viernes, 9 de septiembre de 2016

Un Vikingo en las arenas de la lucha libre de El Salvador


En la reunión del Club del día de ayer me enteré, que El Vikingo es un personaje real de la lucha libre nacional. De hecho, a veintitrés años de haberse retirado, es considerado una "leyenda" para algunos conocedores, o seguidores de los años setenta. Sobra decir que mis conocimientos sobre el tema son casi nulos. Y digo casi, porque el papá de una de mis compañeras del colegio era luchador, y ella eventualmente nos lo presumía enseñándonos algunas fotos de él en sus tiempos de juventud, haciendo alguna pose de campeonato. Es decir, que dada mi ignorancia sobre el tema, quedé agradablemente impresionada al saber que nuestro protagonista del libro de septiembre está basado en un luchador que realmente existió, y que fue alabado en algunas arenas de Centro y Sur América, aunque por supuesto hay que aclarar que no es biográfico.

Luego me puse a investigar y descubrí que la lucha libre fue muy popular en nuestro país y tuvo su época de oro a mediados de los años 60 hasta a finales de la década de los 70, gracias a la popularidad de los luchadores mexicanos como El Santo, Blue Demon, Huracán Ramírez, El Médico Asesino, Cavernario Galindo, Dr. Wagner, Black Shadow, el Rayo de Jalisco, Mil Máscaras, Gory Guerrero, etc.

Las películas y popularidad de los luchadores El Santo y Blue Demon, héroes populares mexicanos que luchaban contra toda clase de enemigos infernales y diabólicos, hicieron que muchos compatriotas nuestros, admiradores de éstos dos personajes, se interesaran en aprender el oficio de luchador profesional; no solamente para practicar un deporte viril, sino, como medio de obtener un medio de ingreso adicional a su trabajo u oficio.

Y fue así como empezaron a surgir los primeros luchadores nacionales como El Olímpico, Kali Valdez (bautizado como El Gladiador Cuzcatleco), el Sordomudo Cruz (Sordomudo de verdad), El Diablo Rojo, El Gran Chema, el Chato Monterrosa, La Sombra, El Apache (famoso torturador de la SIC que fuera ajusticiado por un comando urbano de la guerrilla), El Águila Migueleña (que muriera haciendo la ruleta rusa con el Apache), el Campesino (que usaba las botas 7 leguas de la ADOC), Zas primero, Panchito Cortéz, el Cerrajero, el Búfalo, el Leñador, el Comanche Lima, el Rayo Hondureño, el Bucanero, la Araña Negra, Jon Gil Dong, el Vikingo (nuestro protagonista en cuestión), Súper Muñeco, y muchísimos más. Las primeras luchas profesionales fueron realizadas en el antiguo Gimnasio Nacional, que quedaba sobre la segunda calle oriente. Al ser demolido éste, fueron trasladadas al viejo Cine Popular conocido como “El Pulgoso”, (hoy cine Libertad, también ya abandonado), y alcanzó su clímax en la Arena Metropolitana de la Calle Concepción, en el barrio del mismo nombre.

La popularidad de la lucha libre en El Salvador subió a su más alto nivel cuando la fábrica de calzado ADOC patrocinó la transmisión de los eventos de lucha desde la Arena Metropolitana los sábados por la noche, cuyo locutor principal fue Don Miguelito Álvarez, conocido como “el Decano” de los comentaristas deportivos.

Al subir la popularidad de las veladas de lucha libre, los promotores empezaron a contratar luchadores de otros países para que vinieran a nuestro país. Fue así como pasaron por los encordelados de la Metropolitana luchadores como Tonina Jackson, el Médico Asesino, Mil Máscaras, Frankenstein, los Hermanos Muerte, Cavernario Galindo, Gory Guerrero, Bobby Galeano, León Kirilenko, mejor conocido como el Ruso Loco, el Perro Aguayo y también muchos luchadores suramericanos; entre ellos, el más sobresaliente de todos, el luchador The Tempest, que con sus golpes de karate y sus ágiles llaves y lances aéreos, se ganó la simpatía y la admiración de la fanaticada.

Casi siempre las luchas eran a ganar dos de tres caídas. Eran combates individuales, pero también había relevos australianos, dos contra dos, tres contra tres y peleas sin límite de tiempo. Las peleas más emocionantes eran donde los luchadores apostaban su máscara o su cabellera para humillar al oponente. Algunos tal vez recuerdan haber visto cortar la cabellera del quizás mejor luchador rudo nacional de todas las épocas, y el más odiado, el temido Bucanero, así como también la de Kali Valdez. 

El árbitro de lucha más famoso de entonces fue el Tío Tigre Cardoza, también odiado por los seguidores de los luchadores técnicos, porque siempre le daba ventaja a los rudos. Tío Tigre también se hizo después luchador rudo. 

Muchos años después, nos llegó por televisión “Titanes en el Ring”, programa producido en Argentina, pero más que lucha libre era un programa infantil. Los Titanes en el Ring hicieron una gira por toda América y visitaron El Salvador haciendo su presentación en El Poliedro. Entre sus luchadores más famosos estaban: Martín Karadagián, La Momia Blanca, La Momia Negra, El Armenio Ararat, TPS, Caballero Rojo, Yolanka, Ulises el griego, Pepino el payaso, D’artagnan, Don Quijote y Sancho Panza, el Coreano Sun, Mercenario Joe, y un personaje, que no era luchador, pero que era parte del show, la Viuda de las flores rojas.

La lucha norteamericana actual de la WWF es una copia de la lucha libre mexicana, y sus mejores exponentes como Hulk Hogan, The Rock, The Undertaker, no son mejores que los luchadores mexicanos. 

La lucha libre, más que un deporte, es un espectáculo, y a pesar de que casi todo es coreografía, no por eso deja de ser peligroso, y los peleadores se golpean de verdad. Muchos han muerto por una mala caída, y otros sufrieron quebraduras y marcas de por vida.

Cuando la concurrencia a la Arena Metropolitana decayó, surgieron otras como la Arena Rivera Escalante del Barrio Santa Anita, que trataron de darle continuidad a la afición por la lucha. Pero la guerra, el surgimiento de otras formas populares de entretenimiento y otros deportes, hicieron que estas arenas también cerraran sus puertas.

Últimamente nuevos promotores, así como también viejos y nuevos luchadores nacionales han empezado a montar veladas de lucha libre en la Casa del Artista Nacional. Ojalá que les vaya bien.

Por de pronto, solo podemos recordar cuando a la cuenta de tres segundos, el luchador técnico ponía “espaldas planas” al odiado rudo con llaves, candados y lances espectaculares como la doble Nelson, la quebradora, la de a caballo, piquetes a los ojos, la desnucadora, patadas voladoras, tijeretas y el salto mortal desde la tercera cuerda.

RECORTE Y ENTREVISTA

Y además, encontré este recorte y esta entrevista que le hicieron al Vikingo...



Ustedes que saben, ¿quién se nos habrá escapado en esta mini reseña?


Fuentes: 
- Memoriasguanacas.blogspot.com
- Youtube
- Luchalibreguatemala.wordpress.com

2 comentarios :

  1. Gracias por la reseña histórica Loida. En mi caso, no sabía nada respecto a la existencia de estos personajes de la Lucha Libre salvadoreña y lo que acontecía en las distintas Arenas que se organizaron a lo largo de los años. Queda en evidencia nuevamente, que esta es una de las bondades que nos ofrece el Club; el compartir las experiencias de cada uno en las reuniones y a través del Blog, hace más entretenida la lectura. Me gustó mucho esta entrada. ¡Hasta luego!

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  2. Hola Karina. Gracias por tu comentario. Me alegra mucho que te haya gustado. Como a veces les he dicho en las reuniones, para mí el club es como convertir un libro en un rompecabezas. Cada uno de nosotros lleva piezas distintas, de tal forma que entre todos construimos una imagen no solo más amplia, sino más exacta de cada historia.
    También disfruté mucho investigando sobre la lucha libre nacional. Es un mundo aparte, entretenido y diverso. Todavía enciende pasiones entre los que seguían de cerca esta práctica profesional y ha quedado en el recuerdo de muchos algunos personajes célebres. Por supuesto que el Vikingo no resultó ser un torturador como lo pinta Horacio, pero hubo uno que si!!! En fin, espero que hayas visto la entrevista que encontré también.
    Un abrazo y gracias por leer esta entrada. Hasta pronto.

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