domingo, 22 de abril de 2018

Antología CBE: La vuelta al mundo, en una cocina.




En caso de que alguien se olvide, 
y que nadie me mantenga en su mente,
en caso de que alguien se olvide 
porque ha pasado ya mucho tiempo,
por los viejos tiempos amigos, tomaremos una copa
y brindaremos ¡por los viejos tiempos!
aunque haya pasado ya mucho tiempo...


Hay personas que tienen la suerte de viajar por el mundo y, por decirlo de alguna manera, "comer en diferentes idiomas", así se les ha refinado el paladar, amplían su mundo culinario, conocen ingredientes exóticos, comen cosas insospechadas y sin desmerecer jamás lo propio, un día se saben -gastronómicamente hablando-  ¡ciudadanos del mundo!

En mi caso no ha sido así precisamente, sí he viajado y eso me ha abierto la mente para atreverme a probar "casi de todo". Pero además de eso, ha querido la vida llevarme por caminos que propiciaron vivir con gente de muchos países y cocinar así en la cocina de mi casa "en diferentes idiomas".

Las mejores y entrañables recetas de cocina de abuelas, madres, padres y tíos; salieron a la luz en todos estos años, esa comida de cada casa cuyo toque principal es ese aire a domingos en familia donde se forma nuestro recetario personal de mayor valor. Menos mal teníamos la suficiente pasión y energía para cocinar, comer, compartir, hacer sobremesa y, por supuesto, para la correspondiente y posterior recogida y lavada de platos. 

Escalivada de la Clara, atún de la Jeannire, pasta fresca de la Dani, Osobuco de la María-Jo, pan blanco de Hannes, arroz chaufa de las mamás del comedor en Lima, los florones de Loly en Segovia, el pionono de la madre, las galletas de Anne, el pollo de la nona, lasagnas para una buena causa, pizza, pie, fajitas, tacos, baleadas, arroz millonario, tostadas... ¡en fin!

Me considero una persona afortunada, porque más allá de mis sueños he podido conocer el mundo tanto viajando como sin moverme de mi propia casa, y he cocinado y comido más rico de lo que nunca imaginé: España, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Perú, Bolivia, Colombia, Estados Unidos, México, Suecia, Suiza, Bélgica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Ecuador, Argentina, Brasil, Chile, Costa de Marfil, Túnez, Barcelona, País Vasco... inolvidable fiesta de olores y sabores, en una misma mesa.

En nombre esos tiempos, y los que vienen, inicio este blog donde habrá recetas de entonces, de lo que vamos cocinando hoy y de lo que haremos en mi nuevo proyecto culinario donde con alma, vida y sabor vamos a aprender un poco de cocina y de pequeños rituales como esos que domingo a domingo crea la identidad culinaria de cada familia.

La cocina es un trabajo duro, cansado, de horas y horas de pie, pero para quiénes tenemos ese hormigueo en nuestras manos y ese latido interno que nos impulsa a cocinar, vale la pena cada minuto invertido en lo que luego degustamos con las personas que amamos.

Así que hoy levanto mi copa y como esa canción escocesa que se entona en tantos países en la noche vieja, y que fue utilizada tan mágicamente en uno de los capítulos de mi serie favorita de todos los tiempos "Sex & The City", propongo que brindemos amigas y amigos ¡por los viejos tiempos!

 ¡Auld Lang Syne!


María Ofelia

Zúniga 


Nota: Post tomado del blog personal de María Ofelia Zúniga.

1 comentario :

  1. ¡Qué bonita entrada María Ofelia! yo que he sentido el olor y el sabor de esa cocina, doy fe de las exquisiteces que se hacen ahí... a ver cuando agrego mi humilde aporte a ese libro de cocina tuyo!! Abrazos.

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