamovible. Nada podía gobernar esa severidad, ni el tiempo, ni el poder o lo infinito. Era la arquitectura de lo divino. De diseño circular, la fortaleza había sido coronada con un domo… pero al tocarla, me di cuenta que el granito no era más que sal. Busqué a la base algún mensaje, más no encontré otra cosa que rastros de humedad. En la fortaleza blanca había una puerta, no dudé y me introduje en ella. Pequeños azulejos de colores relucían en su paredes, y a veces, entre uno y otro, recuerdo que habían  símbolos dislocados de toda doctrina o de adivinación. ¿Dónde estás que ni siquiera en los laberintos del sueño te puedo encontrar? El lugar, su cierre, su altura, todo en ello me resultó la habitación de un Dios noble… pero un dios por ahora perdido y quizá desde siempre ausente. 

Cuando abandoné el templo me percaté de que un nuevo silencio se instauró en la tierra. La mujer que estaba en el muelle escuchó mis pasos en la arena, y al verme me llamó con su mano. Temí que la madera no pudiera con mi peso, pero a pesar de sus chillidos y su flaqueza el muelle no cedió. Entre más nos acercamos al final de la armazón, la boca de la oscuridad hacía que yo revelará mis secretos… y por ello sentí una enorme vergüenza. Tenía miedo de mirar a la mujer, pero cuando escuché, como un salmo de viejos emperadores o un oración de paganos, las palabras Kudesh Nu Zin, fue entonces que la vi. 

Ella apuntaba con su dedo al sórdido mar. Por la agitación del agua creí que se debía a la llegada de una inminente tormenta que antecede el final de lo inmortal; pero entre la espuma y las altas agua apareció una esfera dorada, un sol pequeño y nuevo navegando en la turbulencia. Agucé la vista hasta sus límites, y noté que no solo era una esfera la que venía en la turbulencia; pirámides y obeliscos, seres alados y bestias heráldicas brillaban como oro recién pulido… todos eran objetos que adornaban la altura de torres, capiteles, emblemas de grandes mansiones y una citadela que apareció en la Ciudad que surgió en el mar. 

Hasta el muelle venían fragancias que se apoderaban de mi cuerpo, y mi corazón fácilmente lo entregué. Alegría y calor, risas y fiesta, cuánto gozo alguna vez pudo haber en la vida ahora provenía de esa Ciudad hecha de mármol negro; sus  fustes habían sido ornamentados con piedras de colores y en su base jónicas alcanzaba a ver símbolos dorados como los que guardaba el templo hecho de sal. En uno de los risos de la que parecía ser la construcción más grande de la citadela, vi cuatro figuras de oro y plata en un fondo púrpura como la corrosión de la piedra del Dios cruel. Una de las figuras era similar al templo circular y su domo, la otra era la jaula de piedra, junto a ellas se encontraba una figura humana y a la par de esta estaba una forma alta que parecía vestir un manto hecho de andrajos; el oro en ella era el único que se encontraba sucio de todo lo inmaculado.

Supe que la ciudad cargaba en su esplendor la historia en la que me encontraba envuelto; el Dios noble y su templo, el Dios cruel y su torre, y yo que era la insignificancia… Se apoderó de mí el pavor pues lo único distinto a mi experiencia era  la figura de ese ser en la cornisa que se cubría de andrajos amarillos. Yo estaba convencido de que junto a mí aguardaba la mujer en su silencio y la blancura de sus ojos, pero no tuve el valor de volver mi mirada y comprobarlo. De pronto solo escuché una voz nueva que me hizo caer en desesperación, era la misma voz que creí el murmullo del mar y del mundo desde el principio… y ahora la siento hablar a mi oído… ¿Dónde estabas que ni siquiera en el laberinto del sueño te podía encontrar?  

La seda blanca con la que viste la mujer se ha echado a perder, pues ahora me parece amarilla. 

Series CBE: La Montaña Donde Ascienden Las Luces (X)





Dentro de la casa del ‘Santo’: acerca de las costumbres del señor de la casa. Estrategia de Maximiliano Ravidabia para abandonar el recinto y de cómo Tristán Medina-Sidonia dejó la compañía.


Erguidas con el esplendor de la palabra son las columnas de piedra recubiertas de oro. Desde cualquier distancia que se contemple la residencia brilla como promesa del paraíso en la tierra. Llegados a la puerta, el visitante se encuentra frente a grabados de pirámides y resplandecientes escudos de los que yo desconozco origen y significado. En oposición a la luminosidad exterior,  en el recinto gobierna la total oscuridad; al interior hay que ayudarse con candelabros que poco permiten el reconocimiento de los detalles y el acabado de la gran estancia.

Fuimos despojados de nuestro calzado a la entrada, así como de los fierros y de otra carga. Guijarro era quien dirigía a nuestro grupo al salón principal. Cuando nuestro guía estaba convencido de que nadie más podía escucharlo, me habló de su señor y de que recientemente había promulgado su deseo de ser llamado 'santo' por todos los que le visitaban.

Este hombre, el ‘santo’, se dejó escuchar en la reverberación del lugar; demandaba nuestra pronta llegada a su presencia. 

    Apreciamos nuevas luces en la oscuridad, ya que se habían apiñado velas en un sólo sector. La luz de estas velas se reflejaba sobre los adornos de plata y se acrecentaba en las estructuras de oro que servían de atrio para el ‘santo’ quién nos recibió con una sonrisa maliciosa en medio de humos que despertaron el recuerdo de viajes a pueblos cercanos al desierto de Gobi. 

El señor de la casa nos esperaba sentado en una silla que se asemejaba a la ocupada por los pontífices de Nuestra Iglesia. Vestía totalmente de blanco en unas ropas de extrañas costumbres a los pueblos ya conocidos. En su cuello llevaba un adminículo rojo que se extiende hasta la cintura. En su cabeza había un sombrero cuya forma era totalmente novedosa, y sus barbas tampoco eran las utilizadas en tierras cristianas o musulmanas. El señor del lugar levantó su brillante cetro y dio un salto para darnos la bienvenida. Descendió de su altar y nos recibió entre abrazos y besos a los que nos confesamos comedidos.

Guijarro estaba obligado a servir como ejemplo para nosotros. Se arrodilló y puso su frente en el suelo, profiriendo con esos movimientos un exceso de reverencia. Con tales actos habíamos sido invitados a seguirle, pero antes que uno de los nuestros llevará a cabo el saludo a la manera de Guijarro hice gesto con mis manos para detener la imitación y mostré a los hombres hasta donde debía llegar la cortesía. Las risas del que se llamaba así mismo ‘santo’ se opacaron, el silencio se apoderó de su casa y quedó al descubierto la crueldad que su falsa alegría trataban de cubrir. Mantuvimos la postura cortesana y esperamos que fuera la palabra del ‘santo’ la que nos permitiera la incorporación a la normalidad. La espera no fue larga, ya que él recuperó esa vulgaridad de un gozo falso. El ‘santo’ nos invitó a su mesa a disfrutar de manjares, a refrescarnos con su vino, y complacernos con sus deleites

Fuimos llevados a la instancia donde había que tomar lugar en la mesa. Advertí a los nuestros, con discreción, que no se probara comida o bebida. No era yo participe de doctrinas que argumentan que la comida y la bebida es maligna, ya Nuestro Señor desmintió esto; pero si era partícipe en ira, de no unirme a mesa donde abunda pecado, soberbia y sacrilegio.

La mesa estaba servida con exquisitas carnes, frutos apetitosos y abundancia de bebida. Yo pedí al señor de la casa que solo se nos brindara agua y alimentos de origen vegetal sin preparación. La treta, inspirada en el libro de Daniel, dejaría al descubierto nuestro rechazo a los favores del señor. Con esta humillación buscaba su desprecio y expulsión del recinto; de esa manera salvaríamos nuestra alma y quizá la vida. 

Una vez dictada mi petición, el ‘santo’ lanzó una mirada furtiva sobre mí, interrogó mi temple para revelar el secreto que guardaban mis palabras. Su rostro siniestro desapareció, y una vez vuelto a la algarabía hizo saber a Guijarro que debía sacarnos de la casa debido a que tenía asuntos que atender y que lamentaba haberlo olvidado. Solicitó a través de su siervo la disculpa por la falta de hospitalidad, y le ordenó que nos llevará al exterior para que pudiésemos continuar nuestro viaje.

Alivio fue la respiración de la compañía mientras dejamos nuestros asientos, hasta que su voz nuevamente llenó el lugar. El señor de la casa solicitó que Tristán Medina-Sidonia tomara asiento en el lugar de honor, ya que este, pobre en espíritu, tomó los alimentos de la mesa del ‘santo’. Aunque hubiera habido manera de apelar a Tristán, este no dudo en hacer suya la invitación. Nosotros en pie, yendo a la luz que nos llamaba desde afuera de esa abominable gruta, vimos como el marinero se sentó junto al usurpador y aceptó que la servidumbre llenará su copa. 

Abandonamos el recinto y aquí nos enfrentamos al resto del camino con uno menos.




lunes, 1 de febrero de 2021

Yo robot | Isaac Asimov


Tres leyes de la robótica | Isaac Asimov | Yo robot - 1950

Primera ley: Un robot no hará daño a un ser humano ni, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño. Segunda ley: Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley. Tercera ley:  Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.


En el año 2019, buscando qué libro proponer para la recientemente inaugurada viñeta de "Ciencia ficción" leí algo que puso toda mi atención sobre el libro que nos convoca en el mes de febrero, no ganó en esa oportunidad, pero sí al año siguiente y no he encontrado una mejor manera de empezar esta entrada que con esa introducción:


"Yo Robot de Isaac Asimov es digamos un gran prólogo para adentrarse a las historias venideras, para comprender las leyes de la robótica y familiarizarse con la robopsicología, un término creado por el propio Asimov para entender a los robots dentro de su imaginación." 


Los robots de Isaac Asimov son máquinas capaces de llevar a cabo muy diversas tareas, y que a menudo se plantean a sí mismos problemas de 'conducta humana'. Pero estas cuestiones se resuelven en Yo, Robot en el ámbito de las tres leyes fundamentales de la robótica, concebidas por Asimov, y que no dejan de proponer extraordinarias paradojas que a veces se explican por errores de funcionamiento y otras por la creciente complejidad de los 'programas'. Las paradojas que se plantean en estos relatos futuristas no son solo ingeniosos ejercicios intelectuales sino sobre todo una indagación sobre la situación del ser humano actual en relación con los avances tecnológicos y con la experiencia del tiempo: ¿qué diferencia hay entre un robot inteligente y un ser humano?, ¿puede el creador de un robot predecir su comportamiento?, ¿debe la lógica determinar lo que es mejor para la humanidad? 

Como lo señalaba cuando propuse este libro, se considera "un clásico entre los clásicos de la ciencia ficción" y de él se dice que además de ser un libro fantástico, tiene diálogos inteligentes y un tono de humor chispeante que lo hace incluso divertido.

Sinopsis

Publicada por primera vez en 1950, cuando la electrónica digital estaba en su infancia, Yo, robot resultó ciertamente visionaria y tendría una influencia enorme no solo en toda la ciencia ficción posterior, sino incluso en la propia ciencia de la robótica. Aquí formuló Issac Asomov por primera vez las tres leyes fundamentales de la robótica, de las que se valdría para plantear interrogantes que se adentran en el campo de la ética y de la psicología: ¿qué diferencia hay entre un robot inteligente y un ser humano?, ¿puede el creador de un robot predecir su comportamiento?, ¿debe la lógica determinar lo que es mejor para la humanidad? A través de una serie de historias conectadas entre sí por el personaje de la robopsicóloga Susan Calvin, en las que aparecen todo tipo de máquinas inteligentes - robots que leen el pensamiento, robots que se vuelven locos, robots con sentido del humor o robots políticos-, Asimov inventa unos robots cada vez más perfectos, que llegan a convertirse en un desafío para sus creadores.

Espero que este libro nos guste a quienes lo vamos a leer por primera vez, y que quienes ya lo conocen puedan compartirnos su experiencia y hagamos de cada una de las 4 reuniones del mes un verdadero espacio desde donde nos podamos conectar con la viñeta y con el libro para que, como siempre, leer en grupo nos deje una experiencia muy distinta a la que tendríamos si leemos un libro en solitario (siempre buena, pero ¡ya sabemos que a nosotros lo que nos gusta es hablar del libro con personas que también lo están leyendo!).

Para lograr leer el libro en un mes, a continuación se propone la siguiente división de lecturas. 



Biografía

ISAAC ASIMOV 1920-1992


Isaac Asimov nació el 2 de enero de 1920 en Petrovichi, Rusia, en el seno de una familia judía.  Hijo de Judah Asimov (1896-1969) y Anna Rachel Berman Asimov (1895-1973), recibió el nombre de Isaac por su abuelo materno, Isaac Berman, y fue el mayor de tres hermanos. A la edad de tres años se trasladó junto a su familia a Estados Unidos.

Desde niño mostró dotes para los estudios y la ciencia. En 1926, su padre compró una confitería, donde además se vendía prensa y revistas de ciencia ficción, artículos que despertaron su interés por la lectura, y posteriormente por la escritura.

Fue un lector prodigioso. Aprendió a leer él solo. En la primera semana ya se sabía todos los libros del curso, devoró 26 veces los Papeles póstumos del Club Pickwick, desde los seis años (cuando comenzó a devorar en bibliotecas) a los 18 (cuando vendió su primer relato por $64.00 dólares) dedicó a la lectura casi todo el tiempo de que dispuso.

A los nueve años comenzó a trabajar en las sucesivas tiendas de caramelos familiares (aunque allí se convirtió en un fanático lector de folletines). Su primera obra, Hermanitos, la escribió con 14 años. Trataba sobre su hermano pequeño, en clave de humor. Fue publicada en la revista de la escuela.

Isaac Asimov comenzó sus estudios en 1925 en la escuela pública de Nueva York, continuó en East New York Junior High School donde se graduó en junio de 1930, entrando con diez años en la Boys High School, donde obtuvo el graduado en 1935. Asistió a la Universidad de Columbia donde, en 1939, se graduó en Química.

Isaac Asimov fue uno de los más célebres cultivadores de la ciencia ficción y un gran divulgador cuya escritura abarca también la Mitología, la Historia, la Ciencia, Shakespeare o la Biblia.

En 1937 comenzó a escribir seriamente, momento en el que apareció un cuento titulado Tirabuzón Cósmico. Su segunda historia fue Polizón, publicada en noviembre de 1939 con el nombre La amenaza de Calixto.

En tres años escribió 31 relatos, quizá reseñar que Razón fue el primero sobre robots positrónicos, con sus personajes de George Powell y Mike Donovan, y el siguiente fue Embustero en 1940, donde aparece la doctora Susan Calvin. En mayo del 42 publicó La Fundación. En 1950 por fin apareció su primera novela: Un guijarro en el cielo.

Comenzó a dar conferencias y a escribir entre siete y ocho libros al año, tanto novelas, como libros de química, historia y otras disciplinas, consiguiendo varios premios, entre ellos el premio Hugo en 1966 a la mejor serie de Ciencia Ficción por la Serie de la Fundación. En 1973, consiguió de nuevo este premio al igual que el Nebula.

Entre sus muchas obras destacan: Anochecer y El Hombre del Bicentenario Premio Hugo y Nebula en 1977 a la mejor novela corta y Los límites de la Fundación premios Hugo y Nebula de 1983 a la mejor novela. Además consiguió el Premio James el T. Grady de la Sociedad Química americana. En 1965, tenía catorce doctorados honoris causa por diferentes universidades.

Además de sus novelas de ciencia ficción, se dedicó a escribir sobre temas históricos como La formación de Inglaterra o Los griegos, fantásticos como Viaje alucinante o Azazel, infantiles como la serie de Norby, El robot o Lucky Star, junto con una abundante obra de difusión científica, Adelantos de la ciencia, El reino de los números, Alpha Centauri, La estrella más cercana, y otros.

Isaac Asimov se casó dos veces, la primera con Gertrude Blugerman el 26 de julio de 1942, con la que tuvo dos hijos, David y Robin, se separaron en 1970, y se casó posteriormente con Janet Opal Jeppson.

Su muerte sucede el 6 de abril de 1992 en Nueva York de un fallo cardíaco y una insuficiencia renal, a los 72 años después de haber publicado más de 500 obras, fue incinerado y su viuda reveló posteriormente que el autor falleció a consecuencia del sida que contrajo tras serle practicada una transfusión de sangre contaminada después de someterse a una intervención de cirugía cardíaca.

Finalizo trayendo un dato que me pareció cuando menos curioso, se sabe que Asimov sufría algunas fobias como por ejemplo tenía miedo a volar. Solamente voló dos veces en su vida. Además sufría de claustrofobia, no podía estar en espacios pequeños y cerrados.

Su producción bibliográfica fue amplia, a continuación les comparto un enlace donde pueden conocerla con detalle si es de su interés.

https://www.acta.es/medios/articulos/biografias_y_personajes/015071.pdf

 


Fuentes:  

  • Wikipedia
  • Casa del libro
  • Adictos a los libros